La articulación esternoclavicular constituye el único punto de unión ósea directa entre el miembro superior y el esqueleto axial. Por medio de ella se relacionan el esternón y el primer cartílago costal, situados en la línea media del tórax, con la clavícula, que actúa como un elemento de transmisión entre el tronco y la cintura escapular. Esta disposición explica su importancia funcional, ya que todos los movimientos del miembro superior se transmiten, de forma directa o indirecta, a través de esta articulación.
Las superficies articulares que participan en esta unión presentan diferencias marcadas en cuanto a tamaño, forma y orientación. La superficie esternal es relativamente pequeña y poco profunda, mientras que la superficie clavicular es más amplia y de configuración irregular. Esta falta de correspondencia geométrica impide un encaje perfecto entre ambas, lo que haría inestable la articulación si no existieran estructuras compensadoras.
Por esta razón, entre las superficies óseas se interpone un disco articular de fibrocartílago, cuya función principal es mejorar la congruencia, distribuir las cargas y amortiguar las fuerzas transmitidas desde el miembro superior hacia el esqueleto axial. Gracias a este disco, la articulación puede mantener estabilidad a pesar de su escasa congruencia ósea.
Desde el punto de vista estructural, se trata de una articulación sinovial de tipo selar o en silla de montar. Esta clasificación se debe a que las superficies articulares presentan curvaturas recíprocas en dos planos perpendiculares, lo que permite movimientos en distintos ejes. Sin embargo, la amplitud de estos movimientos es limitada, ya que la estabilidad es prioritaria frente a la movilidad, dada la función de sostén y transmisión de fuerzas que cumple esta articulación.
Superficies articulares
Las superficies articulares de la articulación esternoclavicular se encuentran revestidas de cartílago, lo que reduce la fricción, facilita el deslizamiento y protege los extremos óseos frente al desgaste mecánico. Cada una de estas superficies posee características morfológicas específicas que condicionan el comportamiento funcional de la articulación.
Esternón y primer cartílago costal
En el esternón, la superficie articular se localiza en la incisura clavicular del manubrio, situada en su porción superolateral. Esta superficie es oblonga y alargada transversalmente, con una orientación oblicua que va de medial a lateral y de superior a inferior. Dicha orientación permite que la clavícula pueda realizar movimientos de elevación, descenso y desplazamiento anteroposterior durante la movilidad del hombro.
El primer cartílago costal participa de manera complementaria en la articulación. Presenta una pequeña superficie articular de forma triangular, dispuesta horizontalmente en su región medial y superior. Esta superficie se continúa sin interrupción con la superficie articular del esternón, lo que explica que funcionalmente ambos elementos actúen como una sola unidad esternocondral. La inclusión del cartílago costal contribuye a aumentar la superficie de contacto y a reforzar la estabilidad inferior de la articulación.
Clavícula
La extremidad medial de la clavícula presenta una morfología compleja que refleja la adaptación funcional de este hueso a las exigencias mecánicas de la articulación. En lugar de una única superficie articular simple, la clavícula ofrece dos carillas articulares continuas entre sí. Una de ellas es vertical y está orientada medialmente y ligeramente hacia abajo, mientras que la otra es horizontal y se sitúa inmediatamente por debajo, formando con la primera un ángulo recto.
Esta disposición en diedro permite que la clavícula se adapte a las superficies esternocondrales, aunque sin lograr una congruencia completa. Además, la clavícula sobresale superiormente con respecto al borde del manubrio esternal, lo que condiciona la dirección de las fuerzas transmitidas y explica la necesidad de potentes medios de unión ligamentarios.
El ángulo diedro saliente de la clavícula se apoya sobre el ángulo diedro entrante formado por el esternón y el primer cartílago costal. Sin embargo, debido a la diferencia de curvaturas y extensiones entre ambas superficies, el contacto óseo es imperfecto. Esta incongruencia estructural justifica la presencia imprescindible del disco articular, cuya función es compensar estas irregularidades y garantizar un funcionamiento armónico de la articulación.
Disco articular (fibrocartílago)
El disco articular es una estructura de fibrocartílago interpuesta entre las superficies óseas, cuya forma recuerda a una lente cóncavo-convexa. Su periferia es más gruesa que su región central, lo que le permite adaptarse mejor a las variaciones de presión que se producen durante los movimientos del hombro. En algunos individuos, el centro del disco puede presentar una perforación, sin que ello comprometa necesariamente la función articular.
Este disco se fija firmemente a la cápsula articular por sus caras anterior y posterior, lo que asegura su estabilidad durante los desplazamientos de la clavícula. Superiormente se inserta en la clavícula e inferiormente en el primer cartílago costal, estableciendo una conexión sólida entre ambos elementos.
Desde el punto de vista funcional, el disco articular cumple varias funciones esenciales: mejora la congruencia entre superficies articulares desiguales, divide la cavidad articular en compartimentos funcionales, absorbe y distribuye las fuerzas transmitidas desde el miembro superior al tórax y contribuye de manera decisiva a la estabilidad global de la articulación esternoclavicular.
