¿Cuáles son las manifestaciones clínicas de pericarditis aguda?

¿Cuáles son las manifestaciones clínicas de pericarditis aguda?
¿Cuáles son las manifestaciones clínicas de pericarditis aguda?

El pericardio normal es un saco de doble capa; el pericardio visceral es una membrana serosa separada del pericardio parietal fibroso por una pequeña cantidad de líquido (15-50 mililitros), el liquido pericárdico que es un ultrafiltrado del plasma. El pericardio normal, al ejercer una fuerza restrictiva, impide la dilatación repentina de las cavidades cardiacas, en particular de la aurícula y ventrículo derechos durante el ejercicio y en la hipervolemia. También sirve para fijar la posición anatómica del corazón y puede retardar la propagación de infecciones
desde los pulmones y cavidades pleurales, hasta la víscera cardiaca.

 

La pericarditis aguda es, con mucho, el proceso patológico más frecuente que afecta el pericardio y se manifiesta principalmente por:

  • Dolor precordial
  • Frote pericárdico
  • Derrame pericardico
  • Cambios en el electrocardiograma

 

Dolor precordial

El dolor precordial casi siempre está presente en la pericarditis infecciosa aguda y en muchas de las formas se presume que está relacionado con hipersensibilidad, autoinmunidad o causa desconocida (idiopático). El dolor de la pericarditis aguda suele ser intenso, retroesternal y en el área precordial izquierda, y se irradia al cuello, los brazos o el hombro izquierdo. Con frecuencia el dolor es pleurítico, consecuencia de la inflamación pleural acompañante (es decir, agudo y agravado por la inspiracióny la tos), aunque en ocasiones es constante, se irradia al borde del trapecio o al otro brazo y se parece al de la isquemia miocárdica.

Como dato característico, el dolor pericárdico puede ceder cuando la persona se sienta y flexiona la cintura hacia delante, y se intensifica con el decúbito dorsal.

 

Frote pericárdico

El frote pericárdico es audible en algún punto en casi 85% de los pacientes con pericarditis aguda, y puede poseer incluso tres componentes por cada ciclo cardiaco y entre sus características se describen la de raspante, en ralladura o en rascadura. Se le percibe más a menudo al final de la espiración con la persona erecta y la cintura flexionada hacia delante.

 

Derrame pericárdico

El derrame pericárdico casi siempre se acompaña de dolor y de cambios en el electrocardiograma. Cuando éste es voluminoso, hay alternancia eléctrica. El derrame pericárdico asume importancia especial en clínica cuando evoluciona en un lapso relativamente breve, porque puede culminar en taponamiento cardiaco.

En la exploración física puede ser difícil diferenciarlo de cardiomegalia, pero los ruidos cardiacos pueden ser más débiles en el caso del derrame pericárdico. El frote y el impulso apical pueden desaparecer. El líquido pericárdico puede comprimir la base del pulmón izquierdo y generar el llamado signo de Ewart, que es una zona imprecisa de matidez y mayor frémito (y egofonía) más hacia el ángulo del omóplato izquierdo.

Es probable que la radiografía torácica muestre crecimiento de la silueta cardiaca, con configuración en «botella de agua», aunque puede ser normal en pacientes con derrames pericárdicos pequeños.

 

Cambios electrocardiográficos

El electrocardiograma en la pericarditis aguda sin derrame masivo por lo regular muestra cambios que son resultado de la inflamación
subepicárdica aguda. La pericarditis aguda evoluciona en cuatro fases.

  1. Etapa 1: Se advierte elevación amplia de los segmentos ST, a menudo con concavidad hacia arriba, y abarca dos o tres de las derivaciones corrientes de las extremidades, y V2 a V6 con depresiones recíprocas sólo en a VR y a veces V1 . Asimismo, se advierte depresión del segmento PR por debajo del segmento TP que refleja afectación de la aurícula. Por lo general no hay cambios significativos en los complejos QRS, a menos que se forme un derrame pericárdico voluminoso.
  2. Etapa 2: Después de algunos días, los segmentos ST se normalizan.
  3. Etapa 3: Más tarde, las ondas T se invierten.
  4. Etapa 4: Semanas o meses después de comenzar la pericarditis aguda, los trazos electrocardiográficos se normalizan.

Las elevaciones de ST son convexas, y la depresión reciproca por lo común es más notable; estos cambios se pueden normalizar en uno o dos días. Pueden surgir ondas Q con pérdida de la amplitud de la onda R e inversiones de la onda T, que suele observarse en algunas horas antes de que los segmentos ST se tornen isoeléctricos.

 

 

 

 

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