El lupus eritematoso sistémico es una enfermedad autoinmune que se caracteriza por una extraordinaria diversidad clínica y biológica, lo que la convierte en una entidad de difícil clasificación y diagnóstico. Esta heterogeneidad se refleja tanto en la variabilidad del curso de la enfermedad como en su pronóstico, que puede diferir ampliamente de un paciente a otro. En algunos individuos, la enfermedad puede presentarse de manera insidiosa y casi imperceptible, con signos mínimos que pasan desapercibidos durante meses o años; en otros, puede desencadenar brotes graves que afectan simultáneamente múltiples órganos y sistemas, generando complicaciones potencialmente graves y cambios clínicos rápidos.
Los signos y síntomas del lupus eritematoso sistémico abarcan una amplia gama de manifestaciones. Entre las más reconocibles se encuentran las erupciones cutáneas, como la típica erupción malar en forma de “alas de mariposa”, que se extiende sobre las mejillas y el puente nasal, así como la alopecia, que refleja el impacto de la enfermedad sobre los folículos pilosos. La afectación articular es frecuente y puede manifestarse como artritis simétrica, dolorosa e inflamatoria. La inflamación de las membranas serosas, que se traduce en pleuritis o serositis, y la afectación renal, denominada nefritis lúpica, son otras manifestaciones clínicas de especial relevancia por su impacto sobre la morbilidad y la mortalidad. Esta amplitud de síntomas, que pueden aparecer de manera aislada o combinada, y que pueden variar a lo largo del tiempo, hace que el diagnóstico precoz sea particularmente complejo.
Otro desafío importante en la práctica clínica es la respuesta variable al tratamiento. Los pacientes pueden mostrar respuestas muy distintas frente a la misma terapia, y los factores que determinan estas diferencias aún no se comprenden por completo. Esto genera frustración tanto para los profesionales de la salud, que deben ajustar los planes terapéuticos de manera individualizada, como para los pacientes, que enfrentan incertidumbre sobre la eficacia del tratamiento y la evolución de su enfermedad.
La raíz de esta heterogeneidad clínica probablemente reside en la compleja desregulación del sistema inmunitario que subyace a la patogénesis del lupus eritematoso sistémico. A nivel celular, la enfermedad surge de la interacción dinámica entre los componentes del sistema inmunitario innato y adaptativo. Esta interacción aberrante conduce a la sobreproducción de citocinas proinflamatorias, incluida la familia de los interferones de tipo I, y a la activación persistente del sistema del complemento. Como consecuencia, se forman y depositan complejos inmunitarios en tejidos y órganos específicos, lo que desencadena procesos inflamatorios crónicos y daño estructural progresivo. Esta cascada de eventos inmunológicos no solo explica la variabilidad de las manifestaciones clínicas, sino también la dificultad para predecir la respuesta a la terapia, dado que cada paciente presenta un perfil único de activación inmune y daño tisular.
Diagnóstico
El diagnóstico del lupus eritematoso sistémico constituye un desafío clínico complejo, pero resulta fundamental identificar la enfermedad de manera temprana para prevenir la aparición de brotes inflamatorios y el daño progresivo a los tejidos que puede derivarse de estos episodios. La historia natural de la enfermedad indica que el lupus comienza mucho antes de que se manifiesten síntomas clínicos evidentes; estudios han demostrado que autoanticuerpos específicos pueden detectarse en el suero de pacientes hasta entre tres y nueve años antes de que se establezca un diagnóstico clínico. Esto sugiere que el lupus tiene una fase preclínica prolongada, durante la cual la autoinmunidad ya está en marcha, aunque aún no produce manifestaciones orgánicas visibles.
