¿Qué investigar cuando se detecta linfadenopatía?

¿Qué investigar cuando se detecta linfadenopatía?
¿Qué investigar cuando se detecta linfadenopatía?

Los niños y los adultos jóvenes sanos presentan con frecuencia ganglios linfáticos palpables (<1 cm) submandibulares blandos y planos. Los adultos sanos pueden presentar ganglios inguinales palpables de hasta 2 cm, que se consideran dentro de la normalidad.

La linfadenopatía puede ser una manifestación primaria o secundaria de múltiples enfermedades. Más de las dos terceras partes de los pacientes con linfadenopatía presentan causas inespecíficas o enfermedades de las vías respiratorias altas (virales o bacterianas. Menos del 1% tiene una neoplasia maligna.

Los niños y adultos jóvenes suelen presentar trastornos no neoplásicos, que explican la linfadenopatía, como infecciones virales o bacterianas de las vías respiratorias altas, mononucleosis infecciosa, toxoplasmosis o tuberculosis. Después de los 50 años de edad, aumenta la incidencia de procesos malignos y disminuye la de trastornos de carácter benigno que producen linfadenopatía.

La exploración física aporta datos como la extensión de la linfadenopatía (local o generalizada), el tamaño de los ganglios linfáticos, su textura, la presencia o ausencia de sensibilidad dolorosa en los mismos, signos de inflamación sobre los ganglios, lesiones cutáneas en esta misma localización y esplenomegalia.

La adenopatía local o regional implica la afectación de una única zona anatómica. La adenopatía generalizada sugiere la afección de tres o más zonas no contiguas de ganglios linfáticos. Muchas de las causas de linfadenopatía pueden producir adenopatía local o generalizada.

La linfadenopatía generalizada se vincula a menudo con procesos no malignos, como la mononucleosis infecciosa o citomegalovirus; toxoplasmosis, sida, otras infecciones virales, lupus eritematoso sistémico y la enfermedad mixta del tejido conjuntivo. Las leucemias linfocíticas, agudas y crónicas, así como los linfomas malignos pueden causar adenopatía generalizada en los adultos.

La localización más frecuente de la adenopatía regional es el cuello, y la mayor parte de las causas de la misma son benignas: infecciones de las vías respiratorias altas, lesiones bucales y dentales, mononucleosis infecciosa y otras enfermedades virales. Las principales causas de adenopatía regional de cuello de tipo maligno son los procesos cancerosos metastásicos con tumor primario en cabeza y cuello, mama y tiroides.

El crecimiento de los ganglios linfáticos supraclaviculares y escalenos siempre es patológico. Debido a que estos ganglios linfáticos drenan regiones del pulmón y del espacio retroperitoneal, su agrandamiento puede reflejar un linfoma, otros tumores malignos o procesos infecciosos originados en estas zonas. El ganglio de Virchow es un ganglio linfático supraclavicular izquierdo agrandado e infiltrado por cáncer metastásico procedente de un carcinoma primario de origen digestivo. Las metástasis en los ganglios linfáticos supraclaviculares también se pueden producir por carcinomas de pulmón, mama, testículo u ovario. La tuberculosis, la sarcoidosis y la toxoplasmosis son causas no neoplásicas de adenopatía supraclavicular.

La adenopatía axilar suele ser secundaria a lesiones o infecciones en la extremidad superior ipsilateral. Entre las causas de tipo maligno se encuentran el melanoma, el linfoma y el cáncer de mama.

La linfadenopatía inguinal suele ser secundaria a infecciones o traumatismos de las extremidades inferiores y puede acompañar a algunas enfermedades de transmisión sexual como el linfogranuloma venéreo, la sífilis primaria, el herpes genital o el chancroide. Los ganglios linfáticos inguinales pueden infiltrarse por linfomas y por cáncer metastásico procedente de tumores primarios situados en el recto, los genitales o las extremidades inferiores.

El tamaño y la textura del o de los ganglios linfáticos, así como la presencia de dolor, son parámetros útiles en la valoración de los pacientes con linfadenopatía. Los ganglios linfáticos con un área menor a 1 cm2 o menos son casi siempre secundarios a causas reactivas inespecíficas benignas. La textura de los ganglios linfáticos se puede describir como blanda, firme, elástica, dura, discreta, compacta, sensible, móvil o fija.

La sensibilidad dolorosa de los ganglios linfáticos se produce cuando la cápsula se distiende por el crecimiento rápido del ganglio, en general a causa de un proceso inflamatorio. Algunas enfermedades malignas, como la leucemia aguda, pueden producir un agrandamiento rápido con dolor de los ganglios linfáticos.

Los ganglios linfáticos infiltrados por linfoma suelen ser grandes, bien delimitados, simétricos, elásticos, duros, móviles y no dolorosos. Los ganglios infiltrados por cáncer metastásico suelen ser duros, no dolorosos y no móviles debido a su fijación a los tejidos adyacentes.

 

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Fuente: Harrison. Principios de medicina interna. 20 ed. McGraw Hill. 2019

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