La aorta es la arteria de mayor calibre y resistencia del organismo y constituye el eje central de la circulación sistémica. Su función primordial es conducir la sangre oxigenada y rica en nutrientes, impulsada con alta presión por la contracción del ventrículo izquierdo, hacia todos los tejidos y órganos del cuerpo. Esta función se deriva directamente de su origen cardíaco, de su trayecto anatómico estratégico y de sus características estructurales, especialmente su calibre y elasticidad, que le permiten amortiguar la onda pulsátil y asegurar un flujo continuo y eficaz.
Origen
La aorta se origina en la porción superior del ventrículo izquierdo, cavidad cardíaca especializada en generar la presión necesaria para impulsar la sangre a través de la circulación mayor. Esta localización no es casual, ya que el ventrículo izquierdo posee una pared miocárdica más gruesa y potente que la del ventrículo derecho, lo que le permite vencer la elevada resistencia del árbol arterial sistémico.
En su origen, la aorta está separada del ventrículo izquierdo por la válvula aórtica, formada por tres valvas semilunares. Estas valvas delimitan los senos aórticos o senos de Valsalva, pequeñas dilataciones que facilitan el cierre valvular durante la diástole y aseguran que la sangre no regrese al ventrículo. Desde estos senos, o inmediatamente por encima de ellos, nacen las arterias coronarias derecha e izquierda, encargadas de irrigar el propio músculo cardíaco. De este modo, la aorta no solo distribuye la sangre al resto del organismo, sino que también garantiza el aporte sanguíneo indispensable para el funcionamiento continuo del corazón.
Trayecto
El trayecto de la aorta refleja su papel como eje distribuidor de la circulación sistémica. Inicialmente, se dirige hacia adelante, arriba y a la derecha como aorta ascendente, adaptándose a la disposición espacial del corazón dentro del mediastino. Posteriormente, adopta una dirección vertical y forma el arco aórtico, una curvatura amplia que se extiende hacia la izquierda y hacia atrás, en estrecha relación con la tráquea y el esófago.
Desde el arco aórtico parten las grandes arterias destinadas a la irrigación de la cabeza, el cuello y los miembros superiores, lo que evidencia la importancia de esta porción como centro de distribución hacia regiones vitales. Tras alcanzar el flanco izquierdo de la columna vertebral a nivel de la cuarta vértebra torácica, la aorta continúa como aorta descendente torácica, descendiendo por delante de las vértebras y suministrando ramas a la pared torácica y a las vísceras del mediastino posterior.
Al atravesar el diafragma, la aorta se transforma en aorta abdominal, manteniendo una posición retroperitoneal y anterior a la columna lumbar. Desde esta porción emite numerosas ramas que irrigan los órganos abdominales, las paredes del abdomen y, finalmente, los miembros inferiores. Su trayecto culmina a nivel de la cuarta vértebra lumbar, donde se bifurca en las arterias ilíacas comunes, responsables de la irrigación de la pelvis y de los miembros inferiores, y en la arteria sacra mediana, vestigio de la prolongación caudal del eje arterial primitivo. Este recorrido continuo y descendente permite que la sangre alcance de forma ordenada y eficiente todas las regiones corporales.
Calibre
El calibre de la aorta es una de las características fundamentales que explican su función distributiva. Inmediatamente después de su origen presenta una dilatación denominada bulbo aórtico, que contribuye a amortiguar la energía del chorro sanguíneo expulsado durante la sístole ventricular. A lo largo de la aorta ascendente y del arco, el calibre se mantiene amplio, generalmente entre veinticinco y treinta milímetros, lo que reduce la resistencia al flujo y permite el transporte de grandes volúmenes de sangre.
En la unión entre la porción ascendente y el arco puede observarse una ligera dilatación anteroderecha, producida por el impacto repetido de la onda sanguínea, lo que refleja la adaptación dinámica de la pared arterial a las fuerzas hemodinámicas. A medida que la aorta emite ramas hacia los distintos territorios del organismo, su calibre disminuye de forma progresiva, alcanzando entre dieciocho y veinte milímetros en su terminación. Esta reducción gradual facilita la distribución escalonada de la sangre hacia arterias de menor tamaño.
