Vena cava inferior
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Vena cava inferior

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La vena cava inferior es el principal tronco venoso de retorno sanguíneo del territorio infradiafragmático. Su función consiste en transportar la sangre venosa pobre en oxígenodesde las regiones situadas por debajo del diafragma hacia el atrio derecho del corazón, donde se integra al circuito cardiopulmonar.

Esta función se explica por la organización segmentaria del sistema venoso, en el cual el drenaje de los miembros inferiores, la pelvis y las vísceras abdominales converge progresivamente en colectores venosos de mayor calibre. La vena cava inferior representa el último y mayor colector venoso de este territorio, recibiendo sangre procedente de los miembros inferiores, de los órganos pelvianos y de las vísceras intraabdominales, incluidos riñones, glándulas suprarrenales e hígado.

Su gran calibre es una consecuencia directa del volumen sanguíneo elevado que debe transportar de manera continua. El trayecto ascendente por el flanco derecho de la columna lumbar responde tanto a razones embriológicas como a la disposición anatómica de la aorta abdominal y de las vísceras, permitiendo un recorrido relativamente rectilíneo y protegido hasta su entrada en el tórax.

Desde el punto de vista anatómico, la vena cava inferior constituye un eje venoso longitudinal, profundo y retroperitoneal en la mayor parte de su trayecto. Su posición central y su íntima relación con estructuras vitales reflejan su importancia funcional en el mantenimiento del retorno venoso sistémico.

A diferencia de muchas venas periféricas, la vena cava inferior carece de válvulas, lo que se explica por su gran diámetro, por la acción de los gradientes de presión generados por la respiración y por la succión cardíaca ejercida durante la diástole auricular. Estos mecanismos hacen innecesaria la presencia de dispositivos valvulares para asegurar el flujo unidireccional.

Durante la vida fetal, la vena cava inferior recibe el ligamento venoso, también denominado conducto venoso de Arancio, que conecta la vena umbilical con el sistema venoso central, permitiendo que la sangre oxigenada procedente de la placenta alcance rápidamente el corazón fetal. Tras el nacimiento, este conducto pierde su función y se oblitera, transformándose en un cordón fibroso.


Origen

La vena cava inferior se origina a partir de la confluencia de las dos venas ilíacas comunes, las cuales drenan la sangre de los miembros inferiores y de la pelvis. Este origen se sitúa a nivel del disco intervertebral entre la cuarta y la quinta vértebras lumbares, ligeramente a la derecha de la línea media.

La localización exacta de su nacimiento, uno a dos centímetros por debajo de la bifurcación de la aorta, refleja la simetría funcional entre el sistema arterial y el sistema venoso: mientras la aorta se divide para distribuir la sangre hacia los miembros inferiores, la vena cava inferior se forma por la unión de los troncos venosos que recogen esa misma sangre de retorno.

El desplazamiento hacia la derecha se explica por la posición de la aorta abdominal, que se sitúa ligeramente a la izquierda de la línea media, obligando al principal colector venoso a ocupar el espacio disponible en el lado derecho.

Trayecto

Desde su origen, la vena cava inferior asciende de manera casi vertical, adosada al lado derecho de la columna vertebral lumbar, lo que le proporciona un soporte óseo firme y una relativa protección frente a compresiones externas. Este trayecto retroperitoneal favorece además la estabilidad hemodinámica del flujo venoso.

Al alcanzar la región subhepática, la vena modifica su dirección debido a la interposición del hígado, órgano voluminoso y altamente vascularizado. En este punto, la vena se incurva hacia la derecha y se introduce en el segmento retrohepático, donde queda parcialmente englobada por el parénquima hepático y recibe las venas hepáticas, responsables del drenaje sanguíneo del hígado.

Posteriormente, la vena atraviesa el centro tendinoso del diafragma por un orificio específico, rígido y no distensible, lo que impide su colapso durante los movimientos respiratorios. Tras franquear el diafragma, la vena penetra en el tórax, se dirige hacia arriba y medialmente, perfora el pericardio fibroso y desemboca finalmente en la cara inferior del atrio derecho, completando así el retorno venoso sistémico.

Dimensiones

La longitud de la vena cava inferior, que oscila entre veinte y veinticinco centímetros en el adulto, depende de la talla del individuo y de la posición del diafragma. Su calibre amplio, de aproximadamente veinte a veintidós milímetros, es indispensable para permitir el paso de grandes volúmenes de sangre con una resistencia mínima.