Medios de unión
Los medios de unión de la articulación esternoclavicular están diseñados para asegurar una estabilidad eficaz entre el esqueleto axial y el miembro superior, sin anular por completo la movilidad necesaria para los movimientos del hombro. Dado que la congruencia ósea es limitada, la función estabilizadora recae principalmente en la cápsula y, sobre todo, en el complejo ligamentario, cuya disposición y resistencia responden a las exigencias mecánicas de esta región.
Cápsula
La cápsula articular de la articulación esternoclavicular es de naturaleza fibrosa y se inserta de manera continua en el contorno de las superficies articulares del esternón, del primer cartílago costal y de la clavícula. Su función principal es mantener en contacto los elementos óseos que participan en la articulación, delimitando al mismo tiempo la cavidad sinovial.
A pesar de cumplir esta función de contención, la cápsula es relativamente delgada y laxa. Esta característica no es accidental, sino funcional, ya que permite los pequeños desplazamientos de la clavícula necesarios para la movilidad global del hombro. La estabilidad no depende prioritariamente de la cápsula, sino de estructuras más resistentes, como el disco articular y los ligamentos, lo que explica que la cápsula actúe más como un elemento de envoltura que como un verdadero refuerzo mecánico.
Ligamentos
El sistema ligamentario de la articulación esternoclavicular está constituido por cuatro ligamentos principales. Cada uno de ellos desempeña un papel específico en el control de los movimientos y en la protección de la articulación frente a fuerzas excesivas.
A. Ligamento esternoclavicular anterior
El ligamento esternoclavicular anterior se extiende desde la cara anterior y superior de la extremidad medial de la clavícula hasta la cara anterior del manubrio esternal y el primer cartílago costal. Su disposición anterior le permite reforzar la cápsula en esta región y oponerse, de manera limitada, a los desplazamientos anteriores de la clavícula.
Desde el punto de vista funcional, su papel es secundario. Actúa principalmente como un refuerzo capsular y como un elemento de contención pasiva, más que como un ligamento determinante en la estabilidad articular.
B. Ligamento esternoclavicular posterior
El ligamento esternoclavicular posterior se dispone de forma simétrica al anterior, pero en la cara posterior de la articulación. Se extiende desde la cara posterior y superior de la clavícula hasta la superficie posterior del manubrio esternal. Su función es limitar los desplazamientos posteriores de la clavícula y reforzar la cápsula en esta región.
Al igual que el ligamento esternoclavicular anterior, su importancia funcional es reducida. Ambos ligamentos actúan principalmente como refuerzos locales de la cápsula y no constituyen los principales responsables de la estabilidad de la articulación.
C. Ligamento interclavicular
El ligamento interclavicular se sitúa en la porción superior de la articulación y une indirectamente ambas clavículas por delante de la incisura yugular del esternón. Está formado por fibras cortas que parten de la cara superior del extremo medial de la clavícula y se insertan en la parte lateral de la incisura yugular.
Por encima de estas fibras cortas se disponen otras fibras más largas y resistentes, que descienden desde la clavícula hacia la incisura yugular, cruzan el plano mediano y se continúan hasta la clavícula del lado opuesto. Esta disposición transversal permite que el ligamento interclavicular actúe como un elemento de unión entre ambas articulaciones esternoclaviculares.
Desde el punto de vista funcional, este ligamento limita el descenso excesivo de la clavícula y contribuye a la estabilidad superior de la articulación, especialmente durante los movimientos de carga del miembro superior.
D. Ligamento costoclavicular
El ligamento costoclavicular constituye el principal medio de unión de la articulación esternoclavicular y es el verdadero elemento estabilizador de la misma. Se localiza lateralmente a la articulación y presenta una notable solidez, lo que refleja su importancia funcional.
Tiene una forma romboidal y está compuesto por fascículos que unen la clavícula al primer cartílago costal. Estos fascículos se insertan en los tres cuartos laterales del primer cartílago costal y, en la mayoría de los casos, alcanzan también la extremidad medial de la primera costilla. Desde su inserción inferior, las fibras se dirigen de manera oblicua hacia arriba y lateralmente para fijarse en la cara inferior de la clavícula.
La tracción constante de este ligamento sobre la clavícula explica la presencia de rugosidades óseas e incluso de una fosa transversal en el sitio de inserción. Estas huellas óseas son el reflejo de las importantes fuerzas mecánicas que soporta el ligamento a lo largo de la vida.
Estructuralmente, sus fibras se organizan en dos planos. El plano anterior se continúa medialmente con la vaina del músculo subclavio, lo que establece una relación anatómica y funcional entre ambos. El plano posterior es más grueso y resistente, y constituye el principal responsable de la limitación de los movimientos de elevación, descenso y rotación de la clavícula.
