Trastornos de las uñas

Trastornos de las uñas
Trastornos de las uñas

Las anomalías morfológicas de las uñas son cambios visibles en la forma, el tamaño, el color o la textura de las uñas. Estas alteraciones pueden ocurrir como resultado de una variedad de condiciones locales o sistémicas. Cuando se clasifican estas anomalías, se pueden dividir en dos categorías principales: aquellas que son adquiridas y aquellas que están asociadas con enfermedades cutáneas sistémicas o generalizadas.

  • Anomalías Adquiridas Locales: Estas son anomalías que afectan únicamente a las uñas y no están vinculadas directamente a condiciones de salud más amplias. Pueden ser causadas por diversos factores, que van desde lesiones físicas hasta infecciones locales. Algunos ejemplos comunes de anomalías adquiridas locales incluyen:
    • La onicólisis, que es la separación distal de la placa ungueal del lecho ungueal, puede ser causada por una variedad de factores, incluyendo exposición excesiva al agua, jabones, detergentes, álcalis y agentes de limpieza industriales. Además, la infección por Candida en los pliegues de las uñas y el área subungual, así como el uso de endurecedores de uñas, la fotosensibilidad inducida por medicamentos, y desequilibrios hormonales como el hiper o el hipotiroidismo y la psoriasis, pueden contribuir a su desarrollo.
    • La distorsión de la uña, que puede incluir la división de la misma, a menudo resulta de la inflamación crónica o la infiltración de la matriz de la uña subyacente al pliegue eponiquial. Esta inflamación puede ser causada por diversas enfermedades inflamatorias como la psoriasis, el liquen plano, el eccema, así como por la presencia de verrugas, tumores o quistes en la matriz de las uñas.
    • La decoloración y el engrosamiento de las uñas son síntomas comunes observados en infecciones por dermatofitos (hongos), así como en la psoriasis. Estas condiciones pueden afectar tanto la apariencia como la salud de las uñas, causando cambios notables en su aspecto y textura.
    • Las reacciones alérgicas a productos utilizados en el cuidado de las uñas, como resinas en los abrigos y esmaltes, así como a los pegamentos para uñas, pueden provocar síntomas como onicólisis o la formación de uñas muy distorsionadas, hipertróficas y deformes.
    • La paroniquia, que es la inflamación de los pliegues laterales o proximales de las uñas, puede presentarse de forma aguda como una papulonodula eritematosa dolorosa o un absceso franco del pliegue de la uña, siendo más comúnmente causada por la infección bacteriana por Staphylococcus aureus. La paroniquia crónica, por otro lado, suele ser el resultado de la irritación crónica por agua o productos químicos, lo que conduce a inflamación y posible sobreinfección por Candida. Es importante identificar y tratar adecuadamente estas condiciones para prevenir complicaciones y restaurar la salud de las uñas y los tejidos circundantes.
  • Anomalías Asociadas con Enfermedades Cutáneas Sistémicas o Generalizadas: Estas anomalías de las uñas están vinculadas a condiciones médicas más amplias que afectan todo el cuerpo, no solo las uñas. Algunas enfermedades cutáneas sistémicas pueden manifestarse inicialmente a través de cambios en las uñas. Algunos ejemplos incluyen:
    • Líneas Beau (surcos transversales): Las líneas Beau son surcos transversales que afectan a todas las uñas y se desarrollan típicamente después de una enfermedad sistémica grave. Estos surcos se forman debido a interrupciones temporales en el crecimiento de la uña causadas por condiciones como infecciones graves, enfermedades crónicas, exposición a toxinas o tratamientos médicos agresivos. Durante períodos de enfermedad grave, el cuerpo puede priorizar la distribución de nutrientes y energía para funciones vitales, lo que puede afectar temporalmente el crecimiento normal de las uñas. Una vez que la enfermedad se resuelve y el cuerpo se recupera, el crecimiento normal de las uñas se reanuda, dejando surcos visibles en las uñas que reflejan la duración y la gravedad del período de enfermedad.
    • Atrofia de las uñas: La atrofia de las uñas puede estar relacionada con diferentes causas, que incluyen trauma físico, enfermedades vasculares o neurológicas. El trauma físico, como golpes repetidos o lesiones en las uñas, puede dañar la matriz ungueal, lo que resulta en un crecimiento anormal de las uñas y su eventual atrofia. Las enfermedades vasculares, como la enfermedad arterial periférica, pueden afectar el suministro de sangre a los dedos y las uñas, lo que resulta en un crecimiento y desarrollo anormal de las uñas. Del mismo modo, las enfermedades neurológicas que afectan los nervios que controlan los músculos y la circulación en los dedos pueden interferir con el crecimiento y la salud de las uñas, llevando a la atrofia.
    • Dedos acostados: Los dedos acostados, conocidos médicamente como dedos en palillo de tambor, pueden ser el resultado de hipoxemia prolongada asociada con trastornos cardiopulmonares. La hipoxemia prolongada, que es una disminución persistente en los niveles de oxígeno en la sangre, puede causar cambios en la estructura y la función de los tejidos, incluidos los dedos y las uñas. En respuesta a la falta de oxígeno, el cuerpo puede desarrollar dedos más redondeados y engrosados, lo que se conoce como dedos en palillo de tambor, como una adaptación para mejorar la capacidad de transporte de oxígeno en la sangre.
    • Uñas de cuchara: Las uñas de cuchara, también conocidas como koilonychia, son uñas que tienen una concavidad característica en la superficie, similar a una cuchara invertida. Este cambio en la forma de la uña puede ser visto en pacientes anémicos, especialmente aquellos con deficiencia de hierro. La anemia puede causar una serie de cambios en las uñas, incluida la formación de uñas de cuchara, debido a la falta de oxígeno y nutrientes en los tejidos ungueales durante el período de crecimiento de las uñas.
    • Punzón o punción de las uñas: El punzón o la punción de las uñas, que son pequeñas depresiones puntiformes en la superficie de las uñas, pueden ser observados en condiciones como la psoriasis, la alopecia areata y el eccema de las manos. Estas depresiones son el resultado de cambios en la matriz ungueal, que es la parte de la uña responsable de su crecimiento y desarrollo. Las condiciones inflamatorias de la piel, como la psoriasis y el eccema, pueden afectar la matriz ungueal, lo que resulta en la formación de punzones o punciones en la superficie de las uñas.
    • Hiperpigmentación de las uñas: La hiperpigmentación de las uñas, que es un oscurecimiento anormal de las uñas, puede ser causada por muchos agentes quimioterapéuticos, pero especialmente por los taxanos. Los taxanos son un tipo de medicamento de quimioterapia que se usa comúnmente en el tratamiento del cáncer. Estos medicamentos pueden afectar la producción y distribución de melanina en los tejidos, incluidas las uñas, lo que resulta en una hiperpigmentación característica de las uñas. Este cambio en el color de las uñas puede ser un efecto secundario común del tratamiento con taxanos y puede variar en gravedad según la dosis y la duración del tratamiento.