Entre los primeros autoanticuerpos que aparecen se incluyen los anticuerpos antinucleares, así como los anticuerpos anti-Ro, anti-La y los anticuerpos antifosfolípidos. La presencia de estos autoanticuerpos indica una activación temprana del sistema inmunitario, y la aparición de nuevos subtipos de autoanticuerpos generalmente cesa una vez que la enfermedad clínica se ha establecido. Esta progresión refleja una transición desde una fase de autoinmunidad latente hacia un estado de enfermedad manifiesta, subrayando la importancia de la vigilancia serológica en individuos con factores de riesgo o signos precoces de lupus.
Entre las herramientas diagnósticas disponibles, la prueba de anticuerpos antinucleares representa un biomarcador altamente sensible para la detección de enfermedades reumáticas asociadas a autoanticuerpos. Este ensayo permite identificar la presencia de autoanticuerpos que se unen a una variedad de antígenos nucleares y citoplasmáticos, aunque su utilidad está limitada a la detección inicial, ya que no proporciona información confiable sobre la actividad de la enfermedad. Existen tres modalidades principales para la detección de estos anticuerpos: el inmunoensayo enzimático, el inmunoensayo multiplex y el ensayo de inmunofluorescencia indirecta sobre células HEp-2, siendo este último considerado el estándar de referencia por su sensibilidad y capacidad de detección de patrones específicos.
A pesar de su utilidad, la positividad de los anticuerpos antinucleares no es exclusiva del lupus. Hasta un cuarto de las personas sanas pueden presentar ANA positivos, lo que limita la especificidad de esta prueba como herramienta de cribado. Además, la mayor frecuencia de ANA positivos se observa en mujeres y en ciertos grupos étnicos y raciales, lo que refleja influencias genéticas y hormonales sobre la autoinmunidad. Entre los individuos sanos con ANA positivo, muchos presentan anticuerpos dirigidos contra el antígeno DFS70, asociado al patrón moteado fino denso, mientras que la presencia de anticuerpos anti-DFS70 es extremadamente rara en pacientes con sospecha de enfermedades reumáticas autoinmunes.
Para lograr un diagnóstico más específico, la detección de anticuerpos anti-ADN de doble cadena resulta especialmente valiosa. Estos anticuerpos poseen una alta especificidad para el lupus eritematoso sistémico y sus niveles se correlacionan directamente con la actividad de la enfermedad, siendo particularmente relevantes en pacientes con afectación renal. La medición de anti-ADN de doble cadena permite no solo confirmar el diagnóstico, sino también orientar el seguimiento clínico y la evaluación del riesgo de complicaciones renales, constituyendo así un pilar en la estrategia diagnóstica y de manejo temprano de la enfermedad.
Patrones que tienen correlaciones específicas con antígenos y enfermedades:
Patrón homogéneo
• Antígenos asociados: ADN de doble cadena, histonas, cromatina
• Enfermedades relacionadas: lupus eritematoso sistémico, lupus eritematoso sistémico inducido por fármacos, artritis idiopática juvenil, hepatitis autoinmune crónica
Patrón moteado fino denso
• Antígenos asociados: DFS70
• Enfermedades relacionadas: personas sanas y otras condiciones no relacionadas con enfermedades reumáticas autoinmunes sistémicas
Patrón centromérico
• Antígenos asociados: CENP-B (centrómero)
• Enfermedades relacionadas: esclerosis sistémica cutánea limitada, cirrosis biliar primaria
Patrón moteado fino
• Antígenos asociados: SS-A/Ro, SS-B/La, Mi-2, TIF1γ, Ku
• Enfermedades relacionadas: síndrome de Sjögren, lupus eritematoso sistémico, lupus eritematoso cutáneo subagudo, lupus eritematoso neonatal, bloqueo cardíaco congénito, dermatomiositis, esclerosis sistémica, superposición de esclerosis sistémica con miopatía autoinmune
Patrón moteado grueso
• Antígenos asociados: Sm, RNP, U1-RNP, ARN polimerasa III
• Enfermedades relacionadas: lupus eritematoso sistémico, esclerosis sistémica, enfermedad mixta del tejido conectivo, superposición de esclerosis sistémica con miopatía autoinmune, enfermedad del tejido conectivo indiferenciada
Patrón nucleolar
• Antígenos asociados: Th/To, PM/Scl, U3-RNP, ARN polimerasa I
