Tipos de policitemia

Tipos de policitemia
Tipos de policitemia
El conteo elevado de eritrocitos en la sangre, conocido como policitemia, es una condición médica que puede tener diversas causas, pero en general se relaciona con un aumento en la cantidad de glóbulos rojos circulantes en el organismo. Esta condición puede ser el resultado de factores intrínsecos que afectan la producción de eritrocitos en la médula ósea, lo que se denomina policitemia primaria, o puede ser una respuesta a estímulos, como hormonas, producidos por otros órganos que promueven la eritropoyesis (producción de eritrocitos) en el organismo. Policitemia Primaria:
  • Mutaciones genéticas: La policitemia primaria a menudo se asocia con mutaciones genéticas que afectan la producción de eritrocitos en la médula ósea. Un ejemplo es la mutación en el gen JAK2, que se encuentra en la mayoría de los casos de policitemia vera, una forma específica de policitemia primaria. Esta mutación conduce a una proliferación descontrolada de células precursoras de eritrocitos en la médula ósea.
  • Proliferación anormal: En la policitemia primaria, las células progenitoras de los eritrocitos en la médula ósea tienden a proliferar de manera excesiva, lo que resulta en una producción inapropiadamente alta de eritrocitos maduros. Estas células son más sensibles a la eritropoyetina, una hormona que estimula la producción de eritrocitos, lo que contribuye al aumento de la producción de glóbulos rojos.
Policitemia Secundaria:
  • Hipoxia crónica: La policitemia secundaria, también llamada policitemia relativa, ocurre como respuesta a una hipoxia crónica, que es una disminución prolongada de los niveles de oxígeno en el cuerpo. Esta hipoxia puede deberse a condiciones como la enfermedad pulmonar crónica, la apnea del sueño o la exposición a altitudes elevadas. Cuando los tejidos y órganos no reciben suficiente oxígeno, el cuerpo responde produciendo más eritrocitos para aumentar la capacidad de transporte de oxígeno.
  • Estímulos hormonales: Algunas condiciones médicas y hormonales pueden estimular la producción de eritrocitos. Por ejemplo, la eritropoyetina (EPO), una hormona producida principalmente por los riñones en respuesta a la hipoxia, estimula la eritropoyesis. En condiciones como la enfermedad renal crónica, donde los riñones pueden no funcionar adecuadamente, se puede producir un exceso de EPO, lo que lleva a una mayor producción de eritrocitos.
En ambos tipos de policitemia, ya sea primaria o secundaria, el aumento en el número de eritrocitos puede llevar a una mayor viscosidad de la sangre, lo que a su vez puede aumentar el riesgo de problemas circulatorios y trombosis. Por lo tanto, el diagnóstico y el tratamiento adecuados son fundamentales para abordar la policitemia y sus posibles complicaciones. Las terapias pueden incluir la extracción de sangre (flebotomía), medicamentos para reducir la producción de eritrocitos o tratar la causa subyacente, y medidas para controlar los factores de riesgo cardiovascular asociados.     Homo medicus  
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