En algunos individuos, entre el origen de la arteria subclavia izquierda y el ligamento arterioso, se observa un estrechamiento denominado istmo aórtico, región de importancia clínica y embriológica. A pesar de esta variación, la elasticidad y el calibre global de la aorta le permiten actuar como un verdadero reservorio elástico, transformando el flujo pulsátil del corazón en un flujo más continuo hacia la periferia.
Estructura
La aorta se caracteriza por ser una arteria de gran calibre con paredes notablemente gruesas y resistentes, adaptadas para soportar las elevadas presiones generadas por la eyección sanguínea del ventrículo izquierdo. Su pared está compuesta por una túnica media especialmente rica en fibras elásticas y musculares lisas, lo que le confiere una elevada capacidad de distensión y retracción. Esta elasticidad permite amortiguar la onda pulsátil producida durante la sístole cardíaca y mantener un flujo sanguíneo más continuo durante la diástole, protegiendo así a los vasos periféricos de fluctuaciones bruscas de presión.
No obstante, esta estructura puede verse alterada por procesos patológicos, en particular por la formación de placas de ateroma, que debilitan la pared arterial y reducen su elasticidad. En tales condiciones, la aorta se vuelve más vulnerable a lesiones, pudiendo sufrir fisuras o incluso rupturas ante traumatismos de alta energía o frente a una distensión progresiva excesiva, como ocurre en los aneurismas aórticos. A pesar de estas posibles alteraciones, el espesor considerable de su pared convierte a la aorta en un vaso relativamente favorable para la realización de suturas quirúrgicas, ya que ofrece una buena resistencia mecánica al material de cierre.
Variaciones
Las variaciones anatómicas de la aorta son relativamente frecuentes y tienen su origen en alteraciones del desarrollo embrionario, en particular del cuarto arco aórtico izquierdo, estructura a partir de la cual se forma la aorta definitiva. Las modificaciones en la regresión, persistencia o remodelación de los arcos aórticos embrionarios explican la diversidad de configuraciones observadas.
Entre las principales variaciones se encuentra el tronco arteriovenoso, en el cual la aorta y la arteria pulmonar nacen de un tronco común, lo que altera profundamente la separación entre la circulación sistémica y la pulmonar. Otra anomalía es la transposición de la aorta hacia la derecha, donde el arco aórtico se desarrolla en el lado derecho del mediastino en lugar del izquierdo. También pueden presentarse aortas dobles, formadas por la persistencia simultánea de arcos aórticos derecho e izquierdo, que rodean estructuras como la tráquea y el esófago.
La persistencia del conducto arterioso constituye otra variación relevante; este conducto, que en el embrión y el feto conecta la aorta con la arteria pulmonar para desviar la sangre de los pulmones no funcionales, normalmente se oblitera tras el nacimiento. Su permanencia genera una comunicación anómala entre ambas circulaciones. Finalmente, la estrechez del istmo aórtico, conocida como coartación de la aorta, representa una reducción localizada del calibre aórtico que provoca alteraciones hemodinámicas significativas y sobrecarga del ventrículo izquierdo.
Exploración en el ser vivo
La aorta puede ser evaluada mediante diversas técnicas de exploración en el individuo vivo. En la radiografía simple de tórax, su pared y su contenido sanguíneo presentan una opacidad suficiente como para delinear parcialmente el borde izquierdo de la silueta cardiopericárdica. En esta proyección, la porción correspondiente al arco aórtico forma una prominencia conocida como botón aórtico, que en los niveles inferiores se confunde progresivamente con la opacidad del mediastino.
Para un estudio más detallado, se emplean métodos de imagen con contraste. La aortografía consiste en la visualización de la aorta tras la inyección de un medio opaco que permite delinear su luz y sus ramas. Este procedimiento puede realizarse durante la fase arterial de una angiocardiografía por vía venosa, aunque la imagen obtenida es relativamente tenue. Alternativamente, el contraste puede inyectarse de forma directa en el ventrículo izquierdo o introducirse de manera retrógrada a través de una arteria periférica, generalmente la arteria femoral, siguiendo la técnica descrita por Seldinger.
