Variantes anatómicas de la vesícula y vías biliares

Variantes anatómicas de la vesícula y vías biliares
Variantes anatómicas de la vesícula y vías biliares

La descripción típica del árbol biliar extrahepático y sus arterias se aplica sólo a casi una tercera parte de los individuos.

La vesícula biliar puede tener posiciones anormales, ser intrahepática, rudimentaria, tener formas anómalas o estar duplicada.

La ausencia congénita aislada de la vesícula biliar es muy rara, con una incidencia publicada de 0.03%. Antes de establecer el diagnóstico, es necesario descartar la presencia de una vesícula intrahepática o de posición anómala.

La duplicación de la vesícula biliar con dos cavidades y dos conductos císticos separados tiene una incidencia de casi uno en cada 4,000 personas. Se presenta en dos variedades principales:

  • la forma más común, en la que cada vesícula biliar tiene su conducto cístico que desemboca de manera independiente en la misma parte del árbol biliar extrahepático, o en sitios diferentes
  • la forma de dos conductos císticos que se funden antes de penetrar en el colédoco.

La duplicación de la vesícula biliar es clínicamente importante sólo cuando algún proceso patológico afecta uno o ambos órganos.

Una vesícula biliar del lado izquierdo con un conducto cístico que desemboca en el conducto hepático izquierdo o en el colédoco y el retrodesplazamiento de la vesícula biliar, son en extremo raros.

Una vesícula biliar parcial o totalmente intrahepática, se acompaña de una incidencia mayor de colelitiasis.

Los conductos pequeños (de Luschka) pueden drenar de modo directo desde el hígado al cuerpo de la vesícula biliar. Cuando se encuentran, pero no se reconocen durante una cole cistectomía, en ocasiones se produce un escape y acumulación de bilis (biloma) en el abdomen.

En casi 5% de los casos existe un conducto hepático derecho accesorio.

Las anomalías de las arterias hepática y cística son muy comunes y ocurren hasta en 50% de las personas. En casi 5% de los casos hay dos arterias hepáticas derechas, una de la arteria hepática común y la otra de la arteria mesentérica superior. En 20% de los pacientes, la arteria hepática derecha proviene de la arteria mesentérica superior.

La arteria cística procede de la arteria hepática derecha en casi 90% de los casos, pero puede surgir de las arterias hepática izquierda, hepática común, gastroduodenal o mesentérica superior.

 

 

 

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