El embarazo ectópico constituye una experiencia reproductiva con consecuencias psicológicas que pueden extenderse mucho más allá de la resolución médica del embarazo. Su impacto no deriva únicamente de la pérdida gestacional, sino de la combinación de varios acontecimientos potencialmente traumáticos que pueden ocurrir en un intervalo muy breve: la confirmación de que el embarazo no puede continuar, la necesidad de interrumpirlo, la amenaza potencial para la vida materna, el dolor y la incertidumbre diagnóstica, la posibilidad de una intervención quirúrgica o farmacológica, la preocupación por la fertilidad futura y, posteriormente, el temor ante un nuevo embarazo. La evidencia disponible indica que esta combinación puede producir duelo, ansiedad, síntomas depresivos y síntomas de estrés postraumático, y que una proporción clínicamente relevante de mujeres continúa presentando malestar psicológico meses después del episodio.
1. Duelo por la pérdida del embarazo
La primera consecuencia psicológica fundamental es el duelo. Aunque desde el punto de vista médico el embarazo ectópico requiere interrumpir una gestación que no puede evolucionar normalmente, desde el punto de vista psicológico la mujer puede haber comenzado ya a construir expectativas acerca de la maternidad, del nacimiento y de la futura relación con el hijo. Por ello, la pérdida no se experimenta necesariamente como la desaparición de un acontecimiento exclusivamente biológico, sino como la interrupción de un proyecto reproductivo y de una representación anticipada del futuro. La revisión de la literatura sobre pérdida gestacional temprana ha documentado consecuencias psicológicas importantes y ha señalado que la experiencia puede incluir depresión, ansiedad y síntomas de estrés postraumático.
En el embarazo ectópico existe, además, una característica que puede modificar profundamente el proceso de duelo: la necesidad de tomar decisiones médicas mientras la mujer todavía está emocionalmente vinculada al embarazo. En algunos casos, la confirmación diagnóstica se produce después de un periodo de incertidumbre caracterizado por dolor, sangrado, determinaciones hormonales repetidas y estudios ecográficos sucesivos. Cuando finalmente se establece el diagnóstico, la mujer puede pasar de la expectativa de embarazo a la necesidad urgente de aceptar su interrupción. Los estudios cualitativos muestran que la dificultad para asimilar el diagnóstico, la ausencia de acompañamiento específico para el duelo y la finalización insuficiente del seguimiento pueden obstaculizar la recuperación emocional.
El duelo puede manifestarse mediante tristeza profunda, llanto, sensación de vacío, preocupación persistente por el embarazo perdido, pensamientos recurrentes acerca de lo que podría haber ocurrido si el embarazo hubiera continuado y dificultad para integrar la experiencia dentro de la propia historia reproductiva. No todas las mujeres presentan estas manifestaciones con la misma intensidad y algunas pueden experimentar una adaptación relativamente rápida. Sin embargo, la evidencia cualitativa y cuantitativa demuestra que la pérdida gestacional puede producir un sufrimiento considerable incluso cuando la edad gestacional era muy temprana.
2. Ansiedad intensa
La ansiedad constituye una de las consecuencias psicológicas mejor documentadas. En un estudio prospectivo multicéntrico que siguió a mujeres durante 9 meses después de una pérdida gestacional, el embarazo ectópico presentó una proporción de ansiedad moderada o grave del 23 % a los 9 meses. En el conjunto de las mujeres con pérdida gestacional, la ansiedad fue más frecuente durante el primer mes y posteriormente disminuyó, pero permaneció en niveles clínicamente importantes en una proporción de participantes.
La ansiedad puede tener diferentes contenidos. Algunas mujeres experimentan miedo a que vuelva a ocurrir una pérdida; otras desarrollan preocupación persistente por su fertilidad, por la posibilidad de una nueva gestación ectópica o por su capacidad para llevar un embarazo hasta el nacimiento. En estudios cualitativos específicos sobre embarazo ectópico, las mujeres han descrito una mayor aprehensión respecto de su fertilidad y, en algunos casos, reticencia a intentar nuevamente un embarazo.
