¿Cuáles son los factores de riesgo para cáncer pulmonar?

¿Cuáles son los factores de riesgo para cáncer pulmonar?
¿Cuáles son los factores de riesgo para cáncer pulmonar?

El cáncer pulmonar se considera una enfermedad del hombre moderno. Su causa principal es el consumo de tabaco. La neoplasia es rara
antes de los 40 años de edad, y las tasas aumentan hasta los 80 años, cuando vuelve a disminuir.

Los fumadores de cigarrillos tienen un riesgo de 10 veces o más de presentar cáncer pulmonar en comparación con personas que nunca han fumado. El riesgo de cáncer pulmonar es menor en personas que abandonan el hábito que entre quienes lo continúan; los exfumadores tienen un riesgo nueve veces mayor de presentar cáncer de pulmón que los varones que nunca fumaron, frente a un exceso de 20 veces entre quienes persisten en su hábito.

La disminución del riesgo aumenta con el tiempo que ha transcurrido desde que la persona dejó de fumar, a pesar de que, en general, incluso quienes dejaron de fumar hace mucho tiempo tienen mayor riesgo de cáncer pulmonar que quienes nunca fumaron. El tabaquismo agrava el riesgo de padecer todos los tipos principales de cáncer pulmonar.

Otra causa definida de cáncer pulmonar es el humo del tabaco ambiental llamado también tabaquismo pasivo. El riesgo por el tabaquismo pasivo es menor que el del tabaquismo activo.

Si bien fumar cigarrillos es la causa predominante de cáncer de pulmón, se han identificado otros factores de riesgo, como la exposición laboral a asbesto, arsénico, bisclorometil éter, cromo hexavalente, sulfuro de dicloroetilo (gas mostaza) (iperita), níquel ( como en algunos proceso de refinación del metal) e hidrocarburos aromáticos policíclicos.

El riesgo de neoplasia pulmonar entre trabajadores expuestos a asbesto aumenta sobre todo en quienes tienen asbestosis subyacente, lo que plantea la posibilidad de que en muchos casos las cicatrices y la inflamación generada por esta neumopatía fibrótica no maligna pueda ser el desencadenante del cáncer pulmonar inducido por asbesto.

El riesgo de cáncer pulmonar al parecer es mayor en personas que consumen pocas frutas y verduras en su vida adulta; tal observación hizo que se plantearan hipótesis de qué nutrientes específicos, en particular retinoides y carotenoides, pudieran tener efectos quimiopreventivos contra el cáncer pulmonar.

La radiación ionizante también constituye un carcinógeno pulmonar establecido. La exposición prolongada a niveles bajos de radón en los hogares podría conllevar un riesgo de cáncer pulmonar.

Neumopatías previas como bronquitis crónica, enfisema y tuberculosis han sido vinculadas también con un riesgo mayor de cáncer pulmonar.

La interrupción del hábito, incluso antes de la etapa media de la vida, permite reducir al mínimo el riesgo ulterior de cáncer pulmonar. Interrumpir el consumo de tabaco antes de llegar a la etapa media de la existencia evita >90% del riesgo de cáncer de pulmón, atribuible al tabaco. El abandono del hábito puede beneficiar incluso a personas con el diagnóstico confirmado de cáncer de pulmón, porque se acompaña de mejoría en la supervivencia, menos efectos secundarios del tratamiento y una mejoría general en la calidad de vida.

El tabaquismo modifica el metabolismo de muchos antineoplásicos, lo que altera los efectos tóxicos y los beneficios terapéuticos de dichos fármacos.

La exposición a carcinógenos ambientales, como los que están en el humo del tabaco, induce o facilita la transformación de células broncoepiteliales hasta alcanzar el fenotipo maligno. La contribución de los carcinógenos a esta transformación es modulada por variaciones polimorfas de genes que modifican aspectos del metabolismo del carcinógeno. Algunos polimorfismos genéticos del sistema enzimático P450, y en particular CYPl Al, o la fragilidad cromosómica, se asocian a la génesis del cáncer pulmonar.

Es posible que factores ambientales, modificados por los moduladores hereditarios, afecten genes específicos, porque desajustan vías importantes que activan el fenotipo del cáncer. Los familiares de primer grado de los casos índice de cáncer pulmonar tienen un exceso dos a tres veces mayor del riesgo del cáncer pulmonar y otros cánceres, y muchos de ellos no guardan relación con el tabaquismo.

Genes específicos o variantes genéticas pueden contribuir a la susceptibilidad del cáncer pulmonar. Las personas con mutaciones
hereditarias de los genes RB (sujetos con retinoblastoma que alcanzan la vida adulta) y p53 (síndrome de Li-Fraumeni) a veces padecen cáncer de pulmón. Tres locus distintos que se asocian a cáncer pulmonar (5p15, 6p21 y 15q25) e incluyen genes que regulan receptores nicotínicos de acetilcolina y síntesis de telómeros. Una mutación poco común de la línea germinativa (T790M) que participa en el receptor del factor de crecimiento epidérmico (EGFR, epidermal growth factor receptor) puede estar relacionada con la susceptibilidad al cáncer pulmonar en personas que nunca han fumado. De igual forma, un locus de susceptibilidad en el cromosoma 6q aumenta mucho el riesgo de cáncer pulmonar entre individuos con tabaquismo leve o que nunca fumaron.

 

 

 

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