¿Cómo se diagnostica la neoplasia trofoblástica maligna?

¿Cómo se diagnostica la neoplasia trofoblástica maligna?
¿Cómo se diagnostica la neoplasia trofoblástica maligna?

La neoplasia trofoblástica gestacional incluye mola invasiva, coriocarcinoma, tumor trofoblástico del sitio placentario y tumor trofoblástico epitelioide.

La neoplasia trofoblástica gestacional casi siempre se desarrolla con o después de algún tipo de embarazo reconocido. Son subsecuentes a:

  • mola hidatidiforme
  • aborto espontáneo
  • embarazo tubárico
  • embarazo prematuro o a término

 

Estos cuatro tipos de tumores son histológicamente distintos, se diagnostican sobre todo por los niveles séricos de gonadotropina coriónica humana en suero. Los criterios para diagnosticar la neoplasia trofoblástica gestacional posmolar son:

  1. Meseta del nivel de gonadotropina coriónica humana en el suero (±10%) para cuatro mediciones durante un periodo de 3 semanas o más, días 1, 7, 14, 21.
  2. Aumento del nivel de gonadotropina coriónica humana en el suero >10% durante tres mediciones semanales consecutivas o más, durante un periodo de 2 semanas o más, días 1, 7, 14.
  3. El nivel de gonadotropina coriónica humana en suero permanece detectable durante 6 meses o más.
  4. Criterios histológicos para el coriocarcinoma.
Manifestaciones clínicas

Estos tumores placentarios se caracterizan clínicamente por su invasión agresiva en el miometrio y la propensión a metastatizar.

El hallazgo más común con neoplasia trofoblástica gestacional es el sangrado irregular asociado con la subinvolución uterina. El sangrado puede ser continuo o intermitente, con hemorragia repentina y a veces masiva.

La perforación miometrial debida al crecimiento trofoblástico puede causar hemorragia intraperitoneal.

Las metástasis del tracto genital inferior pueden ser evidentes, mientras que en otras sólo se encuentran metástasis a distancia sin rastro de tumor uterino.

 

Exámenes complementarios

La consideración de la posibilidad de neoplasia trofoblástica gestacional es el factor más importante en su reconocimiento.

El sangrado inusualmente persistente después de cualquier tipo de embarazo debe incitar la medición de los niveles séricos de gonadotropina coriónica humana y considerar el curetaje diagnóstico si estos están elevados.

El tamaño uterino se evalúa junto con un examen cuidadoso para detectar metástasis en el tracto genital inferior, que por lo regular aparece como masas vasculares azuladas.

El diagnóstico de tejido no es necesario, por lo que no se requiere una biopsia y puede causar sangrado significativo.

Una vez que se verifica el diagnóstico, además del hemograma y los niveles séricos basales de gonadotropina coriónica humana, la búsqueda de enfermedad local y metástasis incluye pruebas de funciones renal y hepática, ecografía transvaginal, tomografía computarizada o radiografía de tórax y tomografía computarizada de cerebro y abdomino-pélvica o imágenes de resonancia magnética.

La exploración tomográfica por emisión de positrones y la determinación del nivel de Gonadotropina coriónica humana en el líquido cefalorraquídeo se utilizan para identificar metástasis.

 

 

 

Homo medicus

 


 

Fuente: F. Gary Cunningham, et al. Williams Obstetricia. 25ed. McGraw Hill. 2019

 

 

 

 

 

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