Movimientos de la mano sobre el antebrazo
Movimientos de la mano sobre el antebrazo

Movimientos de la mano sobre el antebrazo

Anuncio de Sorteo

Prueba tu suerte 🍀 ¡COMPRA UN BOLETO!

Compra tu boleto

Los movimientos que la mano puede realizar con respecto al antebrazo son el resultado de una compleja interacción entre estructuras óseas, articulares, ligamentarias y musculares, diseñadas para proporcionar un equilibrio preciso entre movilidad y estabilidad funcional. Desde el punto de vista anatómico y biomecánico, estas acciones se producen principalmente en la articulación radiocarpiana y en menor medida en la articulación mediocarpiana, las cuales actúan de forma coordinada para permitir una amplia gama de desplazamientos controlados.

La flexión de la mano se define como el desplazamiento palmar del conjunto carpiano, en el cual la palma se aproxima a la cara anterior del antebrazo. Este movimiento es posible gracias a la disposición convexa y cóncava de las superficies articulares entre el radio, el disco articular y los huesos del carpo proximal. La contracción sinérgica de los músculos flexores de la muñeca genera una rotación y un deslizamiento armónico de los huesos carpianos, permitiendo que la mano adopte posiciones necesarias para la prensión y la manipulación de objetos.

La extensión, por el contrario, implica el desplazamiento dorsal de la mano, alejando el dorso de la superficie posterior del antebrazo. Este movimiento se ve favorecido por la elasticidad de los ligamentos palmares y por la acción coordinada de los músculos extensores de la muñeca. Durante la extensión, los huesos del carpo se organizan de tal manera que distribuyen las cargas mecánicas, lo cual protege las estructuras articulares y garantiza la estabilidad durante actividades que requieren apoyo de la mano.

Las inclinaciones laterales, también denominadas desviaciones radiales y cubitales, consisten en el desplazamiento de la mano hacia el lado del radio o del cúbito, respectivamente. Estos movimientos se originan por la forma asimétrica de las superficies articulares y por la tensión diferencial de los ligamentos colaterales de la muñeca. La desviación radial se encuentra limitada por la presencia del proceso estiloides del radio, mientras que la desviación cubital presenta un mayor rango debido a la configuración anatómica del carpo. Ambas inclinaciones son fundamentales para ajustar la orientación de la mano durante tareas finas y precisas.

La circunducción no constituye un movimiento independiente, sino la consecuencia de la sucesión continua y ordenada de la flexión, la extensión y las inclinaciones laterales. Al combinarse estos desplazamientos, la mano describe una trayectoria cónica en el espacio, lo que permite explorar y manipular el entorno con gran versatilidad. Desde una perspectiva funcional, la circunducción refleja la capacidad integradora del sistema musculoesquelético de la muñeca, en el que cada componente contribuye de manera coordinada para generar movimientos complejos y altamente adaptativos.


Estudio analítico de los movimientos

El estudio analítico de los movimientos de la muñeca requiere considerar por separado, aunque de manera integrada, el comportamiento de la articulación radiocarpiana y de la articulación mediocarpiana. Ambas conforman un sistema funcional único cuya finalidad es permitir una gran amplitud de movimientos, manteniendo al mismo tiempo la estabilidad necesaria para la transmisión de fuerzas entre el antebrazo y la mano.

A. Articulación radiocarpiana

La articulación radiocarpiana se establece entre el extremo distal del radio, el disco articular y la primera fila de los huesos del carpo. Desde el punto de vista funcional, esta articulación desempeña un papel predominante en la mayoría de los movimientos de la muñeca, debido a la forma de sus superficies articulares y a la disposición de sus ligamentos.

Flexión y extensión

Durante la flexión, la mano se desplaza de manera que la palma se orienta hacia la cara anterior del antebrazo. En la extensión ocurre el movimiento contrario, llevando el dorso de la mano hacia la cara posterior del antebrazo. La amplitud total que se obtiene al pasar desde la flexión máxima hasta la extensión máxima es considerable, alcanzando aproximadamente ciento ochenta grados, lo que refleja la elevada movilidad de este complejo articular.

En estos movimientos, la articulación radiocarpiana aporta una porción mayor del recorrido total en comparación con la articulación mediocarpiana, aproximadamente dos tercios del movimiento global. El eje alrededor del cual se producen tanto la flexión como la extensión atraviesa el vértice de la cabeza del hueso grande, lo que confiere coherencia mecánica al desplazamiento de los huesos carpianos.

