Principales cambios endócrinos durante el embarazo

Principales cambios endócrinos durante el embarazo
Principales cambios endócrinos durante el embarazo

Durante el embarazo normal, la glándula hipofisaria aumenta cerca de 135%. La hipertrofia hipofisaria que se presenta durante el embarazo es causada principalmente por hipertrofia e hiperplasia estimulada por estrógenos de los lactotropos.

La glándula hipofisaria, aumentada en tamaño debido al embarazo, involuciona de manera rápida y alcanza el tamaño normal a los 6 meses después del parto.

Al principio del embarazo la hormona del crecimiento se secreta predominantemente desde la glándula hipofisaria materna; a las 6 semanas de gestación comienza a ser secretada por la placenta; alrededor de la semana 20 la placenta es la principal fuente de secreción. Los valores séricos maternos de hormona del crecimiento durante el embarazo aumentan lentamente cerca de 3.5 ng/mL a las 10 semanas hasta una meseta aproximadamente de 14 ng/mL, después de 28 semanas.

La hormona del crecimiento placentario difiere de la hormona de crecimiento hipofisaria en 13 residuos de aminoácidos, es secretada por el sincitiotrofoblasto y tiene influencia en el crecimiento fetal.

Los niveles de prolactina plasmática materna aumentan notablemente durante el embarazo normal. Las concentraciones suelen ser 10 veces mayores al término (150 ng/mL) en comparación con las de las mujeres no embarazadas. La función principal de la prolactina materna es asegurar la lactancia. Al principio del embarazo, la prolactina actúa para iniciar la síntesis de DNA y la mitosis de las células epiteliales glandulares y las células alveolares presecretoras de la mama. 

La prolactina incrementa la cantidad de receptores de estrógeno y prolactina en estas células. Finalmente, la prolactina promueve la síntesis de RNA de las células alveolares mamarias, la galactopoyesis y la producción de caseína, lactoalbúmina, lactosa y lípidos. La prolactina está presente en el líquido amniótico en altas concentraciones. Se encuentran niveles de hasta 10,000 ng/mL de las 20 a 26 semanas de gestación. La decidua uterina es el sitio de síntesis de la prolactina que se encuentra en el líquido amniótico.

La glándula tiroides aumenta la producción de hormonas tiroideas en 40 a 100% para satisfacer las necesidades maternales y fetales durante el embarazo. Los niveles séricos totales de T4 aumentan bruscamente a partir de las 6 a las 9 semanas de gestación y alcanzan un nivel estable a las 18 semanas. El feto depende de la T4 materna, que atraviesa la placenta en pequeñas cantidades para mantener la función tiroidea fetal normal.

La tiroides fetal no comienza a concentrar yodo hasta las 10 a 12 semanas de gestación. La síntesis y secreción de la hormona tiroidea por la TSH de la hipófisis fetal se produce cerca de las 20 semanas. Los requerimientos de yodo aumentan durante el embarazo normal. En mujeres con ingesta baja o marginal, la deficiencia puede manifestarse como niveles bajos de T4 y niveles de TSH más altos.

El calcio necesario para el crecimiento fetal y la lactancia se logran extraer, al menos en parte, del esqueleto materno. La formación del esqueleto fetal es a expensas de la madre, de modo que el embarazo es un periodo vulnerable para la osteoporosis. La mineralización del esqueleto fetal requiere cerca de 30 gramos de calcio, fundamentalmente durante el tercer trimestre. Durante el embarazo, la cantidad de calcio absorbido aumenta de manera gradual y alcanza un aproximado de 400 mg/día en el tercer trimestre.

A principios del embarazo, los niveles de hormona adrenocorticotrópica circulante, también conocida como corticotropina, se reducen drásticamente. La actividad androgénica aumenta durante el embarazo e incrementa los niveles plasmáticos maternos de androstenediona y testosterona.

 

 

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Fuente: F. Gary Cunningham, et al. Williams Obstetricia. 25ed. McGraw Hill. 2019

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