Cánulas de traqueostomía
Cánulas de traqueostomía

Cánulas de traqueostomía

Las cánulas de traqueostomía constituyen el componente central de una traqueostomía funcional, ya que establece una comunicación permanente o temporal entre la luz traqueal y el medio externo. Su función no se limita a mantener la permeabilidad de la vía aérea, sino que también condiciona la eficacia de la ventilación mecánica, la protección del árbol respiratorio frente a la aspiración, la eliminación de secreciones, la posibilidad de fonación, el confort del paciente y la aparición de complicaciones locales y sistémicas. Debido a que las características anatómicas y fisiopatológicas de cada paciente son diferentes, no existe una cánula universal. En consecuencia, la disponibilidad de múltiples tipos, dimensiones y configuraciones responde a la necesidad de individualizar el tratamiento para optimizar la función respiratoria y minimizar el daño traqueal.

La elección apropiada de una cánula representa una decisión clínica de gran importancia porque modifica directamente la resistencia al flujo aéreo, el trabajo respiratorio, la distribución de las presiones durante la ventilación con presión positiva, la facilidad para la aspiración de secreciones, la posibilidad de comunicación verbal y el riesgo de lesiones traqueales. Una selección inadecuada puede favorecer hipoventilación, incremento del trabajo respiratorio, traumatismo de la mucosa, ulceración, necrosis por presión, formación de tejido de granulación, estenosis y fracaso del destete de la ventilación mecánica.

La vía aérea superior cumple funciones que normalmente pasan inadvertidas, entre ellas el calentamiento, humidificación y filtración del aire inspirado, además de participar en la fonación y en múltiples mecanismos de protección contra la aspiración. La creación de una traqueostomía desvía completamente el flujo aéreo de estas estructuras, modificando de forma importante la fisiología respiratoria.

La pérdida del acondicionamiento fisiológico del aire produce deshidratación del moco, disminución del transporte mucociliar, aumento de la viscosidad de las secreciones y mayor probabilidad de formación de tapones mucosos. Paralelamente, la interrupción del paso de aire por la laringe elimina la vibración normal de las cuerdas vocales, imposibilitando la fonación cuando el aire no alcanza la vía aérea superior.

Además, muchos pacientes portadores de traqueostomía presentan enfermedades neurológicas, insuficiencia respiratoria, traumatismos craneofaciales, lesiones cervicales, tumores o alteraciones anatómicas complejas que requieren soluciones específicas. Estas diferencias explican la existencia de múltiples diseños de cánulas.

Cánulas con balón

Las cánulas con balón incorporan un manguito inflable alrededor de su extremo distal que permite sellar parcialmente la tráquea.

El objetivo principal del balón consiste en impedir la fuga de aire durante la ventilación con presión positiva. Cuando existe un sello adecuado, el volumen corriente administrado por el ventilador alcanza de manera eficiente los pulmones, evitando pérdidas significativas de presión inspiratoria y mejorando el intercambio gaseoso.

Otra función importante consiste en disminuir el paso de secreciones orofaríngeas hacia la vía respiratoria inferior. Aunque el balón no constituye una barrera completamente impermeable frente a la aspiración, reduce significativamente el volumen de material aspirado cuando se mantiene dentro de los rangos adecuados de presión.

Los balones modernos utilizan principalmente el diseño de alto volumen y baja presión. Esta configuración distribuye la presión sobre una superficie amplia de la pared traqueal, disminuyendo la presión puntual ejercida sobre la mucosa.

Este principio tiene gran importancia fisiológica porque la perfusión capilar de la mucosa traqueal comienza a comprometerse cuando la presión ejercida supera aproximadamente la presión de perfusión capilar. Una presión excesiva puede producir isquemia, ulceración, necrosis cartilaginosa, condritis, traqueomalacia, estenosis y fístulas.

Los balones de bajo volumen y alta presión, ampliamente utilizados décadas atrás, producían lesiones isquémicas mucho más frecuentes, razón por la cual prácticamente han sido reemplazados.

