Los traumatismos —entendidos como cualquier lesión física resultante de una fuerza externa que supera la capacidad de resistencia del organismo— representan un desafío persistente y complejo para la salud pública global. A pesar de los avances en medicina, transporte y seguridad, los traumatismos continúan siendo una de las principales causas de muerte y discapacidad en todo el mundo, afectando a millones de personas cada año. Esta realidad se debe a múltiples factores interrelacionados: cambios demográficos, patrones de movilidad, desigualdades socioeconómicas, estilos de vida y condiciones ambientales que predisponen a eventos traumáticos. Según estimaciones recientes, los traumatismos y la violencia causan cerca de 4.4 millones de muertes anuales, lo que equivale aproximadamente al 8 por ciento de todas las defunciones globales cada año.
El papel de los accidentes de vehículo de motor
Dentro de las causas de traumatismo, los accidentes de vehículo de motor —incluyendo colisiones entre automóviles, motocicletas, peatones y bicicletas— son la causa más frecuente de muerte traumática en la mayoría de los grupos de edad, especialmente entre niños, adolescentes y adultos jóvenes. Cada año, cerca de 1.2 millones de personas fallecen en accidentes de tránsito, y decenas de millones más sufren heridas no mortales que pueden conducir a discapacidades permanentes o temporales.
Este predominio se explica por varios factores:
- El aumento exponencial del uso de vehículos motorizados en países de ingresos bajos y medianos, donde la rápida motorización no siempre va acompañada de infraestructura adecuada o regulaciones de seguridad eficaces.
- La vulnerabilidad de los usuarios no motorizados de la vía pública (peatones, ciclistas, motociclistas), que representan una proporción significativa de las víctimas.
- Factores de riesgo conductual como la velocidad excesiva, la conducción bajo efectos de alcohol u otras sustancias, el uso insuficiente de dispositivos de retención y la distracción al volante.
Más aún, los datos señalan que la mayor parte de estas muertes ocurren en países de ingresos bajos y medianos, que carecen de sistemas de salud sólidos, redes de respuesta rápida y medidas preventivas integrales.
Los traumatismos intencionales y el suicidio
Los traumatismos no son siempre el resultado de eventos accidentales. Una proporción considerable se debe a causas intencionales, entre las cuales se encuentran el homicidio y el suicidio. Las lesiones auto provocadas representan aproximadamente una sexta parte de todas las muertes traumáticas, situando al suicidio como una de las principales causas de muerte entre los jóvenes de 15 a 29 años.
Estos traumatismos intencionales reflejan no solo una lesión física, sino también profundas determinantes sociales y psicológicas: estrés crónico, trastornos mentales no atendidos, desigualdad social y falta de acceso a servicios de salud mental. En muchos países, la ausencia de políticas eficaces para identificar y tratar estas condiciones contribuye a que estos eventos sigan siendo frecuentes y devastadores.
El aumento de las muertes por caídas y el envejecimiento poblacional
Las caídas constituyen otra causa significativa de mortalidad traumática, especialmente entre las personas de edad avanzada. Se calcula que más de 680 mil personas mueren cada año en el mundo como consecuencia de caídas, y decenas de millones más requieren atención médica por lesiones relacionadas.
Este aumento está estrechamente ligado al envejecimiento de la población global. A medida que aumenta la esperanza de vida y la proporción de personas mayores de 60 o 65 años crece, incrementa también la prevalencia de factores fisiológicos que predisponen a caídas: disminución de la fuerza muscular, alteración del equilibrio, enfermedades crónicas y fragilidad general.
Las caídas en los adultos mayores no solo causan fracturas y lesiones graves, sino que también pueden desencadenar una espiral de deterioro funcional, pérdida de independencia y dependencia de recursos de salud a largo plazo.
Más allá de la muerte: morbilidad, discapacidad y costos
Aunque la mortalidad es la manifestación más dramática del trauma, la muerte es solo una parte de su impacto. Tens o incluso centenas de millones de personas sufren lesiones no fatales cada año, muchas de las cuales requieren atención de emergencia, hospitalización o largos periodos de rehabilitación.
Estas lesiones pueden tener consecuencias duraderas:
- Secuelas físicas permanentes, como discapacidades motoras, amputaciones o daño neurológico.
- Problemas de salud mental, incluyendo trastornos por estrés postraumático, ansiedad y depresión.
- Costo económico elevado, tanto para los sistemas de salud como para las familias, debido a tratamientos prolongados, pérdida de productividad laboral, cuidados a largo plazo y ausencia del trabajo remunerado.
El efecto acumulativo de estas consecuencias representa una carga inmensa para la sociedad, en términos de recursos sanitarios, productividad económica y bienestar social.
Disparidad etaria y social
Los traumatismos afectan de manera desproporcionada a las personas jóvenes. Entre los 5 y los 29 años, tres de las cinco principales causas de muerte están relacionadas con lesiones: los accidentes de tránsito, la violencia interpersonal y el suicidio. Esto significa que los traumatismos no solo causan muerte, sino que reducen drásticamente los años de vida saludable y la productividad potencial de las sociedades.
Además, las desigualdades socioeconómicas influyen de forma marcada en el riesgo de trauma. Las personas que viven en condiciones de pobreza, con menor acceso a educación, servicios sanitarios y normativas de seguridad, enfrentan tasas más altas de lesiones graves y mortalidad traumática.
La prevención y el tratamiento: una estrategia dual
Aunque la prevención del trauma es el objetivo ideal, no siempre es posible evitar la ocurrencia de lesiones. Por ello, la atención clínica y los sistemas de salud desempeñan un papel crítico en reducir tanto la mortalidad como la discapacidad secundaria.
Las estrategias preventivas incluyen:
- Políticas integrales de seguridad vial que reduzcan los riesgos de accidentes de tránsito.
- Programas de promoción de entornos seguros para adultos mayores.
- Intervenciones de salud pública dirigidas a reducir la violencia y mejorar la salud mental.
- Educación y concienciación sobre prácticas seguras en el hogar, en el trabajo y en los espacios comunitarios.
Simultáneamente, la atención postraumática temprana y adecuada —como sistemas de respuesta rápida, atención prehospitalaria capacitada y protocolos de rehabilitación basados en evidencia— puede disminuir sustancialmente las tasas de mortalidad y mejorar la recuperación funcional.

Fuente y lecturas recomendadas:
- Alson, R. L., Han, K. H., & Campbell, J. E. (2022). International Trauma Life Support para proveedores de los servicios de emergencias médicas (4.ª ed.). Editorial Médica Panamericana.
- World Health Organization. (2024, June 19). Injuries and violence. https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/injuries-and-violence
- World Health Organization. (2023, December 13). Traumatismos causados por el tránsito [Fact sheet]. https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/road-traffic-injuries
- World Health Organization. (2021, April 26). Caídas [Fact sheet]. https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/falls
- World Health Organization. (2023). Informe sobre la situación mundial de la seguridad vial 2023. https://www.who.int/publications-detail-redirect/9789240041138 (Informe oficial citado en noticias de la OMS)