Esta ansiedad puede mantenerse incluso cuando desde el punto de vista médico el episodio ha terminado. El organismo puede haber recuperado su estabilidad física mientras la percepción de seguridad reproductiva todavía no se ha restablecido. La diferencia es importante porque explica por qué la resolución del embarazo ectópico no equivale necesariamente a la resolución inmediata del sufrimiento psicológico. La revisión de la literatura sobre pérdida gestacional temprana concluye precisamente que las consecuencias psicológicas pueden persistir después de la resolución clínica del acontecimiento.
3. Síntomas de estrés postraumático
Una de las consecuencias más relevantes es la aparición de síntomas de estrés postraumático. El embarazo ectópico puede reunir varias características capaces de favorecer una respuesta traumática: amenaza potencial para la vida, dolor intenso, hemorragia, hospitalización, procedimientos invasivos, cirugía urgente y pérdida repentina del embarazo. La literatura clínica ha demostrado que esta dimensión traumática no debe reducirse a una reacción normal de tristeza.
En el estudio prospectivo multicéntrico mencionado anteriormente, el 21 % de las mujeres que habían experimentado un embarazo ectópico todavía cumplía criterios de cribado para estrés postraumático a los 9 meses. Esta cifra es particularmente importante porque demuestra que la respuesta traumática puede persistir considerablemente después del episodio obstétrico. En el conjunto de mujeres con pérdida gestacional, los síntomas disminuyeron con el tiempo, pero no desaparecieron completamente en todas las participantes.
Los síntomas pueden incluir recuerdos intrusivos del diagnóstico o de la intervención, malestar intenso cuando aparecen recuerdos relacionados con el embarazo, evitación de situaciones que recuerden el acontecimiento, hipervigilancia y una sensación persistente de vulnerabilidad. Un estudio prospectivo anterior también encontró una elevada frecuencia de síntomas compatibles con estrés postraumático después de la pérdida gestacional, incluidos los embarazos ectópicos, y señaló que estos síntomas podían mantenerse durante varios meses.
La importancia de este fenómeno radica en que la experiencia puede quedar almacenada psicológicamente como un acontecimiento amenazante, además de ser recordada como una pérdida. Por esta razón, dos procesos pueden coexistir: el duelo por el embarazo perdido y la respuesta traumática asociada con la amenaza física y la intervención médica. La revisión sistemática sobre el impacto psicológico de la pérdida gestacional temprana confirma que el estrés postraumático constituye una de las principales consecuencias psicológicas investigadas después del aborto espontáneo y del embarazo ectópico.
4. Depresión
La depresión representa otra consecuencia importante, aunque en general las tasas son inferiores a las observadas para ansiedad y estrés postraumático. En el estudio prospectivo multicéntrico, el 11 % de las mujeres con embarazo ectópico presentó depresión moderada o grave a los 9 meses. Esta frecuencia muestra que la pérdida puede evolucionar hacia un cuadro depresivo clínicamente relevante en una proporción de mujeres.
Los síntomas depresivos pueden comprender tristeza persistente, pérdida del interés por actividades previamente gratificantes, disminución de la energía, sentimientos de desesperanza, alteraciones del sueño, dificultades de concentración y una percepción negativa del futuro. En algunas mujeres, la depresión puede estar estrechamente relacionada con el duelo; en otras, puede adquirir características que exceden la respuesta esperable ante una pérdida y requerir valoración clínica específica. La revisión sistemática de la literatura sobre pérdida gestacional temprana identifica consistentemente la depresión como una de las principales consecuencias psicológicas.
Es importante no interpretar la existencia de tristeza después de un embarazo ectópico como evidencia automática de un trastorno depresivo. El duelo constituye una respuesta humana esperable ante una pérdida significativa. El problema clínico aparece cuando la intensidad, duración o repercusión funcional del sufrimiento son suficientemente importantes para interferir con la vida cotidiana o cuando aparecen síntomas compatibles con un trastorno depresivo. La investigación prospectiva demuestra precisamente que existe un espectro de respuestas, desde malestar emocional hasta síntomas clínicamente significativos.
