¿Cómo fomentar la salud en los pacientes durante las consultas?

¿Cómo fomentar la salud en los pacientes durante las consultas?
¿Cómo fomentar la salud en los pacientes durante las consultas?

La práctica médica se ha orientado cada vez más a estrategias de salud pública para fomentar la salud y no sólo a evitar la enfermedad. Impedir la enfermedad es un objetivo valioso para la persona y la sociedad.

Corresponsabilizar a los pacientes al brindarles estrategias para que alcancen objetivos positivos en salud después de exponerles los riesgos, permitirá un cumplimiento más eficaz y la obtención de resultados mejores a largo plazo.

En la prevención secundaria, el paciente muestra signos de enfermedad clínica, y en consecuencia está expuesto a un elevado riesgo de evolucionar. El método debe ser trabajar con él para implementar las estrategias basadas en datos científicos y estadísticos que eviten la recurrencia o su evolución. Ello incluye típicamente farmacoterapia y modificaciones terapéuticas de la forma de vida para controlar factores de riesgo constantes que pudieran haber causado la enfermedad desde el comienzo.

En los pacientes elegibles para las estrategias de prevención primaria, es importante conocer el riesgo absoluto estimado de enfermedad en un futuro previsible, o durante el resto de la vida.

Las valoraciones periódicas de la salud al parecer permiten un diagnóstico más frecuente de algunos cuadros como hipertensión y dislipidemia.

Las exploraciones periódicas mejoran la prestación de servicios preventivos recomendados, como
los tactos ginecológicos y las extensiones de Papanicolaou, los métodos para identificar sangre oculta en heces, y la detección sistemática de colesterol.

Entre los riesgos de las valoraciones sistemáticas están pruebas inapropiadas o excesivas, o hallazgos positivos falsos que obligan a la vigilancia seriada, e inducen preocupación en los pacientes.

Las valoraciones periódicas de la salud constituyen una opción razonable para poblaciones generales con riesgo promedio de presentar trastornos crónicos.

Los comportamientos y modos de vida adversos de los pacientes contribuyen a más del 75% de fallecimientos prematuros y evitables, y discapacidades.

A pesar de que se plantean innumerables exigencias oportunas durante el encuentro del paciente y el clínico, son pocos los aspectos que ejercen mayor trascendencia en la longevidad, la salud y la calidad de vida de personas asintomáticas que una estrategia eficiente para valorar, documentar y mejorar las conductas saludables de los pacientes.

El simple acto de identificar los comportamientos los modifica positivamente. Por esa razón asume máxima importancia la aptitud y facilidad para manejar instrumentos que valoren el modo de vida y las estrategias de orientación y consejo.

Los esquemas óptimos en la alimentación consisten en la ingestión de frutas, verduras, granos integrales, proteínas de productos magros, aceites innocuos, y permitir todos los días la ingestión de productos lácteos sin grasa o con poca grasa. Tienden a excluir la ingestión frecuente de alimentos con abundantes azúcares refinadas y almidones, grasas saturadas y sodio.

El sodio y los azúcares y almidones refinados son el signo característico de muchos de los alimentos preparados/preempacados y por ello, una norma empírica sencilla es suministrar/ cocinar la mayor parte de las comidas personales comenzando desde alimentos integrales y preferir el consumo de frutas y verduras.

Los alimentos preparados fuera del hogar tienden a mostrar un mayor contenido de grasas y sodio; se debe privilegiar la ingestión de frutas, verduras, proteínas de productos magros y granos integrales, y llevar al mínimo salsas y aderezos de ensaladas para cumplir con esquemas alimentarios más saludables.

Algunas enfermedades específicas como la diabetes, otros trastornos metabólicos, alergias y perturbaciones del tubo digestivo, obligan a seguir estrategias personalizadas en la alimentación. Al orientar a muchos pacientes, el enfoque general se hará hacia el consumo de alimentos integrales, perfiles de la alimentación y equilibrio calórico apropiado, en vez de consumir micronutrientes específicos como los electrólitos o las vitaminas escogidas.

 

 

 

 

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