Acciones de las hormonas tiroideas en el organismo

Acciones de las hormonas tiroideas en el organismo
Acciones de las hormonas tiroideas en el organismo

La hormona tiroidea ejerce efectos generales y específicos sobre el crecimiento. El efecto de la hormona tiroidea sobre el crecimiento se manifiesta sobre todo en los niños en edad de desarrollo.

  • En los niños hipotiroideos, la velocidad de crecimiento es mucho más lenta
  • En los niños hipertiroideos a menudo experimentan un crecimiento esquelético excesivo, por lo que son bastante más altos de lo que les correspondería según su edad.
  • Los huesos maduran con mayor rapidez y las epífisis se cierran a una edad temprana, por lo que el crecimiento resulta más breve y la estatura final en la edad adulta puede ser, en realidad, menor.

Un efecto importante de la hormona tiroidea consiste en el estímulo del crecimiento y del desarrollo del cerebro durante la vida fetal y en los primeros años de vida posnatal. Si el feto no posee cantidades suficientes de hormona tiroidea, el crecimiento y la maduración del cerebro antes y después del nacimiento se retrasarán y su tamaño será más pequeño de lo normal. El niño que carece de glándula tiroides presentará un retraso mental permanente.

La hormona tiroidea estimula casi todas las fases del metabolismo de los hidratos de carbono, entre ellos, la rápida captación de glucosa por las células, el aumento de la glucólisis, el incremento de la gluconeogenia, una mayor absorción en el tubo digestivo e incluso una mayor secreción de insulina.

La hormona tiroidea también potencia casi todos los aspectos del metabolismo de los lípidos. Los lípidos se movilizan con rapidez del tejido adiposo, lo que disminuye los depósitos de grasas del organismo. La movilización de los lípidos del tejido adiposo incrementa asimismo la concentración plasmática de ácidos grasos libres y acelera considerablemente su oxidación por las células.

El incremento de hormona tiroidea induce un descenso de la concentración plasmática de colesterol, fosfolípidos y triglicéridos, aunque eleva los ácidos grasos libres. Por el contrario, la disminución de la secreción tiroidea aumenta en gran medida la concentración plasmática de colesterol, fosfolípidos y triglicéridos y casi siempre origina un depósito excesivo de lípidos en el hígado.

Uno de los mecanismos mediante los cuales la hormona tiroidea reduce la concentración plasmática de colesterol consiste en el notable aumento de la secreción de colesterol hacia la bilis y su pérdida consiguiente por las heces.

La hormona tiroidea incrementa la cantidad de numerosas enzimas corporales y las vitaminas suponen una parte esencial de algunas enzimas o coenzimas, por lo que la hormona tiroidea aumenta las necesidades de vitaminas.

La hormona tiroidea aumenta el metabolismo de casi todas las células del organismo, por lo que, en cantidades excesivas, tiende a elevar el metabolismo basal hasta un 60 a un 100% por encima de las cifras normales. Cuando no se produce hormona tiroidea, el metabolismo basal disminuye hasta la mitad de lo normal.

Los grandes aumentos de la concentración de hormona tiroidea casi siempre producen adelgazamiento, mientras que su disminución marcada se asocia en la mayoría de los casos a una ganancia ponderal; la hormona tiroidea también incrementa el apetito, lo que compensa el cambio metabólico.

El aumento del metabolismo en los tejidos acelera la utilización de oxígeno e induce la liberación de cantidades excesivas de productos metabólicos finales a partir de los tejidos. Estos efectos dilatan los vasos de casi todos los tejidos orgánicos, elevando así el flujo sanguíneo. La elevación es más acusada en la piel, debido a la mayor necesidad de eliminar el calor del organismo.

Como consecuencia del mayor flujo sanguíneo, aumenta también el gasto cardíaco, que en ocasiones se eleva al 60% o más por encima de sus valores normales cuando existe una cantidad excesiva de hormona tiroidea; en cambio, disminuye hasta la mitad del valor normal en el hipotiroidismo grave.

La hormona tiroidea aumenta la frecuencia cardíaca pues ejerce un efecto directo sobre la excitabilidad del corazón, que a su vez aumenta la frecuencia cardíaca.

La mayor actividad enzimática inducida por la producción elevada de hormona tiroidea aumenta la fuerza del corazón cuando se secreta un ligero exceso de hormona tiroidea. Cuando la concentración de hormona tiroidea asciende de forma notable, la potencia del músculo cardíaco se deprime, debido a un catabolismo proteico excesivo y prolongado.

El incremento del metabolismo eleva la utilización de oxígeno y la formación de dióxido de carbono; estos efectos activan todos los mecanismos que aumentan la frecuencia y la profundidad de la respiración.

La hormona tiroidea aumenta el apetito y el consumo de alimentos, favorece la secreción de los jugos digestivos y la motilidad del aparato digestivo.

En general, la hormona tiroidea acelera la función cerebral, aunque los procesos del pensamiento pueden estar disociados; por el contrario, la ausencia de hormona tiroidea disminuye la velocidad de la función cerebral.

Un ligero incremento de la hormona tiroidea desencadena una reacción muscular enérgica, pero cuando la cantidad de hormona resulta excesiva, los músculos se debilitan a causa del catabolismo excesivo de las proteínas. La carencia de hormona tiroidea reduce la actividad de los músculos, que se relajan lentamente tras la contracción.

La hormona tiroidea causa un aumento de la reactividad de las sinapsis neuronales en las regiones de la médula espinal que controlan el tono muscular lo que causa un temblor.

La hormona tiroidea ejerce un efecto agotador sobre la musculatura y sobre el sistema nervioso central, por lo que las personas con hipertiroidismo suelen sentirse siempre cansadas, aunque les resulte difícil conciliar el sueño debido a sus efectos excitantes sobre las sinapsis. El hipotiroidismo se caracteriza por una somnolencia extrema sueño prolongado.

El aumento de la concentración de hormona tiroidea eleva la secreción de casi todas las demás glándulas endocrinas y a la vez la necesidad tisular de hormonas.

La carencia de hormona tiroidea en varones provoca a menudo pérdida de la libido, mientras que su concentración excesiva causa a veces impotencia. En las mujeres, la falta de hormona tiroidea produce a menudo menorragia, y polimenorrea; en determinados casos la ausencia de hormona tiroidea induce menstruaciones irregulares y en ocasiones amenorrea; disminución de la libido.

 

 

 

 

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