Los agentes bloqueadores de interleucina 17 constituyen un grupo de medicamentos biológicos dirigidos contra una vía inmunológica central en diversas enfermedades inflamatorias mediadas por el sistema inmunitario. Su importancia terapéutica deriva de que la interleucina 17 participa en la comunicación entre células inmunitarias y tejidos periféricos, favoreciendo la producción de mediadores inflamatorios, el reclutamiento de neutrófilos y la activación de mecanismos de defensa de las superficies epiteliales. Aunque esta respuesta tiene una función fisiológica importante frente a determinados microorganismos, una activación persistente o excesiva de esta vía puede contribuir al mantenimiento de inflamación crónica y daño tisular. Por esta razón, bloquear selectivamente la señalización de la interleucina 17 permite reducir determinados componentes de la inflamación sin producir una inmunosupresión generalizada. La evidencia experimental y clínica ha establecido una participación especialmente relevante de la interleucina 17 en psoriasis, artritis psoriásica y espondiloartritis axial.
La familia de interleucina 17 comprende diferentes moléculas, pero la interleucina 17A es la mejor estudiada desde el punto de vista terapéutico. Esta citocina puede ser producida por diferentes poblaciones celulares, entre ellas células T colaboradoras del subtipo 17, y actúa principalmente mediante un complejo receptor constituido por las subunidades del receptor de interleucina 17. La activación de este receptor desencadena vías intracelulares que estimulan la expresión de mediadores inflamatorios y quimiocinas, promoviendo el reclutamiento y activación de células inmunitarias. La importancia de esta vía no significa que la interleucina 17 sea exclusivamente perjudicial: participa en la defensa inmunitaria contra bacterias extracelulares y hongos, especialmente en superficies epiteliales. Esta función fisiológica explica tanto su importancia protectora como algunas de las reacciones adversas observadas cuando se bloquea de manera terapéutica.
La utilidad de bloquear la interleucina 17 deriva de la posibilidad de intervenir en un punto relativamente específico de la cascada inflamatoria. En determinadas enfermedades inmunomediadas existe una activación persistente de mecanismos relacionados con el eje interleucina 23-interleucina 17. La interleucina 23 puede favorecer la expansión y mantenimiento de poblaciones celulares productoras de interleucina 17, mientras que la interleucina 17 actúa posteriormente sobre células de los tejidos para inducir señales inflamatorias. Esto genera una comunicación sostenida entre el sistema inmunitario y los tejidos afectados. Interrumpir esta señalización puede disminuir la inflamación cutánea, articular y entesítica dependiendo de la enfermedad y del medicamento utilizado.
Los medicamentos que bloquean esta vía no son todos idénticos. Algunos neutralizan directamente la molécula de interleucina 17A, mientras que otros bloquean el receptor mediante el cual actúan varias moléculas de esta familia. Existe además una generación de medicamentos capaces de neutralizar simultáneamente interleucina 17A e interleucina 17F. Esta diferencia farmacológica es importante porque determina qué señales inmunológicas quedan inhibidas. Secukinumab e ixekizumab neutralizan principalmente interleucina 17A; brodalumab bloquea el receptor A de interleucina 17, y bimekizumab neutraliza simultáneamente interleucina 17A e interleucina 17F. Estas diferencias permiten comprender por qué los medicamentos pertenecientes a la misma familia pueden presentar características clínicas y perfiles de seguridad parcialmente diferentes.
En psoriasis, la importancia de la interleucina 17 es particularmente evidente. La activación de esta vía contribuye a la proliferación y alteración funcional de los queratinocitos, además de favorecer la producción de mediadores inflamatorios que mantienen el infiltrado inmunitario en la piel. El resultado es una interacción patológica entre células inmunitarias y células cutáneas que contribuye a la formación de las lesiones características de la enfermedad. La inhibición selectiva de interleucina 17A o de la señalización de su receptor puede interrumpir una parte fundamental de este circuito inflamatorio, produciendo una reducción importante de las manifestaciones cutáneas en pacientes adecuadamente seleccionados. Los ensayos clínicos y revisiones disponibles han establecido la eficacia de esta estrategia en psoriasis en placas de moderada a grave.
En la artritis psoriásica, la función de la interleucina 17 es todavía más compleja porque la enfermedad afecta diferentes estructuras anatómicas. Puede existir inflamación de articulaciones periféricas, entesis, piel, uñas y estructuras axiales. La interleucina 17 participa en mecanismos inflamatorios relacionados con varios de estos compartimentos, por lo que su bloqueo puede producir efectos clínicos en más de una manifestación de la enfermedad. Los estudios clínicos han demostrado beneficios de estos medicamentos sobre diferentes dominios de la artritis psoriásica, incluidos los síntomas articulares y cutáneos, aunque la magnitud del efecto puede variar entre medicamentos, pacientes y manifestaciones clínicas.
