La actividad motora del tubo digestivo depende de un sistema electrofisiológico altamente organizado que permite coordinar la contracción del músculo liso a lo largo de todo el tracto gastrointestinal. A diferencia del músculo esquelético, cuya contracción depende exclusivamente de impulsos provenientes del sistema nervioso somático, el músculo liso gastrointestinal posee la capacidad de generar actividad eléctrica espontánea gracias a propiedades intrínsecas de sus células y a la acción coordinadora de las células intersticiales de Cajal, las cuales funcionan como marcapasos fisiológicos. Esta actividad eléctrica basal puede modificarse continuamente por la influencia del sistema nervioso entérico, del sistema nervioso autónomo, de hormonas gastrointestinales, de mediadores paracrinos y de estímulos mecánicos, permitiendo adaptar la motilidad a las necesidades funcionales de la digestión, absorción y propulsión del contenido intestinal. Esta organización constituye uno de los sistemas de control fisiológico más complejos del organismo y garantiza que cada segmento del tubo digestivo presente un patrón de motilidad específico y apropiado para su función. Esta información se fundamenta en evidencia experimental obtenida mediante registros electrofisiológicos intracelulares, estudios de biología molecular, análisis morfológicos y modelos animales, además de observaciones clínicas en seres humanos.
El potencial de membrana de las células musculares lisas gastrointestinales no permanece estable, sino que experimenta oscilaciones espontáneas y continuas. Dichas oscilaciones representan la base eléctrica sobre la cual se desarrollan los fenómenos contráctiles. El potencial de membrana en reposo suele variar entre aproximadamente −40 y −80 mV dependiendo del segmento del tubo digestivo, de la especie estudiada y del estado funcional del tejido. Estas diferencias reflejan la expresión diferencial de canales iónicos, bombas transportadoras y mecanismos reguladores de la permeabilidad de la membrana plasmática. La existencia de un potencial de membrana relativamente despolarizado, en comparación con otros tipos celulares excitables, facilita que pequeños cambios eléctricos puedan desencadenar respuestas mecánicas significativas. Esta información está respaldada por estudios electrofisiológicos realizados en músculo liso gastrointestinal de diversas especies.
La actividad eléctrica intrínseca del músculo liso gastrointestinal puede dividirse en dos fenómenos fundamentales: las ondas lentas y los potenciales en espiga. Aunque ambos representan fenómenos eléctricos, poseen mecanismos de generación, funciones fisiológicas y consecuencias mecánicas completamente diferentes.
Ondas lentas
Las ondas lentas constituyen oscilaciones rítmicas del potencial de membrana que aparecen de manera espontánea incluso en ausencia de estímulos nerviosos externos. No representan verdaderos potenciales de acción, ya que por sí mismas generalmente no producen una contracción significativa del músculo liso. Su principal función consiste en establecer el ritmo eléctrico básico del tubo digestivo y determinar los momentos durante los cuales el músculo presenta mayor probabilidad de generar potenciales en espiga y, por tanto, de contraerse.
Las ondas lentas se originan principalmente en las células intersticiales de Cajal, un tipo especializado de células mesenquimales distribuidas estratégicamente entre las fibras musculares lisas y los plexos nerviosos entéricos. Estas células poseen propiedades electrofisiológicas únicas que les permiten generar despolarizaciones espontáneas mediante oscilaciones cíclicas del calcio intracelular. Posteriormente, dichas despolarizaciones son transmitidas al músculo liso a través de abundantes uniones comunicantes, sincronizando la actividad eléctrica de extensas regiones del tubo digestivo.
El mecanismo responsable de la generación de las ondas lentas implica una compleja interacción entre liberación cíclica de calcio desde el retículo endoplásmico, activación de canales de cloro sensibles al calcio, intercambio sodio-calcio, apertura y cierre secuencial de canales de potasio, además de la participación de otros canales catiónicos no selectivos. Las oscilaciones del calcio intracelular producen cambios periódicos de la conductancia iónica, originando fluctuaciones repetitivas del potencial de membrana que posteriormente se propagan a través del tejido muscular.
La frecuencia de las ondas lentas no es uniforme en todo el tubo digestivo, sino que varía según el órgano, permitiendo que cada región desarrolle un patrón motor característico.
- En el estómago predominan aproximadamente 3 ondas lentas por minuto.
- En el duodeno se registran aproximadamente 12 ondas por minuto.