La angiorresonancia magnética representa un método moderno y no invasivo que permite observar la aorta en toda su extensión, desde su origen en el ventrículo izquierdo hasta su bifurcación terminal, proporcionando información detallada sobre su morfología, calibre y relaciones anatómicas sin necesidad de radiación ionizante.
Segmentos de la aorta
De acuerdo con su trayecto anatómico, la aorta se divide clásicamente en tres grandes segmentos.
A. La aorta ascendente se extiende desde su origen en el ventrículo izquierdo hasta el inicio del arco aórtico y se relaciona estrechamente con el corazón y el pericardio.
B. El arco aórtico constituye la porción curvada que conecta la aorta ascendente con la descendente y de la cual nacen las principales arterias destinadas a la cabeza, el cuello y los miembros superiores.
C. La aorta descendente se prolonga a lo largo del eje vertebral y se subdivide en una porción torácica y otra abdominal, responsables de la irrigación de las vísceras, las paredes corporales y los miembros inferiores.
A. Aorta ascendente
La aorta ascendente constituye el primer segmento de la aorta y se extiende desde su origen en el ventrículo izquierdo hasta el inicio del arco aórtico. Se localiza en el mediastino medio y superior, y su situación anatómica es compleja debido a su estrecha relación con el corazón, el pericardio y los grandes vasos que emergen de este. Para su estudio, resulta útil distinguir entre las relaciones que mantiene dentro del saco pericárdico y aquellas que establece una vez que emerge de él.
Relaciones intrapericárdicas
El origen de la aorta ascendente se encuentra profundamente situado en el corazón. Se localiza por detrás, por debajo y ligeramente a la izquierda del orificio del tronco pulmonar, lo que refleja la disposición helicoidal de los grandes vasos a la salida del corazón. Al mismo tiempo, este origen se sitúa por delante y a la derecha del orificio auriculoventricular izquierdo, compartiendo con él un plano anatómico similar, lo que subraya la estrecha integración espacial entre las estructuras de entrada y salida del ventrículo izquierdo.
En su porción inicial, la aorta presenta una dilatación característica denominada bulbo aórtico o cono arterioso. Esta dilatación se ubica por detrás del ventrículo derecho y cumple una función hemodinámica esencial al facilitar la correcta apertura y cierre de las valvas semilunares aórticas. El tronco pulmonar, que emerge del ventrículo derecho, se encuentra íntimamente adosado a la aorta ascendente y la rodea siguiendo un trayecto en espiral: comienza por delante de la aorta, se desplaza hacia su lado izquierdo y posteriormente se dirige hacia su cara inferior antes de dividirse en las arterias pulmonares derecha e izquierda.
En la porción subserosa inicial de la aorta ascendente se identifican estructuras de gran importancia funcional. Desde este nivel nacen las arterias coronarias derecha e izquierda, responsables de la irrigación del miocardio. En estrecha proximidad se encuentra la vena cardíaca magna, que discurre por el surco auriculoventricular, así como vasos linfáticos y fibras nerviosas pertenecientes al plexo cardíaco, lo que pone de manifiesto la riqueza vascular y nerviosa de esta región.
La serosa del pericardio envuelve tanto a la aorta ascendente como al tronco pulmonar, formando una vaina común que los recubre completamente. Esta vaina pericárdica se prolonga hacia arriba, por delante y a la derecha, hasta el origen del tronco braquiocefálico. Desde el punto de vista anatómico, ambas arterias, recubiertas por el pericardio, constituyen la pared anterior del seno transverso del pericardio. Hacia la derecha, la aorta se relaciona con la vena cava superior y con el borde superior de la aurícula derecha, delimitando el orificio derecho del seno transverso.
