Las articulaciones sinoviales de la cabeza constituyen un sistema anatómico altamente especializado cuya finalidad principal es permitir la movilidad controlada del cráneo sobre la columna vertebral, al mismo tiempo que garantizan la protección de estructuras neurológicas y vasculares de extrema importancia. Este complejo articular se sitúa en la transición craneocervical, región en la que convergen el encéfalo, la médula espinal y los principales vasos sanguíneos que irrigan el sistema nervioso central. Desde el punto de vista osteológico, en esta unión participan tres elementos óseos fundamentales: el hueso occipital, perteneciente al cráneo, y las dos primeras vértebras cervicales, denominadas atlas y axis, que conforman el segmento superior de la columna vertebral.
La organización anatómica de esta región da lugar a dos grandes conjuntos articulares: la articulación atlantooccipital y el complejo de las articulaciones atlantoaxoideas. Ambas pertenecen al grupo de las articulaciones sinoviales, caracterizadas por la presencia de superficies articulares recubiertas de cartílago hialino, una cápsula articular y una cavidad sinovial que contiene líquido sinovial, elemento esencial para la nutrición del cartílago y la reducción de la fricción durante el movimiento.
La articulación atlantooccipital se establece entre los cóndilos occipitales del hueso occipital y las cavidades glenoideas superiores del atlas. Anatómicamente, los cóndilos occipitales presentan una forma ovalada y convexa, orientada de adelante hacia atrás, lo que les permite adaptarse a las superficies articulares cóncavas del atlas. Esta disposición confiere a la articulación un carácter bilateral y simétrico, funcionando como una unidad funcional única. Desde el punto de vista morfológico, se trata de una articulación sinovial de tipo elipsoidea, lo que explica su capacidad para permitir movimientos de flexión y extensión de la cabeza, así como inclinaciones laterales de escasa amplitud. Estos movimientos se manifiestan clínicamente en gestos cotidianos como la afirmación o la inclinación de la cabeza hacia los lados.
La cápsula articular de la articulación atlantooccipital es relativamente delgada y laxa, lo que favorece la movilidad, pero se encuentra reforzada por ligamentos específicos que contribuyen a la estabilidad del conjunto. Entre ellos destacan las membranas atlantooccipitales anterior y posterior, que cierran el espacio existente entre el borde del agujero magno y los arcos anterior y posterior del atlas. Estas estructuras ligamentarias no solo cumplen una función mecánica de contención, sino que también delimitan y protegen el paso de la médula espinal y de los vasos vertebrales.
Por debajo de la articulación atlantooccipital se encuentra el complejo atlantoaxoideo, encargado principalmente de permitir los movimientos de rotación de la cabeza. Este complejo está constituido por un conjunto de articulaciones sinoviales que unen el atlas con el axis, segunda vértebra cervical. A diferencia de otras vértebras, el axis presenta una apófisis vertical denominada apófisis odontoides o diente del axis, que actúa como un eje alrededor del cual rota el atlas y, con él, el cráneo.
Dentro de este complejo se distinguen dos tipos de articulaciones: la articulación atlantoaxoidea mediana y las articulaciones atlantoaxoideas laterales. La articulación atlantoaxoidea mediana se establece entre la cara anterior de la apófisis odontoides del axis y la cara posterior del arco anterior del atlas. A este conjunto se suma una segunda superficie articular posterior, formada entre la cara posterior del diente del axis y el ligamento transverso del atlas, estructura fibrosa de gran resistencia que mantiene la apófisis odontoides en posición y evita su desplazamiento hacia el conducto vertebral. Funcionalmente, esta articulación es de tipo trocoide, especializada en movimientos de rotación, lo que permite el gesto de negar con la cabeza.
Las articulaciones atlantoaxoideas laterales, por su parte, se forman entre las carillas articulares inferiores del atlas y las carillas articulares superiores del axis. Estas superficies articulares son relativamente planas o ligeramente convexas y se encuentran recubiertas de cartílago hialino, lo que facilita el deslizamiento durante la rotación. Cada una de estas articulaciones posee su propia cápsula articular, reforzada por ligamentos accesorios que contribuyen a la estabilidad sin comprometer la movilidad. Aunque anatómicamente son articulaciones independientes, funcionalmente actúan de manera coordinada con la articulación mediana, conformando un verdadero complejo articular.
La unidad funcional de las articulaciones atlantoaxoideas se ve reforzada por la presencia de la membrana tectoria, una estructura ligamentaria ancha y resistente que se extiende desde la cara posterior del cuerpo del axis hasta la porción basilar del hueso occipital. Esta membrana representa la continuación superior del ligamento longitudinal posterior y cubre posteriormente la apófisis odontoides y sus ligamentos asociados. Su importancia radica en que une elementos óseos que no están en contacto articular directo, aportando cohesión al conjunto y protegiendo la médula espinal frente a desplazamientos excesivos durante los movimientos de la cabeza.
Desde una perspectiva global, las relaciones anatómicas de estas articulaciones son particularmente complejas. Anteriormente se relacionan con estructuras musculares y viscerales del cuello, mientras que posteriormente están en íntimo contacto con la médula espinal, las meninges y los vasos vertebrales. Lateralmente, el trayecto de las arterias vertebrales a través de los agujeros transversos y sobre el arco posterior del atlas subraya la necesidad de una movilidad precisa y controlada, ya que movimientos bruscos o patológicos pueden comprometer el flujo sanguíneo cerebral.

Fuente y lecturas recomendadas:
- Latarjet, M., Ruiz Liard, A., & Pró, E. (2019). Anatomía humana (5.ª ed., Vols. 1–2). Médica Panamericana.
ISBN: 9789500695923 - Dalley II, A. F., & Agur, A. M. R. (2022). Moore: Anatomía con orientación clínica (9.ª ed.). Wolters Kluwer (Lippincott Williams & Wilkins).
ISBN: 9781975154120 - Standring, S. (Ed.). (2020). Gray’s anatomy: The anatomical basis of clinical practice (42.ª ed.). Elsevier.
ISBN: 9780702077050 - Netter, F. H. (2023). Atlas de anatomía humana (8.ª ed.). Elsevier.
ISBN: 9780323793745