- En el yeyuno la frecuencia suele disminuir gradualmente hasta alrededor de 10 u 11 ondas por minuto.
- En el íleon distal la frecuencia continúa descendiendo hasta aproximadamente 8 o 9 ondas por minuto.
- En el colon existen múltiples marcapasos regionales que generan frecuencias variables según el segmento anatómico.
Estas diferencias regionales permiten establecer gradientes fisiológicos de propagación eléctrica que favorecen el desplazamiento ordenado del contenido gastrointestinal desde los segmentos proximales hacia los distales.
Las ondas lentas presentan amplitudes aproximadas de 5 a 15 mV y una duración considerablemente mayor que los potenciales de acción observados en neuronas o músculo esquelético. Su morfología depende de la región anatómica y de la interacción entre las células intersticiales de Cajal y el músculo liso circundante.
Aunque las ondas lentas generalmente no desencadenan contracción, producen una despolarización parcial de la membrana que aproxima el potencial de membrana al umbral necesario para activar canales de calcio dependientes de voltaje. De esta manera, preparan eléctricamente al músculo para responder cuando intervienen estímulos excitadores adicionales.
La importancia fisiológica de las ondas lentas radica en que actúan como un reloj biológico eléctrico que sincroniza la motilidad gastrointestinal. Sin este ritmo basal, las contracciones serían caóticas, asincrónicas e ineficaces para mezclar y propulsar el contenido luminal.
Potenciales en espiga
Los potenciales en espiga representan verdaderos potenciales de acción del músculo liso gastrointestinal. Aparecen únicamente cuando la despolarización inducida por las ondas lentas alcanza el potencial umbral, generalmente favorecida por estímulos excitadores adicionales provenientes del sistema nervioso entérico, neurotransmisores, hormonas gastrointestinales o distensión mecánica de la pared intestinal.
A diferencia del músculo esquelético, donde el potencial de acción depende principalmente del ingreso rápido de sodio, en el músculo liso gastrointestinal los potenciales en espiga dependen fundamentalmente de la apertura de canales de calcio tipo L sensibles al voltaje. Algunos canales permiten simultáneamente el ingreso de sodio y calcio, aunque el calcio constituye el ion fisiológicamente más importante.
La entrada masiva de calcio al citoplasma produce dos efectos fundamentales. En primer lugar, genera la fase ascendente del potencial en espiga. En segundo lugar, proporciona el calcio necesario para iniciar directamente la contracción muscular.
El incremento de la concentración intracelular de calcio favorece la unión del calcio con la calmodulina, formando un complejo que activa la cinasa de la cadena ligera de miosina. Esta enzima fosforila las cadenas ligeras reguladoras de la miosina, permitiendo la interacción entre actina y miosina, el desarrollo de puentes cruzados y finalmente la contracción muscular. Posteriormente, la disminución de la concentración intracelular de calcio favorece la actividad de la fosfatasa de la cadena ligera de miosina, induciendo la relajación.
La duración de cada potencial en espiga suele ser considerablemente mayor que la observada en otros tejidos excitables debido a la cinética lenta de los canales de calcio. Esta característica favorece contracciones sostenidas, adecuadas para las funciones digestivas.
La cantidad de potenciales en espiga generados durante una onda lenta determina directamente la intensidad de la contracción muscular. Cuanto mayor sea el número de espigas superpuestas sobre una onda lenta, mayor será la entrada de calcio intracelular y más intensa será la fuerza contráctil desarrollada.

Relación entre ondas lentas y potenciales en espiga
Las ondas lentas y los potenciales en espiga constituyen fenómenos complementarios.
- Las ondas lentas establecen el ritmo temporal de la actividad eléctrica.
- Los potenciales en espiga producen la contracción efectiva.
- En ausencia de ondas lentas, la actividad motora pierde sincronización regional.
- En ausencia de potenciales en espiga, las ondas lentas persisten, pero prácticamente no se desarrollan contracciones significativas.
Esta relación explica por qué la frecuencia máxima de las contracciones gastrointestinales está limitada por la frecuencia propia de las ondas lentas de cada segmento anatómico.
Modificaciones del potencial de membrana en reposo
El potencial de membrana del músculo liso gastrointestinal puede modificarse continuamente mediante procesos de despolarización o hiperpolarización, lo que constituye uno de los principales mecanismos reguladores de la motilidad digestiva.
La despolarización acerca el potencial de membrana al umbral eléctrico necesario para generar potenciales en espiga. Como consecuencia, aumenta la probabilidad de apertura de canales de calcio dependientes de voltaje, incrementándose tanto la frecuencia de los potenciales en espiga como la intensidad de las contracciones.
