¿Qué es la cirrosis hepática?

¿Qué es la cirrosis hepática?
¿Qué es la cirrosis hepática?
La cirrosis hepática es una enfermedad crónica y progresiva del hígado que se desarrolla a lo largo del tiempo debido a diferentes formas de daño hepático continuo y repetido. El hígado es un órgano vital que realiza muchas funciones esenciales para mantener la salud del cuerpo. Entre estas funciones se encuentran la síntesis de proteínas, la metabolización de nutrientes, el almacenamiento de glucógeno, la detoxificación de sustancias dañinas y la producción de la bilis necesaria para la digestión de grasas. Cuando el hígado sufre daño de manera continua o recurrente, ya sea debido al consumo excesivo de alcohol, infecciones crónicas, enfermedades autoinmunes, enfermedades metabólicas, obesidad o cualquier otra causa, comienza a responder generando una respuesta inflamatoria para intentar reparar el tejido dañado. Sin embargo, este proceso repetido de inflamación y curación puede provocar la acumulación de tejido cicatricial fibroso en el hígado. Con el tiempo, estas cicatrices se van acumulando y reemplazan el tejido hepático normal, dando lugar a la cirrosis. Las cicatrices fibrosas alteran la estructura normal del hígado, afectando su funcionamiento y capacidad para llevar a cabo sus diversas tareas esenciales. A medida que la cirrosis progresa, la cantidad de tejido hepático sano disminuye gradualmente, lo que afecta negativamente las funciones del órgano y conduce a una serie de complicaciones graves. Algunas de las principales consecuencias de la cirrosis hepática son:
  • Trastornos metabólicos: La capacidad del hígado para metabolizar nutrientes, como grasas, carbohidratos y proteínas, se ve comprometida. Esto puede llevar a deficiencias nutricionales y cambios en los niveles de azúcar en sangre.
  • Disminución de la síntesis de proteínas: Con la pérdida de tejido hepático funcional, el hígado no puede sintetizar suficientes proteínas, lo que puede provocar problemas de coagulación, hinchazón y acumulación de líquido en el abdomen (ascitis).
  • Acumulación de toxinas: La función de desintoxicación del hígado se ve afectada, lo que resulta en una acumulación de toxinas en el cuerpo, especialmente el amoníaco. Esto puede dar lugar a encefalopatía hepática, una condición que afecta la función cerebral.
  • Hipertensión portal: Las cicatrices obstruyen el flujo sanguíneo normal a través del hígado, lo que aumenta la presión en la vena porta. Esto lleva a la formación de venas colaterales y puede resultar en sangrado gastrointestinal y otras complicaciones.
  • Insuficiencia hepática: A medida que la cirrosis avanza, la capacidad funcional del hígado se ve gravemente comprometida, lo que puede llevar a la insuficiencia hepática, una condición potencialmente mortal.
Es importante destacar que la cirrosis hepática puede ser asintomática en sus primeras etapas, lo que hace que su detección sea difícil hasta que la enfermedad ha progresado significativamente. La detección temprana y el tratamiento adecuado de las causas subyacentes de daño hepático son fundamentales para prevenir o retrasar la progresión de la cirrosis y mejorar la calidad de vida de los pacientes afectados. En casos avanzados, un trasplante de hígado puede ser la única opción para una mejor supervivencia. .       Homo medicus
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