El uréter es un conducto largo y estrecho cuya función esencial es asegurar el transporte continuo de la orina desde el riñón hasta la vejiga urinaria. Su disposición anatómica responde a la localización retroperitoneal del aparato urinario superior y a la posición definitiva de la vejiga en la pelvis menor. La pelvis renal se sitúa a nivel de la primera y segunda vértebras lumbares porque el riñón, durante el desarrollo embrionario, asciende desde la pelvis hasta la región lumbar, arrastrando consigo al uréter, que queda como un conducto de unión entre una víscera abdominal y una víscera pélvica.
La longitud y la delgadez del uréter son consecuencia directa de esta migración embrionaria y de la necesidad de mantener un trayecto flexible, capaz de adaptarse a los movimientos respiratorios, posturales y viscerales, sin comprometer el flujo urinario.
Trayecto y dirección
El trayecto descendente del uréter se explica por la disposición vertical del eje corporal y por la acción de la gravedad, que facilita el drenaje urinario desde el riñón hacia la vejiga. Desde su origen lumbar, el uréter desciende inicialmente de manera casi vertical porque acompaña la cara anterior del músculo psoas mayor, una estructura fija que actúa como plano de sostén.
Al alcanzar la bifurcación de la arteria ilíaca común, el uréter modifica su dirección. Este cambio obedece a la necesidad de adaptarse a la arquitectura de la pelvis ósea y de evitar estructuras vasculares mayores. Por ello, al penetrar en la pelvis menor, adopta un trayecto oblicuo hacia abajo, adelante y medialmente, lo que le permite aproximarse progresivamente a la vejiga urinaria, órgano situado en la línea media y en posición anterior.
El hecho de que el uréter atraviese la pared vesical antes de abrirse en su cavidad responde a un mecanismo funcional: el trayecto intramural oblicuo actúa como una válvula fisiológica que impide el reflujo de la orina durante la contracción vesical.
La convergencia de ambos uréteres en la pelvis menor se explica por la disposición medial de la vejiga y por la simetría del aparato urinario. Aunque su posición es relativamente fija gracias a sus conexiones fasciales y vasculares, el uréter puede ser desplazado por procesos expansivos abdominales o pélvicos, lo que pone de manifiesto su movilidad relativa dentro del espacio retroperitoneal.
Forma y calibre
La forma del uréter no es uniforme porque debe adaptarse a distintas exigencias funcionales a lo largo de su trayecto. Su carácter muscular le permite generar ondas peristálticas que impulsan activamente la orina, independientemente de la posición del cuerpo. Este mecanismo es fundamental para asegurar un flujo continuo incluso en contra de la gravedad.
El estrechamiento inicial en la unión pieloureteral se debe a la transición entre la pelvis renal, que actúa como reservorio, y el uréter propiamente dicho, que es un conducto de transporte. La dilatación posterior en forma de huso lumbar refleja la mayor libertad espacial del uréter en la cavidad abdominal.
El nuevo estrechamiento a nivel de los vasos ilíacos corresponde a un punto de cruce con estructuras vasculares rígidas, donde el uréter queda relativamente fijado y, por tanto, menos distensible. La porción pélvica vuelve a ensancharse ligeramente, adaptándose al espacio pélvico, antes de experimentar un último estrechamiento al atravesar la pared vesical, donde la musculatura vesical ejerce una compresión fisiológica.
La longitud total del uréter, que oscila entre treinta y treinta y cinco centímetros, refleja la distancia entre el riñón lumbar y la vejiga pélvica. La ligera mayor longitud del uréter izquierdo se explica por la asimetría visceral, especialmente por la posición del hígado en el lado derecho. El pequeño diámetro normal del uréter es suficiente para el paso de la orina, pero su pared muscular y su mucosa plegable le permiten una notable capacidad de distensión en caso de obstrucción.
Las estrecheces fisiológicas del uréter tienen una explicación anatómica y funcional, pero también poseen una gran relevancia clínica. En estos puntos, la luz ureteral es menor y la pared es menos distensible, lo que favorece la detención de los cálculos urinarios formados en la pelvis renal.
La unión pieloureteral constituye el sitio de detención más frecuente por ser el primer estrechamiento. El estrecho superior de la pelvis representa un punto menos habitual de impactación, mientras que la unión ureterovesical es un lugar particularmente propenso debido al trayecto intramural y a la acción del músculo vesical.