Durante su trayecto intrapericárdico, el pericardio fibroso se continúa directamente sobre las paredes de la aorta y de sus ramas proximales, contribuyendo a la formación de su vaina externa y proporcionando un soporte fibroso que limita los desplazamientos excesivos del vaso durante los movimientos cardíacos.
Relaciones extrapericárdicas
Una vez consideradas sus relaciones internas al saco pericárdico, la aorta ascendente también mantiene vínculos anatómicos relevantes con estructuras vecinas a través del pericardio. Por delante, se proyecta hacia la cara posterior del esternón, situándose detrás del manubrio esternal y de la porción superior del cuerpo del esternón. Sin embargo, no se encuentra en contacto directo con el plano óseo, ya que entre ambos se interponen diversas estructuras.
Entre la aorta y el esternón se localizan los restos del timo, los recesos pleurales anteriores y los bordes anteriores de ambos pulmones. Estas interposiciones tisulares no solo tienen importancia anatómica, sino también clínica, ya que actúan como elementos de protección y condicionan el acceso quirúrgico a la aorta ascendente en procedimientos que requieren abordajes anteriores del mediastino.
B. Arco aórtico
El arco aórtico representa la porción curvada de la aorta que conecta la aorta ascendente con la aorta descendente. En su trayecto global, se dirige hacia atrás y hacia la izquierda, describiendo una curva amplia que le permite rodear las estructuras centrales del mediastino superior. Esta curvatura no es uniforme, sino que adopta una configuración compleja de doble concavidad, adaptada a las relaciones que establece con los órganos vecinos.
La curvatura principal presenta una concavidad orientada hacia abajo y se dispone por encima de la raíz pulmonar izquierda, lo que le permite sobrepasarla sin comprimirla. A esta se suma una curvatura accesoria, de concavidad dirigida hacia la derecha, que se apoya sobre la tráquea y el esófago. Esta disposición arqueada asegura una transición anatómica progresiva entre la porción ascendente y la descendente de la aorta, al mismo tiempo que optimiza la distribución de sus ramas hacia la cabeza, el cuello y los miembros superiores.
Relaciones posteriores y derechas
En su cara posterior y derecha, el arco aórtico se separa progresivamente de la vena cava superior y cruza la cara anterolateral izquierda de la tráquea. En este nivel se aplica sobre el ángulo traqueobronquial izquierdo, región donde la tráquea se divide en los bronquios principales. Entre la aorta y la tráquea se interpone tejido adiposo laxo, que cumple una función de amortiguación y facilita los movimientos respiratorios y vasculares.
Más posteriormente, el arco aórtico cruza el borde izquierdo del esófago, estructura con la que mantiene una relación estrecha pero no adherente. En el espacio comprendido entre la aorta y el ángulo traqueoesofágico se localizan elementos nerviosos de gran relevancia funcional, entre ellos el nervio laríngeo recurrente izquierdo, rama del nervio vago, y, más atrás, los nervios cardíacos posteriores que se dirigen hacia el plexo cardíaco.
El segmento más posterior de esta cara se relaciona con el conducto torácico, principal colector linfático del organismo. Este conducto se adosa a la aorta durante su ascenso y, a nivel del origen de la arteria subclavia izquierda, se sitúa medial a esta antes de dirigirse hacia su desembocadura venosa.
Relaciones anteriores e izquierdas
La cara anterior e izquierda del arco aórtico está atravesada perpendicularmente por diversas estructuras nerviosas que se dirigen hacia el corazón o hacia el cuello. Entre ellas destacan los nervios cardíacos anteriores, procedentes tanto del nervio vago como del tronco simpático, que convergen en el plexo cardíaco y participan en la regulación autónoma de la actividad cardíaca.
El nervio vago izquierdo cruza el arco aórtico aproximadamente al nivel del origen de la arteria subclavia izquierda. Tras este cruce, se dirige hacia atrás para alcanzar la cara posterior del bronquio principal izquierdo, continuando su trayecto hacia el mediastino posterior.
