Mounjaro es el nombre comercial de tirzepatida, un medicamento administrado mediante inyección subcutánea una vez por semana que actúa simultáneamente sobre los receptores del polipéptido insulinotrópico dependiente de glucosa y del péptido similar al glucagón tipo 1. Esta doble acción es importante porque la regulación del peso corporal no depende exclusivamente de la cantidad de energía que una persona decide consumir: intervienen señales hormonales procedentes del intestino, el páncreas, el tejido adiposo y el sistema nervioso central que modifican el hambre, la saciedad, la velocidad del vaciamiento gástrico, la secreción de insulina y el metabolismo energético. La tirzepatida modifica varias de estas señales al mismo tiempo, por lo que su efecto sobre el peso es considerablemente mayor que el que podría esperarse de un medicamento que simplemente reduzca la glucosa sanguínea.
La razón principal por la que Mounjaro puede producir una reducción importante del peso corporal es que disminuye la ingesta energética mediante una modificación de los circuitos fisiológicos que regulan el apetito. La activación del receptor del péptido similar al glucagón tipo 1 participa en la generación de saciedad y en la reducción de la ingesta, mientras que la activación simultánea del receptor del polipéptido insulinotrópico dependiente de glucosa parece potenciar determinados efectos metabólicos y sobre el tejido adiposo. Además, la tirzepatida retrasa el vaciamiento gástrico, especialmente durante las primeras fases del tratamiento, de manera que los alimentos permanecen durante más tiempo en el estómago y la sensación de plenitud puede prolongarse. El resultado global es que muchas personas comen menos espontáneamente, sin que el mecanismo principal sea una supresión inespecífica del metabolismo.
La magnitud de la pérdida de peso es uno de los aspectos que diferencia a la tirzepatida de muchos tratamientos farmacológicos anteriores contra la obesidad. En el ensayo clínico SURMOUNT-1 participaron 2,539 adultos con obesidad o con sobrepeso acompañado de una complicación relacionada con el peso, pero sin diabetes. Después de 72 semanas, la reducción media del peso corporal fue de 15.0% con 5 mg semanales, 19.5% con 10 mg y 20.9% con 15 mg, mientras que el grupo que recibió placebo presentó una reducción media de 3.1%. Por lo tanto, el efecto no consistió simplemente en perder algunos kilogramos: en promedio, las dosis superiores produjeron una reducción de aproximadamente una quinta parte del peso corporal inicial durante el período estudiado.
Para comprender lo anterior con un ejemplo, una persona que inicialmente pesa 100 kg y responde aproximadamente al promedio observado con 15 mg podría perder alrededor de 20.9 kg durante 72 semanas. Sin embargo, este cálculo no significa que todas las personas pierdan exactamente esa cantidad. Los resultados de los ensayos representan promedios poblacionales y existe una variabilidad considerable entre individuos. Algunas personas pierden mucho menos, otras alcanzan reducciones superiores al promedio y algunas suspenden el tratamiento por falta de tolerancia, acontecimientos adversos u otras razones. Por ello, no es científicamente correcto prometer una determinada cantidad de kilogramos a una persona concreta.
También es importante comprender que el porcentaje de reducción depende de la dosis y del tiempo de exposición. En SURMOUNT-1 existió un período inicial de escalamiento de dosis de 20 semanas, precisamente porque comenzar directamente con dosis elevadas incrementaría la probabilidad de efectos gastrointestinales. La dosis se incrementó progresivamente hasta alcanzar la dosis de mantenimiento que cada participante podía tolerar. Esto significa que una persona no debería interpretar los resultados de 72 semanas como si fueran equivalentes a comenzar hoy una dosis elevada y esperar inmediatamente una pérdida de peso semejante. El efecto farmacológico se desarrolla progresivamente y la tolerabilidad condiciona la velocidad con la que puede alcanzarse una dosis mayor.