Cuando un cálculo obstruye el uréter, la orina se acumula por encima del obstáculo, provocando una distensión brusca del conducto y un aumento de la presión intraluminal. Esta distensión, asociada al espasmo reflejo de la musculatura ureteral, genera un dolor intenso, intermitente y irradiado, característico del cólico renal.
Anomalías
Las anomalías del uréter se explican fundamentalmente por alteraciones en su desarrollo embrionario. Los uréteres dobles y los uréteres bífidos resultan de la duplicación parcial o completa del brote ureteral, lo que da lugar a dos conductos con distintos grados de independencia.
Las terminaciones aberrantes se producen cuando el extremo distal del uréter no se incorpora correctamente a la vejiga urinaria y desemboca en estructuras vecinas, como la vagina o el canal anorrectal, generando alteraciones funcionales importantes.
El megauréter, por su parte, suele deberse a un trastorno del desarrollo de la musculatura o de la inervación ureteral, lo que impide una adecuada propulsión de la orina y conduce a una dilatación progresiva del conducto.
Todas estas anomalías se comprenden a la luz del origen embriológico del uréter, que se desarrolla a partir de un brote yuxtacloacal del conducto mesonéfrico. Cualquier alteración en la formación, elongación o inserción de este brote puede traducirse en variaciones anatómicas con repercusión clínica.
Estructura
El uréter está formado por tres túnicas concéntricas, dispuestas de manera que facilitan tanto la conducción de la orina como la protección y la contractilidad del conducto. De externo a interno, estas túnicas son: adventicia, muscular y mucosa.
Túnica adventicia
La túnica adventicia constituye la capa más externa del uréter y está formada por tejido conectivo fibroso. En su porción proximal, se continúa con la cápsula fibrosa del riñón, asegurando un anclaje firme al parénquima renal. Hacia distal, la adventicia se prolonga hasta la capa conectiva perivesical, rodeando todo el trayecto del uréter hasta su terminación en la vejiga urinaria. Esta capa proporciona sostén estructural, permite la inserción de vasos y nervios, y facilita la movilidad relativa del uréter en su trayecto retroperitoneal.
Túnica muscular
La túnica muscular es la responsable de los movimientos peristálticos que impulsan la orina desde la pelvis renal hasta la vejiga. Está organizada en tres tipos de fibras musculares:
1. Fibras circulares:
Se originan en la base de la papila renal, donde forman el esfínter circumpapilar, encargado de regular la salida de orina desde las cálices renales. En la porción distal, estas fibras pueden constituir un pequeño esfínter alrededor del orificio ureteral, contribuyendo a la función antirreflujo. La disposición de estas fibras es espiroidea, de manera que cerca de la adventicia adoptan una orientación circular y cerca de la luz del uréter se orientan longitudinalmente. Dispuestas en fascículos, estas fibras presentan contactos intercelulares que, según algunos autores, proporcionan cohesión mecánica, mientras que otros proponen que permiten la transmisión de potenciales eléctricos que coordinan la peristalsis.
2. Fibras longitudinales internas:
Se extienden hacia la porción distal del uréter y terminan rodeando el contorno del orificio ureteral en la vejiga urinaria, contribuyendo a la propulsión final de la orina.
3. Fibras longitudinales externas:
Son más largas que las internas y se continúan en la región del trígono vesical, inmediatamente por debajo de la mucosa. Esta disposición especial en la porción intramural del uréter asegura la coordinación de la contracción muscular con la válvula ureteral, facilitando el cierre del orificio y evitando el reflujo vesicoureteral.
Túnica mucosa
La túnica mucosa constituye la capa más interna y está formada por urotelio, un epitelio especializado y resistente a la orina. Se continúa con la mucosa de la pelvis renal y termina integrándose con la mucosa vesical. Esta capa es lisa y regular, lo que permite un flujo urinario sin fricción y protege la pared ureteral de la irritación química y mecánica.
Relaciones
Las relaciones del uréter se analizan según las tres porciones anatómicas que atraviesa: abdominal, pélvica e intramural. Cada segmento presenta características propias que condicionan su cirugía, exploración radiológica y patología.