La evidencia acumulada en artritis psoriásica muestra que los inhibidores de la vía de interleucina 17 constituyen una clase terapéutica eficaz, aunque no todos los medicamentos deben considerarse equivalentes en todos los escenarios clínicos. Una revisión sistemática y metanálisis en red publicada en 2026 encontró que los tratamientos dirigidos contra esta vía fueron superiores al placebo en diferentes medidas de respuesta clínica, pero también señaló que las comparaciones indirectas y la superposición de intervalos de confianza limitan las conclusiones definitivas acerca de diferencias de superioridad entre medicamentos individuales. Esto es importante porque evita interpretar la existencia de diferencias numéricas entre ensayos como prueba automática de que un medicamento sea clínicamente superior a otro.
En las espondiloartritis axiales también existe una relación importante entre la señalización de interleucina 17 y la inflamación. La espondiloartritis axial comprende enfermedades caracterizadas por inflamación predominante del esqueleto axial, aunque pueden existir otras manifestaciones. La evidencia clínica con inhibidores de interleucina 17A ha demostrado mejoría de signos y síntomas en pacientes con estas enfermedades, incluso en determinados pacientes que previamente recibieron inhibidores del factor de necrosis tumoral. La utilidad de estos medicamentos en esta enfermedad también ha contribuido a confirmar la relevancia biológica de la vía de interleucina 17 en su fisiopatología.
Bimekizumab representa una diferencia farmacológica importante porque inhibe simultáneamente interleucina 17A e interleucina 17F. La razón de esta estrategia es que ambas citocinas pueden participar en mecanismos inflamatorios relacionados, aunque poseen características biológicas parcialmente diferentes. El bloqueo dual permite interferir con una proporción más amplia de la señalización asociada con esta familia de citocinas. En Estados Unidos, la información oficial de prescripción establece indicaciones para psoriasis en placas de moderada a grave, artritis psoriásica activa, espondiloartritis axial no radiográfica con signos objetivos de inflamación, espondilitis anquilosante activa y, posteriormente, hidradenitis supurativa de moderada a grave.
El bloqueo del receptor representa otra estrategia. Brodalumab se dirige contra el receptor A de interleucina 17 en lugar de neutralizar directamente la interleucina 17A. Desde el punto de vista farmacológico, esta diferencia significa que el medicamento interrumpe la señalización a nivel del receptor. Este mecanismo puede afectar señales producidas por diferentes miembros de la familia de interleucina 17 que utilicen ese receptor. La investigación clínica ha establecido su utilidad en psoriasis, mientras que su desarrollo y utilización en otras enfermedades requieren considerar específicamente la indicación, la evidencia disponible y las características de seguridad del medicamento.
La administración de estos medicamentos generalmente se realiza mediante inyección subcutánea, aunque la frecuencia y el esquema dependen del principio activo, la enfermedad tratada, la fase inicial del tratamiento y la respuesta clínica. Su naturaleza de anticuerpos monoclonales determina propiedades farmacocinéticas diferentes de las de los medicamentos convencionales de molécula pequeña. La selección de la dosis no debe extrapolarse entre medicamentos porque cada anticuerpo posee características farmacológicas, indicaciones y esquemas de administración específicos. La información regulatoria de cada producto constituye la referencia necesaria para determinar la utilización autorizada y las condiciones de administración.
Una característica importante de estos medicamentos es que producen una inmunomodulación dirigida, pero no una ausencia completa de efectos sobre la inmunidad. La interleucina 17 participa en la defensa de las mucosas y de la piel frente a determinados microorganismos, especialmente especies de Candida. Por ello, su inhibición puede aumentar la susceptibilidad a infecciones mucocutáneas por hongos. Los estudios clínicos y la información regulatoria identifican la candidiasis como un evento adverso particularmente relevante dentro de esta clase terapéutica, y los datos más recientes señalan una señal de candidiasis más evidente con bimekizumab debido a su bloqueo simultáneo de interleucina 17A e interleucina 17F.
Las infecciones no se limitan a la candidiasis. La inhibición de interleucina 17 puede modificar mecanismos de defensa frente a diferentes microorganismos, por lo que las infecciones constituyen una consideración importante durante el tratamiento. Los metanálisis de ensayos clínicos han encontrado señales relacionadas con infecciones en determinadas poblaciones, aunque el riesgo absoluto y el tipo de acontecimientos varían según la enfermedad, el medicamento y las características individuales de los pacientes. Por ello, la seguridad debe interpretarse mediante datos específicos de cada medicamento y no mediante una generalización de toda la clase terapéutica.
La enfermedad inflamatoria intestinal representa otra consideración clínica relevante. La información de seguridad de medicamentos como secukinumab, ixekizumab y bimekizumab incluye advertencias relacionadas con enfermedad inflamatoria intestinal. Esta asociación tiene una explicación biológica compleja, ya que la señalización de interleucina 17 desempeña funciones diferentes según el tejido y el contexto inmunológico. Por tanto, bloquear una vía que es patológica en psoriasis o artritis psoriásica no significa necesariamente que tenga el mismo efecto en todos los órganos. Esta característica demuestra que las citocinas no pueden clasificarse simplemente como beneficiosas o perjudiciales, porque sus funciones dependen del tejido, el momento y el contexto inmunológico.