La amplitud de la flexión y de la extensión no está determinada únicamente por el contacto óseo, sino principalmente por la tensión progresiva de los ligamentos de la articulación radiocarpiana. Estos elementos fibrosos se comportan como estructuras limitantes que detienen el movimiento al alcanzar posiciones extremas, protegiendo así las superficies articulares. En posiciones intermedias, la flexión y la extensión pueden combinarse con movimientos de inclinación lateral, pero esta asociación se vuelve imposible cuando se alcanza el límite máximo de cualquiera de estos gestos.

Inclinaciones laterales

Las inclinaciones laterales de la muñeca comprenden dos direcciones opuestas: la inclinación medial, también denominada cubital o de aducción, y la inclinación lateral, conocida como radial o de abducción. Ambos movimientos se realizan alrededor de un eje anteroposterior común que pasa por el centro de la cabeza del hueso grande.

En estas inclinaciones, la articulación radiocarpiana es la más implicada, ya que permite un mayor desplazamiento relativo entre el antebrazo y la primera fila del carpo. El factor limitante principal no es el choque entre los huesos, sino la tensión de los ligamentos colaterales cubital y radial, los cuales regulan el grado de desviación posible hacia cada lado y garantizan la estabilidad lateral de la muñeca.

B. Articulación mediocarpiana

La articulación mediocarpiana se localiza entre la primera y la segunda fila de los huesos del carpo. Aunque su contribución a la movilidad global de la muñeca es menor que la de la articulación radiocarpiana, su papel es esencial para la armonía y la fluidez de los movimientos.

Flexión y extensión

En la articulación mediocarpiana, la flexión y la extensión se producen como movimientos complementarios a los de la articulación radiocarpiana. Su amplitud es más reducida, representando aproximadamente un tercio del movimiento total. Sin embargo, esta participación resulta indispensable para ajustar la orientación de la mano y distribuir las fuerzas de manera uniforme entre las filas del carpo.

El eje de estos movimientos coincide igualmente con la cabeza del hueso grande, lo que permite una coordinación precisa entre ambas articulaciones. La mediocarpiana actúa como un sistema de adaptación, suavizando los desplazamientos y evitando tensiones excesivas sobre una sola superficie articular.

Inclinaciones laterales

Durante las inclinaciones laterales, la articulación mediocarpiana acompaña el movimiento iniciado en la articulación radiocarpiana, aunque con menor amplitud. Su función principal consiste en permitir que los huesos del carpo se reorganicen internamente, facilitando un desplazamiento continuo y estable de la mano hacia los lados. Al igual que en la radiocarpiana, los ligamentos desempeñan un papel fundamental en la limitación y el control de estos movimientos.

Circunducción

La circunducción de la muñeca no constituye un movimiento elemental, sino que resulta de la ejecución sucesiva y continua de la flexión, la extensión, la inclinación radial y la inclinación cubital. Este movimiento describe una trayectoria circular de la mano en el espacio y es difícil de analizar de forma aislada, ya que suele implicar de manera simultánea la participación de las articulaciones radioulnares del antebrazo y se asocia con los movimientos de pronación y supinación.

Durante la circunducción, la primera fila de los huesos del carpo desempeña un papel funcional comparable al de un menisco osteofibroso. Actúa como una estructura interpuesta y adaptable entre el esqueleto del antebrazo y la segunda fila del carpo, facilitando la congruencia articular y permitiendo una transmisión progresiva y controlada de los movimientos. Esta organización explica la gran destreza y versatilidad de la muñeca en las actividades manuales complejas.


Acción de los músculos

El movimiento de la mano con respecto al antebrazo es el resultado de la acción coordinada de varios grupos musculares que actúan como motores principales, sinergistas y estabilizadores. Desde un enfoque funcional, los músculos flexores y extensores de la muñeca no solo producen desplazamientos angulares, sino que también aseguran el equilibrio mecánico necesario para la precisión y la fuerza de los gestos manuales.

Músculos flexores

Los principales músculos responsables de la flexión de la mano sobre el antebrazo son el flexor radial del carpo, el palmar largo y el flexor ulnar del carpo. Estos músculos se sitúan en el compartimento anterior del antebrazo y actúan sobre la articulación radiocarpiana y mediocarpiana mediante sus tendones distales.

El palmar largo es el músculo de menor potencia del grupo y su acción es accesoria. Su función principal consiste en tensar la aponeurosis palmar y colaborar en la flexión de la muñeca, especialmente en gestos que requieren estabilización más que fuerza. En contraste, el flexor radial del carpo y el flexor ulnar del carpo son los verdaderos motores de la flexión.