Porción abdominal
La porción abdominal del uréter se extiende desde la pelvis renal hasta la línea terminal, correspondiente al estrecho superior de la pelvis. En este tramo se distinguen dos segmentos principales: uréter lumbar y uréter sacroilíaco, cuyas relaciones con estructuras vecinas son determinantes para su protección y abordaje quirúrgico.
- Uréter lumbar
- Posterior: El uréter descansa sobre la fascia ilíaca, que cubre el músculo psoas mayor, estableciendo un plano de referencia seguro. Por detrás, el psoas lo cruza en sentido transversal. Los nervios cutáneo femoral lateral y genitofemoral discurren sobre la fascia, cruzando el uréter. Medialmente a los procesos costales lumbares tercero, cuarto y quinto, el uréter sigue un trayecto paralelo a la columna, y en la región inferior pasa lateral al triángulo de Marcille, delimitado por el borde medial del psoas, el ala del sacro y el cuerpo de la quinta vértebra lumbar. Este triángulo, cubierto por los vasos ilíacos comunes, está atravesado por el tronco lumbosacro, la arteria iliolumbar y el nervio obturador, constituyendo una zona crítica para el abordaje quirúrgico.
- Medial: El uréter derecho sigue la vena cava inferior, mientras que el izquierdo discurre algo más alejado de la aorta. Ambos lados están acompañados por nodos linfáticos y plexos nerviosos que discurren paralelos a los grandes vasos. Los troncos simpáticos lumbares se disponen medialmente sobre los cuerpos vertebrales, contribuyendo a la inervación autónoma del uréter.
- Anterior: El uréter se relaciona con la cara posterior del peritoneo parietal. Entre este y el uréter, los vasos ováricos o testiculares cruzan por delante. A la derecha, el uréter está cubierto por la flexura inferior del duodeno y adherido por la fascia retroduodenopancreática, continuando con la fascia retrocólica ascendente que contiene los vasos cólicos derechos. A la izquierda, discurre detrás del pliegue duodenoyeyunal (arco de Treitz) y de la fascia retrocólica descendente, donde se encuentran los vasos cólicos izquierdos y la arteria mesentérica inferior en su porción distal.
- Lateral: Tras franquear la extremidad inferior del riñón, mediante el ligamento renoureteral, el uréter se relaciona lateralmente a distancia con el colon ascendente a la derecha y el colon descendente a la izquierda. El mesocolon, con su contenido vascular, puede separarse del plano posterior mediante despegamiento coloparietal. El uréter lumbar también puede abordarse por vía posterolateral, a través del espacio extraperitoneal. Durante todo su trayecto, se encuentra rodeado por grasa perirrenal que lo protege y fija parcialmente; en esta región pueden desarrollarse estenosis por degeneración fibrosa de dicho tejido.
- Uréter sacroilíaco: El uréter sacroilíaco es un segmento corto, de aproximadamente tres a cinco centímetros, ubicado en la parte posteromedial de la fosa ilíaca.
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- Posterior: Cruza las arterias ilíacas comunes. La disposición simétrica de los uréteres se ve alterada por la posición de la bifurcación aórtica, desplazada hacia la izquierda. Esto provoca que el uréter derecho cruce el origen de la arteria ilíaca externa izquierda, mientras que el uréter izquierdo cruza la terminación de la arteria ilíaca común (conocida como ley de Luschka). Las venas ilíacas se sitúan por detrás de estas arterias.
- Lateral: Está acompañado por los vasos ováricos o testiculares y por el nervio genitofemoral, formando un plano vascular y nervioso de referencia durante intervenciones quirúrgicas pélvicas.
- Anterior: El uréter permanece adherente al peritoneo parietal posterior y se relaciona con el contenido de la fosa ilíaca: a la derecha, con la terminación del mesenterio y la región cecoapendicular; a la izquierda, con la raíz secundaria del mesocolon sigmoide. Más anteriormente, se disponen las asas del intestino delgado, que deben considerarse durante la manipulación quirúrgica para evitar lesiones.
Porción pélvica del uréter
La porción pélvica del uréter se extiende desde la línea terminal, correspondiente al estrecho superior de la pelvis, hasta la vejiga urinaria. Las relaciones anatómicas del uréter en esta región son significativamente diferentes según el sexo, debido a la presencia de órganos reproductores y estructuras vasculonerviosas propias de cada pelvis.