La clasificación de las anomalías morfológicas de las uñas según si son adquiridas o están asociadas con enfermedades cutáneas sistémicas es útil tanto para el diagnóstico como para el tratamiento. Identificar la causa subyacente de las anomalías de las uñas puede ser fundamental para abordar eficazmente el problema y prevenir posibles complicaciones. Por lo tanto, es importante que los médicos y dermatólogos consideren tanto los factores locales como los sistémicos al evaluar y tratar las anomalías de las uñas.

 

Diagnóstico diferencial

La onicomicosis, una infección fúngica de las uñas, puede manifestarse con cambios similares a los observados en la psoriasis, una enfermedad inflamatoria crónica de la piel. Ambas condiciones pueden causar alteraciones en la apariencia de las uñas, incluyendo engrosamiento, decoloración, deformación y desprendimiento de la uña del lecho ungueal. Estas similitudes en los cambios ungueales pueden atribuirse a varios factores subyacentes.

Tanto la onicomicosis como la psoriasis pueden provocar inflamación y daño en la matriz ungueal, la región responsable del crecimiento de la uña. Esta inflamación y daño pueden interferir con el proceso normal de formación de la uña, lo que resulta en cambios visibles en su apariencia externa. Además, ambas condiciones pueden ocasionar engrosamiento y decoloración de las uñas, atribuible a diferentes mecanismos patológicos. En el caso de la onicomicosis, la invasión fúngica puede comprometer la estructura de la uña, mientras que en la psoriasis, la inflamación crónica de la piel puede afectar el crecimiento y desarrollo normales de las uñas.

Además, la onicomicosis así como la psoriasis pueden desencadenar el desprendimiento de la uña del lecho ungueal, fenómeno conocido como onicólisis. Esta separación puede ser resultado directo de la inflamación y debilitamiento del tejido que sujeta la uña en su lugar, exacerbando aún más las similitudes clínicas entre ambas condiciones.

Por consiguiente, debido a la similitud de los cambios observados en las uñas, se hace imperativo un examen minucioso de las lesiones más características en otras regiones del cuerpo para un diagnóstico diferencial preciso de los trastornos ungueales. Por ejemplo, la presencia de placas eritematosas, escamosas y pruriginosas en la piel, junto con los cambios ungueales, puede sugerir más fuertemente el diagnóstico de psoriasis. Por otro lado, la evidencia de infección fúngica en otras áreas corporales respaldaría la presunción diagnóstica de onicomicosis.