5. Sentimientos de culpa y autorreproche
La culpa puede convertirse en un componente particularmente doloroso del proceso psicológico. Algunas mujeres pueden preguntarse si hicieron algo que causó el embarazo ectópico, si ignoraron algún síntoma, si buscaron atención demasiado tarde o si determinadas actividades realizadas durante el embarazo contribuyeron a la pérdida. Aunque estas interpretaciones pueden carecer de fundamento médico, pueden aparecer como intentos de encontrar una explicación y recuperar una sensación de control después de un acontecimiento imprevisible.
La literatura cualitativa sobre pérdida gestacional muestra que la autoinculpación puede formar parte de las respuestas psicológicas a la pérdida y que la ausencia de información clara puede favorecer interpretaciones erróneas. En el caso específico del embarazo ectópico, la incertidumbre diagnóstica y la rapidez con que se produce la transición desde la expectativa de embarazo hacia el tratamiento pueden dificultar la elaboración emocional del acontecimiento.
Desde una perspectiva psicológica, la culpa puede entenderse como un intento de transformar un acontecimiento impredecible en un acontecimiento aparentemente explicable. Si la persona concluye que la pérdida fue consecuencia de una conducta propia, obtiene una explicación causal, pero a costa de desarrollar autorreproche. Esta dinámica puede aumentar la ansiedad y dificultar el duelo. La investigación cualitativa sobre pérdida gestacional también señala que la validación social y el apoyo empático facilitan la elaboración de la pérdida, mientras que el aislamiento puede intensificar el sufrimiento.
6. Sensación de pérdida de control
El embarazo ectópico puede producir una alteración profunda de la percepción de control sobre el propio cuerpo. Una mujer puede pasar en poco tiempo de considerar que su embarazo evoluciona normalmente a encontrarse ante una condición potencialmente mortal que requiere vigilancia estrecha, tratamiento farmacológico o cirugía. La transformación súbita de una experiencia inicialmente asociada con esperanza y planificación en una situación de riesgo puede favorecer sentimientos de impotencia y vulnerabilidad.
Los estudios cualitativos describen precisamente una secuencia emocional caracterizada por incertidumbre, espera, temor y posterior necesidad de atravesar el tratamiento. Las experiencias de las mujeres muestran que la información proporcionada por los profesionales sanitarios y la posibilidad de comprender lo que está sucediendo tienen una importancia considerable para la adaptación psicológica. La falta de información clara puede dificultar la aceptación del diagnóstico y la recuperación emocional.
7. Miedo a la infertilidad
El temor a perder la capacidad reproductiva constituye una consecuencia psicológica particularmente característica del embarazo ectópico. La preocupación no se limita a la pérdida actual, sino que puede trasladarse hacia el futuro: la mujer puede preguntarse si podrá volver a quedar embarazada, si tendrá dificultades para conseguir un embarazo intrauterino o si necesitará procedimientos de reproducción asistida.
Los estudios cualitativos específicos sobre embarazo ectópico han encontrado que las preocupaciones por la fertilidad futura son centrales en la experiencia de muchas mujeres. Algunas han descrito reticencia a volver a intentar un embarazo debido al temor de experimentar nuevamente una pérdida o una situación potencialmente mortal.
Este componente es psicológicamente importante porque convierte el embarazo ectópico en una experiencia que afecta simultáneamente al pasado, al presente y al futuro. El pasado está representado por la pérdida del embarazo; el presente, por la recuperación física y emocional; y el futuro, por la incertidumbre acerca de la posibilidad de tener un hijo. La revisión clínica contemporánea sobre embarazo ectópico reconoce precisamente que la atención posterior debe considerar tanto la fertilidad como el sufrimiento psicológico, además de las consecuencias físicas.
8. Temor ante un nuevo embarazo
Después de un embarazo ectópico, un nuevo embarazo puede dejar de representar exclusivamente una experiencia esperanzadora y convertirse también en una fuente de temor. La mujer puede interpretar cada dolor, sangrado o sensación corporal como una posible señal de una nueva complicación. La incertidumbre puede comenzar incluso antes de la concepción, mediante preocupación acerca de si volver a intentarlo, y continuar durante todo el embarazo posterior.
La evidencia sobre pérdidas gestacionales previas demuestra que una experiencia reproductiva adversa puede asociarse con mayores niveles de ansiedad durante un embarazo posterior. Los estudios prospectivos han observado alteraciones del bienestar psicológico durante embarazos posteriores y una relación entre el antecedente de pérdida y una mayor ansiedad específica relacionada con el embarazo.