- Uréter pelviano en la pelvis masculina: En el hombre, el uréter describe una trayectoria curva que primero lo aproxima a la pared lateral de la pelvis (segmento parietal) y luego lo conduce hacia adelante y medialmente, estableciendo contacto con la vejiga urinaria (segmento yuxtavesical).
- Segmento parietal: Siempre subperitoneal, el uréter discurre entre la pared lateral del recto, medialmente, y la pared pelviana, lateralmente. Durante este trayecto, cruza el eje vasculonervioso obturador y la arteria umbilical, rama de la arteria ilíaca interna, junto con los nodos linfáticos correspondientes. Estos elementos crean un plano de separación que lo protege del músculo obturador interno y del elevador del ano, constituyendo una referencia anatómica crítica durante procedimientos quirúrgicos pélvicos.
- Segmento yuxtavesicalm En esta porción, el uréter se sitúa en el espacio subperitoneal anterior, retrovesical, y se hace progresivamente más profundo. Medialmente se relaciona primero con el recto y, más adelante, con las glándulas vesiculosas (vesículas seminales).
- El uréter está acompañado por la fascia pelviana visceral, que contiene:
- La arteria vesical inferior, rama de la ilíaca interna, que se divide lateral al uréter en ramas prostáticas y ramas para las vesículas seminales.
- Las venas correspondientes.
- Nervios del plexo hipogástrico inferior.
- Tejido fibroadiposo condensado que protege y fija estos elementos.
- Adicionalmente, el uréter es cruzado por delante y por arriba por el conducto deferente, el cual pasa medialmente para alcanzar el polo inferior de la glándula vesiculosa. Esta disposición es fundamental para evitar lesiones durante cirugías prostáticas o vesicales.
- Uréter pelviano en la pelvis femenina: En la mujer, la presencia del ligamento ancho del útero determina un recorrido más complejo, que se divide en tres segmentos: retroligamentoso, infraligamentoso y preligamentoso.
- Segmento retroligamentoso: Corresponde al segmento parietal. El uréter se dispone junto a los vasos ilíacos internos y es cruzado lateralmente por la arteria uterina. Medialmente, dentro de la cavidad peritoneal, se encuentra el ovario, sostenido por el ligamento suspensorio del ovario, y más medialmente el recto.
- Segmento infraligamentoso: El uréter penetra en la base del ligamento ancho (parametrio) siguiendo un trayecto oblicuo hacia abajo, adelante y medialmente, a 2–3 cm del piso de la pelvis, contenido en tejido conectivo dependiente de la vaina hipogástrica. Se encuentra lateral al istmo del útero, dentro de una pinza vascularformada por:
- La arteria uterina, que lo cruza por delante y por arriba.
- La arteria vaginal, que lo cruza por debajo.
- Las venas profundas de la base del ligamento ancho.
Además, está acompañado por las ramas vaginales de la arteria uterina y por los nervios del plexo hipogástrico inferior, situados medialmente.
Estos segmentos tienen gran relevancia clínica, ya que el uréter puede comprimirse por tumores del cuello uterino u ovario, desplazarse por fibromas incluidos en el ligamento ancho o lesionarse durante una histerectomía compleja.
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- Segmento preligamentoso: Corresponde al segmento yuxtavesical y se caracteriza por un cambio de dirección hacia adelante y medialmente. Tras seguir la porción lateral del fondo de saco vaginal, el uréter se sitúa en el tabique vesicovaginal, cuya proyección sobre la pared anterior de la vagina corresponde al trígono vaginal o triángulo de Pawlik. Al alcanzar la vejiga, los dos uréteres se encuentran separados por aproximadamente 4 cm.
Porción intramural
En la pared vesical, el uréter sigue un trayecto oblicuo hacia abajo y medialmente, abriéndose en la cavidad vesical mediante el orificio ureteral, en forma de hendidura, precedido por una pequeña dilatación ampular.
La mucosa ureteral se fusiona con la mucosa vesical formando un pliegue valvular, que contribuye a evitar el reflujo urinario.
Los dos orificios ureterales se encuentran separados por aproximadamente 2 cm y, junto con el orificio interno de la uretra, delimitan el trígono vesical o triángulo de Lieutaud, unidos por un pliegue transversal denominado pliegue interuretérico.
