Hepatitis A aguda: etiología, manifestaciones, prevención y tratamiento

Hepatitis A aguda: etiología, manifestaciones, prevención y tratamiento
Hepatitis A aguda: etiología, manifestaciones, prevención y tratamiento

Las hepatitis pueden ser causadas por virus, en los cuales destacan los cinco hepatotrópicos (A, B, C, D y E), y por muchos fármacos y productos tóxicos.

El virus de hepatitis A es un RNA hepatovirus de 27-nm de la familia de los picornavirus. El virus es transmitido por via fecal-oral y su propagación es facilitada por el hacinamiento e insalubridad.

Las fuentes más frecuentes de contagio son por contaminación del agua o alimentos. Aunque  también se han notificado brotes epidémicos en personas que se inyectan drogas.

El periodo de incubación es de cerca de 30 días. El virus es excretado por las heces incluso durante dos semanas antes de que se manifieste la enfermedad clínica, pero en contadas ocasiones lo hace después de la primera semana de la enfermedad.

Manifestaciones clínicas

El cuadro clínico es mas grave en adultos que en niños. En los niños la infección es asintomática. La hepatitis puede comenzar de manera repentina o gradual, con malestar general, mialgias, artralgias, fatiga fácil, síntomas de vías respiratorias altas y anorexia. La nausea y el vomito son frecuentes y a veces surgen diarrea o estreñimiento.

Por lo común hay fiebre de poca intensidad. La desaparición de la fiebre y la disminución de la frecuencia del pulso suelen coincidir con el comienzo de la ictericia. La ictericia aparece después de cinco a 10 días; aparecer al mismo tiempo que los primeros síntomas; o no presentarse. Con el inicio de la ictericia empeoran los síntomas prodrómicos, y a ellos sigue un lapso de mejoría clínica progresiva.

El dolor abdominal suele ser leve y constante en el cuadrante superior derecho o la zona epigástrica, agravado con frecuencia por las sacudidas o el ejercicio y en ocasiones excepcionales tiene intensidad suficiente para simular colecistitis.

En esa fase las heces pueden ser acólicas. El cuadro agudo suele ceder en un lapso de dos a tres semanas y a las nueve semanas hay restablecimiento completo de las manifestaciones clínica y de laboratorio.

La hepatitis A aguda puede complicarse por colecistitis aguda. Puede haber también hepatomegalia,  dolor del hígado a la palpación;  esplenomegalia; ganglios linfáticos blandos y agrandados en las zonas cervical o epitroclear.

Datos de laboratorio

El recuento de leucocitos es normal o disminuye. pueden detectarse grandes linfocitos atípicos.

Proteinuria leve y la bilirrubinuria antecede a la ictericia. Incremento importante de las concentraciones de AST o ALT, seguido de aumentos de bilirrubina y de fosfatasa alcalina.

Los anticuerpos contra el virus de hepatitis A (anti- HAV) aparecen temprano, al inicio de la enfermedad. Se detectan anticuerpos IgM e IgG contra HAV en el suero poco después de comenzar la enfermedad. Concentraciones máximas de IgM contra HAV durante la primera semana de la enfermedad clínica, que desaparece en tres a seis meses.

Los títulos de IgG contra HAV aumentan después de un mes de haber iniciado la enfermedad y pueden persistir por años que denota exposición previa al virus, falta de infectividad e inmunidad.

Diagnóstico diferencial
  • Otros virus que causan hepatitis, en particular hepatitis B y C.
  • La mononucleosis infecciosa por citomegalovirus.
  • Infección por virus del herpes simple.
  • Síndrome respiratorio del Medio Oriente.
  • Infecciones causadas por muchos otros virus, como virus de la influenza y del Ébola enfermedades por espiroquetas como la leptospirosis y sífilis secundaria, brucelosis, rickettsiosis, como fiebre Q.
  • Hepatopatía farmacoinducida y hepatitis isquémica.
  • Hepatitis autoinmunitaria.
  • Metástasis cancerosas del hígado, el linfoma.
  • Enfermedades infecciosas como gripe, infecciones de vías respiratorias altas y las etapas prodrómicas de enfermedades exantemáticas.
  • La colestasis puede imitar a la ictericia obstructiva.
Prevención

No es necesario el aislamiento estricto de los pacientes, pero si se necesita el lavado cuidadoso de manos después de defecar u orinar.

Se recomienda a toda persona no vacunada que este expuesta al contagio con HAV, recibir profilaxis después de la exposición con una sola dosis de vacuna contra HAV o concentrado de inmunoglobulinas (0.02 ml/kg), a la brevedad posible.

La vacuna se aplica a personas sanas de uno a 40 años de edad.

El concentrado de inmunoglobulinas se administra a personas menores de 1 año de vida o  mayores de 40 años, inmunodeprimidos o personas con hepatopatías crónicas.

La dosis recomendada para adultos es 1 ml (1 440 unidades ELISA) de la vacuna de antígeno viral inactivado, o 1 ml (50 unidades) de la vacuna purificada de virus completo inactivado por via intramuscular, y después una dosis de refuerzo aplicada a los seis a 18 meses.

Se dispone de una vacuna combinada contra hepatitis A y B.

Tratamiento

Se recomienda reposo absoluto cuando los síntomas son marcados.

La dieta debe incluir alimentos apetecibles según los tolere el enfermo, sin excesos; el desayuno es el mejor tolerado. Si hay nausea y vómito intensos debe administrarse líquidos por vía intravenosa.

No realizar ejercicio físico agotador ni consumir alcohol o fármacos hepatotóxicos.

Pronóstico

En casi todos los enfermos la recuperación clínica es completa en un lapso de tres meses.  El virus de hepatitis A no ocasiona hepatopatía crónica. El virus puede  puede persistir incluso durante un año. En algunos enfermos después de la recuperación clínica, bioquímica y serológica el cuadro reaparece una o dos veces, pero la norma es la recuperación.

El índice de mortalidad de hepatitis A es bajo y es poco común la forma fulminante del trastorno con excepción de pacientes que tiene hepatitis C crónica. No se conoce un estado de portador crónico.

La tasa de mortalidad es menor del 1.0%, con una tasa más alta en ancianos que en personas jóvenes.

 

 

 

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