Una revisión sistemática y un metaanálisis que evaluaron embarazos posteriores a pérdidas perinatales encontraron que las mujeres y sus parejas presentan mayores niveles de ansiedad, depresión y estrés durante embarazos posteriores. Aunque esta evidencia incluye diferentes tipos de pérdida y, por tanto, no debe atribuirse exclusivamente al embarazo ectópico, resulta relevante para comprender el mecanismo psicológico mediante el cual una experiencia reproductiva previa puede modificar la percepción de seguridad durante una gestación posterior.
9. Alteración de la identidad materna y reproductiva
El embarazo comienza a modificar la representación que una mujer tiene de sí misma incluso antes del nacimiento. La pérdida puede, por tanto, afectar no solamente al estado de ánimo, sino también a la identidad. La mujer puede haber comenzado a reconocerse como madre o como futura madre y posteriormente enfrentarse a la interrupción brusca de esa trayectoria.
La investigación cualitativa reciente sobre pérdida gestacional describe alteraciones de la identidad, sentimientos de soledad, ansiedad y miedo, especialmente cuando el entorno social minimiza la pérdida. La evidencia cualitativa acumulada sobre duelo perinatal también muestra que la pérdida puede producir una perturbación prolongada de la identidad y que la validación social y el acompañamiento empático favorecen la reconstrucción de dicha identidad.
En el embarazo ectópico este proceso puede ser especialmente complejo porque la sociedad suele conceder menor reconocimiento a las pérdidas gestacionales tempranas y porque la urgencia médica puede desplazar la dimensión emocional del acontecimiento. La atención se concentra legítimamente en detener la hemorragia, administrar el tratamiento o prevenir complicaciones, pero la resolución física no necesariamente proporciona un espacio psicológico para reconocer la pérdida. Estudios específicos sobre embarazo ectópico han señalado que la ausencia de orientación sobre el duelo puede dificultar el proceso de recuperación.
10. Soledad, aislamiento y duelo no reconocido
Otra consecuencia importante es la sensación de que el sufrimiento no es comprendido por el entorno. Cuando familiares, amistades o profesionales consideran que el embarazo era demasiado temprano para justificar un duelo intenso, la mujer puede experimentar una forma de duelo socialmente poco reconocido. Esto puede llevarla a ocultar sus emociones, evitar hablar del embarazo o interpretar su propio sufrimiento como exagerado.
La investigación cualitativa reciente sobre pérdida gestacional ha identificado específicamente el silencio social, la minimización de la pérdida y la falta de reconocimiento como factores que intensifican el sufrimiento. Por el contrario, el apoyo de otras personas, la comunicación empática y la validación de la experiencia favorecen la adaptación.
En el embarazo ectópico, este problema puede verse agravado porque la atención médica suele estar dominada por la urgencia. El riesgo de hemorragia, la necesidad de intervención y la preocupación por la fertilidad futura pueden hacer que el duelo quede relegado a un segundo plano. Las entrevistas realizadas a mujeres que habían experimentado un embarazo ectópico mostraron que la falta de asesoramiento sobre el duelo podía dificultar el cierre emocional y la recuperación.
11. Repercusiones en la pareja
El embarazo ectópico no afecta psicológicamente únicamente a la mujer. La pareja también puede experimentar preocupación, tristeza, impotencia y ansiedad, aunque la intensidad promedio de los síntomas suele ser menor que en la mujer que experimentó directamente el embarazo y su tratamiento.
En un estudio prospectivo que evaluó simultáneamente a mujeres y parejas después de una pérdida gestacional, las parejas presentaron síntomas de estrés postraumático, ansiedad y depresión, aunque con frecuencias considerablemente menores que las mujeres. A los 9 meses, las tasas de ansiedad moderada o grave fueron del 6 % en las parejas frente al 22 % en las mujeres, mientras que las tasas de depresión moderada o grave fueron del 1 % frente al 7 %, respectivamente.