• Enfermedades relacionadas: esclerosis sistémica, superposición de esclerosis sistémica con miopatía autoinmune, fenómeno de Raynaud, síndrome de Sjögren, cáncer
Criterios de clasificación EULAR/ACR 2019 para lupus eritematoso sistémico
En 2019, se desarrollaron criterios de clasificación del lupus eritematoso sistémico con el propósito principal de estandarizar la selección de pacientes para estudios de investigación y ensayos clínicos. Estos criterios representan una evolución respecto a versiones anteriores, ya que buscan combinar sensibilidad y especificidad mediante un enfoque ponderado y estructurado. Un aspecto fundamental es que se requiere un título de anticuerpos antinucleares igual o superior a 1:80 como criterio de entrada, dada su alta sensibilidad para detectar la enfermedad, cercana al 98 %. Este requisito asegura que solo los individuos con evidencia serológica de autoinmunidad entren en el sistema de clasificación, evitando así falsos positivos.
El sistema utiliza una puntuación con ponderación diferencial, donde cada criterio tiene un valor que refleja su relevancia clínica y diagnóstica. Un puntaje total igual o superior a diez puntos permite clasificar al paciente como portador de lupus eritematoso sistémico. Es importante destacar que estos criterios solo deben aplicarse cuando no existe una explicación alternativa que justifique los hallazgos clínicos o serológicos, lo que protege frente a errores de clasificación en presencia de otras enfermedades autoinmunes o inflamatorias. La validación de estos criterios se ha realizado tanto en adultos como en población pediátrica, mostrando sensibilidades de 92 % y 89 %, respectivamente, lo que confirma su utilidad y reproducibilidad en diferentes grupos de pacientes.
- Solo se cuenta un criterio por dominio, el que tenga mayor puntaje.
- No es necesario que los criterios se cumplan simultáneamente; basta con cumplir cada uno una vez.
- No se cuentan criterios que puedan explicarse por otras enfermedades.
- La clasificación como LES requiere ≥10 puntos y al menos un criterio clínico presente.
Criterio de entrada
- Título de anticuerpos antinucleares (ANA) ≥ 1:80. Este criterio debe cumplirse para poder aplicar los demás criterios de clasificación.
Dominio clínico
- Fiebre: Fiebre > 38,3 °C → 2 puntos
- Mucosas y piel
- Lupus cutáneo agudo → 6 puntos
(observado por un clínico, examen directo o revisión de fotografías)
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- Lupus cutáneo subagudo o discoide → 4 puntos
- Úlceras orales → 2 puntos
- Alopecia no cicatricial → 2 puntos
Sistema musculoesquelético
- Afectación articular → 6 puntos
(≥2 articulaciones con sinovitis o dolor a la palpación + ≥30 min de rigidez matinal)
Membranas serosas
- Pericarditis aguda → 6 puntos
- Derrame pleural o pericárdico → 5 puntos
(detectado por ultrasonido, radiografía, tomografía computarizada o resonancia magnética)
Afectación renal
- Biopsia renal clase III o IV → 10 puntos
- Biopsia renal clase II o V → 8 puntos
- Proteinuria > 0,5 g/24 h → 4 puntos
Sistema neurológico y psiquiátrico
- Convulsiones → 5 puntos
(generalizadas o parciales/focales)
- Psicosis → 3 puntos
(delirios o alucinaciones sin conciencia del problema, sin presencia de delirium)
- Delirium → 2 puntos
Hematológico
- Hemólisis autoinmune → 4 puntos
(Coombs directo positivo, haptoglobina baja, bilirrubina indirecta elevada, lactato deshidrogenasa elevada)
- Trombocitopenia <100×10⁹/L → 4 puntos
- Leucopenia <4×10⁹/L → 3 puntos
Dominio inmunológico
- Anticuerpos específicos para LES: Anti-ADN de doble cadena (anti-dsDNA) o anti-Smith → 6 puntos
- Anticuerpos antifosfolípidos: Anti-cardiolipina, anti-beta2-glicoproteína I, anticoagulante lúpico → 2 puntos
- Proteínas del complemento
- Niveles bajos de C3 y C4 → 4 puntos
- Niveles bajos de C3 o C4 → 3 puntos
Pruebas de complemento unido a células
El desarrollo de herramientas diagnósticas más precisas ha llevado a la creación de la prueba AVISE, comercializada por Exogen Diagnostics. Esta prueba se basa en un panel multianalítico que emplea productos de activación del complemento unidos a células, conocidos como CB-CAPs, como biomarcadores tanto para el diagnóstico del lupus eritematoso sistémico como para la evaluación de la actividad de la enfermedad.
