La endometriosis es hoy comprendida no como una simple invasión ectópica de tejido endometrial normal, sino como una enfermedad clonal y heterogénea. Esto significa que las lesiones que se desarrollan fuera del útero provienen de células que han sufrido cambios genéticos o epigenéticos específicos, los cuales confieren propiedades únicas a cada clon celular. Estas modificaciones pueden incluir mutaciones somáticas, alteraciones en la regulación de genes clave de proliferación o apoptosis, y modificaciones epigenéticas que afectan la expresión génica sin alterar la secuencia de ADN. Tal heterogeneidad celular explica por qué algunas lesiones generan dolor intenso, mientras otras permanecen asintomáticas, y por qué la respuesta a terapias hormonales es variable; no todas las células de las lesiones dependen de los estrógenos o son sensibles a la progesterona, reflejando un mosaico funcional y molecular que desafía los enfoques terapéuticos uniformes.
El inicio de la endometriosis parece estar mediado por un conjunto de eventos genéticos y epigenéticos que afectan no solo al endometrio eutópico, sino también a células madre derivadas de la médula ósea o a subpoblaciones específicas de células progenitoras. Estos cambios predisponentes pueden ser potenciados por factores microambientales como el estrés oxidativo generado por la menstruación retrógrada, el cual induce daño en el ADN y promueve mutagénesis, así como por la microbiota peritoneal, que puede generar un entorno inflamatorio y pro-oxidativo que favorece la implantación de células endometriales alteradas. Este modelo sugiere que la enfermedad no surge únicamente por la dispersión mecánica de células endometriales normales, sino que requiere un terreno molecular y celular predispuesto, en el que el equilibrio entre proliferación, apoptosis e inflamación está desregulado.
Una vez establecidas, las lesiones de endometriosis crecen y evolucionan dentro de un microambiente peritoneal particular, caracterizado por angiogénesis local, activación de células inmunes, inflamación crónica y episodios de sangrado recurrente. Este microambiente proporciona nutrientes y factores de crecimiento, pero también induce fibrosis progresiva del tejido. Con el tiempo, algunas lesiones desarrollan un patrón fibrótico que limita su crecimiento activo, adoptando la apariencia característica de “quemado” que se observa en lesiones crónicas. Este fenómeno indica que la progresión de la enfermedad no es necesariamente lineal ni recurrente de forma inevitable, como se pensaba tradicionalmente, sino que puede estabilizarse espontáneamente en ciertas circunstancias, dependiendo del balance entre factores proinflamatorios y mecanismos de reparación tisular.
El dolor asociado a la endometriosis constituye un aspecto clínico complejo, que no se correlaciona de manera directa con el tamaño o la extensión de las lesiones. La evidencia sugiere que la neuroinflamación, que involucra la liberación de citoquinas y neuropéptidos dentro del tejido y en los nervios adyacentes, puede extenderse hasta unos 28 milímetros desde la lesión, provocando síntomas severos incluso en implantes pequeños. Este mecanismo explica la discordancia frecuente entre hallazgos quirúrgicos y la intensidad del dolor referido por las pacientes.
El diagnóstico de la endometriosis sigue siendo un proceso clínico altamente dependiente de la experiencia del profesional. La laparoscopia continúa siendo el estándar de oro, aunque la indicación quirúrgica se fundamenta en la integración de historia clínica, examen físico y estudios de imagen. A pesar de décadas de investigación, no existen marcadores bioquímicos suficientemente fiables que permitan un diagnóstico no invasivo universalmente aceptado. Las técnicas de imagen, especialmente la resonancia magnética y la ecografía transvaginal, resultan útiles para caracterizar la endometriosis profunda, aunque su sensibilidad y especificidad están limitadas por la variabilidad en el tamaño, la localización y la profundidad de las lesiones.
El tratamiento quirúrgico sigue siendo la estrategia principal para el manejo de lesiones sintomáticas, con un enfoque conservador que prioriza la preservación del tejido sano. La cirugía tiene como objetivo identificar y extirpar o destruir las lesiones visibles sin necesariamente ampliar márgenes si la fibrosis circundante no presenta infiltración significativa. En casos de endometriosis superficial ovárica, la destrucción completa de la lesión puede ser suficiente, siempre que se logre la remoción integral de la célula clonal alterada.
La terapia médica y hormonal refleja la heterogeneidad intrínseca de las lesiones. Algunos implantes requieren estrógenos para su proliferación, mientras que otros muestran resistencia a la progesterona, lo que explica la variabilidad en la respuesta a anticonceptivos combinados, progestágenos o moduladores selectivos de receptores hormonales. Además, si el estrés oxidativo y la microbiota peritoneal tienen un papel en el inicio de la enfermedad, estas vías podrían ser dianas para intervenciones preventivas, particularmente después de la cirugía, con el fin de minimizar la aparición de nuevas lesiones.
Una comprensión más profunda de la fisiopatología sugiere la importancia de una intervención temprana y personalizada. Detectar y tratar la endometriosis en fases iniciales, incluso en la adolescencia, podría prevenir el establecimiento de clones celulares resistentes y limitar la progresión de la fibrosis y la neuroinflamación. La individualización de la estrategia terapéutica, basada en el perfil molecular, la localización y la actividad de cada lesión, podría optimizar los resultados clínicos y mejorar la calidad de vida de las pacientes.
Estos conceptos muestran que la endometriosis no es una enfermedad homogénea ni uniforme, sino un proceso complejo clonal y heterogéneo, con manifestaciones clínicas, biológicas y terapéuticas altamente variables, lo que exige un enfoque de diagnóstico y tratamiento igualmente sofisticado y adaptado a la individualidad de cada paciente.

Fuente y lecturas recomendadas:
- Koninckx, P. R., Fernandes, R., Ussia, A., Schindler, L., Wattiez, A., Al-Suwaidi, S., Amro, B., Al-Maamari, B., Hakim, Z., & Tahlak, M. (2021). Pathogenesis Based Diagnosis and Treatment of Endometriosis. Frontiers in endocrinology, 12, 745548. https://doi.org/10.3389/fendo.2021.745548
- Rolla E. (2019). Endometriosis: advances and controversies in classification, pathogenesis, diagnosis, and treatment. F1000Research, 8, F1000 Faculty Rev-529. https://doi.org/10.12688/f1000research.14817.1