Relaciones musculares
El uréter se desliza inicialmente entre las capas longitudinal y circular del músculo vesical, atravesando finalmente la capa circular antes de alcanzar la mucosa vesical. En este recorrido pierde sus fibras circulares, conservando únicamente las longitudinales, que se expanden en abanico sobre la superficie endovesical del trígono.
El uréter queda separado del músculo vesical por una vaina periureteral intramural, constituyendo un plano de separación protector durante maniobras quirúrgicas o en procedimientos de corrección de reflujo vesicoureteral.
Vascularización e inervación
El uréter recibe un suministro vascular complejo y bien anastomosado que asegura su nutrición a lo largo de toda su longitud, desde la pelvis renal hasta la vejiga urinaria. Esta red vascular tiene gran relevancia clínica, ya que permite maniobras quirúrgicas sobre el uréter sin comprometer su irrigación.
Arterias
Se distinguen arterias ureterales largas y cortas, que se conectan mediante múltiples anastomosis subadventiciales, dispuestas de manera escalonada a lo largo del conducto.
- Arterias largas:
- Ramas ureterales originadas de la arteria renal, que irrigan principalmente el segmento superior del uréter.
- Ramas inferiores procedentes de la porción permeable de la arteria umbilical, que contribuyen a la irrigación media.
- Arterias cortas: Llegan directamente al uréter desde arterias adyacentes, dependiendo del sexo y del nivel:
- Arteria testicular u ovárica.
- Arteria uterina (en la mujer).
- Arteria vesical inferior (en el hombre).
Estas arterias, unidas por anastomosis subadventiciales abundantes, crean una red vascular escalonada que se extiende a lo largo de todo el uréter. Esta disposición permite que la irrigación se mantenga incluso cuando uno de los vasos principales se secciona, lo que proporciona seguridad durante procedimientos quirúrgicos ureterales o pélvicos.
Venas
Las venas ureterales siguen el trayecto de las arterias y se anastomosan entre sí, estableciendo vías de drenaje hacia las venas renales en el segmento superior y hacia las venas ilíacas internas en el segmento inferior. Esta disposición facilita el retorno venoso eficiente y contribuye a la termorregulación y al drenaje linfático del uréter.
Linfáticos
El sistema linfático ureteral se organiza en tres grupos principales:
- Grupo superior: drena hacia los nodos linfáticos renales, en la región lumbar.
- Grupo medio: se dirige a los nodos aórticos inferiores.
- Grupo inferior o pelviano: desemboca en los nodos ilíacos internos, próximos a la pelvis menor.
Esta distribución linfática tiene implicaciones clínicas en la diseminación de tumores urológicos y en el abordaje quirúrgico de las estructuras pélvicas.
Inervación
La inervación del uréter combina fibras autónomas simpáticas y parasimpáticas, que regulan la peristalsis y la función de los esfínteres ureterales:
- Raíz superior: procede de los plexos renales, inervando principalmente la porción abdominal del uréter.
- Nervio principal inferior: se origina en el nervio hipogástrico y llega a la porción sacroilíaca del uréter.
- Raíz inferior: deriva del plexo hipogástrico inferior y forma un asa nerviosa alrededor del uréter yuxtavesical, controlando la motilidad y coordinando la apertura del esfínter ureteral intramural.
La combinación de estas raíces nerviosas permite la coordinación de los movimientos peristálticos del uréter, esenciales para el transporte eficiente de la orina desde la pelvis renal hasta la vejiga.

Fuente y lecturas recomendadas:
- Latarjet, M., Ruiz Liard, A., & Pró, E. (2019). Anatomía humana (5.ª ed., Vols. 1–2). Médica Panamericana.
ISBN: 9789500695923 - Dalley II, A. F., & Agur, A. M. R. (2022). Moore: Anatomía con orientación clínica (9.ª ed.). Wolters Kluwer (Lippincott Williams & Wilkins).
ISBN: 9781975154120 - Standring, S. (Ed.). (2020). Gray’s anatomy: The anatomical basis of clinical practice (42.ª ed.). Elsevier.
ISBN: 9780702077050 - Netter, F. H. (2023). Atlas de anatomía humana (8.ª ed.). Elsevier.
ISBN: 9780323793745

