¿Qué es la enfermedad ulcerosa péptica?

¿Qué es la enfermedad ulcerosa péptica?
¿Qué es la enfermedad ulcerosa péptica?
Concepto

La úlcera péptica es una alteración de la mucosa gástrica o duodenal que surge cuando se deterioran o agotan los factores de defensa normales de la mucosa por factores luminales agresivos como ácido y pepsina. Las úlceras se extienden a través de la capa muscular de la mucosa y suelen tener 5 mm de diámetro.

 

Localización de las úlceras

Las úlceras pépticas ocurren con una frecuencia cinco veces mayor en el duodeno, y más de 95% de ellas se encuentra en el bulbo o el conducto pilórico.

En estómago las úlceras benignas se localizan casi siempre en antro (60%) o en la unión del antro con el cuerpo en la curvatura menor (25%).

 

Epidemiología

Las úlceras pépticas pueden aparecer en cualquier grupo de edad; las úlceras duodenales se presentan con mayor frecuencia en pacientes de 30 a 55 años de edad; las úlceras gástricas son más comunes entre los 55 y 70 años.

La incidencia de enfermedad ulcerosa duodenal disminuyó de manera sorprendente en los últimos años gracias  a la erradicación de H. pylori.

La incidencia de úlceras gástricas no ha disminuido debido al consumo generalizado de antiinflamatorios no esteroideos y ácido acetilsalicílico.

 

Causas

Las dos causas principales de enfermedad ulcerosa péptica son:

    • Antiinflamatorios no esteroideos.
    • infección crónica por H. pylori.

 

✳ Ni el alcohol, ni factores alimentarios o el estrés parecen causar enfermedad ulcerosa.

Menos de 5 a 10% de las úlceras son causadas por otros trastornos, que incluyen:

    • estados de hipersecreción ácida.
    • citomegalovirus.
    • enfermedad de Crohn.
    • linfoma.
    • consumo de fármacos.
    • cirrosis o nefropatías crónicas.
    • idiopáticas.

 

La infección por H. pylori con gastritis relacionada, y en algunos casos duodenitis, parece que es un factor necesario para la mayor parte de las úlceras duodenales y gástricas.

En personas con úlcera duodenal, la prevalencia de infección por H. pylori es de 75 a 90%. Después de la erradicación satisfactoria de H. pylori con antibióticos, se reducen de manera sorprendente las tasas de recurrencia de la úlcera.

En quienes usan antiinflamatorios no esteroideos por tiempo prolongado hay una prevalencia de 10 a 20% de úlceras gástricas y 2 a 5% de duodenales. La infección por H. pylori triplica el riesgo de enfermedad ulcerosa y de complicaciones en pacientes que toman antiinflamatorios no esteroideos o ácido acetilsalicílico en dosis bajas.

 

Manifestaciones clínicas

La característica distintiva de la enfermedad ulcerosa péptica que se presenta en 80 a 90% de los pacientes se presenta dolor epigástrico (dispepsia). Cerca de 20% de los enfermos con complicaciones de una úlcera, como hemorragia, no tiene síntomas precedentes.

En alrededor de 60% de los individuos con complicaciones ulcerosas relacionadas con antiinflamatorios no esteroideos, no hay antecedentes sintomáticos.

El dolor que se presenta en la enfermedad ulcerosa regularmente está bien localizado en el epigastrio y no es intenso. Se describe como corrosivo, sordo, constante o similar a la sensación de hambre. El dolor suele aliviarse con alimentos o antiácidos, en especial en úlceras duodenales, y reaparece 2 a 4 horas después. En muchos pacientes con enfermedad ulcerosa péptica no existe relación del dolor epigástrico con las comidas o refieren que empeora con ellas.

Dos tercios de las úlceras duodenales y un tercio de las gástricas se manifiestan con dolor nocturno lo suficientemente intenso que despierta al paciente.

Un dolor epigástrico constante o irradiado puede indicar penetración o perforación de la úlcera péptica. El dolor epigástrico intenso es atípico de la enfermedad ulcerosa péptica a menos que se complique con perforación o penetración.

Las úlceras gástricas pueden manifestarse con náuseas y anorexia. Pocas veces hay vómito y pérdida de peso importantes en la enfermedad ulcerosa no complicada; su presencia puede sugerir obstrucción pilórica o neoplasia maligna del estómago.

 

Exámenes complementarios

Biometría hemática: Puede ocurrir anemia en una pérdida aguda de sangre por una úlcera con hemorragia o por una hemorragia crónica. La leucocitosis sugiere penetración o perforación de la úlcera péptica. La amilasa sérica alta en un individuo con dolor epigástrico intenso sugiere penetración de la úlcera en el páncreas.

Endoscopía: El procedimiento de elección para el diagnóstico de úlceras duodenales o gástricas es la endoscopia de la porción superior del tubo digestivo.

Biopsia: Las úlceras duodenales nunca son malignas y no necesitan biopsia. De 3 a 5% de las úlceras gástricas con aspecto benigno resultan malignas. Siempre deben practicarse biopsias del borde de la úlcera.

Serie esofagogastroduodenal con bario:  es menos sensible para la detección de úlceras y menos exacta para diferenciar si son benignas o malignas, por lo que se ha sustituido con la endoscopia de la porción superior del tubo digestivo.

Tomografía computarizada de abdomen:  se solicita cuando se sospechan complicaciones de úlcera péptica como perforación, penetración u obstrucción.

Detección de Helicobacter pylori: En pacientes con sospecha de úlcera péptica debe llevarse a cabo una valoración sin penetración corporal para H. pylori con estudios de antígeno fecal o prueba de urea en el aliento, ambos con una sensibilidad y especificidad de 95%. Los estudios serológicos para la detección de H. pylori tienen una  sensibilidad de 85% y especificidad de 79% por lo que solo se solicitan a falta de antígeno fecal o prueba de urea en aliento.

 

 

 

Homo medicus

 


 

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