La esteatonecrosis es un proceso patológico caracterizado por la muerte de los adipocitos, las células especializadas en almacenar lípidos que constituyen el tejido adiposo. Este fenómeno ocurre cuando una lesión celular altera de manera irreversible la integridad de estas células y puede desencadenar una respuesta inflamatoria local. Su importancia clínica radica en que la destrucción del tejido adiposo no solo implica la pérdida de células, sino también la liberación y transformación de sus componentes lipídicos, capaces de contribuir al daño de los tejidos circundantes. La necrosis del tejido adiposo puede producirse por traumatismos, alteraciones vasculares, procesos inflamatorios o lesiones en órganos como el páncreas.
En la pancreatitis aguda, la esteatonecrosis se relaciona principalmente con la acción de enzimas digestivas liberadas o activadas de manera inapropiada dentro del páncreas y de los tejidos peripancreáticos. Entre ellas destacan las lipasas, enzimas que hidrolizan los triglicéridos almacenados en los adipocitos y los descomponen en ácidos grasos y otros productos. Cuando los ácidos grasos liberados interactúan con el calcio presente en los tejidos, pueden formar depósitos insolubles de sales cálcicas. Este fenómeno, denominado saponificación, constituye una manifestación característica de la necrosis grasa en la pancreatitis aguda y puede observarse macroscópicamente como áreas blanquecinas, opacas o de aspecto calcáreo en el tejido adiposo afectado.
La esteatonecrosis también puede desarrollarse en otros lugares del organismo, especialmente en el tejido adiposo de la mama después de un traumatismo o una intervención quirúrgica. En estos casos, el mecanismo inicial suele consistir en el daño directo de los adipocitos o en una disminución de su aporte sanguíneo, que provoca hipoxia, es decir, una disponibilidad insuficiente de oxígeno. La lesión resultante puede generar inflamación, acumulación de macrófagos que fagocitan los restos celulares y, durante la reparación, formación de tejido fibroso o depósitos de calcio. En la mama, estos cambios pueden producir nódulos palpables y alteraciones en los estudios de imagen que, en determinadas circunstancias, se parecen a las observadas en una neoplasia maligna, por lo que requieren una valoración diagnóstica cuidadosa.
La esteatonecrosis se identifica mediante la observación de adipocitos muertos o desestructurados, pérdida de sus núcleos, infiltración de células inflamatorias y, según la causa y la evolución de la lesión, depósitos de sales cálcicas o cambios fibróticos. No obstante, sus características varían de acuerdo con el mecanismo que origina la lesión, por lo que no todas las formas de necrosis grasa presentan el mismo aspecto microscópico ni siguen una evolución idéntica.
La esteatonecrosis ocurre porque el tejido adiposo sufre una lesión suficientemente intensa como para provocar la muerte de sus células. La causa puede ser una agresión mecánica, una alteración del suministro sanguíneo o la digestión enzimática de los lípidos. La importancia de distinguir estos mecanismos reside en que permiten comprender las manifestaciones clínicas, los hallazgos microscópicos y las posibles complicaciones de cada caso.
Fuente y lecturas recomendadas:
- Kiss, L., Fűr, G., Pisipati, S., Rajalingamgari, P., Ewald, N., Singh, V. K., & Rakonczay, Z., Jr. (2023). Mechanisms linking hypertriglyceridemia to acute pancreatitis. Acta Physiologica, 237(3), e13916. https://doi.org/10.1111/apha.13916
- Requena, L. (2007). Normal subcutaneous fat, necrosis of adipocytes and classification of the panniculitides. Seminars in Cutaneous Medicine and Surgery, 26(2), 66–70. https://doi.org/10.1016/j.sder.2007.02.001
- Segura, S., & Pujol, R. M. (2008). Lipomembranous fat necrosis of the subcutaneous tissue. Dermatologic Clinics, 26(4), 509–517. https://doi.org/10.1016/j.det.2008.05.002


