¿Qué características tienen las quemaduras químicas?

¿Qué características tienen las quemaduras químicas?
¿Qué características tienen las quemaduras químicas?

La mayor parte de las quemaduras químicas es accidental debido a la manipulación incorrecta de limpiadores domésticos, aunque algunos de los casos más graves se deben a exposición industrial.

Las quemaduras químicas pueden tener una duración prolongada de lesión, incluso de horas, en ausencia del tratamiento adecuado. El grado de lesión tisular, así como el nivel de toxicidad, están determinados por la naturaleza química de la sustancia, su concentración y la duración del contacto con la piel.

Las sustancias químicas causan lesiones por destrucción de proteínas, con desnaturalización, oxidación, formación de ésteres de proteínas o desecación del tejido.

La rapidez es esencial en el tratamiento de las quemaduras químicas. En todos los casos, hay que lavar inmediatamente con cantidades ingentes de agua limpia una vez retirada toda la ropa. Las sustancias en polvo deben eliminarse mediante el cepillado de las zonas afectadas antes del lavado. La irrigación precoz diluye la sustancia química, que ya está en contacto con la piel, y realizarla en el momento apropiado aumenta su eficacia.

Una regla sencilla y práctica es lavar con 15 a 20 litros de agua del grifo o más en lesiones químicas significativas. La zona lavada debe mantenerse con agua para eliminar el vertido previo, más concentrado. Hay que tener cuidado de que el vertido no afecte áreas indemnes y se incremente la exposición.

La exposición a sustancias químicas pueden derivar en alteraciones metabólicas, generalmente secundarias a anomalías del pH, por la exposición a ácidos o cáusticos fuertes. Si hay dificultad respiratoria, hay que iniciar el tratamiento con oxígeno y ventilación mecánica.

La reanimación de las quemaduras químicas está dirigida por la superficie corporal total afectada pero es posible que las necesidades totales de líquidos sean muy diferentes del volumen calculado.

Algunas lesiones químicas pueden ser más superficiales de lo que parecen, especialmente con los ácidos y, por tanto, requieren menos líquidos de reanimación. Las lesiones por bases, en cambio, pueden penetrar más allá de lo evidente en la exploración y por este motivo requieren un mayor volumen de agua.

Los pacientes con lesiones químicas deben someterse a vigilancia estrecha en busca de signos de perfusión adecuada, como la diuresis mediante el uso de dispositivos vesicales internos.

El desbridamiento quirúrgico, si está indicado, debe realizarse en cuanto el paciente esté estable; después del lavado y el desbridamiento adecuados, las quemaduras se cubren con sustancias antimicrobianas o sustitutos de piel. Se realizan injertos de piel o cobertura con colgajos en caso necesario.

Los álcalis, como cal, hidróxido potásico, hidróxido sódico o lejía, son una de las sustancias más frecuentes causantes de lesiones químicas. En el mecanismo de las quemaduras por álcalis participan tres factores:

  • la saponificación de la grasa causa pérdida del aislamiento del calor formado en la reacción química con el tejido.
  • la extracción masiva de agua de las células provoca lesiones por la naturaleza higroscópica del álcali.
  • los álcalis se disuelven y se funden con las proteínas tisulares, formando proteinatos alcalinos, que son solubles y contienen iones hidróxido. Estos iones inducen otras reacciones químicas, penetrando más profundamente en el tejido.

El tratamiento consiste en retirar inmediatamente la sustancia causal lavándola con grandes cantidades de líquido, habitualmente agua.

Las lesiones por ácidos se tratan inicialmente como cualquier otra sustancia química, con la eliminación de todo el producto, retirando la ropa del área afectada y lavando abundantemente. Los ácidos inducen la degradación de las proteínas por hidrólisis, lo que resulta en una escara dura que no penetra tan profundamente en los tejidos como la causada por álcalis. Estas sustancias también inducen quemaduras por generación de calor al contacto con la piel, aumentando la lesión de tejidos blandos.

Las propiedades de disolventes orgánicos que tienen los hidrocarburos promueven la disolución de las membranas celulares y la necrosis cutánea. Los síntomas consisten en eritema y formación de ampollas, y las quemaduras son típicamente superficiales y cicatrizan espontáneamente.

En caso de absorción sistémica, su toxicidad puede provocar depresión respiratoria y lesión hepática. La ignición de los hidrocarburos sobre la piel produce quemaduras profundas de espesor total.

 

 

 

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