Sinovial
La articulación esternoclavicular presenta una particularidad estructural relevante: la interposición del disco articular divide la cavidad articular en dos compartimentos sinoviales independientes. Esta división no es un simple detalle anatómico, sino una adaptación funcional que permite un mejor comportamiento mecánico de la articulación.
El compartimento superior, denominado cavidad sinovial clavicular, se encuentra entre la cara superior del disco articular y la superficie medial de la clavícula. Este espacio suele ser más amplio, lo que se explica por la mayor movilidad relativa de la clavícula, que debe adaptarse a los desplazamientos del miembro superior en múltiples direcciones. La amplitud de esta cavidad facilita los movimientos de deslizamiento y rotación de la clavícula sobre el disco.
El compartimento inferior, o cavidad sinovial esternal, se dispone entre la cara inferior del disco articular y las superficies articulares del esternón y del primer cartílago costal. Es generalmente más reducido, ya que estas estructuras forman parte del esqueleto axial y presentan una movilidad mucho más limitada. La existencia de dos cavidades sinoviales permite una distribución más homogénea del líquido sinovial y una mejor amortiguación de las fuerzas transmitidas a través de la articulación.
Relaciones
La articulación esternoclavicular ocupa una posición estratégica en la región anterosuperior del tórax, lo que determina relaciones anatómicas importantes tanto desde el punto de vista funcional como clínico.
En su cara anterior, la articulación es relativamente superficial, lo que la hace fácilmente palpable. No obstante, en su porción inferior y anterior se encuentra cubierta por las inserciones del músculo pectoral mayor, que actúa como un elemento protector dinámico durante los movimientos del miembro superior.
En la región superior y medial, la articulación es cruzada por el tendón de los haces esternales del músculo esternocleidomastoideo. Esta relación explica la participación indirecta de dicho músculo en la estabilidad de la región cervicotorácica y su influencia sobre la mecánica de la clavícula.
Por detrás, la articulación se relaciona con los músculos esternohioideo y esternotiroideo, que se insertan en las proximidades del manubrio esternal. Junto con estas estructuras musculares, la articulación forma una barrera anatómica sólida situada por delante del ángulo venoso yugulosubclavio. Esta disposición protege estructuras vasculares mayores, como el tronco braquiocefálico en el lado derecho y la arteria carótida común en el lado izquierdo, reduciendo el riesgo de lesiones ante traumatismos directos.
Además, mantienen relaciones más o menos estrechas con la articulación la arteria torácica interna, los nervios frénicos y los nervios vagos. La proximidad de estas estructuras neurovasculares subraya la importancia clínica de la articulación esternoclavicular, ya que alteraciones traumáticas o inflamatorias pueden tener repercusiones más allá del sistema osteoarticular.
Movimientos
Desde el punto de vista cinemático, la clavícula es prácticamente el único elemento móvil de la articulación esternoclavicular. Gracias a su forma y a su relación con el disco articular, puede realizar movimientos en varios planos, incluyendo elevación, descenso, desplazamientos anteroposteriores y rotación sobre su eje longitudinal.
El ligamento costoclavicular, situado lateralmente a la articulación, actúa como el eje funcional alrededor del cual se organizan estos movimientos. Su gran resistencia limita la amplitud de los desplazamientos y garantiza que la movilidad se mantenga dentro de márgenes seguros, evitando la inestabilidad articular.
Un aspecto biomecánico fundamental es que los movimientos de la extremidad medial de la clavícula se manifiestan en sentido inverso en su extremidad lateral. Así, cuando la extremidad medial desciende, la extremidad lateral se eleva, y viceversa. Este mecanismo permite una adaptación eficaz de la cintura escapular durante los movimientos del hombro.
Aunque los desplazamientos de la extremidad medial de la clavícula son de pequeña amplitud, su efecto se amplifica considerablemente debido a la longitud de la clavícula, que actúa como una palanca rígida. De este modo, mínimos movimientos en la articulación esternoclavicular se traducen en desplazamientos significativos a nivel del hombro.
La combinación de una movilidad limitada, un sistema ligamentario muy resistente y un disco articular eficaz explica que la articulación esternoclavicular se vea afectada con poca frecuencia en los traumatismos del hombro o de la caja torácica, a pesar de su papel central en la transmisión de fuerzas entre el miembro superior y el esqueleto axial.

Fuente y lecturas recomendadas:
- Latarjet, M., Ruiz Liard, A., & Pró, E. (2019). Anatomía humana (5.ª ed., Vols. 1–2). Médica Panamericana.
ISBN: 9789500695923 - Dalley II, A. F., & Agur, A. M. R. (2022). Moore: Anatomía con orientación clínica (9.ª ed.). Wolters Kluwer (Lippincott Williams & Wilkins).
ISBN: 9781975154120 - Standring, S. (Ed.). (2020). Gray’s anatomy: The anatomical basis of clinical practice (42.ª ed.). Elsevier.
ISBN: 9780702077050 - Netter, F. H. (2023). Atlas de anatomía humana (8.ª ed.). Elsevier.
ISBN: 9780323793745