Las dilataciones observadas a nivel de la desembocadura de las venas renales y hepáticas corresponden a zonas de confluencia venosa, donde el aumento del flujo exige una adaptación del diámetro para mantener una circulación eficiente y evitar turbulencias excesivas.


Variaciones

Las variaciones anatómicas de la vena cava inferior se explican fundamentalmente por su complejo desarrollo embriológico. Durante la vida embrionaria, el sistema venoso se organiza a partir de venas pares, entre ellas las venas cardinales inferiores, lo que explica que, en algunos individuos, la vena cava inferior persista como una estructura doble en su porción inferior, especialmente por debajo de las venas renales.

Otras variaciones incluyen cambios en su posición con respecto a los uréteres, pudiendo encontrarse por delante de ellos, así como alteraciones en el trayecto o la disposición de sus afluentes. Las venas renales son particularmente variables, lo cual tiene relevancia clínica y quirúrgica debido a su cercanía con la aorta y la vena cava inferior.


Relaciones de la vena cava inferior

Las relaciones anatómicas de la vena cava inferior reflejan su papel como eje venoso central del abdomen y del tórax inferior. A lo largo de su trayecto, la vena se encuentra íntimamente vinculada a estructuras óseas, musculares, vasculares, nerviosas y viscerales, lo que explica tanto su estabilidad como su vulnerabilidad en procesos patológicos o quirúrgicos.

Desde un punto de vista descriptivo, se distinguen cuatro segmentos, cada uno con características topográficas propias:

  1. Segmento del origen
  2. Segmento abdominal
  3. Travesía diafragmática
  4. Segmento torácico
  5. Segmento del origen

En su origen, la vena cava inferior se sitúa a la derecha de la bifurcación de la aorta, en la denominada región terminoaórtica. Esta disposición asimétrica responde a la posición ligeramente izquierda de la aorta abdominal, lo que obliga al principal colector venoso a ocupar el espacio disponible en el lado derecho de la línea media.

La vena es retroperitoneal, lo que significa que se encuentra fija y protegida por el plano posterior del abdomen. Está ubicada por delante de la columna lumbar y del músculo iliopsoas, estructuras que constituyen un soporte sólido y relativamente inmóvil, y por detrás de la porción proximal de la arteria ilíaca común derecha, relación que pone de manifiesto la proximidad funcional entre los sistemas arterial y venoso en esta región.

La presencia de nodos linfáticos laterales de la cava, retrocavos, precavos y lumbares intermedios refleja el papel de la vena cava inferior como eje de drenaje no solo venoso, sino también linfático. El uréter derecho, que desciende lateralmente, mantiene una relación constante con la vena, relación de gran importancia clínica en cirugía retroperitoneal.

Segmento abdominal

En el abdomen, la vena cava inferior presenta un trayecto prolongado y complejo, por lo que se divide para su estudio en dos porciones funcional y topográficamente distintas:

  • el segmento subhepático
  • el segmento retrohepático.
Segmento subhepático

Relaciones posteriores: Posteriormente, la vena cava inferior se apoya sobre el flanco anterior derecho de la columna lumbar, desde la duodécima vértebra torácica hasta la quinta vértebra lumbar. Esta relación con el esqueleto axial y con los orígenes del músculo psoas mayorproporciona un plano firme que estabiliza la vena frente a las variaciones de presión abdominal.

  • Por encima del nivel de la tercera vértebra lumbar, la vena entra en relación con el pilar derecho del diafragma, lo que anticipa su futura travesía diafragmática y explica la transmisión de los movimientos respiratorios al flujo venoso.
  • Entre la vena y el plano posterior se interpone un complejo plano vasculonervioso, constituido por ramas arteriales, estructuras venosas, nerviosas y linfáticas.
  • Las ramas derechas de la aorta abdominal, incluidas las arterias lumbares, la arteria renal derecha y la arteria suprarrenal media, cruzan o se aproximan a la vena, ilustrando la estrecha imbricación de ambos sistemas vasculares.
  • La vena lumbar ascendente, origen de la raíz medial del sistema ácigos, establece una importante vía colateral.
  • Los nodos linfáticos retrocavos, el tronco simpático lumbar derecho y los nervios esplácnicos derechos subrayan la relevancia neurovegetativa y linfática de esta región.

