Administración intravenosa de fármacos

Administración intravenosa de fármacos
Administración intravenosa de fármacos

La administración de fármacos por vía intravenosa presenta varias ventajas significativas en comparación con otras vías de administración, lo que explica por qué se elige en muchas situaciones clínicas. La administración intravenosa evita los factores limitantes de absorción y proporciona una biodisponibilidad completa y una distribución rápida.

Cuando se administran fármacos por vía intravenosa, se inyectan directamente en el torrente sanguíneo, lo que significa que se evita por completo el proceso de absorción gastrointestinal. En otras vías de administración, como la oral o la tópica, los fármacos deben atravesar las barreras del tracto gastrointestinal o la piel para llegar a la circulación sistémica. Estas barreras pueden limitar la cantidad y la velocidad de absorción de los fármacos, lo que resulta en una biodisponibilidad reducida. La administración intravenosa evita estos obstáculos y permite que el fármaco alcance rápidamente su concentración terapéutica en el torrente sanguíneo.

Después de la administración intravenosa, los fármacos se distribuyen rápidamente por todo el cuerpo a través de la circulación sanguínea. Esto significa que el fármaco puede llegar rápidamente a los tejidos y órganos diana, lo que es especialmente importante en situaciones de emergencia o cuando se necesita una acción terapéutica rápida. En contraste, en otras vías de administración, los fármacos pueden requerir más tiempo para alcanzar los tejidos objetivo, ya que deben pasar por procesos de absorción y distribución adicionales.

La administración intravenosa permite un control y una precisión excepcionales sobre la dosis administrada. El fármaco se administra directamente en la vena, lo que permite que se introduzca rápidamente en el sistema circulatorio. Además, la velocidad de infusión puede ajustarse según las necesidades clínicas específicas. Esto es especialmente relevante cuando se requieren dosis precisas o cuando se necesita ajustar rápidamente la administración del fármaco en respuesta a los cambios en el estado clínico del paciente.

Algunos fármacos pueden ser irritantes para los tejidos locales cuando se administran en forma concentrada. Sin embargo, cuando se inyectan lentamente por vía intravenosa, los fármacos se diluyen en gran medida por la sangre a medida que se dispersan en el torrente circulatorio. Esto ayuda a minimizar la irritación local y permite una administración más segura de fármacos que de otra manera podrían ser demasiado irritantes para administrarse por otras vías.

Si bien la administración intravenosa ofrece varias ventajas, también presenta algunas desventajas y riesgos potenciales.

Una de las principales desventajas de la administración intravenosa es que, al inyectar el fármaco directamente en la vena, se puede alcanzar rápidamente una alta concentración de fármaco en el plasma y los tejidos. Esto puede aumentar el riesgo de reacciones adversas, especialmente si se administran dosis demasiado altas o si el fármaco tiene un estrecho margen terapéutico. Las reacciones adversas pueden incluir una respuesta inmunológica (alergias), una sobrecarga de líquidos, una hipotensión, una arritmia cardíaca o incluso una embolia pulmonar.

Otra desventaja de la administración intravenosa es que requiere una habilidad técnica especializada y capacitación para administrar correctamente los fármacos. Además, se deben seguir estrictamente los protocolos de seguridad para evitar infecciones, lesiones de la vena o extravasación del fármaco. La administración intravenosa también puede ser dolorosa y puede causar molestias y ansiedad en el paciente.

Además, la administración intravenosa puede ser costosa, ya que puede requerir equipos especializados y un personal altamente capacitado para administrar los fármacos de manera segura y efectiva. Además, la administración intravenosa puede no ser práctica o posible en ciertas situaciones clínicas, como en pacientes con acceso venoso limitado o en situaciones de emergencia en las que se requiere una administración rápida de fármacos.

La administración intravenosa de fármacos requiere determinar con cuidado la dosis y estrechar la monitorización de la respuesta del paciente; una vez que se inyecta el fármaco, a menudo no hay marcha atrás. Las inyecciones intravenosas repetidas dependen de la capacidad para mantener la vena permeable. Los fármacos que requieren para disolverse un vehículo oleoso, aquellos que precipitan componentes de la sangre o hemolizan eritrocitos, y las combinaciones de fármacos que forman precipitados, no se deben administrar por vía intravenosa.

 

 

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