La comparación con semaglutida también ayuda a comprender por qué la tirzepatida ha generado tanto interés. En el ensayo SURPASS-2, realizado en personas con diabetes mellitus tipo 2, la reducción del peso a las 40 semanas fue de 7.6 kg con 5 mg de tirzepatida, 9.3 kg con 10 mg y 11.2 kg con 15 mg, frente a 5.7 kg con semaglutida 1 mg. La diferencia fue estadísticamente significativa para las tres dosis de tirzepatida. Sin embargo, este ensayo no fue diseñado para comparar tratamientos específicamente en personas con obesidad sin diabetes, por lo que sus resultados no deben trasladarse directamente al tratamiento de la obesidad. Los datos específicos de obesidad proceden principalmente de los ensayos SURMOUNT.
La pérdida de peso tampoco es exclusivamente una cuestión estética. La reducción sustancial del tejido adiposo puede modificar numerosos procesos fisiopatológicos asociados con la obesidad, incluyendo resistencia a la insulina, hipertensión arterial, alteraciones lipídicas, inflamación metabólica y trastornos respiratorios relacionados con el exceso de tejido adiposo. En los estudios clínicos de tirzepatida se observaron mejoras en diversas variables cardiometabólicas junto con la disminución del peso corporal. Esto es importante porque el objetivo médico del tratamiento de la obesidad no debería reducirse a alcanzar un determinado número en la báscula, sino a disminuir la carga de enfermedad asociada con el exceso de adiposidad.
Uno de los datos más interesantes apareció en personas con obesidad y prediabetes seguidas durante aproximadamente 3 años. En este análisis, la reducción media del peso a las 176 semanas fue de 12.3% con 5 mg, 18.7% con 10 mg y 19.7% con 15 mg, frente a 1.3% con placebo. Además, durante el período de tratamiento se diagnosticó diabetes mellitus tipo 2 en 1.3% de los participantes que recibieron tirzepatida frente a 13.3% de quienes recibieron placebo. Esto representa una diferencia muy importante, aunque debe interpretarse como evidencia de reducción del riesgo de progresión a diabetes en una población con obesidad y prediabetes estudiada bajo las condiciones del ensayo, no como una garantía de que el medicamento prevenga la diabetes en cualquier persona.
Este resultado permite entender otra característica fundamental de la tirzepatida: su efecto no parece limitarse a producir una reducción artificial y aislada del peso. La disminución de la ingesta, la mejoría de la sensibilidad metabólica y la reducción de la adiposidad modifican el entorno fisiopatológico que favorece la progresión de la resistencia a la insulina y de la diabetes. En las personas con prediabetes, la reducción prolongada del peso puede disminuir considerablemente la probabilidad de cruzar el umbral diagnóstico de diabetes durante el período de seguimiento.
También existen datos relevantes sobre apnea obstructiva del sueño. En dos ensayos clínicos de fase 3, la tirzepatida administrada a adultos con obesidad y apnea obstructiva del sueño moderada o grave produjo reducciones importantes del índice de apnea-hipopnea después de 52 semanas. En uno de los ensayos, la reducción media fue de 25.3 eventos por hora con tirzepatida frente a 5.3 eventos por hora con placebo; en el segundo fue de 29.3 frente a 5.5 eventos por hora. También mejoraron el peso corporal, la carga de hipoxia, la presión arterial sistólica y determinados indicadores relacionados con la calidad del sueño. Esto proporciona evidencia de que, en personas con obesidad y apnea obstructiva del sueño, la reducción sustancial del peso puede traducirse en una mejoría de una enfermedad respiratoria clínicamente relevante.
Existe asimismo investigación sobre enfermedad hepática metabólica. En un ensayo de fase 2 denominado SYNERGY-NASH, la tirzepatida administrada durante 52 semanas a personas con esteatohepatitis asociada a disfunción metabólica y fibrosis moderada o grave produjo una mayor frecuencia de resolución de la esteatohepatitis sin empeoramiento de la fibrosis que el placebo. Sin embargo, este resultado todavía debe interpretarse como evidencia clínica en desarrollo y no como una justificación para utilizar Mounjaro específicamente como tratamiento establecido de la enfermedad hepática. Se necesitan estudios más prolongados para determinar con mayor precisión sus efectos sobre la progresión de la fibrosis y los desenlaces hepáticos clínicamente importantes.