Los balones de espuma representan una alternativa especial diseñada para adaptarse de manera pasiva al diámetro traqueal, disminuyendo parcialmente la presión ejercida sobre la pared.

Las presiones del balón deben mantenerse generalmente entre 20 y 30 cmH₂O para lograr un equilibrio entre la prevención de fugas y la preservación de la perfusión mucosa.

Cánulas sin balón

Las cánulas sin balón se utilizan cuando ya no existe necesidad de ventilación mecánica con presión positiva y el paciente conserva mecanismos protectores adecuados de la vía aérea.

Al no existir un balón que ocluya parcialmente la tráquea, el aire puede circular alrededor del tubo hacia la laringe, favoreciendo la producción de voz y permitiendo una respiración más fisiológica.

Estas cánulas disminuyen considerablemente el riesgo de lesiones por presión sobre la mucosa traqueal y facilitan el proceso de decanulación progresiva.

Son especialmente útiles durante las etapas finales del destete ventilatorio, en pacientes neurológicamente estables y en quienes presentan adecuada capacidad para eliminar secreciones.

Cánulas de doble cánula

Las cánulas de doble cánula incorporan una cánula externa permanente y una cánula interna removible.

Esta configuración responde a un problema fisiopatológico frecuente: la acumulación progresiva de secreciones secas adheridas al interior del tubo.

El diámetro interno de una cánula puede reducirse significativamente incluso por pequeños depósitos de moco, aumentando de manera exponencial la resistencia al flujo aéreo de acuerdo con la ley de Poiseuille, según la cual pequeñas disminuciones del radio generan incrementos muy importantes de la resistencia.

La posibilidad de retirar únicamente la cánula interna permite restaurar rápidamente el diámetro funcional del tubo sin necesidad de retirar toda la traqueostomía.

Esto disminuye el riesgo de pérdida accidental de la vía aérea, reduce el tiempo de interrupción de la ventilación mecánica y facilita la higiene cotidiana tanto durante la hospitalización como en el domicilio.

Por esta razón, la limpieza periódica de la cánula interna constituye una recomendación universal.

Cánulas fenestradas

Las cánulas fenestradas poseen una o varias aberturas en su pared posterior situadas proximalmente al extremo distal.

Cuando el balón se encuentra desinflado y la cánula interna apropiada ha sido retirada o sustituida por una versión fenestrada, parte del aire espirado atraviesa dichas fenestraciones, asciende por la laringe y genera vibración de las cuerdas vocales.

Este mecanismo permite recuperar parcialmente la comunicación verbal sin necesidad de retirar completamente la traqueostomía.

Sin embargo, estas cánulas requieren una selección cuidadosa porque las fenestraciones pueden favorecer la formación de tejido de granulación si no coinciden correctamente con la luz traqueal.

Asimismo, no son apropiadas durante ventilación mecánica con balón inflado debido a pérdidas importantes de aire.

Cánulas especializadas

La enorme variabilidad anatómica entre pacientes ha motivado el desarrollo de diseños especializados.

Cánulas con refuerzo de alambre espiral

Incorporan un refuerzo metálico interno que incrementa la flexibilidad sin permitir el colapso de la luz.

Resultan particularmente útiles cuando el cuello permanece en posiciones forzadas, durante cirugía o en pacientes con compresión extrínseca de la vía aérea.

Cánulas con longitud proximal adicional

Algunos pacientes presentan obesidad importante, cuello corto o incremento considerable del espesor de tejidos blandos cervicales.

En estos casos, una cánula convencional puede quedar insuficientemente introducida o ejercer tensión constante sobre el estoma.

Las cánulas con longitud proximal adicional permiten que el segmento externo atraviese adecuadamente el tejido cervical sin modificar excesivamente la posición del extremo distal.

Cánulas con longitud distal adicional

Pacientes con desviaciones traqueales, traqueomalacia localizada, estenosis o alteraciones anatómicas requieren que el extremo distal alcance zonas más profundas de la tráquea.