Más anteriormente, el nervio frénico izquierdo, acompañado por los vasos pericardiofrénicos, cruza la porción más anterior del arco y desciende verticalmente por delante de la raíz pulmonar izquierda, aplicado al pericardio fibroso. Su relación con el arco aórtico no es directa, ya que el nervio se encuentra adosado a la pleura mediastínica y discurre junto a ella. Esta cara del arco aórtico, junto con los elementos que la atraviesan, está tapizada por la pleura mediastínica, que la separa del lóbulo superior del pulmón izquierdo, en el cual deja una impresión anatómica reconocible.
Relaciones inferiores
En su cara inferior, el arco aórtico describe una concavidad que se adapta a la raíz pulmonar izquierda, apoyándose sobre la cara superior del origen del bronquio principal izquierdo. En esta región, el arco aórtico se une a la arteria pulmonar izquierda mediante el ligamento arterioso, una estructura fibrosa que representa el vestigio del conducto arterioso embrionario, fundamental en la circulación fetal.
El ligamento arterioso se extiende desde la cara inferior del arco aórtico en dirección oblicua hacia abajo, adelante y lateralmente, hasta insertarse en la cara superior de la arteria pulmonar izquierda, cerca del punto donde se fija el pericardio fibroso. Entre ambos vasos se delimita una depresión conocida como fosita subaórtica, que aloja nódulos linfáticos y componentes del plexo cardíaco, incluido el ganglio cardíaco descrito por Wrisberg.
Inmediatamente por detrás del ligamento arterioso, el nervio vago izquierdo origina el nervio laríngeo recurrente izquierdo, el cual describe su característica asa subaórtica antes de ascender hacia el ángulo traqueoesofágico. Además, la arteria pulmonar derecha cruza la cara inferior del arco aórtico, discurriendo en un desdoblamiento del pericardio fibroso y por fuera del pericardio seroso.
Relaciones superiores
La cara superior del arco aórtico da origen a tres grandes ramas arteriales que aseguran la irrigación de la cabeza, el cuello y los miembros superiores. De derecha a izquierda, emergen el tronco braquiocefálico, la arteria carótida común izquierda y la arteria subclavia izquierda. Estas arterias ascienden hacia el cuello y son cruzadas en su origen por la vena braquiocefálica izquierda, la cual se dirige oblicuamente de izquierda a derecha para formar, junto con su homóloga derecha, la vena cava superior.
La porción posterior de esta cara superior es atravesada por el conducto torácico, que continúa su ascenso para desembocar finalmente en el ángulo yugulosubclavio izquierdo. Esta disposición refleja la compleja superposición de estructuras vasculares, nerviosas y linfáticas en el mediastino superior.
C. Aorta descendente
Aorta torácica
La aorta descendente constituye la continuación directa del arco aórtico y se encarga de conducir la sangre hacia los territorios torácicos y, posteriormente, abdominales. En su porción torácica, presenta un trayecto inicialmente oblicuo hacia abajo y hacia la derecha, para adoptar luego una dirección casi vertical. Durante este recorrido desciende adosada a la columna vertebral y ocupa el mediastino posterior, donde establece relaciones estrechas con estructuras respiratorias, digestivas, vasculares, nerviosas y linfáticas.
Desde el punto de vista topográfico, la aorta torácica se divide en dos segmentos: un segmento superior, denominado laterovertebral, y un segmento inferior, llamado prevertebral. Este último concluye cuando la aorta atraviesa el diafragma para continuar como aorta abdominal.
Segmento superior o laterovertebral
En este segmento, la aorta se sitúa lateralmente respecto a la columna vertebral y mantiene relaciones asimétricas con las estructuras vecinas.
Relaciones a la izquierda
La aorta torácica se encuentra aplicada a la cara medial de la pleura mediastínica izquierda. Esta pleura la separa de la porción posterior de la cara mediastínica del pulmón izquierdo, permitiendo el deslizamiento pulmonar durante la respiración sin interferir con el vaso.