La diferencia entre ambos miembros de la pareja puede generar dificultades adicionales. La persona que experimentó físicamente el embarazo puede necesitar hablar de la pérdida y expresar el duelo, mientras que su pareja puede adoptar una actitud orientada principalmente a resolver problemas o protegerla emocionalmente. Si ambos procesan el acontecimiento de manera diferente, pueden aparecer malentendidos y sensación de distancia. La evidencia disponible demuestra que la afectación psicológica de las parejas merece reconocimiento, aunque no sea equivalente en magnitud a la experimentada por la mujer.
12. Efectos sobre las relaciones sexuales y el proyecto reproductivo
El embarazo ectópico puede modificar temporalmente la relación de la mujer con su propio cuerpo y con la sexualidad. El miedo al dolor, al embarazo, a una nueva pérdida o a una nueva urgencia médica puede generar evitación de las relaciones sexuales o disminuir el deseo sexual. Además, cuando la sexualidad se encuentra estrechamente vinculada con el proyecto de maternidad, el episodio puede hacer que las relaciones sexuales adquieran una carga emocional diferente.
La evidencia específica sobre este aspecto es menos extensa que la disponible para ansiedad, depresión y estrés postraumático, por lo que debe evitarse afirmar que todas las mujeres presentan disfunción sexual. Sin embargo, los estudios cualitativos sobre embarazo ectópico documentan modificaciones de las expectativas reproductivas, preocupación ante un nuevo embarazo y dificultades para recuperar la sensación de normalidad después del tratamiento.
13. Influencia de la experiencia médica y del tratamiento
La manera en que se desarrolla la atención médica puede influir considerablemente en la experiencia psicológica. La comunicación clara, la posibilidad de comprender el diagnóstico, la explicación de las alternativas terapéuticas y un seguimiento adecuado pueden facilitar la elaboración emocional. En contraste, una experiencia caracterizada por incertidumbre, información insuficiente, sensación de abandono o ausencia de acompañamiento después del tratamiento puede dificultar el cierre psicológico.
El tratamiento también puede contribuir al malestar mediante mecanismos diferentes. La cirugía puede vivirse como una experiencia invasiva y repentina, mientras que el tratamiento farmacológico puede prolongar el periodo de incertidumbre debido a la necesidad de seguimiento hasta comprobar la resolución completa del embarazo. Sin embargo, la evidencia no permite afirmar de manera general que una modalidad terapéutica produzca siempre mayores consecuencias psicológicas que otra. Un ensayo clínico que comparó tratamiento con Methotrexate y manejo expectante no encontró diferencias en la calidad de vida entre ambas estrategias, y la necesidad de tratamiento adicional tampoco produjo diferencias en la calidad de vida dentro de ese estudio.
Existe, no obstante, evidencia histórica de que la recuperación de la calidad de vida puede verse afectada inmediatamente después del tratamiento y que la experiencia puede incluir dolor, limitaciones físicas, alteraciones de la función social y síntomas depresivos. Por ello, la repercusión psicológica no debe analizarse independientemente de la recuperación física.
14. Persistencia de las consecuencias psicológicas
Una de las conclusiones más importantes de la evidencia científica es que el sufrimiento psicológico no necesariamente desaparece cuando finaliza el episodio médico. En el estudio prospectivo multicéntrico, los síntomas disminuyeron progresivamente durante los 9 meses posteriores a la pérdida, pero a los 9 meses todavía se observaban tasas clínicamente relevantes de estrés postraumático, ansiedad y depresión. En las mujeres con embarazo ectópico, específicamente, las cifras fueron del 21 % para estrés postraumático, del 23 % para ansiedad y del 11 % para depresión.
Este patrón permite comprender que la recuperación psicológica es temporalmente distinta de la recuperación médica. El embarazo puede haber terminado en cuestión de horas o días, pero la elaboración del duelo, la recuperación de la sensación de seguridad corporal y la reconstrucción de las expectativas reproductivas pueden requerir meses. La revisión de la evidencia sobre pérdida gestacional temprana concluye que existe una proporción considerable de mujeres con consecuencias psicológicas persistentes, aunque la intensidad y duración varían ampliamente entre individuos.