Estas cánulas reducen el riesgo de desplazamiento y optimizan la ventilación.

Cánulas con puerto de aspiración subglótica

Estas cánulas incluyen un conducto independiente destinado a aspirar secreciones acumuladas inmediatamente por encima del balón.

Esta región constituye uno de los principales reservorios bacterianos responsables de microaspiraciones repetidas durante la ventilación mecánica.

La eliminación continua o intermitente de dichas secreciones disminuye la incidencia de neumonía asociada a ventilación mecánica.

Cánulas diseñadas para traqueostomía percutánea

La traqueostomía percutánea genera un trayecto diferente al de la técnica quirúrgica abierta.

Las cánulas diseñadas específicamente para este procedimiento presentan características geométricas que facilitan su inserción, estabilización y adaptación al trayecto creado mediante dilatación.

Importancia de las dimensiones

Las dimensiones de una cánula no pueden resumirse únicamente mediante el diámetro interno.

Cada fabricante utiliza geometrías diferentes que modifican:

  • diámetro interno;
  • diámetro externo;
  • longitud;
  • radio de curvatura;
  • espesor de pared;
  • posición del balón.

Por esta razón, dos cánulas con igual diámetro interno pueden comportarse de manera completamente distinta.

El diámetro interno determina principalmente la resistencia al flujo y la facilidad para introducir sondas de aspiración o broncoscopios.

El diámetro externo condiciona el espacio ocupado dentro de la tráquea y la presión ejercida sobre la mucosa.

La longitud determina la posición del extremo distal respecto de la carina.

La curvatura influye en el alineamiento con el eje traqueal y en la distribución de fuerzas mecánicas.

Criterios para seleccionar una cánula

La elección debe individualizarse considerando simultáneamente:

  • mecánica pulmonar;
  • resistencia de la vía aérea;
  • necesidad de ventilación mecánica;
  • cantidad y viscosidad de secreciones;
  • posibilidad de fonación;
  • riesgo de aspiración;
  • anatomía cervical;
  • diámetro traqueal;
  • indicación específica de la traqueostomía;
  • posibilidad futura de decanulación.

Idealmente, la cánula debe ocupar aproximadamente dos tercios a tres cuartos del diámetro interno traqueal, permitiendo flujo suficiente alrededor del tubo cuando ello resulte clínicamente conveniente.

Una cánula demasiado pequeña incrementa la resistencia respiratoria y favorece fugas durante ventilación mecánica.

Por el contrario, una excesivamente grande aumenta el riesgo de lesiones isquémicas y dificulta el flujo alrededor del tubo.

Manejo inicial

Durante la colocación inicial se prefieren cánulas de plástico debido a su mayor biocompatibilidad, flexibilidad y menor traumatismo sobre la mucosa.

Durante el período posoperatorio inmediato la humidificación constituye un componente esencial del tratamiento.

La ausencia de humidificación favorece rápidamente la formación de costras, deshidratación del moco y obstrucción de la cánula.

Cambio de cánula

Después de una traqueostomía percutánea, la primera sustitución suele realizarse entre los 10 y 14 días.

Este intervalo permite la maduración parcial del trayecto traqueocutáneo, disminuyendo el riesgo de crear una falsa vía durante el recambio.

El reemplazo debe efectuarse antes cuando exista rotura del balón, obstrucción persistente, deterioro estructural del tubo o sospecha de infección asociada al dispositivo.

En el entorno hospitalario el procedimiento debe realizarse bajo supervisión de personal experimentado debido al riesgo de pérdida de la vía aérea.

Humidificación

La humidificación sustituye parcialmente la función fisiológica de la nariz y la nasofaringe.

El aire seco incrementa la evaporación del agua presente en la mucosa respiratoria, altera las propiedades reológicas del moco y disminuye la eficacia del transporte mucociliar.

Por ello, la humidificación resulta especialmente importante durante ventilación mecánica y en pacientes con secreciones abundantes o espesas.