Relaciones derechas: A la derecha, la vena cava inferior se relaciona sucesivamente con estructuras que descienden o ascienden paralelas a ella. Inferiormente, el uréter derecho y los vasos ováricos o testiculares acompañan su trayecto sobre la cara anterior del psoas mayor.

  • Más arriba, la vena entra en contacto con el riñón derecho, al que queda firmemente unida por la vena renal derecha, corta y de gran calibre, lo que refleja la importancia del drenaje renal directo hacia la cava.
  • Superiormente, la glándula suprarrenal derecha se aplica contra la vena; su cabeza puede quedar parcialmente oculta por ella. En esta región, la vena cava inferior recibe la vena suprarrenal derecha, que desemboca en su cara posterior.

Relaciones izquierdas: En su porción inferior, la vena cava inferior se encuentra aplicada a la aorta abdominal, ligeramente posterior a ella. Esta proximidad se explica por el origen común del sistema vascular embrionario. A medida que la vena asciende, se separa progresivamente de la aorta, se desplaza hacia la derecha y adopta una posición algo más anterior, especialmente en la región celíaca.

  • En este trayecto se relaciona con las ramas anteriores de la aorta, así como con la vena renal izquierda, que cruza la cara anterior de la aorta para alcanzar la vena cava inferior, constituyendo una relación anatómica clásica y clínicamente relevante.
  • Los nodos linfáticos preaórticos o intercavoaórticos y el plexo aórtico abdominalrodean esta región, reflejando la concentración de vías nerviosas y linfáticas destinadas a las vísceras abdominales.
  • Medial y posteriormente, la vena se aproxima al origen del conducto torácico, situado en la cisterna del quilo, punto clave del drenaje linfático.

Relaciones anteriores: La cara anterior de la vena cava inferior está cubierta en gran parte por nodos linfáticos precavos, lo que pone de manifiesto su función como eje linfático secundario del abdomen derecho.

  • Porción subduodenal: En esta región, la vena es cruzada sucesivamente por la arteria ilíaca común derecha y por la raíz del mesenterio, estructura oblicua que contiene el eje vasculonervioso mesentérico superior. Estas relaciones explican la complejidad quirúrgica del área. Más superiormente, la vena queda separada del colon ascendente por la fascia retrocolónica derecha.
  • Porción retroduodenopancreática: Aquí, la fascia retroduodenopancreática interpone un plano de separación entre la vena cava inferior y el complejo duodenopancreático. Esta fascia es el resultado de fenómenos embriológicos de rotación y fijación del intestino anterior.
    • Por detrás de ella discurre la arteria ovárica o testicular derecha.
    • Por delante de esta fascia, la vena se corresponde con la cara posterior de la cabeza del páncreas, rodeada por las tres primeras porciones del duodeno, cuya disposición explica la compleja anatomía vascular de esta región.
    • La vena porta hepática y el conducto colédoco se sitúan en estrecha relación con la cabeza pancreática, y los arcos vasculares pancreatoduodenales establecen una rica red de irrigación.
  • Porción supraduodenopancreática: En esta porción, la vena cava inferior forma la pared posterior del foramen omental, al encontrarse cubierta por el peritoneo parietal posterior. De este modo, participa indirectamente en la delimitación de la comunicación entre la cavidad peritoneal mayor y la bolsa omental.
Segmento retrohepático

En el segmento retrohepático, la vena cava inferior se encuentra parcialmente incluida en el hígado, alojada en un canal o conducto excavado en la cara diafragmática posterior del órgano. En algunos casos, una lengüeta hepática retrocava transforma este canal en un verdadero conducto.

La vena se fija firmemente al hígado mediante tejido conectivo denso, las venas hepáticas y el ligamento venoso, lo que asegura la estabilidad del flujo sanguíneo hepático. Este segmento se sitúa entre el lóbulo derecho, lateralmente, y el lóbulo caudado, medialmente, y forma parte del ligamento coronario, en una zona desprovista de peritoneo.

Travesía diafragmática

La travesía diafragmática de la vena cava inferior constituye un punto anatómico clave en el retorno venoso hacia el corazón. La vena atraviesa el diafragma por un foramen propio, de forma cuadrilátera, fibroso e inextensible, situado en el folíolo derecho del centro tendinoso del diafragma. La localización en el centro tendinoso no es fortuita: esta región carece de fibras musculares contráctiles, lo que evita la compresión de la vena durante la inspiración y garantiza la continuidad del flujo sanguíneo hacia el corazón.