Relaciones a la derecha
Hacia la derecha, la aorta se apoya sobre la cara lateral izquierda de los cuerpos vertebrales torácicos, sobre los cuales puede dejar una impresión anatómica. En esta región se relaciona estrechamente con el esófago, que se dispone más medial y ligeramente anterior. El conducto torácico acompaña a la aorta por su cara derecha hasta aproximadamente el nivel de la cuarta vértebra torácica, donde se desvía hacia la izquierda para cruzar el arco aórtico. Más lateralmente, la vena ácigos se sitúa a la derecha, separada de la aorta por la interposición del esófago y del conducto torácico.
Relaciones anteriores
Por delante, la aorta cruza la cara posterior mediastínica del bronquio principal izquierdo y, más inferiormente, se relaciona con la vena pulmonar inferior izquierda y con el pericardio. El esófago se localiza por delante y a la derecha de la aorta, desplazándose progresivamente hacia la línea media. El nervio vago izquierdo desciende oblicuamente en dirección inferomedial y se dispone sobre la cara anterior del esófago, participando en la formación del plexo esofágico.
Relaciones posteriores
Posteriormente, la aorta se relaciona con el ángulo costovertebral izquierdo y, más lateralmente, con el tronco simpático torácico y sus ramas comunicantes. La vena hemiácigos accesoria desciende por delante de las arterias intercostales izquierdas y cruza la cara posterior de la aorta para desembocar en la vena ácigos. Desde la cara posterior de la aorta nacen las arterias intercostales posteriores, que se dirigen hacia los espacios intercostales y contribuyen a la irrigación de la pared torácica.
Segmento inferior o prevertebral
En el segmento inferior, la aorta torácica se desplaza hacia el centro del mediastino posterior y se aproxima notablemente al plano mediano, adoptando una posición prevertebral.
Relaciones posteriores
Por detrás, la aorta se aplica a la cara anterior de los cuerpos vertebrales torácicos, de los cuales está separada por tejido conectivo laxo. En este plano cruzan transversalmente las venas intercostales izquierdas. También se relaciona con la terminación de la vena hemiácigos, que cruza la cara posterior de la aorta para desembocar en la vena ácigos. El conducto torácico penetra en el tórax adosado a la cara posterior de la aorta y asciende posteriormente para situarse a su lado. De esta cara posterior nacen las arterias intercostales posteriores desde la tercera hasta la undécima.
Relaciones anteriores
Por delante, la aorta se relaciona con la porción inferior del pericardio y con el espacio de Portal, localizado por detrás de la zona donde el pericardio fibroso se adhiere al diafragma en el mediastino posterior. En este nivel, la aorta desplaza al esófago hacia adelante, y entre ambas estructuras se forma un receso pleural denominado interaorticoesofágico.
Relaciones laterales
A la izquierda de la aorta se encuentran la vena hemiácigos, que recoge las venas intercostales izquierdas, y el tronco simpático torácico, del cual se originan los nervios esplácnicos torácicos. A la derecha, algo más alejada, se dispone la porción inferior de la vena ácigos, completando el sistema venoso paravertebral.
Ramas colaterales de la aorta torácica
A lo largo de su trayecto, la aorta descendente emite numerosas ramas colaterales que contribuyen a su fijación y a la irrigación de las estructuras torácicas. Entre las más importantes se encuentran las arterias intercostales posteriores, tanto derechas como izquierdas, que anclan firmemente la aorta a los ángulos costovertebrales y aseguran el riego de la pared torácica y de la médula espinal. Además, la aorta torácica da origen a ramas mediastínicas, bronquiales, esofágicas y pericárdicas, destinadas a la irrigación de los órganos y tejidos del mediastino y del parénquima pulmonar.
Aorta abdominal
La aorta abdominal constituye la continuación de la aorta torácica tras su paso a través del hiato aórtico del diafragma. Se extiende desde este punto hasta su bifurcación terminal en las dos arterias ilíacas comunes, habitualmente frente al cuerpo de la cuarta vértebra lumbar, aunque esta localización puede presentar variaciones individuales, situándose ligeramente más craneal o caudal.
