10 consejos para sobrevivir a la residencia médica

10 consejos para sobrevivir a la residencia médica
10 consejos para sobrevivir a la residencia médica

La residencia médica es conocida por ser un período desafiante tanto desde el punto de vista académico como personal, e incluso puede afectar la salud del residente. Durante la residencia médica, los residentes se enfrentan a una carga de trabajo y responsabilidades significativas. Tienen que equilibrar el aprendizaje teórico con la práctica clínica, realizar guardias y turnos nocturnos, participar en cirugías y atender a un gran número de pacientes. La cantidad de información que deben asimilar y el ritmo acelerado de trabajo pueden ser abrumadores.

Los residentes se enfrentan a situaciones médicas difíciles y a decisiones cruciales que pueden tener un impacto directo en la vida de los pacientes. Esta presión y responsabilidad pueden generar un alto nivel de estrés emocional. Además, la necesidad de realizar diagnósticos rápidos y tratar enfermedades graves puede generar ansiedad y temor a cometer errores. Se suele trabajar largas horas y realizar guardias, lo que puede afectar su horario de sueño y descanso. La falta de tiempo libre y la carga de trabajo pueden dificultar el mantenimiento de un equilibrio saludable entre el trabajo y la vida personal. La falta de descanso adecuado también puede afectar el rendimiento académico y aumentar el riesgo de errores médicos.

La residencia médica implica dedicar la mayor parte del tiempo y la energía a las responsabilidades profesionales. Esto puede dejar poco espacio para actividades personales, aficiones, relaciones y tiempo de calidad con la familia y amigos. La falta de equilibrio entre la vida personal y el trabajo puede afectar el bienestar general y la satisfacción personal. Además de que la exposición constante a situaciones emocionalmente desafiantes puede tener un impacto negativo en la salud mental y emocional del residente, generando agotamiento, estrés postraumático y síndrome de desgaste profesional.

Para evitar que la residencia impacte negativamente aquí te dejo los siguientes 10 consejos que te ayudaran no solo a sobrevivirla sino a disfrutarla.