Fijación

Las cintas de fijación estabilizan la cánula y disminuyen la probabilidad de decanulación accidental.

La estabilidad mecánica adquiere especial importancia durante los primeros días posteriores a la cirugía, cuando el trayecto aún no se encuentra completamente formado.

En pacientes sometidos a cirugía reconstructiva cervical pueden requerirse técnicas alternativas para evitar compromiso vascular de los colgajos.

Aspiración de secreciones

La aspiración constituye un procedimiento terapéutico indicado únicamente cuando existen signos clínicos de acumulación de secreciones.

Entre ellos destacan:

  • ruidos respiratorios audibles;
  • disminución del flujo aéreo;
  • secreciones visibles;
  • sospecha de obstrucción;
  • cambio de cánula;
  • desinflado del balón.

La aspiración rutinaria sin indicación aumenta el traumatismo de la mucosa, favorece sangrado, induce broncoespasmo y puede producir hipoxemia transitoria.

Complicaciones tempranas

Las complicaciones ocurridas durante los primeros 7 días suelen relacionarse con el procedimiento quirúrgico o con la inmadurez del trayecto.

La obstrucción aguda por tapón mucoso representa una de las emergencias más frecuentes y potencialmente mortales.

El sangrado puede originarse por lesión vascular durante la cirugía o por traumatismo posterior.

La infección suele localizarse inicialmente en el estoma y puede progresar hacia planos profundos.

Las lesiones de la pared posterior traqueal aparecen principalmente durante procedimientos técnicamente difíciles.

El neumotórax y el neumomediastino derivan de lesiones pleurales o de disección aérea.

La decanulación precoz puede provocar pérdida completa de la vía aérea debido a que el trayecto aún no está consolidado.

La inserción en falsa vía constituye una complicación crítica porque impide la ventilación efectiva y favorece enfisema subcutáneo.

Complicaciones tardías

Después de la primera semana predominan las alteraciones secundarias a inflamación crónica y remodelación tisular.

La estenosis traqueal resulta de fibrosis cicatricial secundaria a lesión mucosa persistente.

La estenosis subglótica aparece cuando el daño afecta regiones proximales de la vía aérea.

El tejido de granulación representa una respuesta inflamatoria crónica al traumatismo mecánico continuo.

La traqueomalacia se produce por debilitamiento progresivo de los anillos cartilaginosos debido a presión prolongada del balón.

La fístula traqueoesofágica aparece cuando la necrosis compromete simultáneamente la pared posterior de la tráquea y la pared anterior del esófago.

La fístula traqueoinnominada constituye una de las complicaciones más devastadoras por erosión de la arteria innominada, generando hemorragia masiva con elevada mortalidad.

Diversos estudios han demostrado que el tamaño del tubo influye significativamente sobre la incidencia de complicaciones.

Los tubos excesivamente grandes incrementan la presión sobre la mucosa, favoreciendo ulceración, necrosis, estenosis y formación de tejido de granulación.

Los tubos demasiado pequeños aumentan la resistencia al flujo, favorecen obstrucción por secreciones y dificultan la ventilación mecánica.

La incidencia global de complicaciones posteriores a la traqueostomía oscila aproximadamente entre 15 % y 34 %. Entre las complicaciones notificadas con mayor frecuencia destacan la neumonía, la obstrucción de la cánula, el sangrado y la decanulación accidental.

Manejo de la decanulación accidental

La decanulación accidental constituye una urgencia médica.

Cuando ocurre durante los primeros 7 días, el trayecto traqueocutáneo permanece inmaduro y puede colapsarse rápidamente.

En estas circunstancias se recomienda intentar la recanulación utilizando una cánula del mismo tamaño o un tamaño menor para disminuir el riesgo de crear una falsa vía.

Tras una recanulación exitosa, el paciente debe permanecer en observación debido a la posibilidad de desplazamiento secundario, obstrucción, sangrado o insuficiencia respiratoria.

 

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Fuente y lecturas recomendadas:
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