Topográficamente, la aorta abdominal se dispone en el plano mediano, con un leve desplazamiento hacia la izquierda. Su trayecto es profundo y retroperitoneal, aplicada contra los cuerpos vertebrales lumbares y situada por detrás de las vísceras abdominales. La prominencia anterior de la columna vertebral empuja la aorta hacia adelante, lo que explica que sus pulsaciones puedan palparse a través de la pared abdominal anterior, especialmente en personas delgadas o con escaso panículo adiposo.
Para su estudio anatómico, se describen relaciones posteriores, laterales y anteriores, así como las relaciones específicas de su bifurcación terminal.
Relaciones posteriores
Por detrás, la aorta abdominal se apoya directamente sobre los cuerpos vertebrales lumbares, los cuales están recubiertos por fibras musculares y aponeuróticas procedentes de los pilares del diafragma. Entre la aorta y la columna se interponen estructuras de gran importancia linfática y venosa, entre ellas la cisterna del quilo, los nodos linfáticos retroaórticos y las venas lumbares izquierdas, que cruzan transversalmente el plano mediano para drenar en el sistema venoso principal.
En posición posterolateral se sitúan los troncos simpáticos lumbares, las caras mediales de los pilares diafragmáticos y las inserciones vertebrales del músculo psoas mayor. En esta región se forman arcos musculares bajo los cuales transcurren los vasos lumbares y los ramos comunicantes del sistema simpático. Desde el punto de vista clínico, esta disposición permite el acceso a la aorta abdominal por vía posterolateral izquierda para la punción directa del vaso, utilizada en procedimientos como la aortografía o la administración de determinados fármacos.
Relaciones laterales
Relaciones a la izquierda: En su flanco izquierdo, la aorta se relaciona, de arriba hacia abajo, con el pilar izquierdo del diafragma y con los nervios esplácnicos que descienden hacia los plexos abdominales. En esta vecindad se encuentra el origen de la vena hemiácigos. Más inferiormente, se disponen la glándula suprarrenal izquierda, el polo superior del riñón izquierdo y el uréter. También cruzan esta región los vasos testiculares u ováricos, y se localizan los nodos linfáticos lumbares izquierdos, conocidos como aórticos laterales.
Relaciones a la derecha: A la derecha, la aorta se relaciona con el pilar derecho del diafragma. La vena cava inferior discurre paralela a la aorta, aunque en la porción superior ambos vasos se separan debido a la interposición del lóbulo caudado del hígado. El espacio comprendido entre la aorta y la vena cava inferior, denominado espacio interaorticocavo, está ocupado por nodos linfáticos lumbares derechos, de gran relevancia en la diseminación linfática de procesos patológicos abdominales.
Relaciones anteriores
Las relaciones anteriores de la aorta abdominal varían a lo largo de su trayecto, por lo que se describen tres segmentos: celíaco, duodenopancreático e infraduodenal.
- Segmento celíaco: Este segmento corresponde aproximadamente al nivel de la duodécima vértebra torácica y la primera vértebra lumbar. La aorta ocupa una posición central en la región celíaca, situándose por encima del páncreas, por detrás del vestíbulo de la bolsa omental y a la derecha de la curvatura menor del estómago. Desde su cara anterior nace el tronco celíaco, arteria fundamental para la irrigación del hígado, el estómago, el bazo y parte del páncreas.
A ambos lados de la aorta y del tronco celíaco se disponen los ganglios celíacos, que forman parte del plexo celíaco. Estos ganglios reciben fibras nerviosas simpáticas y parasimpáticas y emiten ramos que acompañan a las arterias viscerales, regulando la actividad motora y secretora de los órganos abdominales superiores.
- Segmento duodenopancreático: Este segmento se sitúa a nivel de las vértebras lumbares segunda y tercera. En esta región, la aorta queda profundamente oculta por el cuello del páncreas, situada entre la fascia retroduodenopancreática a la derecha y la fascia retropancreática a la izquierda. Se trata de un plano anatómico complejo, de gran relevancia quirúrgica.