Antes de iniciar un inhibidor de interleucina 17, la evaluación clínica debe considerar antecedentes de infecciones, enfermedades inflamatorias intestinales, enfermedades concomitantes, tratamientos inmunomoduladores y otros factores que puedan modificar el riesgo individual. La valoración debe realizarse de acuerdo con la ficha técnica específica del medicamento y las recomendaciones clínicas vigentes. En pacientes que reciben estos tratamientos también es importante mantener una vigilancia clínica apropiada para identificar infecciones, reacciones de hipersensibilidad u otras complicaciones potenciales. La información regulatoria de los medicamentos contiene advertencias específicas sobre infecciones graves, hipersensibilidad y enfermedad inflamatoria intestinal.
La vacunación también debe considerarse dentro del manejo de pacientes que reciben medicamentos biológicos. La planificación debe realizarse antes o durante el tratamiento de acuerdo con las recomendaciones correspondientes al medicamento y a la situación inmunológica del paciente. En términos generales, las vacunas vivas requieren especial precaución durante tratamientos inmunomoduladores, y la información oficial de los productos puede establecer recomendaciones específicas. La finalidad es reducir el riesgo de infecciones prevenibles sin interrumpir innecesariamente un tratamiento que puede estar controlando una enfermedad inflamatoria importante.
La eficacia de los inhibidores de interleucina 17 no debe interpretarse únicamente como una disminución de síntomas. En enfermedades inflamatorias crónicas, el objetivo terapéutico puede incluir reducción de la actividad inflamatoria, mejoría de lesiones cutáneas, disminución del dolor y la rigidez, mejoría de la función física, reducción de inflamación en articulaciones y entesis, prevención de deterioro estructural cuando exista evidencia para ello y mejoría de la calidad de vida. El concepto de tratamiento dirigido a objetivos terapéuticos permite evaluar periódicamente si la enfermedad ha alcanzado un nivel adecuado de control y ajustar el tratamiento cuando sea necesario.
La elección de un inhibidor de interleucina 17 debe individualizarse porque la misma vía inmunológica puede estar implicada en enfermedades diferentes y porque cada paciente puede presentar manifestaciones clínicas y factores de riesgo particulares. En artritis psoriásica, por ejemplo, la presencia simultánea de psoriasis extensa, enfermedad axial, entesitis, dactilitis, enfermedad inflamatoria intestinal u otras comorbilidades puede modificar la consideración de las alternativas terapéuticas. La evidencia reciente destaca que las diferencias entre inhibidores de interleucina 17 e inhibidores de otras vías inmunológicas pueden ser relevantes dependiendo del dominio clínico predominante.
Estos medicamentos representan un ejemplo de medicina de precisión porque no intentan suprimir indiscriminadamente todo el sistema inmunitario, sino intervenir sobre una molécula o receptor situado en una vía patogénica definida. Esta estrategia surgió de la comprensión progresiva de la relación entre el sistema inmunitario y los tejidos afectados. El desarrollo de los inhibidores de interleucina 17 permitió convertir conocimientos sobre la fisiopatología de enfermedades inflamatorias en tratamientos dirigidos capaces de modificar selectivamente determinadas señales inmunológicas.
Sin embargo, la precisión molecular no significa ausencia de riesgos. Una vía inmunológica que contribuye a la enfermedad puede desempeñar simultáneamente funciones fisiológicas necesarias. El bloqueo de interleucina 17 constituye precisamente un ejemplo de este principio: reducir la actividad de esta citocina puede disminuir la inflamación patológica, pero también modificar mecanismos normales de defensa frente a ciertos microorganismos. La valoración clínica debe equilibrar ambos aspectos y considerar que la respuesta terapéutica y el perfil de seguridad dependen del medicamento y del paciente.
Los agentes bloqueadores de interleucina 17 son medicamentos biológicos que actúan sobre una vía inmunitaria fundamental en determinadas enfermedades inflamatorias. Su mecanismo puede consistir en neutralizar interleucina 17A, bloquear el receptor A de interleucina 17 o inhibir simultáneamente interleucina 17A e interleucina 17F. Su aplicación clínica se ha consolidado especialmente en psoriasis, artritis psoriásica y espondiloartritis axial, mientras que la investigación continúa ampliando el conocimiento sobre otras enfermedades y nuevos medicamentos dirigidos contra esta vía.
La importancia de estos medicamentos reside, finalmente, en que permiten intervenir de manera específica sobre uno de los mecanismos que mantiene la inflamación crónica. Su utilización exige comprender simultáneamente inmunología, farmacología, fisiopatología y medicina clínica, porque el mismo mecanismo que explica su eficacia también ayuda a comprender sus riesgos. Por ello, el tratamiento con inhibidores de interleucina 17 requiere selección adecuada del paciente, conocimiento de la indicación concreta, evaluación de enfermedades concomitantes, vigilancia de infecciones y otros acontecimientos adversos y seguimiento de la respuesta clínica. La evidencia disponible respalda su eficacia en las enfermedades para las cuales han demostrado beneficio, pero también demuestra la necesidad de individualizar su utilización según las características clínicas y el perfil de seguridad de cada medicamento.
Fuente y lecturas recomendadas:
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Originally posted on 23 de enero de 2024 @ 7:46 PM


