Las áreas 5 y 7 de Korbinian Brodmann constituyen una de las regiones de integración multimodal más complejas de la corteza cerebral humana. Ambas se localizan en el lobulillo parietal superior, inmediatamente por detrás de la corteza somatosensitiva primaria, correspondiente a las áreas 3, 1 y 2 de Brodmann. Desde el punto de vista funcional, estas regiones no participan únicamente en la recepción pasiva de estímulos táctiles o propioceptivos, sino en la elaboración cognitiva superior de la sensibilidad corporal, permitiendo transformar impulsos nerviosos elementales en percepciones conscientes dotadas de significado espacial, corporal y conductual.
La corteza somatosensitiva primaria recibe información procedente de receptores periféricos cutáneos, musculares y articulares, y organiza estos estímulos siguiendo un patrón somatotópico preciso. Sin embargo, la simple recepción de señales sensitivas no basta para interpretar el mundo físico. La identificación de la forma de un objeto, el reconocimiento de la posición del propio cuerpo en el espacio, la integración visuoespacial y la comprensión de relaciones corporales complejas requieren niveles superiores de procesamiento cortical. Esta función integradora es realizada fundamentalmente por las áreas 5 y 7.
El área 5 recibe una enorme cantidad de aferencias provenientes de la corteza somatosensitiva primaria y de núcleos talámicos ventrobasales. Dichas aferencias contienen información relacionada con tacto discriminativo, presión, vibración, posición articular y propiocepción consciente. Los neuronas de esta región poseen la capacidad de integrar simultáneamente múltiples modalidades sensitivas, generando representaciones complejas de la forma, tamaño, textura y orientación de los objetos manipulados. Gracias a esta integración, el individuo puede reconocer un objeto únicamente mediante el tacto, fenómeno denominado estereognosia.
La importancia funcional de esta región se evidencia claramente cuando se producen lesiones corticales. Un paciente con daño en las áreas de asociación somatosensitiva puede conservar intactas las modalidades sensitivas elementales, como dolor, temperatura o tacto simple, pero perder completamente la capacidad de interpretar el significado de dichas sensaciones. En consecuencia, puede sentir un objeto en la mano sin ser capaz de reconocer qué objeto es. Este fenómeno demuestra que la percepción consciente no depende exclusivamente de la llegada de estímulos periféricos, sino de su procesamiento cortical integrador.
El área 7 desempeña funciones aún más complejas relacionadas con la integración visuoespacial y la construcción del esquema corporal. Esta región recibe abundantes aferencias desde la corteza visual occipital y desde otras áreas parietales, permitiendo combinar información visual y somática en una representación unificada del espacio. Gracias a este mecanismo, el cerebro puede calcular la localización relativa de los objetos respecto al cuerpo y coordinar movimientos dirigidos visualmente, como alcanzar, señalar o manipular objetos.
Diversos estudios neurofisiológicos han demostrado que muchas neuronas del área 7 responden simultáneamente a estímulos visuales y somatosensoriales. Algunas de estas neuronas modifican su actividad dependiendo de la posición ocular, de la orientación de la cabeza o del movimiento de las extremidades. Esto indica que el área 7 participa en la construcción de mapas espaciales dinámicos del entorno corporal.
Además de sus funciones somatosensitivas, las áreas 5 y 7 participan en procesos cognitivos superiores. Investigaciones mediante resonancia magnética funcional han mostrado activación de estas regiones durante tareas relacionadas con memoria episódica, orientación espacial, secuencias motoras aprendidas y procesamiento semántico del lenguaje. Estas observaciones indican que la corteza parietal posterior no es exclusivamente sensitiva, sino un importante centro de integración cognitiva multimodal.
La complejidad funcional de estas áreas depende directamente de sus amplias conexiones anatómicas. Las áreas de asociación somatosensitiva reciben información procedente de:
- La corteza somatosensitiva primaria.
- Los núcleos ventrobasales del tálamo.
- Otras regiones talámicas inespecíficas.
- La corteza visual occipital.
- La corteza auditiva.
- Áreas premotoras y prefrontales.
- Regiones límbicas relacionadas con memoria y atención.
Esta extraordinaria convergencia de aferencias convierte a las áreas 5 y 7 en auténticos centros de síntesis cortical. Allí no se procesan estímulos aislados, sino configuraciones perceptivas complejas asociadas con memoria previa, experiencia motora y contexto espacial. Por ello, la estimulación eléctrica experimental de estas regiones puede provocar percepciones corporales complejas, incluyendo la sensación de manipular objetos definidos o experimentar configuraciones espaciales completas del cuerpo.