15. El embarazo posterior como posible reactivador del trauma
Una consecuencia especialmente importante es que un nuevo embarazo puede reactivar recuerdos y temores relacionados con el embarazo ectópico anterior. La mujer puede experimentar simultáneamente alegría por una nueva concepción y miedo intenso a perderla. Esta coexistencia de emociones aparentemente contradictorias es compatible con la evidencia que demuestra un incremento de ansiedad y estrés durante embarazos posteriores a pérdidas reproductivas.
La experiencia previa puede modificar la interpretación de las señales corporales. Sensaciones que normalmente serían consideradas fisiológicas pueden adquirir un significado amenazante. El dolor abdominal, el sangrado o incluso una exploración médica pueden actuar como recordatorios de la experiencia anterior. Este fenómeno puede mantener una vigilancia elevada durante el embarazo posterior y contribuir a una experiencia gestacional dominada por la anticipación de una posible complicación. La investigación sobre embarazos posteriores a pérdidas demuestra que la ansiedad específica del embarazo puede permanecer elevada y que la experiencia reproductiva previa modifica la percepción de seguridad.
16. Factores que pueden aumentar o disminuir el impacto psicológico
La consecuencia psicológica del embarazo ectópico no es idéntica en todas las mujeres. La magnitud del sufrimiento depende de la interacción entre características individuales, circunstancias obstétricas y calidad del apoyo recibido. Una historia previa de pérdidas reproductivas, dificultades de fertilidad, deseo intenso de embarazo, ausencia de apoyo social, experiencia médica negativa o temor intenso por la fertilidad futura pueden aumentar la vulnerabilidad psicológica. Los estudios sobre pérdidas reproductivas han encontrado asociaciones entre antecedentes de pérdida y mayor ansiedad o depresión en embarazos posteriores.
Por el contrario, la comunicación comprensible, la posibilidad de expresar el duelo, la validación de la pérdida, el acompañamiento de la pareja y de personas significativas y un seguimiento médico que permita resolver las dudas reproductivas pueden facilitar la adaptación. Los estudios cualitativos muestran que el apoyo empático y la validación social ayudan a disminuir el aislamiento y favorecen la reconstrucción psicológica posterior a la pérdida.
Integración psicológica del problema
Las consecuencias psicológicas del embarazo ectópico pueden comprenderse como el resultado de la interacción entre pérdida gestacional, amenaza vital, experiencia médica, incertidumbre reproductiva y alteración de las expectativas futuras. La pérdida proporciona el componente de duelo; la amenaza para la vida y las intervenciones urgentes pueden proporcionar el componente traumático; la incertidumbre acerca de la fertilidad puede generar ansiedad anticipatoria; y el embarazo posterior puede reactivar los temores asociados con el acontecimiento original. Esta combinación explica por qué el embarazo ectópico puede producir un impacto psicológico mayor y más complejo que el que sugeriría exclusivamente la edad gestacional.
La evidencia disponible permite establecer, por tanto, que las principales consecuencias psicológicas son duelo, ansiedad, síntomas de estrés postraumático, depresión, culpa y autorreproche, sensación de pérdida de control, miedo a la infertilidad, temor ante un nuevo embarazo, alteración de la identidad reproductiva, soledad y aislamiento social, además de posibles repercusiones sobre la relación de pareja y sobre el proyecto reproductivo. No todas estas manifestaciones aparecen en todas las mujeres, y su presencia tampoco significa necesariamente que exista un trastorno psiquiátrico. Sin embargo, su elevada frecuencia después de la pérdida y su posible persistencia durante meses justifican que el bienestar psicológico sea considerado una parte integral de la atención posterior al embarazo ectópico.
En consecuencia, el seguimiento de una mujer después de un embarazo ectópico no debería limitarse a confirmar la resolución biológica del embarazo y vigilar las posibles complicaciones físicas. La evidencia científica respalda una atención centrada también en el duelo, la ansiedad, los síntomas traumáticos, el estado de ánimo, la percepción de fertilidad y las preocupaciones relacionadas con una futura gestación. La necesidad de este enfoque integral se encuentra reconocida en revisiones contemporáneas que señalan que el embarazo ectópico puede producir consecuencias físicas, reproductivas y psicológicas prolongadas.
Fuente y lecturas recomendadas:
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