¿Cómo se identifica y trata la anemia por hemorragia aguda?

¿Cómo se identifica y trata la anemia por hemorragia aguda?
¿Cómo se identifica y trata la anemia por hemorragia aguda?

La hemorragia causa anemia por dos mecanismos principales:

  • Pérdida inmediata de eritrocitos y agotamiento de los depósitos de hierro cuando la hemorragia es prolongada, lo que termina por generar ferropenia.
  • La anemia que se genera después de una hemorragia aguda puede ser externa (como sucede después de un traumatismo o hemorragia obstétrica) o interna (como en el caso de un hemorragia de tubo digestivo, rotura de bazo, embarazo ectópico roto, hemorragia subaracnoidea).

Después de una hemorragia repentina abundante, hay tres etapas clínicas/fisiopatológicas identificables clínicamente y por laboratorio que son las siguientes:

  • La hipovolemia, que constituye un peligro en especial para los órganos con irrigación abundante, como el encéfalo y los riñones; por consiguiente, los peligros principales son síncope e insuficiencia renal aguda. Durante esta etapa la biometría hemática no muestra señales de anemia porque la concentración de hemoglobina no se modifica.
  • Como respuesta de urgencia a la hemorragia aguda, los barorreceptores y receptores de estiramiento causan la liberación de vasopresina y otros péptidos y el líquido se desplaza del compartimiento extravascular al intravascular, lo que genera hemodilución; por eso, la hipovolemia se convierte de manera gradual en anemia. El grado de anemia refleja la magnitud de la hemorragia: si tres días después la hemoglobina es de unos 7 g/100 mL, significa que se ha perdido cerca del 50% de la sangre total.
  • Siempre y cuando la hemorragia se detenga, la respuesta de la médula ósea mejora de forma gradual la anemia. En esta fase del proceso, el recuento de reticulocitos y la concentración de eritropoyetina se elevarán.

El diagnóstico de anemia poshemorrágica aguda se debe sospechar cuando se observa un descenso repentino de la hemoglobina, sin importar los antecedentes que ofrezca el paciente.

El método que debe seguirse para tratar la anemia por hemorragia consta de dos partes:

  • Es necesario sustituir de inmediato la sangre perdida. A diferencia de muchas anemias crónicas, en las que la prioridad es encontrar y corregir la causa de la anemia y no siempre es necesario administrar una transfusión porque el organismo se adapta a la anemia, con la anemia aguda sucede lo contrario; puesto que el cuerpo no se adapta a la anemia, la prioridad es administrar una transfusión.
  • Es fundamental detener la hemorragia y eliminar su origen. Ante una hemorragia aguda, se prefiere la expansión con plasma más que con solución salina, porque puede ocurrir interferencia en la hemostasia por la dilución de los factores de coagulación.

Un objetivo muy anhelado de la medicina de urgencias ha sido durante mucho tiempo el contar con un sustituto de la sangre del que pudiera disponerse en todo el mundo, adecuado para cualquier receptor, fácil de almacenar y transportar, inocuo y tan eficaz como la sangre misma.

 

 

 

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