Además, se debe tener una alta sospecha de cáncer, como la enfermedad de Bowen o el carcinoma de células escamosas, como causa de cualquier lesión subungual o periungual solitaria persistente. Estos tipos de cáncer pueden presentarse como lesiones que afectan una sola uña y pueden ser difíciles de distinguir de otras afecciones ungueales sin una evaluación médica exhaustiva. Por lo tanto, cualquier cambio sospechoso en las uñas que persista o empeore con el tiempo debe ser evaluado por un médico para descartar posibles patologías graves, como el cáncer.

Complicaciones

Los cambios en las uñas de los pies pueden dar lugar a la aparición de una uña encarnada, una condición caracterizada por el crecimiento del borde de la uña dentro de la piel circundante en lugar de sobre ella. Este fenómeno, conocido como onicocriptosis, puede ser resultado de varios factores, incluyendo la manicura deficiente, la forma anormal de las uñas, el traumatismo repetido en los dedos de los pies o anomalías en la forma de los dedos.

Una vez que se desarrolla una uña encarnada, existe un riesgo significativo de complicaciones, siendo la infección bacteriana una de las más comunes. El crecimiento de la uña dentro de la piel crea una vía para la entrada de bacterias, lo que puede resultar en celulitis, una infección de la piel y el tejido subcutáneo. Los síntomas de la celulitis incluyen enrojecimiento, hinchazón, calor y dolor en el área afectada, y puede requerir tratamiento médico urgente con antibióticos.

Además, la irritación crónica causada por la uña encarnada y la infección puede llevar a la formación de tejido de granulación exuberante, una masa de tejido cicatricial que puede crecer sobre la piel alrededor de la uña afectada. Esto agrava la condición y aumenta la incomodidad del paciente.

La manicura deficiente también juega un papel importante en el desarrollo de uñas encarnadas. El corte inadecuado de las uñas, como cortarlas demasiado cortas o en ángulo, puede predisponer a la formación de uñas encarnadas. Cortar las esquinas de las uñas en lugar de cortarlas rectas aumenta el riesgo de que los bordes de las uñas crezcan dentro de la piel.

Además, el uso de zapatos mal ajustados que ejercen presión sobre los dedos de los pies puede contribuir al desarrollo de uñas encarnadas. Los zapatos ajustados pueden empujar los dedos unos contra otros, lo que aumenta la probabilidad de que las uñas se deformen y crezcan de manera incorrecta.

Tratamiento

El tratamiento de los trastornos ungueales generalmente implica una combinación de medidas destinadas a aliviar los síntomas, promover la curación y prevenir la recurrencia de la afección. En el caso de las lesiones en las uñas, como el ranurado longitudinal debido a lesiones temporales de la matriz, verrugas, quistes sinoviales u otros impingementos, el tratamiento puede implicar la extirpación de la lesión ofensiva para permitir que la uña crezca de manera normal.

El desbridamiento cuidadoso y la manicura son fundamentales para eliminar el exceso de tejido y mantener las uñas limpias y bien cuidadas. Esto puede incluir recortar y limar las uñas de manera adecuada para prevenir que se enganchen o crezcan de forma anormal.

Además, reducir la exposición a irritantes es crucial para prevenir la exacerbación de los trastornos ungueales. Esto implica evitar o limitar el contacto con sustancias irritantes como jabones, detergentes, álcalis, blanqueadores y disolventes que pueden agravar la condición de las uñas.

Para la paroniquia aguda, que es la inflamación aguda de los pliegues laterales o proximales de las uñas, el tratamiento suele incluir el uso de antibióticos tópicos y el drenaje del absceso, si está presente. En casos de paroniquia estafilocócica aguda, se puede realizar un procedimiento de incisión y drenaje utilizando una espátula de metal plana o un palo de madera afilado para liberar el pus de una lesión madura.

Para la paroniquia crónica, que es la inflamación crónica de los pliegues ungueales, el tratamiento implica enfoques a largo plazo para controlar los síntomas y prevenir la recurrencia. Esto puede incluir medidas para minimizar el trabajo húmedo y los contactos tóxicos, como el uso de guantes mientras se realizan tareas que exponen la piel al agua. También es importante minimizar el trauma en los pliegues de las uñas y mantener una buena higiene de las manos y los pies.

Además, se pueden utilizar corticosteroides tópicos y agentes antifúngicos para controlar la inflamación y tratar cualquier infección fúngica concurrente. La aplicación tópica de corticosteroides y agentes antifúngicos dos veces al día en el área afectada puede ayudar a reducir la inflamación y controlar el crecimiento de hongos.

 

 

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