Un punto que suele omitirse en las conversaciones sobre Mounjaro es que la obesidad es una enfermedad crónica y que el organismo posee mecanismos fisiológicos destinados a recuperar el peso perdido. Cuando una persona pierde una cantidad importante de peso, cambian las señales hormonales relacionadas con el apetito y aumenta la presión biológica para recuperar parte del peso perdido. Por esa razón, retirar un tratamiento eficaz no equivale simplemente a conservar automáticamente el resultado conseguido.
El ensayo SURMOUNT-4 proporcionó una demostración particularmente clara de este fenómeno. Los participantes recibieron tirzepatida durante 36 semanas y alcanzaron una reducción media del peso de 20.9%. Posteriormente fueron asignados a continuar con tirzepatida o a cambiar a placebo durante otras 52 semanas. Quienes continuaron con tirzepatida redujeron adicionalmente su peso en promedio 5.5%, mientras que quienes dejaron el medicamento y recibieron placebo recuperaron en promedio 14.0% respecto al peso que tenían en el momento de la retirada. Al finalizar las 88 semanas, la reducción acumulada respecto al peso inicial fue de 25.3% en quienes continuaron con tirzepatida frente a 9.9% en quienes pasaron a placebo.
Esto no significa que todas las personas recuperen todo el peso perdido cuando suspenden Mounjaro, pero demuestra que la recuperación ponderal es un fenómeno frecuente y clínicamente importante. Un análisis posterior del mismo estudio encontró que 82.5% de los participantes que suspendieron la tirzepatida recuperaron al menos 25% de la reducción de peso que habían conseguido durante el tratamiento inicial; aproximadamente la mitad recuperó al menos 50% de la pérdida inicial. Además, una mayor recuperación del peso se relacionó con una reversión mayor de las mejoras obtenidas en variables cardiometabólicas.
Por ello, resulta incorrecto describir Mounjaro como una especie de tratamiento temporal destinado exclusivamente a alcanzar un peso determinado para después suspenderlo sin considerar qué ocurrirá posteriormente. La evidencia disponible es más compatible con el concepto de tratamiento prolongado de una enfermedad crónica. La decisión de mantener, modificar o suspender el tratamiento depende de la indicación clínica, la respuesta obtenida, la tolerabilidad, las enfermedades concomitantes, los objetivos terapéuticos y la evaluación médica individual.
En cuanto a los efectos adversos, los problemas más frecuentes son gastrointestinales. En SURMOUNT-1 se observaron principalmente náuseas, diarrea y otros síntomas gastrointestinales, especialmente durante el período de incremento de dosis. En general fueron de intensidad leve o moderada. La frecuencia de acontecimientos adversos que provocaron la interrupción del tratamiento fue de 4.3% con 5 mg, 7.1% con 10 mg y 6.2% con 15 mg, frente a 2.6% con placebo. Esto explica por qué el aumento progresivo de la dosis constituye una parte importante de la estrategia terapéutica.
Los datos de seguridad a más largo plazo son tranquilizadores en determinados aspectos, aunque no permiten considerar el medicamento completamente exento de riesgos. En el seguimiento de 176 semanas de participantes con obesidad y prediabetes, los acontecimientos adversos más frecuentes continuaron siendo gastrointestinales y principalmente leves o moderados, sin identificarse nuevas señales de seguridad. Esto es relevante porque los estudios de mayor duración permiten detectar problemas que podrían pasar inadvertidos en ensayos de pocos meses.
La enfermedad de la vesícula biliar merece consideración porque la pérdida rápida y considerable de peso, independientemente del mecanismo utilizado para conseguirla, puede favorecer la formación de cálculos biliares. Los análisis agrupados de ensayos clínicos han estudiado específicamente pancreatitis, colelitiasis, colecistitis y otros trastornos biliares asociados con tirzepatida. La evidencia disponible no demuestra de forma consistente un aumento importante de pancreatitis con tirzepatida, pero los acontecimientos biliares deben permanecer dentro de la vigilancia clínica, especialmente cuando existe una pérdida considerable de peso.
Los síntomas gastrointestinales también pueden ser importantes por otro motivo: una persona que presenta náuseas, vómitos o diarrea intensos puede reducir considerablemente su ingesta de líquidos y desarrollar deshidratación. En determinadas circunstancias esto puede deteriorar la función renal, especialmente en personas que ya presentan vulnerabilidad renal. Por esa razón, síntomas gastrointestinales intensos o persistentes durante el tratamiento no deberían interpretarse simplemente como una señal de que “el medicamento está funcionando”. Son una razón para solicitar valoración médica.
