El nervio axilar, también denominado circunflejo, constituye una estructura neuroanatómica de naturaleza mixta, es decir, integra fibras motoras y sensitivas que desempeñan funciones esenciales en la región del hombro. Desde un enfoque científico, su relevancia radica en que participa de manera determinante en la movilidad del miembro superior y en la percepción sensitiva de áreas específicas. Su papel más destacado corresponde a la inervación motora del músculo deltoides, cuya actividad es indispensable para la elevación lateral del brazo. Esta característica convierte al nervio axilar en un elemento clave dentro de la biomecánica de la articulación glenohumeral.
Origen y constitución anatómica
El nervio axilar se origina en el fascículo posterior del plexo braquial, una compleja red nerviosa encargada de la inervación del miembro superior. Sus fibras nerviosas derivan principalmente de las raíces cervicales quinta y sexta, lo cual explica su participación en funciones motoras de alta precisión y en la transmisión de información sensitiva relevante.
En su punto de origen, se localiza en la fosa axilar, una región anatómica que actúa como zona de tránsito para múltiples estructuras vasculares y nerviosas. En este nivel, el nervio se sitúa en una posición posterior respecto al eje vasculonervioso axilar, particularmente por detrás de la arteria axilar y en estrecha relación con el músculo subescapular. Esta disposición topográfica no es arbitraria, sino que responde a una organización funcional que optimiza la distribución de las fibras nerviosas hacia sus territorios de inervación.
Trayecto y relaciones anatómicas
El trayecto del nervio axilar es relativamente corto, pero altamente significativo desde el punto de vista clínico y funcional. Inicialmente, se encuentra oculto por las estructuras vasculares de la axila, lo que le confiere cierta protección en condiciones normales. Sin embargo, a medida que avanza, contornea el borde inferior del músculo subescapular, adoptando una dirección posterior.
En este punto de su recorrido, establece una relación estrecha con la arteria circunfleja humeral posterior y sus venas satélites, las cuales se disponen superiormente al nervio. Esta asociación anatómica es de gran importancia, ya que ambas estructuras atraviesan conjuntamente el espacio axilar lateral. Dicho espacio está delimitado por estructuras musculares que condicionan el paso de elementos neurovasculares, lo que lo convierte en un sitio crítico desde el punto de vista anatómico y clínico.
El paso por este espacio implica un cambio de dirección y orientación, ya que el nervio se dirige de adelante hacia atrás y de arriba hacia abajo. Esta disposición tridimensional refleja la complejidad de la organización anatómica del hombro y la necesidad de adaptar el trayecto nervioso a las estructuras circundantes.
Ramas colaterales
Durante su recorrido, el nervio axilar emite varias ramas colaterales que cumplen funciones específicas. Una de ellas es el nervio destinado al músculo redondo menor. Esta rama se origina en el momento en que el nervio atraviesa el espacio axilar lateral y se dirige en sentido medial y superior hasta penetrar en el músculo. La inervación del redondo menor contribuye a la estabilidad y rotación externa del hombro.
Otra rama relevante es el ramo cutáneo braquial lateral superior, encargado de la sensibilidad de la piel en la región del hombro y la cara lateral del brazo. Este ramo rodea el borde inferior y posterior del músculo deltoides, perfora la fascia profunda y se distribuye en los tegumentos. Además, establece comunicaciones con otros nervios cutáneos, lo que permite una integración funcional de la sensibilidad en la región.
Ramos terminales y distribución
Los ramos terminales del nervio axilar se disponen en forma de abanico y se dirigen principalmente hacia el músculo deltoides. Penetran por su cara profunda y avanzan de posterior a anterior, asegurando una inervación completa del músculo. Esta distribución garantiza la activación coordinada de las distintas porciones del deltoides, lo cual es esencial para la ejecución de movimientos complejos.
Adicionalmente, estos ramos emiten pequeñas prolongaciones hacia la articulación glenohumeral, contribuyendo a la inervación articular. Esta participación sensitiva tiene implicaciones en la percepción del dolor y en los mecanismos propioceptivos que regulan la estabilidad articular.
Función motora
Desde el punto de vista funcional, la acción motora del nervio axilar es predominante. El músculo deltoides, al que inerva, desempeña un papel fundamental en la abducción del brazo, especialmente en los primeros grados del movimiento en conjunto con el músculo supraespinoso. Esta acción permite separar el miembro superior del tronco, un movimiento esencial para múltiples actividades cotidianas.
La pérdida de la función del nervio axilar implica una limitación significativa en la capacidad de abducción, lo que repercute directamente en la funcionalidad del miembro superior. Dado que el deltoides no tiene sustitutos efectivos, su parálisis conlleva una discapacidad importante.
Función sensitiva
En cuanto a su componente sensitivo, el nervio axilar inerva la piel de la región posterior y lateral del hombro, así como áreas adyacentes del brazo. Esta distribución permite la percepción de estímulos táctiles, térmicos y dolorosos en una zona estratégicamente relevante.
La evaluación de esta sensibilidad tiene un valor diagnóstico fundamental, ya que la pérdida de la misma puede indicar una lesión del nervio. En el contexto clínico, la exploración sensitiva del hombro constituye un procedimiento básico en pacientes con traumatismos en esta región.
Importancia clínica
El nervio axilar se encuentra particularmente expuesto a lesiones debido a su trayecto anatómico. Es vulnerable en situaciones como luxaciones del hombro o fracturas del cuello quirúrgico del húmero. En estos casos, la proximidad del nervio a las estructuras óseas y articulares aumenta el riesgo de daño.
La lesión del nervio axilar tiene consecuencias tanto motoras como sensitivas. La imposibilidad de realizar la abducción del brazo, junto con la pérdida de sensibilidad en su territorio cutáneo, constituye un cuadro clínico característico. Estos signos permiten orientar el diagnóstico de manera precisa.
Además, la presencia del nervio representa un desafío en los abordajes quirúrgicos posteriores de la articulación del hombro, ya que existe el riesgo de lesionarlo durante la intervención. Por esta razón, el conocimiento detallado de su anatomía es indispensable para la práctica quirúrgica segura.

Fuente y lecturas recomendadas:
- Latarjet, M., Ruiz Liard, A., & Pró, E. (2019). Anatomía humana (5.ª ed., Vols. 1–2). Médica Panamericana.
ISBN: 9789500695923 - Dalley II, A. F., & Agur, A. M. R. (2022). Moore: Anatomía con orientación clínica (9.ª ed.). Wolters Kluwer (Lippincott Williams & Wilkins).
ISBN: 9781975154120 - Standring, S. (Ed.). (2020). Gray’s anatomy: The anatomical basis of clinical practice (42.ª ed.). Elsevier.
ISBN: 9780702077050 - Netter, F. H. (2023). Atlas de anatomía humana (8.ª ed.). Elsevier.
ISBN: 9780323793745