Efecto de la amorfosíntesis tras la resección del área de asociación somatosensitiva
La amorfosíntesis constituye uno de los síndromes neuropsicológicos más complejos asociados a lesiones del lóbulo parietal posterior, especialmente cuando el daño afecta el hemisferio no dominante, habitualmente el derecho. Este trastorno refleja una alteración profunda de la integración espacial y corporal, produciendo una pérdida parcial o total de la conciencia del hemicuerpo contralateral y del espacio extrapersonal correspondiente.
Cuando se destruyen las áreas de asociación somatosensitiva de un hemisferio cerebral, el paciente puede conservar la sensibilidad primaria intacta y aun así ignorar completamente la existencia funcional del lado opuesto del cuerpo. El individuo no solamente pierde la capacidad de reconocer formas complejas mediante el tacto, sino que desarrolla una alteración global de la atención espacial y de la representación corporal.
Este fenómeno ocurre porque las áreas 5 y 7 participan en la construcción del esquema corporal interno. El cerebro humano mantiene continuamente una representación neural dinámica de la posición, orientación y existencia de cada segmento corporal. Dicha representación depende de la integración constante de señales táctiles, visuales, vestibulares y propioceptivas. Cuando esta integración desaparece debido a una lesión cortical, el cerebro deja de incorporar el hemicuerpo contralateral dentro de su representación consciente del organismo.
Como consecuencia, el paciente puede actuar como si una mitad de su cuerpo hubiera dejado de existir. Muchos individuos con lesiones parietales derechas olvidan vestirse el lado izquierdo, afeitarse únicamente la mitad derecha de la cara o comer exclusivamente la comida situada en el lado derecho del plato. Incluso pueden negar la pertenencia de una extremidad afectada o mostrar indiferencia absoluta hacia estímulos dolorosos aplicados en el hemicuerpo contralateral.
La amorfosíntesis también afecta profundamente la percepción de objetos externos. El paciente puede reconocer solamente una mitad de un objeto complejo o ignorar estímulos localizados en el espacio contralateral. Este fenómeno se relaciona estrechamente con la negligencia hemispatial, trastorno en el cual existe incapacidad para dirigir atención hacia una mitad del espacio pese a conservar intactos los sistemas sensoriales primarios.
Desde el punto de vista neurofisiológico, la negligencia espacial unilateral se produce porque el hemisferio parietal derecho posee un papel dominante en la atención espacial bilateral. El hemisferio izquierdo atiende predominantemente el hemiespacio derecho, mientras que el hemisferio derecho participa en la representación de ambos lados del espacio. Por esta razón, las lesiones derechas generan déficits mucho más graves y frecuentes de negligencia espacial.
Otro aspecto fundamental de la amorfosíntesis es la alteración motora secundaria. Aunque el sistema motor pueda permanecer anatómicamente intacto, el paciente deja de utilizar espontáneamente las extremidades contralaterales porque el cerebro ya no las incorpora adecuadamente dentro del esquema corporal consciente. Esto produce hipocinesia direccional y reducción marcada del movimiento espontáneo hacia el lado afectado.
La gravedad clínica de estos trastornos demuestra que la conciencia corporal no surge simplemente de la sensibilidad periférica, sino de la integración cortical superior realizada en las áreas de asociación parietal. Las áreas 5 y 7 actúan como centros neurales donde convergen percepción, atención, memoria espacial y representación del cuerpo. Cuando estas regiones son destruidas, el individuo pierde la capacidad de construir una experiencia unificada y coherente de sí mismo dentro del espacio.


Fuente y lecturas recomendadas:
- Amunts, K., & Zilles, K. (2015). Architectonic mapping of the human brain beyond Brodmann. Neuron, 88(6), 1086-1107.
- Cabeza, R., Ciaramelli, E., Olson, I. R., & Moscovitch, M. (2008). The parietal cortex and episodic memory: An attentional account. Nature Reviews Neuroscience, 9(8), 613-625.
- Damiani, D., Nascimento, A. N., & Kühl, L. P. (2016). Funções corticais cerebrais: O legado de Brodmann no século XXI. Arquivos Brasileiros de Neurocirurgia.
- Eickhoff, S. B., Grefkes, C., Zilles, K., & Fink, G. R. (2007). The somatotopic organization of cytoarchitectonic areas on the human parietal operculum. Cerebral Cortex, 17(8), 1800-1811.
- Magalhães, M. J. S., Reis, C., et al. (2017). Áreas 5 e 7 de Brodmann: Uma revisão de literatura. Brazilian Journal of Neuroanatomy, 1(1), 8-13.
- Snell, R. S. (2007). Neuroanatomía clínica. Buenos Aires: Editorial Médica Panamericana.
- Turlough Fitzgerald, M. J., Gruener, G., & Mtui, E. (2012). Clinical Neuroanatomy and Neuroscience. Saunders Elsevier.
