Relaciones anatómicas de la vía biliar

Relaciones anatómicas de la vía biliar
Relaciones anatómicas de la vía biliar

Las relaciones de la vía biliar se estudian en tres regiones:

  • En la raíz hepática.
  • En la región duodenopancreática.
  • En la porción terminal.

En la raíz hepática, la vía biliar está representada por el conducto hepático común y, en forma variable, por el conducto colédoco.

En las otras dos regiones, la vía biliar principal está representada por el conducto colédoco. Como la flexura superior del duodeno se halla en contacto con el hígado, la raíz hepática es enteramente retroduodenal. 

 

Porción radicular

La porción radicular está formada por las hojas del omento menor, que se unen lateralmente a la vena porta hepática, y por todos los elementos de la raíz hepática, contenidos en el ligamento hepatoduodenal.

La vía biliar está regularmente por delante de la vena porta hepática, próxima a su borde derecho y a la derecha de la arteria hepática propia. 

Los nervios se agrupan en dos plexos: anterior y posterior, comunicados entre sí.  Los linfáticos descendentes del hígado rodean los elementos radiculares ambos envueltos en un tejido.

En la parte de arriba, el conducto hepático común por lo general está cruzado, por atrás, por la arteria hepática derecha y a veces, por la arteria cística. Más abajo, el conducto cístico sigue el borde derecho del conducto hepático común, describiendo un ángulo agudo, antes de adosársele en forma paralela. 

El conducto hepático común constituye el lado izquierdo de un espacio de forma triangular denominado el trígono cistohepático (de Calot), cerrado arriba por el hígado, y con la arteria cística como contenido. 

Abajo, el conducto colédoco se separa de manera progresiva de la vena porta hepática, la que es más oblicua que él, formando un espacio: el triángulo portocoledociano. 

La vía biliar principal, situada en la raíz hepática, se relaciona atrás, con el foramen omental, que la separa de la vena cava inferior. Este foramen comunica la gran cavidad peritoneal con el vestíbulo de la bolsa omental.

El duodeno, el píloro y el lóbulo cuadrado del hígado ocultan la raíz hepática. El colon transverso, en el decúbito dorsal, asciende en contacto con el hígado y completa la cubierta.

A la izquierda, la vía biliar se relaciona con la porción flácida del omento menor (ligamento hepatogástrico) y con la curvatura gástrica menor. A la derecha, el borde libre del omento menor (ligamento hepatoduodenal) suele estar prolongado por el ligamento hepatocólico. El foramen omental se sitúa por encima del colon transverso y de su meso.

 

Porción duodenopancreática

La vía biliar principal se separa de los otros elementos de la raíz hepática y prosigue su curso hacia la porción descendente del duodeno, haciéndose cada vez más profunda. El conducto colédoco cruza la cara posterior del duodeno. Enseguida se excava un canal en la cabeza del páncreas, dejando a la izquierda el tubérculo omental del páncreas, que lo separa de la arteria gastroduodenal. 

El conducto colédoco es cruzado por delante por la arteria pancreaticoduodenal superior posterior, mientras que su vena satélite pasa por detrás del colédoco.

Atrás de la vía biliar la fascia retroduodenopancreática. Más atrás de la fascia de coalescencia se encuentran la raíz renal derecha y la vena cava inferior: es el espacio interrenocavo.

 

Porción terminal

El conducto colédoco es retropancreático o intrapancreático, antes de atravesar la pared duodenal.

En el segmento intrapancreático el conducto colédoco está completamente rodeado por el páncreas. El colédoco pasa por delante del conducto pancreático accesorio. Luego sigue el borde derecho del conducto pancreático, que se le acerca poco a poco, hasta que ambos se unen en contacto con el duodeno. En su conjunto, describe una curva cóncava hacia la derecha que lo aproxima al duodeno.

 

 

 

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