Datos anatómicos a recordar sobre la vesícula y vía biliar

Las variaciones anatómicas en la anatomía de las vías biliares son comunes, se producen hasta en el 30% de los pacientes, por lo que es importante el conocimiento tanto de la anatomía normal como de sus variaciones para el tratamiento de los pacientes con enfermedad biliar.

La ampolla de Vater contiene la porción más distal del conducto colédoco y se inserta en la pared del duodeno. El conducto pancreático también se une a la ampolla y puede fusionarse con el conducto biliar antes de atravesar la pared del duodeno o dentro de la pared del mismo, o puede tener un orificio separado dentro de la ampolla. 

La porción más inferior del conducto colédoco está rodeada por la cabeza del páncreas. Por encima de la porción intrapancreática, el conducto colédoco se divide en los segmentos retroduodenal y supraduodenal.

El conducto cístico drena la vesícula biliar hacia la vía biliar principal. La inserción del conducto cístico establece la diferenciación entre el conducto hepático común, por arriba, y el colédoco, por abajo.

La vesícula biliar consta de cuello, infundíbulo con bolsa de Hartmann, cuerpo y fondo. La vesícula biliar presenta el tamaño y la forma aproximados de una bombilla y contiene entre 30 y 60 ml de bilis como reservorio extrahepático. 

La vesícula está unida a la superficie inferior del hígado y se encuentra envuelta por el hígado en una porción variable de su circunferencia. Aunque en algunas personas la vesícula se halla rodeada casi por completo por el parénquima hepático, en otras cuelga del mesenterio. 

La localización de la vesícula biliar en el hígado, conocida como fosa de la vesícula biliar, marca la separación entre los lóbulos hepáticos derecho e izquierdo. En el punto en el que la vesícula biliar se encuentra pegada al hígado no se forma cápsula de Glisson y esta superficie común permite la mayor parte del drenaje venoso de la vesícula. 

El conducto cístico drena en ángulo agudo al colédoco y su longitud varía entre 1 y 5 cm. Existen numerosas variantes anatómicas en cuanto a la inserción del conducto cístico, incluida su inserción en el conducto hepático derecho.

En el interior del cuello de la vesícula biliar y del conducto cístico se extienden pliegues de mucosa orientados según un patrón en espiral, conocidos como válvulas espirales de Heister, que actúan impidiendo que los cálculos biliares entren en el colédoco, a pesar de la distensión y de la presión intraluminal. 

Por encima del conducto cístico se encuentra el conducto hepático común, que drena los conductos hepáticos derecho e izquierdo. La confluencia de estas estructuras se produce en la placa hiliar, que es una extensión de la cápsula de Glisson. 

 

 

 

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