La prueba mide diversos componentes inmunológicos: autoanticuerpos específicos, C4d unido a eritrocitos y C4d unido a células B. Estos marcadores ofrecen una mayor sensibilidad que la medición estándar del complemento y los anticuerpos anti-ADN de doble cadena por sí solos, tanto en pacientes adultos como pediátricos. Además, los CB-CAPs permiten predecir la progresión de un lupus probable a un lupus clasificable según los criterios anteriores del American College of Rheumatology, ofreciendo así información sobre el riesgo de evolución hacia una forma más definida de la enfermedad.
Más allá del diagnóstico, las anomalías detectadas en los CB-CAPs también han demostrado correlacionarse con puntuaciones elevadas en índices de gravedad del lupus eritematoso sistémico, incluso en pacientes que presentan niveles de complemento normales, lo que subraya su valor como marcador pronóstico y herramienta de estratificación de riesgo.
Pruebas de interferón
Los interferones, tanto de tipo I como de tipo II, desempeñan un papel central en la fisiopatología del lupus eritematoso sistémico. Se ha observado que sus niveles están aumentados incluso antes de que la enfermedad sea clínicamente clasificable según los criterios establecidos, lo que sugiere que la activación del eje interferón es un evento temprano en la cascada autoinmune. Estos hallazgos respaldan la relevancia de los interferones como biomarcadores de investigación y posibles objetivos terapéuticos, aunque su aplicación clínica rutinaria aún está limitada por la falta de ensayos estandarizados y de disponibilidad comercial de pruebas funcionales de interferón en sangre.

Fuente y lecturas recomendadas:
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Aringer, M., Costenbader, K., Daikh, D., Brinks, R., Mosca, M., Ramsey-Goldman, R., Smolen, J. S., Wofsy, D., Boumpas, D. T., Kamen, D. L., Jayne, D., Cervera, R., Costedoat-Chalumeau, N., Diamond, B., Gladman, D. D., Hahn, B., Hiepe, F., Jacobsen, S., Khanna, D., Lerstrøm, K., … Johnson, S. R. (2019). 2019 European League Against Rheumatism/American College of Rheumatology Classification Criteria for Systemic Lupus Erythematosus. Arthritis & rheumatology (Hoboken, N.J.), 71(9), 1400–1412. https://doi.org/10.1002/art.40930
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Aringer M. EULAR/ACR classification criteria for SLE. Semin Arthritis Rheum. 2019 Dec;49(3S):S14-S17. doi: 10.1016/j.semarthrit.2019.09.009. PMID: 31779843.
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Lazar S, Kahlenberg JM. Systemic Lupus Erythematosus: New Diagnostic and Therapeutic Approaches. Annu Rev Med. 2023 Jan 27;74:339-352. doi: 10.1146/annurev-med-043021-032611. Epub 2022 Jul 8. PMID: 35804480.

