Para comprender la aparición de quistes y tumores del timo en los niños es imprescindible partir del desarrollo embrionario de esta glándula. El timo se origina a partir de la tercera bolsa faríngea durante las primeras semanas de la vida intrauterina. En el curso de este proceso, los primordios tímicos se separan del epitelio faríngeo y migran desde la región cervical hacia su localización definitiva en el mediastino anterior.
Durante esta migración descendente, el tejido tímico mantiene una conexión transitoria con la faringe mediante estructuras tubulares conocidas como conductos timofaríngeos. Estas formaciones embrionarias tienen un comportamiento comparable al del conducto tirogloso durante el desarrollo de la glándula tiroidea. En condiciones normales, dichos conductos involucionan, se obliteran y desaparecen completamente una vez que el timo alcanza su posición final.
Sin embargo, cuando este proceso de regresión es incompleto, pueden persistir restos epiteliales a lo largo del trayecto migratorio. Estos remanentes embrionarios conservan la capacidad de secretar líquido o de proliferar, lo que explica la formación posterior de quistes tímicos. Asimismo, la presencia de tejido tímico ectópico o mal diferenciado favorece el desarrollo de proliferaciones celulares anómalas que pueden dar lugar a tumores benignos o malignos.
Papel funcional del timo y su relación con la hiperplasia en la infancia
El timo desempeña una función esencial en la maduración y selección de los linfocitos T, células fundamentales para la inmunidad celular. Esta actividad es especialmente intensa durante la infancia, etapa en la que el sistema inmunológico se encuentra en pleno desarrollo y requiere una producción elevada de linfocitos inmunocompetentes.
Como consecuencia de esta función, el timo presenta un tamaño relativamente grande en los niños. Su peso aumenta de manera progresiva desde el nacimiento hasta la pubertad. Posteriormente, con la maduración del sistema inmunitario, la glándula inicia un proceso fisiológico de involución, en el cual el tejido funcional es reemplazado gradualmente por tejido adiposo.
En algunos niños, el estímulo inmunológico sostenido o situaciones de estrés fisiológico pueden inducir una hiperplasia tímica, caracterizada por un aumento difuso del volumen glandular sin alteraciones estructurales. Esta hiperplasia puede simular una masa mediastínica en los estudios de imagen, lo que genera preocupación diagnóstica. No obstante, la ausencia de síntomas compresivos, la homogeneidad del tejido y la preservación de la arquitectura normal permiten diferenciarla de una neoplasia verdadera.
Quistes tímicos
Los quistes tímicos representan una consecuencia directa de la persistencia de los conductos timofaríngeos embrionarios. Estas lesiones pueden localizarse tanto en el cuello como en el mediastino anterior, reflejando el trayecto original de migración del timo.
Desde el punto de vista histológico, los quistes están revestidos por epitelio de tipo faríngeo, que con frecuencia presenta cilios y células secretoras. En su pared pueden identificarse elementos propios del tejido tímico, como los corpúsculos de Hassall, lo que confirma su origen embrionario. La producción continua de secreciones favorece el crecimiento progresivo del quiste.
Clínicamente, los quistes tímicos suelen ser asintomáticos en etapas iniciales. Sin embargo, cuando alcanzan un tamaño considerable, pueden hacerse palpables en el cuello o producir síntomas respiratorios por compresión de la tráquea o de otras estructuras mediastínicas. Además, estos quistes pueden inflamarse o infectarse, lo que agrava la sintomatología.
En situaciones especiales, como después de radioterapia mediastínica o en niños con infección por el virus de la inmunodeficiencia humana, se ha descrito la aparición de quistes tímicos secundarios, posiblemente relacionados con alteraciones del microambiente inmunológico y del tejido residual del timo.
Tumores tímicos malignos en la población pediátrica
A diferencia de lo que ocurre en los adultos, los tumores malignos del timo son excepcionalmente raros en la infancia. Esta baja frecuencia se explica por la menor exposición acumulada a factores oncogénicos y por la naturaleza funcional y dinámica del tejido tímico en los primeros años de vida.
Entre las neoplasias malignas tímicas pediátricas, el timoma es el tumor más representativo, aunque su incidencia sigue siendo muy baja. Este tipo de tumor se origina en las células epiteliales del timo y puede presentarse asociado o no a enfermedades autoinmunes, como la miastenia grave. Su comportamiento biológico, criterios histológicos y pronóstico son similares a los observados en adultos.
La mayoría de los niños con timoma permanecen asintomáticos durante largos periodos. Cuando aparecen síntomas, estos suelen ser consecuencia de la compresión de estructuras vecinas, lo que puede manifestarse como tos persistente, dificultad para la deglución o alteraciones del retorno venoso desde la parte superior del cuerpo.
Fenómeno de rebote tímico tras quimioterapia
El rebote tímico constituye un fenómeno benigno y transitorio que se observa con relativa frecuencia en niños tratados por linfoma. Tras la finalización de la quimioterapia, el sistema inmunológico inicia un proceso de recuperación, y el timo responde con una hiperplasia reactiva.
Este crecimiento compensatorio refleja la reactivación de la producción de linfocitos tras un periodo de supresión medular. Desde el punto de vista radiológico, el rebote tímico puede simular una recaída tumoral, lo que exige una evaluación cuidadosa. La tomografía por emisión de positrones resulta especialmente útil para distinguir entre tejido tímico hiperplásico metabólicamente activo y enfermedad maligna recurrente.

Fuente y lecturas recomendadas:
- Townsend, C. M., Beauchamp, R. D., Evers, B. M., & Mattox, K. L. (2022). Sabiston. Tratado de cirugía. Fundamentos biológicos de la práctica quirúrgica moderna (21.ª ed.). Elsevier España.
- Brunicardi F, & Andersen D.K., & Billiar T.R., & Dunn D.L., & Kao L.S., & Hunter J.G., & Matthews J.B., & Pollock R.E.(2020), Schwartz. Principios de Cirugía, (11e.). McGraw-Hill Education.
- Asociación Mexicana de Cirugía General. (2024). Nuevo Tratado de Cirugía General (1.ª ed.). Editorial El Manual Moderno.
- Dehn, R., & Asprey, D. (2021). Procedimientos clínicos esenciales (4.ª ed.; Elsevier España, S.L.U., Trans.). Elsevier España, S.L.U.

