La base del cerebro constituye la superficie inferior del encéfalo y corresponde a una región anatómica compleja situada entre los hemisferios cerebrales, inmediatamente por detrás del quiasma óptico y por delante del borde superior del puente troncoencefálico, con una relación espacial estrecha con los pedúnculos cerebrales y los tractos ópticos que delimitan su arquitectura profunda.
La base del cerebro representa un nodo integrador donde convergen sistemas sensoriales, motores, autonómicos y endocrinos, lo que permite la regulación del medio interno del organismo.
La estrecha relación anatómica entre el hipotálamo, el sistema límbico y el sistema vascular cerebral explica su papel central en la coordinación de respuestas homeostáticas complejas, incluyendo temperatura corporal, equilibrio hídrico, conducta alimentaria y respuesta emocional.
La disposición de estas estructuras obedece a la necesidad funcional de integrar vías sensoriales ascendentes, especialmente las visuales y olfatorias, con centros hipotalámicos que regulan la homeostasis del organismo, lo cual ha sido descrito en estudios anatómicos clásicos del encéfalo humano.
Sustancia perforada anterior
La sustancia perforada anterior se localiza bilateralmente en la base del cerebro, lateral al quiasma óptico, posterior al tracto olfatorio y anterior a la región del lóbulo temporal medial, constituyendo una zona de transición entre el sistema olfatorio y estructuras límbicas profundas.
Su denominación “perforada” se debe a la presencia de múltiples arterias perforantes que atraviesan esta región para irrigar estructuras profundas del encéfalo basal, especialmente núcleos del cuerpo estriado y porciones anteriores del hipotálamo.
En su organización microanatómica, la región presenta una separación funcional entre sustancia gris superficial y áreas atravesadas por vasos perforantes profundos, lo que evidencia una organización dual entre integración neuronal y paso vascular.
Quiasma óptico y sistema visual central
El quiasma óptico es una estructura de sustancia blanca situada en la base del encéfalo, con orientación transversal y localizada ventralmente respecto al rostro del cuerpo calloso, constituyendo un punto crítico de decusación parcial de fibras ópticas.
La organización de sus fibras permite la segregación funcional de la información visual procedente de los hemicampos visuales contralaterales. Las fibras nasales de la retina cruzan hacia el lado opuesto, mientras que las temporales permanecen ipsilaterales, estableciendo una base estructural para la visión binocular integrada.
Superiormente, el quiasma se relaciona con la lámina terminal, una delgada estructura de sustancia gris que forma parte del límite anterior del tercer ventrículo y participa en la organización del diencéfalo basal.
Posteriormente, las fibras del quiasma continúan como tractos ópticos, los cuales proyectan hacia el cuerpo geniculado lateral, el pulvinar talámico y el colículo superior, formando un sistema jerárquico de procesamiento visual subcortical altamente especializado.
Hipotálamo
El hipotálamo se sitúa ventral al tálamo y constituye una de las regiones más importantes del diencéfalo debido a su papel en la regulación de la homeostasis corporal.
Anatómicamente, se exterioriza en la base del cerebro mediante estructuras como el túber cinereum, el infundíbulo y los cuerpos mamilares, los cuales forman parte del piso del tercer ventrículo.
La lámina terminal delimita la porción anterior del hipotálamo y establece una continuidad estructural desde la comisura anterior hasta el quiasma óptico, constituyendo una pared fundamental del tercer ventrículo recubierta por epéndimo ventricular.
La organización hipotalámica responde a una división nuclear compleja en regiones anterior, medial, lateral y posterior, cada una con funciones específicas relacionadas con la regulación endocrina, autonómica y conductual.
Túber cinereum e infundíbulo hipotalámico
El túber cinereum es una lámina de sustancia gris situada entre el quiasma óptico, los tractos ópticos y los cuerpos mamilares, formando una prominencia inferior del hipotálamo.
Esta estructura es fundamental porque da origen al infundíbulo hipotalámico, una prolongación descendente que conecta el hipotálamo con la hipófisis, estableciendo el eje neuroendocrino hipotálamo-hipofisario esencial para el control hormonal del organismo.
La relación estructural entre el túber cinereum y el sistema vascular basal permite la interacción directa entre señales neuroendocrinas y circulación sistémica, lo que explica su papel central en la regulación de la temperatura corporal, el hambre y la sed.
Cuerpos mamilares: integración límbica y memoria
Los cuerpos mamilares son dos prominencias esféricas situadas en la base del encéfalo, por delante de la sustancia perforada posterior y en relación con el hipotálamo posterior.
Estas estructuras forman parte del sistema límbico y reciben aferencias del fórnix, mientras que proyectan eferencias hacia el tálamo anterior a través del fascículo mamilotalámico, constituyendo un circuito esencial para la consolidación de la memoria.
La lesión de los cuerpos mamilares se asocia con alteraciones severas de la memoria episódica, lo que confirma su papel en el circuito de Papez.
Sustancia perforada posterior
La sustancia perforada posterior se localiza entre los pedúnculos cerebrales, en la fosa interpeduncular, y constituye una región de paso para arterias perforantes provenientes de la arteria cerebral posterior.
Su estructura laminar permite el ingreso de ramas vasculares profundas hacia el mesencéfalo, lo que explica su importancia en la irrigación de núcleos motores y vías ascendentes.
Fisura transversa del cerebro y sistema ventricular
La fisura transversa del cerebro, también denominada hendidura cerebral de Bichat, es una estructura profunda situada en la base del encéfalo donde la piamadre se invagina para formar la tela coroidea y los plexos coroideos de los ventrículos laterales y del tercer ventrículo.
Esta organización permite la producción y circulación del líquido cefalorraquídeo, el cual es esencial para la homeostasis del sistema nervioso central y la protección mecánica del tejido encefálico.
La relación entre la fisura transversa y estructuras como el fórnix, el hipocampo y el tálamo evidencia una integración anatómica entre el sistema ventricular y el sistema límbico.
Irrigación arterial de la base del cerebro
La irrigación de la base del cerebro depende del círculo arterial cerebral, el cual integra ramas de las arterias carótidas internas y del sistema vertebrobasilar.
Las arterias cerebrales anteriores, comunicantes anteriores y posteriores, cerebrales posteriores y coroideas anteriores contribuyen a la irrigación del hipotálamo y estructuras adyacentes, garantizando un suministro redundante de oxígeno y nutrientes.
Esta redundancia vascular explica la relativa resistencia de algunas estructuras diencefálicas a la isquemia, aunque regiones como la sustancia perforada son particularmente vulnerables debido a su alta densidad de perforantes arteriales.

Fuente y lecturas recomendadas:
- Standring, S. (2021). Gray’s Anatomy: The Anatomical Basis of Clinical Practice (42nd ed.). Elsevier.
- Haines, D. E. (2019). Neuroanatomy: An Atlas of Structures, Sections, and Systems (9th ed.). Wolters Kluwer.
- Nolte, J. (2020). The Human Brain: An Introduction to Its Functional Anatomy (7th ed.). Elsevier.
- Snell, R. S. (2010). Clinical Neuroanatomy (8th ed.). Lippincott Williams & Wilkins.
- Kandel, E. R., Koester, J. D., Mack, S. H., & Siegelbaum, S. A. (2021). Principles of Neural Science (6th ed.). McGraw-Hill.
