Epidemiología de los cálculos de las vías urinarias

Epidemiología de los cálculos de las vías urinarias
Epidemiología de los cálculos de las vías urinarias

La enfermedad litiásica es una de las afecciones más frecuentes de la sociedad moderna, esta enfermedad sin embargo ha acompañado a los humanos desde la antigüedad. No obstante, tras la occidentalización de la cultura global, la localización de los cálculos migró desde la vía urinaria inferior hacia las superiores, y la enfermedad antes limitada a los hombres se presenta con una frecuencia cada vez mayor en ambos sexos.

Los avances revolucionarios en el tratamiento mínimamente invasivo y no invasivo para la litiasis durante las últimas dos décadas facilitaron significativamente la extracción de los cálculos. Sin embargo, aunque los tratamientos quirúrgicos extraen el cálculo, no resultan muy útiles para alterar la evolución de la enfermedad.

Se considera necesario un conocimiento exhaustivo la epidemiología al igual que de la etiología y la patogenia de los cálculos en las vías urinarias superiores para un mejor abordaje terapéutico.

 

Puntos epidemiológicos relevantes:

  • Los cálculos de las vía urinarias superiores son más frecuentes en hombres que en mujeres, aunque existen evidencias que indican
    que la brecha entre ambos sexos se encuentra en vías de reducción.
  • Las personas de etnia blanca revelan la incidencia máxima de cálculos de las vías urinarias superiores, en comparación con asiáticos, latinos y afroamericanos.
  • La prevalencia de enfermedad litiásica muestra una gran variabilidad geográfica, con prevalencia máxima de enfermedad litiásica
    en las regiones meridionales.
  • El riesgo de litiasis se correlaciona con el peso y el índice de masa corporal.
  • El efecto beneficioso del aumento de la ingesta de agua en la prevención de la formación de cálculos.

 

La urolitiasis tiene una prevalencia del 2 al 5% en la población general. Es más frecuente en hombres con una relación 3 a 1. La incidencia máxima en los hombres pasó de presentarse entre los 20 y los 49 años, a ubicarse entre los 30 y los 69 años, mientras que en las mujeres se desplazó del grupo entre 20 y 29 años en al de 50 a 79 años.

La enfermedad litiásica típica afecta con mayor frecuencia a los hombres adultos que a las mujeres adultas. Los hombres padecen la enfermedad con una frecuencia entre dos y tres veces mayor que las mujeres. No obstante, existe evidencia que indica que la diferencia en la incidencia entre los hombres y las mujeres se está reduciendo.

Se observaron diferencias raciales y étnicas en la incidencia de enfermedad litiásica, aunque ciertos factores dietéticos y otros factores ambientales pueden superar a la contribución de la etnia en la determinación del riesgo de litiasis. La incidencia presenta una variabilidad geográfica, siendo más frecuente en pacientes de raza blanca y asiáticos.

La aparición de cálculos es relativamente infrecuente antes de los 20 años, con una incidencia máxima entre la cuarta y la sexta década de la vida. Las mujeres presentan una distribución bimodal de la enfermedad litiásica, con un segundo pico de incidencia en la sexta década, lo que coincide con el establecimiento de la menopausia Este hallazgo y la menor incidencia de enfermedad litiásica en las mujeres que en los
hombres se atribuyeron al efecto protector del estrógeno en la formación de cálculos en las mujeres premenopáusicas, como consecuencia
de la mayor absorción renal de calcio y la menor resorción ósea de este mineral. La calciuria fue menor en las mujeres que en los hombres hasta los 50 años; a partir de esa edad, los valores fueron equivalentes en ambos sexos. Las mujeres posmenopáusicas tratadas con estrógenos presentaban calciurias y saturaciones urinarias de oxalato de calcio más bajas que las mujeres no tratadas.

 

La prevalencia y el riesgo incidente de litiasis se correlacionaron directamente con el peso y el índice de masa corporal (IMC) en ambos sexos, aunque la magnitud de la asociación fue mayor en las mujeres que en los hombres. La obesidad y el aumento de peso fueron factores de riesgo independientes para la formación de cálculos. La obesidad y la resistencia a la insulina con el pH urinario bajo y la presencia de cálculos de ácido úrico, así como una asociación entre la hiperinsulinemia y la hipercalciuria pueden indicar un mayor riesgo de formación de cálculos de ácido úrico o de calcio en pacientes obesos.

 

La distribución geográfica de la litiasis tiende a relacionarse someramente con los factores de riesgo ambientales; se ve una mayor prevalencia de litiasis en climas cálidos, áridos o secos, como en las montañas, el desierto o las áreas tropicales. Sin embargo, es probable que
los factores genéticos y las influencias dietéticas superen los efectos de las influencias geográficas. Es probable que la variación estacional en la enfermedad litiásica esté relacionada con la temperatura debido a las pérdidas de líquido a través del sudor y, tal vez, de los aumentos de las concentraciones de vitamina D inducidos por la luz solar.

 

El efecto beneficioso del aumento de la ingesta de agua en la prevención de la formación de cálculos es un hecho documentado. Se encontró que la ingesta de líquido se asociaba de forma inversa con el riesgo de formación de cálculos renales.  Las diferencias geográficas en la incidencia de enfermedad litiásica se asociaron, en ciertos casos, con variaciones en el contenido de minerales y electrolitos en el agua de las diversas regiones. Existe una menor incidencia de enfermedad litiásica en las regiones geográficas con agua “dura” que en las regiones con agua “blanda”, en donde la “dureza” del agua depende del contenido de carbonato de calcio. La exposición al calor y la deshidratación también constituyen factores de riesgo ocupacionales para el desarrollo de litiasis.

 

 

Homo medicus

 


 

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