¿Cuáles son los tipos de trastornos de los líquidos corporales?

¿Cuáles son los tipos de trastornos de los líquidos corporales?
¿Cuáles son los tipos de trastornos de los líquidos corporales?

Los trastornos en el equilibrio de líquidos pueden clasificarse en tres categorías generales:

  • volumen
  • concentración
  • composición.

La ganancia o pérdida isotónica de solución salina produce cambios en el volumen extracelular, con poco impacto en el volumen de líquido intracelular.

Si se agrega o pierde agua libre del líquido extracelular, el agua se desplaza entre éste y el espacio intracelular hasta que se iguala la concentración de solutos u osmolalidad entre los compartimientos.

A diferencia del sodio, la concentración de la mayoría de los demás iones del líquido extracelular puede alterarse sin cambios significativos en el número total de partículas con actividad osmótica, y sólo se produce un cambio en la composición.

 

La alteración más común de los líquidos en pacientes quirúrgicos es el déficit de volumen extracelular, y puede ser agudo o crónico.
El déficit agudo del volumen se acompaña de signos cardiovasculares y del sistema nervioso central.

Una persona normal consume diario un promedio de 2 000 ml de agua, alrededor de 75% por ingestión y el resto se extrae de alimentos sólidos. Las pérdidas diarias de agua incluyen 800 a l 200 ml por la orina, 250 ml por las heces y 600 ml como pérdidas insensibles. Las pérdidas insensibles  ocurren a través de la piel (75%) y los pulmones (25%) y pueden aumentar por ciertos factores, como fiebre, hipermetabolismo e hiperventilación. A fin de eliminar los productos del metabolismo, los riñones deben excretar un mínimo de 500 a 800 ml de orina al día, sin importar la cuantía del ingreso oral.

Las personas normales consumen alrededor de 3 a 5 g de sal al día. En caso de hiponatremia o hipovolemia, la excreción de sodio puede disminuir hasta 1 meq al día o maximizarse hasta 5,000 meq diarios a fin de alcanzar el equilibrio. El sudor es hipotónico y la transpiración casi siempre permite sólo una pequeña pérdida de sodio. Las pérdidas gastrointestinales son isotónicas o un poco hipotónicas. El déficit crónico muestran signos hísticos, como disminución de la turgencia de la piel y hundimiento de los ojos, además de signos cardiovasculares y del sistema nervioso central.

La osmolalidad urinaria es superior a la sérica, y el sodio en orina es bajo, casi siempre < 20 meq/L. La concentración de sodio no necesariamente refleja el estado del volumen, por lo que puede ser alta, normal o baja y aún así existir un déficit de volumen.

La causa más común de un déficit del volumen en pacientes quirúrgicos es una pérdida de líquidos gastrointestinales por aspiración nasogástrica, vómito, diarrea o fístulas enterocutáneas.

Causas de déficit de volumen en pacientes quirúrgicos: el secuestro secundario a lesiones de tejidos blandos, quemaduras y procesos intraabdominales, como peritonitis, obstrucción o intervención quirúrgica prolongada, también tiene la capacidad de originar déficit masivo de volumen.

El exceso de volumen extracelular puede ser yatrógeno o secundario a disfunción renal, insuficiencia cardiaca congestiva o cirrosis.
Personas susceptibles pueden desarrollar insuficiencia cardiaca congestiva y edema pulmonar en poco tiempo como respuesta a un exceso de volumen apenas moderado. Los cambios del volumen son advertidos tanto por los osmorreceptores como por los barorreceptores Los osmorreceptores son sensores especializados que detectan incluso variaciones pequeñas en la osmolalidad de los líquidos y causan cambios en la sed y en la diuresis a través de los riñones.

Los barorreceptores modulan también el volumen en respuesta a cambios en la presión y el volumen circulante mediante sensores de presión especializados que están situados en el cayado aórtico y los senos carotídeos. Las respuestas barorreceptoras son tanto neurales, a través de las ramas simpática y parasimpática, como hormonales, que comprenden renina-angiotensina, aldosterona, péptido auricular natriurético y prostaglandinas renales.

 

 

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