  1. Ten listas tres mudas completas de ropa. Aunque pueden ser más. Mi madre santa me tenia 10 mudas de ropa y tres pares de zapatos, uno para cada dia de la semana y tres de emergencia, los fines de semana se lavaban todas y tenia para toda la semana sin preocuparme. Pero no todos tienen una madre como la mía. Poro al menos te recomiendo tener tres mudas, una para usarla, otra seria la que usas mientras se lava la primera y otra de emergencia (nunca falta mancharse de sangre o cosas así en un hospital), asi tendrás menos estrés en lavar tu ropa diariamente, claro que si puedes más mudas mejor, asi te olvidas de ese aspecto. Carga siempre una muda de ropa interior para emergencia, (cirujanos y Ginecos principalmente), ¿han oido el término de calzones meconiados?
  2. Prepara tu alimentación para toda la semana en porciones, si comes dentro del hospital esto puede ser no muy necesario, pero habemos algunos residentes que no nos gusta tanto la soya, y menos comerla diario. Si eres de los suertudos que come a la carta, felicidades, el resto debe prepararse para comer bien por cuenta propia. Una alimentación balanceada y suficiente y, sobre todo que te guste, te dara energía suficiente para hacer tus labores. Haz esto y nunca tendrás que robar unas tortas de papa de la cocina en una guardia de ginecología como lo hice… como lo hizo un amigo.
  3. Estudia por tu cuenta un tema diariamente. Se que tendrás sueño, se que estaras muy cansado pero es necesario. Un tema diario es suficiente para mantenerte aprendiendo. Algunos residentes de algunas especialidades presumen que leen mucho en su hospital, seguro no han estado nunca en el IMSS, o en Salubridad. Las guardias y la cargas de trabajo te tendrán en la lona, pero si te haces el hábito de estudiar diario al final de tu año tendrás suficiente material aprendido. Aparte te lloverán compromisos académicos como clases y revisiones. Te recomiendo revisar los temarios de las residencias para tener los temas al menos leidos antes de entrar a la residencia y ya en ella te indicaran el material más especializado que debes estudiar.
  4. Duerme bien. Perdón! Que escribí?…Si eso que has leido, duerme bien. La falta de sueño es enemigo de la productividad y más de la productividad académica. Por eso aprovecha para dormir bien cuando puedas, Muchos residentes se quejan de no poder dormir y de estar muy cansados por la carga laboral, pero cuando tiene oportunidad de dormir andan socializando o viendo películas. La residencia es un periodo muy demandante prepárate bien y actúa bien, habrá mucho tiempo después para hacer otras cosas.
  5. Hay temas generales en medicina que sin importar la especialidad tendrás que lidiar con ellos, asi que aprendelos muy bien antes de entrar a la residencia. Acercate a médicos de otras especialidades para aprenderlos y practicarlos si puedes antes de entrar a tu residencia, mejor. Ejemplos de estos temas incluyen: líquidos y electrolitos, antibióticos, reanimación cardiopulmonar, equilibrio ácido base, electrocardiografía, manejo de ventiladores mecánicos, terapia transfusional, analgesia, entre otros.
  6. Elije un lugar seguro, cómodo y cerca de tu sede, si puedes llegar caminando, mejor. Ya se que suena lógico y a veces aunque uno los busque, estos lugares son escasos, pero procura buscarlos con tiempo. Yo tenia unos compañeros un tanto “fresas” que rentaron un bonito departamento entre varios para tener un amplio espacio, una sala, un jardín, pensado para reuniones y hacer fiestas alli. La verdad si estaba bonito, yo fuí a un par de fiestas con ellos, pero el problema era que en el día a día de la residencia, los tenia de huespedes en mi horrible pero muy cómodo departamento que estaba a tan solo 4 calles del hospital. Parecía hotel, siempre me pedian quedarse alli cuando tenian que regresar por la tarde al hospital o tenian alguna clase o pendiente muy temprano. Habia dias que salian tan cansados que ya no querian manejar hasta su departamento y claro, aqui tenian a su tonto dejandoles quedarse en el cómodo sillon de mi pequeña sala. Aquí el secreto es la adptación al final de todo. Tuve otro compañero que vivia en un departamento no muy lejos, pero aun así adapto una camioneta que tenia para hacerla de dormitorio y ese era realmente su hogar, la metiá al estacionamiento y practicamente tenia un mini departamento, iba al comedor por sus alimentos aunque no estuviera de guardia, usaba los baños del hospital para sus necesidades y para asearse, y solo iba a su departamento si tenia viernes libre o fin de semana.
  7. Escoge, recopila y organiza el material necesario para estudiar durante la residencia, pregunta desde antes en las sedes que es lo que se necesita, te ahorrara mucho tiempo. Haz una lista de los temas de los temarios de cada año, no te llevara mas de un dia hacer eso y te ahorrara mucho tiempo. Te verás bien cuando de repente un “R” mayor pregunte sobre un tema que se supone no sabes y resulte que sabes más que incluso él, ganaras respeto que es muy importante en la residencia. Muchos comete el error de no preparar temarios sino hasta llegar a su cede y la verdad se pasan medio año siendo acosados por no saber nada de los temas. Habrá temas que no podras preparara pues estos se dan en cada especialidad y otras cosas que se aprenden solo de un maestro, pero disminuiras el estrés y aprenderás mucho más si sabes al menos algo de lo que estas viendo.
  8. Procura ayudar a tus compañeros. Una nota, un ingreso, una cirugía en que sustituyas a un compañero creará la imagen de “médico trabajador y siempre dispuesto a ayudar” y te ayudará más adelante para crear la buena percepción que tengan de ti tus profesores. Yo lo aprendí por casualidad una vez que me asignaron una cirugia que no era mia porque mi R+ se habia ido a una fiesta, al entrar no lo heché de cabeza, solo dije que “el Dr. fulanito estaba ocupado y le pedi que me permitiera entrar a mi, ya que me interesa esta cirugía” lo dije sin mucha convicción pero resultó. A la siguiente semana ante mis profesores yo era aquel residente que le gustaba saber siempre más. Despues lo puse en práctica ya con honestidad. Teniamos ademas un llamado, ridículo pero efectivo: “Thunder, Thunder, thundercats”, si, asi soy de viejo. Este llamado puesto en un mensaje en el celular y acudian todos los residentes de mi año a ayudar, sobre todo con los ingresos, que eran tantos que podias volverte loco y también cuando faltaba solo un poco de tiempo para la temible entrega de guardia y no habias terminado pendientes.
  9. Lleven todo lo necesario para trabajar. Este consejo parece obvio, pero si vieran cuantas veces en la residencia me decian la frase: “préstame tu estetos”. Por favor si vas a a ser especialista ve comprandote las cosas que te servirán para trabajar como ellos. Sin emportar la especialidad todas usan máquinas de escribir, o laptops, tabletas, smatphone o lo que se use en tu hospital, un buen boligrafo, con escritura suave porque duelen las manos de tanta receta e incapacidades si aun no usan formatos electrónicos. Conecta tus dispositivos a la red del hospital en cuanto puedas para usar las impresoras y el internet. Guarda un poquito o quizá la mitad de tus becas de pasante o sea unos 20 pesos, o cobra un parto de vez en cuando ( no digas que yo te lo dije) para que juntes para un trasductor, o un doptone o lo que vayas a usar, un litman, que se yo, con tantas cosas que ahora hay. La cosa es que tengas todo listo para usarlo, o aprender a usarlo desde los primeros dias.
  10. Por ultimo y no menos importante, les sugiero que disfruten lo que hacen, ante todo. Vean con alegría su trabajo y sean concientes que de algun modo su actuar hace la diferencia. Ustedes quedaran marcados en la vida de muchas personas que los recordaran como aquellos médicos que les ayudaron y nunca como aquel estudiante. Los paciente solo ven a un medico y nunca diferencian si es de primero, segundo, o ultimo año. Sean felices con lo que hacen. Muchos eligen la residencia solo para decir que son especialistas cuando en realidad esa especialidad no les llena. No sean de estas personas, sean honestos con ustedes mismos y elijan cosas que disfruten, puesto que no hay nada peor que un mal médico, que aparte sea malhumorado, sobre todo cuando eres el paciente.

Quiero desearles a todos la mejor de las suertes en su residencia médica. Aprovechen cada oportunidad para aprender, crecer y convertirse en excelentes profesionales de la salud. Recuerden que aunque los días sean largos y los desafíos sean grandes la residencia es una de las mejores experiencias.

 

 

 

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Anatomía del hígado

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