Ninguno de estos músculos se encuentra alineado de manera exacta con el eje longitudinal del antebrazo. Debido a esta disposición oblicua, la flexión pura de la mano solo se obtiene cuando el flexor radial del carpo y el flexor ulnar del carpo se contraen de forma simultánea y equilibrada. Esta acción combinada neutraliza sus componentes laterales y produce un movimiento dirigido exclusivamente en el plano sagital.

Cuando la contracción de uno de estos músculos predomina sobre el otro, la flexión se asocia a una desviación lateral. Así, el predominio del flexor ulnar del carpo genera una flexión acompañada de inclinación hacia el borde ulnar del antebrazo, mientras que la acción dominante del flexor radial del carpo produce una flexión asociada a inclinación hacia el borde radial. Este mecanismo explica la capacidad de la muñeca para orientar la mano con gran precisión durante las actividades funcionales.

A este conjunto muscular se suman los flexores de los dedos, que contribuyen de manera significativa a la flexión de la mano sobre el antebrazo. Aunque su función principal es movilizar las articulaciones digitales, su paso anterior a la muñeca les permite ejercer un efecto flexor adicional, especialmente evidente durante los movimientos de prensión fuerte.

Músculos extensores

La extensión de la mano está asegurada por los extensores radial largo del carpo, extensor radial corto del carpo y extensor ulnar del carpo, localizados en el compartimento posterior del antebrazo. Al igual que los flexores, estos músculos no se sitúan exactamente sobre el eje del antebrazo, lo que condiciona la naturaleza combinada de sus acciones.

El extensor radial corto del carpo es el músculo cuya línea de tracción se aproxima más al eje sagital de la muñeca, por lo que se considera el extensor más directo y eficaz para producir una extensión relativamente pura. El extensor radial largo del carpo, debido a su orientación más lateral, combina la extensión con un componente de abducción radial de la mano. Por su parte, el extensor ulnar del carpo asocia la extensión con un componente de aducción hacia el borde ulnar.

La extensión equilibrada de la muñeca se obtiene mediante la contracción simultánea de estos tres músculos, lo que permite neutralizar las fuerzas laterales y dirigir el movimiento en un solo plano. Cuando uno de ellos actúa de forma predominante, la extensión se acompaña de una inclinación lateral correspondiente.

Los extensores de los dedos participan igualmente en la extensión de la mano, especialmente durante los movimientos amplios o sostenidos. Su acción es importante no solo para elevar la mano, sino también para coordinar la apertura de los dedos en gestos funcionales.

Un aspecto fundamental de la acción de los músculos extensores es su papel en la fijación de la muñeca. La contracción sinérgica de los extensores estabiliza la mano en una posición adecuada antes de la prensión, constituyendo una fase preparatoria indispensable. Esta fijación permite que los músculos flexores de los dedos actúen con mayor eficacia, optimizando la fuerza y la precisión del gesto manual.

 

 

 

Homo medicus

 


 

Guías de estudio. Homo medicus.
Guías de estudio. Homo medicus.

¡Gracias por visitarnos!

Fuente y lecturas recomendadas:
  1. Latarjet, M., Ruiz Liard, A., & Pró, E. (2019). Anatomía humana (5.ª ed., Vols. 1–2). Médica Panamericana.
    ISBN: 9789500695923
  2. Dalley II, A. F., & Agur, A. M. R. (2022). Moore: Anatomía con orientación clínica (9.ª ed.). Wolters Kluwer (Lippincott Williams & Wilkins).
    ISBN: 9781975154120
  3. Standring, S. (Ed.). (2020). Gray’s anatomy: The anatomical basis of clinical practice (42.ª ed.). Elsevier.
    ISBN: 9780702077050
  4. Netter, F. H. (2023). Atlas de anatomía humana (8.ª ed.). Elsevier.
    ISBN: 9780323793745
Síguenos en X: @el_homomedicus  y @enarm_intensivo  Síguenos en instagram: homomedicus  y en Treads.net como: Homomedicus  

🟥     🟪     🟨     🟧     🟩     🟦

Aprende administración paso a paso

Administración Desde Cero

ADMINISTRACION DESDE CERO

¿De cuánta utilidad te ha parecido este contenido?

¡Haz clic en una estrella para puntuarlo!

Promedio de puntuación 0 / 5. Recuento de votos: 0

Hasta ahora, ¡no hay votos!. Sé el primero en puntuar este contenido.

Ya que has encontrado útil este contenido...

¡Sígueme en los medios sociales!

Si te fue útil este resumen, compártelo por favor!