Hipertensión portal en cirrosis hepática

Hipertensión portal en cirrosis hepática
Hipertensión portal en cirrosis hepática

La hipertensión portal es una complicación significativa de la cirrosis descompensada y desempeña un papel importante en el desarrollo de la ascitis y la hemorragia por várices esofagogástricas. Para comprender mejor esta relación, es necesario explicar qué es la hipertensión portal y cómo se relaciona con la cirrosis.

La hipertensión portal se refiere al aumento de la presión en el sistema de venas que lleva la sangre desde los órganos abdominales al hígado. En condiciones normales, la sangre fluye sin problemas a través del hígado y luego regresa al corazón a través de la vena cava inferior. Sin embargo, en la cirrosis, el hígado se encuentra dañado y la formación excesiva de tejido cicatricial (fibrosis) obstaculiza el flujo sanguíneo normal a través del órgano.

La fibrosis y la formación de cicatrices en el hígado comprimen las venas hepáticas y obstruyen el flujo sanguíneo. Esto provoca un aumento de la presión en el sistema portal, que es responsable de llevar la sangre desde el intestino, el bazo y otros órganos abdominales al hígado. A medida que la presión en el sistema portal aumenta, se desarrolla la hipertensión portal.

La hipertensión portal tiene varias consecuencias que contribuyen a la aparición de la ascitis y la hemorragia por várices esofagogástricas en la cirrosis descompensada.

  • Ascitis: La hipertensión portal causa un desequilibrio en las fuerzas de presión dentro de los vasos sanguíneos del abdomen, lo que resulta en la acumulación de líquido en la cavidad abdominal, conocida como ascitis. La presión en las venas hepáticas aumenta, lo que dificulta el retorno de la sangre desde el sistema portal hacia el corazón. Esto provoca que el líquido se filtre desde los vasos sanguíneos hacia el espacio peritoneal, causando la acumulación de líquido en el abdomen.
  • Várices esofagogástricas: La hipertensión portal también causa una dilatación y aumento de la presión en las venas colaterales que se desarrollan alrededor del esófago y el estómago. Estas venas colaterales, conocidas como várices esofagogástricas, se forman como una vía alternativa para el flujo sanguíneo debido a la obstrucción en las venas hepáticas. Sin embargo, estas várices son débiles y propensas a la ruptura, lo que puede provocar hemorragia gastrointestinal grave.

La presencia de ascitis y várices esofagogástricas en la cirrosis descompensada indica un estado avanzado de la enfermedad hepática. Estas complicaciones son consecuencia directa de la hipertensión portal, que a su vez se deriva de la fibrosis y la distorsión estructural del hígado en la cirrosis.

Es importante destacar que la hipertensión portal y sus complicaciones pueden ser manejadas mediante diferentes estrategias terapéuticas. Estas pueden incluir medicamentos para reducir la presión portal, procedimientos endoscópicos para tratar las várices esofagogástricas y la restricción de sodio y líquidos para el control de la ascitis. El trasplante de hígado puede ser considerado en casos graves de cirrosis descompensada con hipertensión portal y sus complicaciones asociadas.

 

 

 

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