También debe diferenciarse la tirzepatida utilizada para obesidad de la utilizada para diabetes mellitus tipo 2. El mismo principio activo puede emplearse con objetivos terapéuticos diferentes según la formulación, la indicación regulatoria y el contexto clínico. En estudios de diabetes, la tirzepatida ha demostrado una potente reducción de la hemoglobina glucosilada y del peso corporal. En el ensayo SURPASS-2, por ejemplo, produjo reducciones de peso superiores a semaglutida 1 mg en las dosis estudiadas.
En relación con la seguridad cardiovascular, los datos más recientes en personas con diabetes mellitus tipo 2 y enfermedad cardiovascular aterosclerótica muestran que la tirzepatida fue no inferior a dulaglutida respecto de una combinación de muerte cardiovascular, infarto de miocardio o accidente cerebrovascular. En el estudio se produjeron eventos del criterio principal en 12.2% de los participantes tratados con tirzepatida y 13.1% de quienes recibieron dulaglutida, con una razón de riesgos de 0.92 y un intervalo de confianza de 95.3% de 0.83 a 1.01. El estudio demostró no inferioridad, pero no alcanzó significación estadística para demostrar superioridad. Este resultado es especialmente importante porque distingue entre demostrar que un tratamiento no es peor que un comparador y demostrar que es mejor.
En términos fisiológicos, entonces, Mounjaro produce pérdida de peso principalmente porque modifica la regulación de la ingesta y el metabolismo, no porque “derrita grasa” directamente. La reducción de grasa corporal es consecuencia del balance energético sostenido que aparece cuando la ingesta energética disminuye bajo la influencia del tratamiento. El organismo continúa utilizando energía para mantener las funciones vitales y, cuando la energía ingerida es insuficiente para cubrir ese gasto, moviliza reservas energéticas, principalmente del tejido adiposo. La tirzepatida facilita que ese déficit energético pueda mantenerse porque disminuye el hambre y aumenta la saciedad; no elimina las leyes fundamentales del balance energético.
Esto también explica por qué el medicamento no debería concebirse como sustituto de una alimentación nutricionalmente adecuada. Una persona puede consumir muchas menos calorías bajo tratamiento y, aun así, desarrollar una alimentación deficiente en proteínas, micronutrientes, fibra o determinados componentes esenciales si no existe una estrategia nutricional adecuada. La reducción del peso corporal tampoco garantiza que toda la masa perdida corresponda exclusivamente a tejido adiposo. Durante cualquier proceso de pérdida importante de peso puede producirse reducción de masa magra, por lo que la preservación muscular mediante una ingesta proteica adecuada y entrenamiento de fuerza constituye un aspecto clínicamente relevante del manejo integral de la obesidad, aunque los ensayos de tirzepatida no permiten convertir una estrategia específica de ejercicio en una garantía de preservación individual de músculo.
La evidencia científica actual permite describir a la tirzepatida como uno de los tratamientos farmacológicos con mayor capacidad demostrada para producir reducción sustancial y sostenida del peso corporal en personas con obesidad o sobrepeso acompañado de complicaciones relacionadas con el peso. En el ensayo fundamental, la reducción media alcanzó 20.9% con 15 mg a las 72 semanas; en el seguimiento prolongado de personas con obesidad y prediabetes, se mantuvo una reducción cercana a 20% con 15 mg después de 176 semanas; y cuando el tratamiento se retiró después de una pérdida importante, se observó una recuperación considerable del peso en muchos participantes.
La interpretación correcta, por tanto, no es que Mounjaro sea simplemente una “inyección para adelgazar”. Es una intervención farmacológica que modifica señales fisiológicas fundamentales implicadas en la regulación del apetito, la glucosa y el metabolismo, y que puede producir reducciones de peso de una magnitud clínicamente relevante. Su principal limitación es que la respuesta no es universal, requiere escalamiento progresivo y seguimiento médico, puede provocar efectos adversos, y la suspensión del tratamiento puede ir acompañada de una recuperación importante del peso. La evidencia disponible respalda su utilización como parte del tratamiento médico de determinadas personas con obesidad o alteraciones metabólicas, pero no justifica utilizarlo de manera indiscriminada para perder unos cuantos kilogramos sin valorar previamente la indicación clínica y los riesgos individuales.
