¿Qué características tienen las quemaduras eléctricas?

¿Qué características tienen las quemaduras eléctricas?
¿Qué características tienen las quemaduras eléctricas?

La quemadura eléctrica es distinta de otras quemaduras en que las áreas visibles de necrosis tisular solo representan una pequeña porción del tejido destruido. La corriente eléctrica penetra en una parte del cuerpo, como los dedos o la mano, y avanza por aquellos tejidos que tienen menor resistencia a la corriente, por lo general nervios, vasos sanguíneos y músculos.

La piel tiene una resistencia relativamente alta a la corriente eléctrica, y por este motivo resulta indemne en su mayor parte. Por último, la corriente abandona el organismo por un área de «toma de tierra», típicamente el pie.

El calor generado por la transferencia de energía eléctrica y el propio paso de la corriente lesiona los tejidos. Durante este intercambio, el músculo es el tejido principal por el que fluye la corriente y, por tanto, es el que sufre más daños.

La mayor parte de los músculos están próximos a los huesos. Los vasos sanguíneos que transmiten buena parte de la electricidad inicialmente siguen siendo permeables, pero es posible que presenten trombosis progresiva a medida que las células mueren o se autorreparan, aumentando así la pérdida de tejidos por isquemia.

Las lesiones se dividen en quemaduras de alto y bajo voltaje. La lesión de bajo voltaje es similar a las quemaduras sin transmisión a los tejidos más profundos; las zonas lesionadas se extienden desde la superficie al tejido. La mayoría de las corrientes domésticas (de 110 a 220 V) producen este tipo de lesión, que solo causa lesión local. Las peores lesiones de bajo voltaje son las que afectan a la comisura bucal, provocadas cuando los niños mordisquean cables domésticos.

El síndrome de la lesión por alto voltaje consiste en quemadura cutánea de grado variable en los puntos de entrada y salida, junto a destrucción oculta del tejido profundo. Con frecuencia, estos pacientes también tienen quemaduras cutáneas debidas a la combustión de la ropa secundaria a la descarga de corriente eléctrica.

La evaluación inicial de pacientes con lesiones por alto voltaje consiste en reanimación cardiopulmonar si se ha producido fibrilación ventricular. Después, si los hallazgos electrocardiográfico iniciales son anómalos o se ha producido parada cardíaca asociada a la lesión, es necesaria la vigilancia cardíaca continua, junto al tratamiento farmacológico de posibles arritmias.

Los pacientes con lesiones eléctricas están en riesgo de sufrir otras lesiones, golpes por la sacudida eléctrica o caídas de altura tras separarse de la corriente eléctrica. Además, las violentas contracciones musculares tetánicas causadas por fuentes de corriente alterna pueden ocasionar distintas fracturas y luxaciones.

La lesión más significativa en pacientes con lesiones por alto voltaje se encuentra en tejidos profundos, y el edema formado posteriormente puede causar compromiso vascular a todas las áreas distales a la lesión. Cuando el compartimento muscular presenta lesiones extensas y está necrótico puede ser necesaria la amputación. Las fasciotomías deben ser completas y, en ocasiones, es preciso realizar descompresiones de nervios, como liberación del túnel del carpo y el canal de Guyon.

La lesión muscular provoca liberación de mioglobina que se filtran en los glomérulos y pueden causar una nefropatía obstructiva. Están indicadas hidratación intensa y administración de bicarbonato sódico intravenoso (al 5% en perfusión continua) y manitol (25 g cada 6 horas para adultos) para solubilizar la mioglobina y mantener la diuresis. Estos pacientes también requieren más líquidos intravenosos de la cantidad prevista según el área quemada porque la mayor parte de la lesión es profunda y no puede ser cuantificad con la exploración física habitual. La diuresis debe mantenerse en 2 ml/kg/hora.

Puede haber efectos diferidos en los pacientes con quemaduras eléctricas como déficits neurológicos. Se han descrito efectos sobre el sistema nervioso central, como encefalopatía cortical, hemiplejía, afasia y disfunciones del tronco del encéfalo hasta 9 meses después de la lesión; otros informan de lesiones diferidas de nervios periféricos, caracterizadas por desmielinización con presencia de vacuolas y gliosis reactiva.

Otro efecto devastador a largo plazo es la aparición de cataratas, que puede demorarse varios años. Estas complicaciones se presentan hasta en el 30% de los pacientes con lesiones importantes de alto voltaje.

 

 

 

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