Toracocentesis y pleurotomía

Toracocentesis y pleurotomía
Toracocentesis y pleurotomía

Pleurotomía es una técnica quirúrgica que consiste en la comunicación de la cavidad pleural con el exterior mediante un tubo o dren pleural, que se utiliza en ocupaciones por aire, líquido o mixtas.

Para poder realizar la toracocentesis es necesario conocer la anatomía topográfica de la región torácica.
En el plano anterior, la unión del manubrio esternal con su cuerpo forma una prominencia muy fácil de reconocer (ángulo de Louis). Por fuera y por debajo, directamente en el segundo espacio intercostal, es el sitio de elección cuando se trata de evacuar aire de la pleura.

El surco submamario queda desde el cuarto al quinto espacio intercostal. En el plano lateral y en la línea axilar media, está el sitio más declive de la pleura (séptimo espacio intercostal en espiración y octavo espacio intercostal en inspiración profunda), por lo que se elige para evacuar los líquidos libres.En la punta de la escápula, ya en el plano posterior, está el quinto espacio intercostal. Estos recursos anatómicos sirven, también, cuando se realiza una pleurotomía o toracotomía.

La posición del paciente debe ser semisentado o sentado y, después de infiltrar con anestesia local, se hace avanzar una aguja número 18, perpendicular a la pared torácica, directamente por encima de la costilla subyacente, para evitar lesionar el paquete vasculonervioso intercostal.

Para evacuar un derrame se debe adaptar a la aguja o trocar, un pequeño tramo de goma o una llave de 2 o 3 pasos, que es para evitar la entrada de aire a la cavidad pleural durante el proceder.

También se puede acoplar el trocar a una aspiradora, lo que facilita de manera considerable el trabajo o, en su defecto, construir un sello de agua. En los pacientes que el derrame es tabicado, se dificulta su localización y, para ello, se combina la percusión con los estudios imagenológicos. Cuando no se puede evacuar un derrame, sobre todo en los casos de hemotórax y piotórax, se establece una comunicación por sonda, con diferentes métodos de drenaje, que van, desde los equipos diseñados en específico para esta finalidad, hasta los más simples, como el sello de agua, que actúa por la ley de gravedad y que se puede construir por el cirujano o la enfermera, con medios muy rudimentarios y que resulta muy efectivo, si se cumplen algunas condiciones muy importantes, además de los requisitos bien conocidos de asegurar la asepsia y hermeticidad de estos sistemas.

Se debe revisar el estado de la sonda pleural y los tramos de drenaje; esta sonda se dirige hacia la cúpula pleural (en el caso de los neumotórax) y debe ser multiperforada. De esta forma se evita la angulación y que se produzca obstrucción de la sonda, que impida un drenaje efectivo. Hay que cerciorarse que la última fenestración quede dentro de la pleura (al menos 10 cm dentro de la pared) y por eso se debe fijar firme y tempranamente a la piel; de lo contrario, no se obtiene la deseada reexpansión del pulmón y se favorece la aparición de enfisema subcutáneo.
El frasco colector debe estar, siempre, en declive con relación al paciente, y los tramos de drenaje no deben formar “bucles” que favorecen la acumulación de secreciones y ulterior obstrucción. Para introducir la sonda en la pleura el trayecto parietal debe ser oblicuo y apretado alrededor de esta, lo que evita, el escape o la aspiración de aire.

 

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Anatomía del hígado

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