Desde esta porción de la aorta se originan varias ramas de gran calibre. La arteria mesentérica superior nace de la cara anterior de la aorta y desciende oblicuamente hacia abajo y adelante, pasando por detrás del cuello del páncreas, cruzando por delante la tercera porción del duodeno y penetrando finalmente en el mesenterio. A la altura de la primera vértebra lumbar se originan las arterias renales, que se dirigen lateralmente hacia los riñones. Inferiormente a estas, surgen las arterias testiculares u ováricas, que descienden hacia la pelvis y las gónadas.
En este mismo plano, la cara anterior de la aorta es cruzada por importantes troncos venosos. La vena renal izquierda atraviesa el ángulo formado entre la aorta y la arteria mesentérica superior para desembocar en la vena cava inferior. Más anteriormente, en relación con la cara posterior del páncreas, se sitúan las venas que confluyen para formar la vena porta hepática. La vena mesentérica superior se localiza a la derecha de la aorta, mientras que la vena esplénica, tras recibir la vena mesentérica inferior, cruza horizontalmente la aorta por encima de la arteria mesentérica superior y por debajo del tronco celíaco; al unirse con la vena mesentérica superior, da origen a la vena porta hepática.
Asociado a este plano retroduodenopancreático se dispone un conjunto de vasos y nódulos linfáticos que constituyen el grupo retropancreático, de gran importancia en la diseminación linfática de procesos inflamatorios y neoplásicos.
- Segmento infraduodenal: El segmento infraduodenal se extiende por debajo de la tercera porción del duodeno y se continúa hasta la bifurcación aórtica. En esta región, las relaciones anteriores se simplifican progresivamente y la aorta se aproxima a su terminación, lo que confiere especial relevancia a las estructuras vecinas de la pelvis superior.
Relaciones de la bifurcación aórtica
La porción terminal de la aorta abdominal se extiende desde el borde inferior de la tercera porción del duodeno hasta el nivel de la cuarta vértebra lumbar, situada entre los bordes mediales de ambos músculos psoas y por encima del promontorio sacro. Esta región es conocida como región terminoaórtica.
Desde la cara anterior de la aorta, inmediatamente por encima de su bifurcación, nace la arteria mesentérica inferior, cuyo origen suele estar oculto por la tercera porción del duodeno. Esta arteria desciende retroperitonealmente, aplicada sobre la porción izquierda de la cara anterior de la aorta, con un trayecto oblicuo hacia abajo y a la izquierda, apoyándose sobre el músculo psoas hasta alcanzar la raíz primaria del mesocolon sigmoideo.
La bifurcación aórtica se sitúa por delante, por encima y ligeramente a la izquierda de la confluencia de las venas ilíacas comunes, que forman la vena cava inferior. Por delante, la aorta puede estar cruzada por la raíz del mesenterio, aunque esta relación es variable; el plexo presacro la separa de la raíz primaria del mesocolon sigmoideo. Inferiormente, el cuerpo de la quinta vértebra lumbar queda oculto por la vena ilíaca común izquierda, que cruza hacia la derecha. A la derecha se encuentra el origen de la vena cava inferior, mientras que a la izquierda el receso intersigmoideo separa las dos raíces del mesocolon sigmoideo; en esta región, el peritoneo recubre al uréter y a los vasos ováricos o testiculares izquierdos.

Fuente y lecturas recomendadas:
- Latarjet, M., Ruiz Liard, A., & Pró, E. (2019). Anatomía humana (5.ª ed., Vols. 1–2). Médica Panamericana.
ISBN: 9789500695923 - Dalley II, A. F., & Agur, A. M. R. (2022). Moore: Anatomía con orientación clínica (9.ª ed.). Wolters Kluwer (Lippincott Williams & Wilkins).
ISBN: 9781975154120 - Standring, S. (Ed.). (2020). Gray’s anatomy: The anatomical basis of clinical practice (42.ª ed.). Elsevier.
ISBN: 9780702077050 - Netter, F. H. (2023). Atlas de anatomía humana (8.ª ed.). Elsevier.
ISBN: 9780323793745
Originally posted on 28 de febrero de 2023 @ 10:12 PM