El carácter fibroso e inextensible del foramen asegura que su calibre permanezca constante, incluso durante las variaciones de presión intratorácica e intraabdominal asociadas a la respiración. De este modo, la vena cava inferior no se colapsa, sino que, por el contrario, puede beneficiarse del efecto aspirativo generado por los movimientos diafragmáticos.

Durante este trayecto, la vena cava inferior se acompaña del ramo abdominal del nervio frénico derecho, lo que refleja la estrecha relación funcional entre la dinámica respiratoria y el retorno venoso. La vena ocupa prácticamente la totalidad del foramen, y su adventicia se fija firmemente al borde fibroso mediante tractos conectivos, lo que impide desplazamientos o angulaciones que podrían comprometer el flujo sanguíneo.

Segmento torácico

Una vez superado el diafragma, la vena cava inferior ingresa en la cavidad torácica y adopta un trayecto corto pero significativo. Se dirige hacia arriba, adelante y a la izquierda, describiendo una curvatura cóncava orientada hacia el centro tendinoso, lo que facilita su alineación con la cavidad auricular derecha.

Este segmento puede considerarse enteramente intrapericárdico, ya que la vena se encuentra envuelta por el pericardio fibroso, el cual se inserta firmemente en el diafragma. Esta inserción se refuerza externamente por el ligamento frénicopericárdico derecho, estructura que contribuye a estabilizar la posición de la vena durante los movimientos respiratorios y cardíacos.

El pericardio seroso tapiza la vena cava inferior en una extensión aproximada de un centímetro, formando una transición progresiva entre el trayecto venoso y la cavidad auricular. Esta disposición favorece la continuidad hemodinámica y reduce la fricción durante los cambios de volumen cardíaco.


Terminación

La vena cava inferior termina en el atrio (aurícula) derecho, en la porción posterior y derecha de su cara inferior, a través de un orificio oblicuo orientado hacia adelante, abajo y medialmente. Esta disposición oblicua facilita el ingreso de la sangre venosa sin interferir con el flujo procedente de la vena cava superior ni con el llenado auricular durante la diástole.

En el borde inferomedial del orificio se observa una válvula rudimentaria, conocida como válvula de la vena cava inferior. Aunque carece de una función valvular efectiva en el adulto, representa un vestigio embrionario y puede contribuir mínimamente a dirigir el flujo sanguíneo durante determinadas fases del ciclo cardíaco.


Afluentes

  • Venas parietales: Las venas parietales de la vena cava inferior drenan las paredes del abdomen y del diafragma, e incluyen:
    • Cuatro venas lumbares, que recogen la sangre de la pared abdominal posterior y de los plexos venosos vertebrales.
    • Dos venas frénicas inferiores, encargadas del drenaje venoso del diafragma.
  • Venas viscerales: Las venas viscerales recogen la sangre de los órganos abdominales y se caracterizan por su disposición asimétrica. Estas venas se describen clásicamente en relación con los órganos en los que se originan, dado que su trayecto y sus variaciones están estrechamente ligados a la topografía visceral.
    • La vena testicular u ovárica derecha, que desemboca directamente en la vena cava inferior.
    • Las venas renales derecha e izquierda, de gran calibre, responsables del drenaje renal.
    • La vena suprarrenal derecha, que drena la glándula suprarrenal directamente hacia la cava inferior.
    • Las venas hepáticas, que constituyen los afluentes terminales y drenan la sangre procesada por el hígado.


Anastomosis

Las anastomosis de la vena cava inferior desempeñan un papel fundamental como vías de circulación colateral en situaciones de obstrucción venosa. Su estudio se integra en los capítulos dedicados a las anastomosis entre la vena cava superior y la vena cava inferior (intercavas), así como a las anastomosis portocavas, que establecen comunicaciones entre el sistema portal y el sistema venoso sistémico.


Anatomía funcional de la vena cava inferior

La vena cava inferior constituye la principal vía de retorno venoso hacia el corazón derecho desde la porción infradiafragmática del cuerpo, incluyendo los miembros inferiores y los órganos abdominales y pélvicos. Aporta al atrio derecho un volumen sanguíneo considerable, esencial para mantener la precarga y el gasto cardíaco adecuado. No obstante, su aporte no es absoluto, ya que una fracción de la sangre infradiafragmática se desvía a través de la vía paravertebral de las venas ácigos, constituyendo una circulación colateral natural que puede compensar obstrucciones parciales del flujo principal.

