Indicaciones para la terapia hormonal en la deficiencia de hormona de crecimiento
Indicaciones para la terapia hormonal en la deficiencia de hormona de crecimiento

Indicaciones para la terapia hormonal en la deficiencia de hormona de crecimiento

La deficiencia de hormona de crecimiento constituye la indicación clínica más establecida, mejor respaldada por evidencia científica y más ampliamente aceptada para el uso terapéutico de la hormona de crecimiento recombinante humana dentro de las autorizaciones de la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos. Esta indicación se basa en una relación causal sólida entre la disminución o ausencia de secreción endógena de hormona de crecimiento y un conjunto característico de alteraciones del crecimiento corporal, del metabolismo y de la composición corporal, las cuales pueden mejorar de manera significativa mediante la administración exógena de esta hormona.

La deficiencia de hormona de crecimiento no es una enfermedad única y homogénea, sino un espectro de alteraciones del eje hipotálamo–hipófisis que pueden aparecer desde el desarrollo embrionario, la etapa neonatal o la infancia, o bien adquirirse posteriormente. Puede ser congénita, cuando existe una alteración genética o del desarrollo de las estructuras cerebrales encargadas de regular la secreción hormonal, o adquirida, cuando un tejido previamente normal sufre daño.

En los casos congénitos, el problema puede originarse en mutaciones que afectan la síntesis, liberación o acción de la hormona de crecimiento, o en malformaciones de la hipófisis o del hipotálamo. Estas alteraciones suelen formar parte de síndromes del desarrollo embrionario de la línea media facial y cerebral. En este contexto, es frecuente la asociación con defectos de la línea media como labio y paladar hendido, presencia de un incisivo central único en el maxilar superior, o síndromes complejos del neurodesarrollo como el síndrome CHARGE.

De manera paralela, la deficiencia de hormona de crecimiento puede coexistir con malformaciones del sistema nervioso central como la displasia septo-óptica, la holoprosencefalia, la hidrocefalia o la agenesia del cuerpo calloso. En estas condiciones, la alteración del desarrollo embrionario afecta estructuras clave para la regulación del sistema endocrino, especialmente aquellas responsables de la secreción pulsátil de la hormona de crecimiento.

En otros pacientes, la deficiencia aparece después de un periodo de crecimiento y desarrollo normales. En estos casos, las causas adquiridas incluyen tumores del sistema nervioso central, especialmente el craneofaringioma, así como traumatismos craneoencefálicos, radioterapia, infecciones o procesos inflamatorios que afectan el hipotálamo o la hipófisis.

Estas agresiones pueden destruir las células encargadas de producir hormona de crecimiento o interrumpir las vías neuronales que regulan su liberación. Un aspecto importante es que, en muchos casos, la causa no puede identificarse con precisión, por lo que se clasifica como idiopática, es decir, sin causa conocida.

 


Manifestaciones clínicas de la deficiencia de hormona de crecimiento

Las manifestaciones dependen de la edad de inicio y de la gravedad del déficit. En el periodo neonatal, uno de los signos más característicos es la hipoglucemia, debido a la incapacidad de la hormona de crecimiento para mantener niveles adecuados de glucosa en sangre. También puede observarse micropene en varones, así como ictericia prolongada por acumulación de bilirrubina conjugada.

Durante la infancia, los niños pueden presentar una facies característica con hipoplasia del tercio medio de la cara, voz aguda, cabello fino y escaso, y alteraciones dentales como apiñamiento. También puede observarse acromicria, es decir, manos y pies relativamente pequeños en comparación con el resto del cuerpo. Sin embargo, el hallazgo más importante es la disminución progresiva de la velocidad de crecimiento después de un periodo inicial aparentemente normal.

Por esta razón, debe evaluarse la presencia de esta enfermedad en niños con talla muy baja, definida como una estatura inferior a dos desviaciones estándar por debajo de la media para la edad y el sexo, o por debajo del potencial genético familiar, especialmente cuando existe desaceleración del crecimiento o antecedentes de enfermedades del sistema nervioso central o de la hipófisis.

 


Bases fisiológicas del tratamiento con hormona de crecimiento

El tratamiento con hormona de crecimiento se basa en la reposición de una hormona esencial para el crecimiento lineal, la síntesis de proteínas y la regulación de la composición corporal. Su administración busca restaurar un entorno hormonal fisiológico que permita la activación adecuada de mediadores periféricos del crecimiento, especialmente el factor de crecimiento similar a la insulina tipo uno, cuya producción depende directamente de la acción de la hormona de crecimiento.

La dosis se calcula según el peso corporal o la superficie corporal del niño y se ajusta de forma individualizada mediante la medición del factor de crecimiento similar a la insulina tipo uno, con el objetivo de mantener valores dentro del rango normal para la edad y el sexo. Este enfoque permite maximizar la eficacia del tratamiento y reducir el riesgo de efectos adversos.

Aunque el objetivo principal es mejorar la estatura final, la hormona de crecimiento también tiene efectos en otros sistemas del organismo. Puede mejorar la composición corporal al aumentar la masa muscular y disminuir la grasa corporal, mejorar el perfil de lípidos en sangre, favorecer la función cardíaca y aumentar la densidad mineral ósea.

En términos de resultados, el tratamiento puede incrementar la talla adulta de forma significativa, con mejoras promedio de entre 1.8 y 3.5 desviaciones estándar respecto a la situación inicial, lo que representa un cambio clínicamente relevante en la mayoría de los pacientes tratados.

La deficiencia de hormona de crecimiento puede presentarse de forma aislada o como parte de un déficit de múltiples hormonas producidas por la hipófisis. En estos casos, pueden afectarse progresivamente otros ejes hormonales como el tiroideo o el adrenal. En muchos pacientes, la deficiencia de hormona de crecimiento es la primera manifestación detectable de un daño más amplio del eje hipotálamo–hipófisis.

 


Consideraciones diagnósticas

El diagnóstico es complejo debido a que la secreción de hormona de crecimiento es pulsátil, especialmente durante el sueño profundo, por lo que una medición aislada en sangre no refleja adecuadamente su producción real. Por esta razón, se utilizan como pruebas de orientación las concentraciones del factor de crecimiento similar a la insulina tipo uno y de su proteína transportadora principal, ya que estas presentan variaciones más estables a lo largo del día.

Sin embargo, estos valores pueden disminuir en situaciones de desnutrición, independientemente del estado real de la hormona de crecimiento. Por ello, los resultados sospechosos deben confirmarse mediante pruebas de estimulación farmacológica, en las que se evalúa la capacidad de respuesta del eje hormonal ante estímulos como la arginina, la clonidina, el glucagón, la insulina o la L-Dopa.

El diagnóstico se establece cuando la respuesta de la hormona de crecimiento es insuficiente en al menos dos pruebas diferentes. Debido a la complejidad de estos estudios, se recomienda que sean realizados e interpretados por especialistas en endocrinología pediátrica.

La deficiencia de hormona de crecimiento es una indicación aprobada para su tratamiento porque existe una relación directa entre el déficit hormonal y el trastorno del crecimiento, y porque la reposición hormonal corrige de manera fisiológicamente lógica el defecto subyacente. Además, la evidencia clínica demuestra beneficios consistentes en crecimiento, metabolismo y composición corporal, lo que respalda su uso como terapia sustitutiva eficaz en esta condición.

 

 

 

 

 

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Fuente y lecturas recomendadas:
  1. Danowitz, M., & Grimberg, A. (2022). Clinical Indications for Growth Hormone Therapy. Advances in pediatrics, 69(1), 203–217. https://doi.org/10.1016/j.yapd.2022.03.005
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