Diversos factores producen despolarización, entre ellos la acetilcolina liberada por neuronas parasimpáticas y neuronas excitadoras del sistema nervioso entérico, la sustancia P, la motilina, la gastrina, la distensión de la pared intestinal, algunos metabolitos locales y determinados estímulos mecánicos.
Por el contrario, la hiperpolarización aleja el potencial de membrana del umbral de excitación, disminuyendo la aparición de potenciales en espiga y reduciendo la fuerza contráctil.
Entre los principales mediadores inhibidores destacan el óxido nítrico, el péptido intestinal vasoactivo, el trifosfato de adenosina liberado por neuronas inhibitorias purinérgicas y la estimulación simpática mediante noradrenalina, la cual incrementa la conductancia al potasio y favorece la hiperpolarización.
Estos mecanismos permiten regular dinámicamente la actividad motora según el estado funcional del tubo digestivo. Durante la ingestión de alimentos predominan mecanismos excitadores que favorecen la mezcla y propulsión. Durante el ayuno aparecen patrones eléctricos diferentes, responsables del complejo motor migratorio, encargado de limpiar residuos luminales y limitar el crecimiento bacteriano.
Papel de las células intersticiales de Cajal
Las células intersticiales de Cajal constituyen el elemento central del sistema marcapasos gastrointestinal. Se localizan entre los plexos nerviosos y las capas musculares lisa circular y longitudinal, formando una extensa red tridimensional.
Estas células expresan el receptor tirosina cinasa KIT, esencial para su desarrollo, diferenciación y supervivencia. Alteraciones genéticas o adquiridas que afectan esta vía producen pérdida de células intersticiales de Cajal y trastornos importantes de la motilidad gastrointestinal.
Además de generar las ondas lentas, estas células participan activamente en la neurotransmisión entre las neuronas entéricas y el músculo liso, actuando como intermediarias funcionales. Gracias a su extensa comunicación mediante uniones comunicantes, sincronizan grandes poblaciones celulares, permitiendo que la actividad eléctrica se propague coordinadamente.
La disminución del número o de la función de las células intersticiales de Cajal se ha relacionado con gastroparesia diabética, pseudoobstrucción intestinal crónica, enfermedad de Hirschsprung, acalasia, estreñimiento de tránsito lento y diversos trastornos motores gastrointestinales.
Integración con el sistema nervioso entérico
Aunque el músculo liso gastrointestinal posee automatismo intrínseco, su actividad se encuentra continuamente modulada por el sistema nervioso entérico.
Las neuronas excitadoras liberan principalmente acetilcolina y sustancia P, favoreciendo la despolarización de la membrana y aumentando la frecuencia de los potenciales en espiga.
Las neuronas inhibitorias liberan principalmente óxido nítrico, péptido intestinal vasoactivo y trifosfato de adenosina, induciendo hiperpolarización y relajación muscular.
El sistema nervioso parasimpático incrementa la excitabilidad general del músculo liso gastrointestinal, mientras que el sistema nervioso simpático ejerce predominantemente efectos inhibidores mediante la liberación de noradrenalina.
La integración entre automatismo miogénico, células intersticiales de Cajal, sistema nervioso entérico, sistema nervioso autónomo y señales humorales permite una regulación extraordinariamente precisa de la motilidad digestiva.
Importancia fisiológica
La actividad eléctrica del músculo liso gastrointestinal constituye la base fisiológica de prácticamente todos los movimientos digestivos, incluyendo la mezcla gástrica, la segmentación intestinal, el peristaltismo, el complejo motor migratorio, la propulsión colónica y el vaciamiento gastrointestinal.
La alteración de cualquiera de sus componentes puede originar importantes trastornos clínicos, como gastroparesia, íleo posoperatorio, síndrome de intestino irritable, pseudoobstrucción intestinal, estreñimiento funcional, diarrea por alteraciones motoras y trastornos esofágicos.
El conocimiento detallado de estos mecanismos ha permitido desarrollar terapias farmacológicas dirigidas a modificar la excitabilidad del músculo liso, potenciar o inhibir la neurotransmisión entérica y modular la actividad de los canales iónicos y de las células intersticiales de Cajal, constituyendo actualmente uno de los pilares fisiopatológicos de la gastroenterología moderna.

Fuente y lecturas recomendadas:
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