Articulación atlantooccipital
Articulación atlantooccipital

Articulación atlantooccipital

Anuncio de Sorteo

Prueba tu suerte 🍀 ¡COMPRA UN BOLETO!

Compra tu boleto

La articulación atlantooccipital constituye el vínculo anatómico y funcional entre el cráneo y la columna vertebral. Su organización responde a la necesidad de combinar estabilidad mecánica, protección neurológica y una movilidad precisa, controlada y orientada principalmente a la orientación del polo cefálico en el espacio. Cada uno de sus elementos estructurales se explica como resultado de estas exigencias biomecánicas y neuroanatómicas.

La articulación atlantooccipital es una articulación sinovial de tipo elipsoideo debido a la forma geométrica y a la disposición recíproca de sus superficies articulares. Esta clasificación no es arbitraria, sino consecuencia directa de la morfología convexa de los cóndilos del hueso occipital y de la configuración cóncava de las carillas articulares superiores del atlas.

El carácter elipsoideo permite movimientos en dos ejes principales, lo cual resulta esencial para la función cefálica. La cabeza debe poder realizar movimientos de flexión y extensión, así como inclinaciones laterales, sin comprometer la integridad del tronco encefálico ni de la médula espinal cervical alta. A diferencia de una articulación esferoidea, que permitiría rotaciones amplias y potencialmente peligrosas en este nivel, la articulación elipsoidea restringe de manera natural la rotación axial, delegando esta función a la articulación atlantoaxoidea inferior. De este modo, la morfología articular condiciona y limita el tipo de movimiento permitido, garantizando seguridad neurológica.


Superficies articulares

Cóndilos del hueso occipital

La cara inferior del hueso occipital presenta dos cóndilos cuya orientación hacia abajo y lateralmente responde a la necesidad de distribuir el peso del cráneo de forma equilibrada sobre la primera vértebra cervical. Su disposición oblicua, de atrás hacia adelante y de lateral a medial, permite que las fuerzas transmitidas desde el cráneo se descompongan y se disipen progresivamente hacia el atlas y el resto de la columna vertebral.

La convexidad de los cóndilos, tanto en sentido anteroposterior como transversal, es fundamental para la cinemática de la articulación. Esta convexidad favorece el rodamiento y el deslizamiento controlado sobre las superficies articulares del atlas, permitiendo movimientos suaves y amplios dentro de límites anatómicamente seguros. Además, esta forma reduce la concentración puntual de cargas, lo cual protege al cartílago articular y disminuye el desgaste mecánico.

Carillas articulares superiores del atlas

El atlas presenta dos carillas articulares superiores que son cóncavas en todos los sentidos. Esta concavidad no es simplemente complementaria, sino funcionalmente indispensable, ya que asegura la congruencia articular. Al adaptarse con notable precisión a la forma de los cóndilos occipitales, las carillas del atlas proporcionan estabilidad pasiva sin necesidad de una tensión ligamentosa excesiva.

La orientación hacia arriba y medialmente de estas carillas permite que el cráneo repose sobre el atlas como sobre una base anatómica diseñada para sostenerlo. Esta disposición facilita la transmisión del peso cefálico hacia el centro del atlas, evitando desplazamientos laterales excesivos y contribuyendo a la alineación del eje craneovertebral.


Medios de unión

Cápsula articular

La cápsula articular se inserta en el contorno de las superficies articulares, delimitando un espacio sinovial cerrado que permite la movilidad articular. Su fijación periférica asegura que los movimientos se realicen exclusivamente entre las superficies destinadas a tal fin, evitando desplazamientos anómalos.

La cápsula presenta refuerzos ligamentarios gruesos en sus porciones anterior, posterior y lateral debido a que estas zonas están sometidas a mayores tensiones mecánicas durante los movimientos de flexión, extensión e inclinación lateral de la cabeza. En contraste, su cara medial es más delgada, lo cual refleja una menor exigencia mecánica en esa región específica.

Estos refuerzos no constituyen ligamentos con identidad anatómica completamente independiente, salvo en su porción posterolateral, donde adquieren mayor diferenciación funcional. Esta disposición responde a la necesidad de reforzar selectivamente las zonas más solicitadas, sin comprometer la movilidad global de la articulación.

Membrana atlantooccipital posterior

La membrana atlantooccipital posterior es una lámina fibrosa amplia que se extiende desde el borde posterior del foramen magno hasta el borde superior del arco posterior del atlas. Su forma y extensión obedecen a una doble función: mecánica y protectora.

Desde el punto de vista mecánico, esta membrana limita la flexión excesiva de la cabeza, actuando como un freno elástico que protege las estructuras nerviosas profundas. Desde el punto de vista protector, cubre por detrás el espacio occipitovertebral, cerrando parcialmente esta región y aislando los elementos neurológicos de traumatismos posteriores.

La existencia de este espacio, cubierto por la membrana, permite el acceso clínico para la punción suboccipital. La disposición fibrosa, relativamente amplia y resistente, asegura que dicho acceso pueda realizarse con menor riesgo de daño estructural, siempre que se respeten los reparos anatómicos.

Membrana sinovial

Cada una de las dos articulaciones atlantooccipitales, derecha e izquierda, posee su propia membrana sinovial. La presencia de dos cavidades sinoviales independientes se explica por la separación funcional y anatómica de ambos cóndilos, lo cual permite movimientos asimétricos controlados durante la inclinación lateral de la cabeza.

Estas membranas sinoviales son relativamente extensas, lo que incrementa la superficie secretora de líquido sinovial, favoreciendo la lubricación y la nutrición del cartílago articular. Sin embargo, esta misma amplitud las hace susceptibles a procesos inflamatorios e infecciosos. En particular, pueden verse afectadas por infecciones crónicas como la tuberculosis, lo cual explica su participación en el mal de Pott suboccipital, donde la inflamación compromete tanto la movilidad como la estabilidad craneocervical.

 

 

 

 

Homo medicus

 


 

Guías de estudio. Homo medicus.
Guías de estudio. Homo medicus.

 

Fuente:

  • Latarjet M., Ruiz Liard. Anatomía Humana. 5a ed. Panamericana. 2019
Síguenos en X: @el_homomedicus  y @enarm_intensivo  Síguenos en instagram: homomedicus  y en Treads.net como: Homomedicus  

🟥     🟪     🟨     🟧     🟩     🟦

Aprende administración paso a paso

Administración Desde Cero

ADMINISTRACION DESDE CERO

¿De cuánta utilidad te ha parecido este contenido?

¡Haz clic en una estrella para puntuarlo!

Promedio de puntuación 5 / 5. Recuento de votos: 1

Hasta ahora, ¡no hay votos!. Sé el primero en puntuar este contenido.

Ya que has encontrado útil este contenido...

¡Sígueme en los medios sociales!

Originally posted on 10 de agosto de 2022 @ 7:36 PM

Si te fue útil este resumen, compártelo por favor!