Funcionalmente, la vena cava inferior puede conceptualizarse en dos segmentos: uno situado por encima de las venas renales y otro por debajo de ellas. El segmento suprarrenal es vital, pues drena parénquimas esenciales como el hígado, los riñones, la glándula suprarrenal derecha y parte de la pared abdominal. La interrupción de este segmento superior resulta incompatible con la vida, dado que comprometería el flujo hacia órganos con función crítica. En contraste, el segmento infrarrenal puede ser objeto de maniobras quirúrgicas como la ligadura en situaciones clínicas específicas, como infecciones pélvicas o trombosis de los miembros inferiores que generen riesgo de embolia pulmonar. En estos casos, la ligadura por debajo de la desembocadura de las venas renales permite detener la migración de coágulos hacia el corazón y los pulmones sin comprometer la viabilidad de órganos vitales.

Un aspecto notable de la vena cava inferior es su capacidad para conducir sangre en contra de la gravedad, especialmente desde las extremidades inferiores, sin la presencia de válvulas funcionales. Este fenómeno depende del calibre amplio de la vena, la compresión rítmica de los músculos circundantes y el efecto de aspiración generado por la actividad cardiaca y respiratoria. Adicionalmente, en la región de desembocadura de las venas hepáticas, la vena cava inferior presenta la temperatura más elevada del organismo, reflejando la sangre procedente del hígado y el metabolismo activo de este órgano.

Exploración de la vena cava inferior

La evaluación clínica de la vena cava inferior es indirecta, debido a su ubicación profunda en el abdomen y el tórax inferior. Entre los métodos de diagnóstico destacan:

  • Flebografía: Se realiza a partir de las venas de los miembros inferiores, permitiendo la visualización del trayecto infradiafragmático de la vena.
  • Opacificación retrógrada: Se efectúa desde el atrio derecho, permitiendo observar el segmento superior y sus afluentes.
  • Cateterismo cardíaco: Permite medir presiones venosas centrales, extraer sangre para análisis y evaluar la función hemodinámica.
  • Angiorresonancia magnética y tomografía computarizada: Métodos no invasivos que permiten reconstrucciones tridimensionales del trayecto venoso y sus relaciones con órganos adyacentes.

Cateterismo

El acceso endovascular a la vena cava inferior puede realizarse desde las venas del miembro inferior, como la vena safena magna o la vena femoral, o por vía retrógrada a través de la vena yugular interna.

El catéter recorre entonces la vena cava superior, atraviesa el atrio derecho y puede alcanzar las venas hepáticas para medición de temperatura o extracción de sangre. Si es necesario, el catéter puede descender hacia el segmento infrarrenal.

Este acceso también permite la colocación de dispositivos preventivos, como el filtro tipo “paraguas” de Mobin-Uddin, diseñado para atrapar coágulos sanguíneos provenientes de las venas de la pelvis o miembros inferiores, evitando su llegada al corazón derecho y a la circulación pulmonar, reduciendo así el riesgo de embolias pulmonares.

Cirugía

La exposición quirúrgica de la vena cava inferior se adapta a su trayecto anatómico:

  • Por vía paraperitoneal, para acceder a la porción infrarrenal y realizar intervenciones sobre las venas lumbares o ilíacas.
  • Por vía transperitoneal, con despegamiento duodenopancreático, para exponer la porción media de la vena en relación con el páncreas y la aorta.
  • Por vía transpleuropericárdica, en la porción terminal o retrohepática, cuando se requiere intervención cerca del diafragma y del atrio derecho.

Este enfoque segmentario permite intervenciones seguras, minimizando el riesgo de complicaciones y asegurando el flujo venoso a órganos vitales durante la cirugía.

 

 

 

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Fuente y lecturas recomendadas:
  1. Latarjet, M., Ruiz Liard, A., & Pró, E. (2019). Anatomía humana (5.ª ed., Vols. 1–2). Médica Panamericana.
    ISBN: 9789500695923
  2. Dalley II, A. F., & Agur, A. M. R. (2022). Moore: Anatomía con orientación clínica (9.ª ed.). Wolters Kluwer (Lippincott Williams & Wilkins).
    ISBN: 9781975154120
  3. Standring, S. (Ed.). (2020). Gray’s anatomy: The anatomical basis of clinical practice (42.ª ed.). Elsevier.
    ISBN: 9780702077050
  4. Netter, F. H. (2023). Atlas de anatomía humana (8.ª ed.). Elsevier.
    ISBN: 9780323793745
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