Fuente y lecturas recomendadas:
- Aronne, L. J., Sattar, N., Horn, D. B., Bays, H. E., Wharton, S., Lin, W. Y., Ahmad, N. N., Zhang, S., Liao, R., Bunck, M. C., Jouravskaya, I., Murphy, M. A., & SURMOUNT-4 Investigators. (2024). Continued treatment with tirzepatide for maintenance of weight reduction in adults with obesity: The SURMOUNT-4 randomized clinical trial. JAMA, 331(1), 38–48. https://doi.org/10.1001/jama.2023.24945
- Frías, J. P., Davies, M. J., Rosenstock, J., Pérez Manghi, F. C., Fernández Landó, L., Bergman, B. K., Rodríguez, Á., & SURPASS-2 Investigators. (2021). Tirzepatide versus semaglutide once weekly in patients with type 2 diabetes. New England Journal of Medicine, 385(6), 503–515. https://doi.org/10.1056/NEJMoa2107519
- Jastreboff, A. M., Aronne, L. J., Ahmad, N. N., Wharton, S., Connery, L., Alves, B., Kiyosue, A., Zhang, S., Liu, B., Bunck, M. C., Stefanski, A., & SURMOUNT-1 Investigators. (2022). Tirzepatide once weekly for the treatment of obesity. New England Journal of Medicine, 387(3), 205–216. https://doi.org/10.1056/NEJMoa2206038
- Jastreboff, A. M., le Roux, C. W., Stefanski, A., Aronne, L. J., Halpern, B., Wharton, S., Wilding, J. P. H., Perreault, L., Zhang, S., Battula, R., Bunck, M. C., Ahmad, N. N., Jouravskaya, I., & SURMOUNT-1 Investigators. (2025). Tirzepatide for obesity treatment and diabetes prevention. New England Journal of Medicine, 392(10), 958–971. https://doi.org/10.1056/NEJMoa2410819
- Loomba, R., Hartman, M. L., Lawitz, E. J., Vuppalanchi, R., Boursier, J., Bugianesi, E., Yoneda, M., Behling, C., Cummings, O. W., Tang, Y., Brouwers, B., Robins, D. A., Nikooie, A., Bunck, M. C., Haupt, A., Sanyal, A. J., & SYNERGY-NASH Investigators. (2024). Tirzepatide for metabolic dysfunction-associated steatohepatitis with liver fibrosis. New England Journal of Medicine, 391(4), 299–310. https://doi.org/10.1056/NEJMoa2401943
- Malhotra, A., Grunstein, R. R., Fietze, I., Weaver, T. E., Redline, S., Azarbarzin, A., Sands, S. A., Schwab, R. J., Dunn, J. P., Chakladar, S., Bunck, M. C., & SURMOUNT-OSA Investigators. (2024). Tirzepatide for the treatment of obstructive sleep apnea and obesity. New England Journal of Medicine, 391(13), 1193–1205. https://doi.org/10.1056/NEJMoa2404881
- Horn, D. B., Linetzky, B., Davies, M. J., Laffin, L. J., Wang, H., Murphy, M. A., Zimner-Rapuch, S., Lau, E., Arad, A. D., & Lee, C. J. (2025). Cardiometabolic parameter change by weight regain on tirzepatide withdrawal in adults with obesity: A post hoc analysis of the SURMOUNT-4 trial. JAMA Internal Medicine.
- Zhang, X., et al. (2023). Safety issues of tirzepatide (pancreatitis and gallbladder or biliary disease) in type 2 diabetes and obesity: A systematic review and meta-analysis. Journal of Diabetes Investigation.
- Drucker, D. J., et al. (2025). Cardiovascular outcomes with tirzepatide versus dulaglutide in type 2 diabetes. New England Journal of Medicine, 393, 2409–2420. https://doi.org/10.1056/NEJMoa2505928

