Infecciones en pacientes embarazadas

Infecciones en pacientes embarazadas
Infecciones en pacientes embarazadas

El embarazo es un periodo muy susceptible a las infecciones y sus efectos tanto en la madre como en el producto. Se deben tener consideraciones especiales.

El aparato urinario es en particular vulnerable a infecciones durante el embarazo, debido a la alteración de las secreciones de hormonas sexuales esteroideas y a la presión ejercida por el útero grávido sobre los uréteres y la vejiga que causan hipotonía y congestión, y predisponen a la estasis urinaria.

La bacteriuria asintomática presente en 2 a 8% de las embarazadas, se relaciona con un mayor riesgo de partos prematuros.

Se recomienda una valoración en busca de bacteriuria asintomática en la primera consulta prenatal para todas las embarazadas.

Fármacos aceptables para tratamiento de bacteriuria asintomática en embarazadas son:

  • nitrofurantoína (100 mg VO dos veces al día).
  • ampicilina (250 mg VO cuatro veces al día).
  • cefalexina (250 mg VO cuatro veces al día).

Las fluoroquinolonas están contraindicadas durante el embarazo por sus efectos teratógenos potenciales sobre el cartílago y huesos fetales.

Los estreptococos del grupo B colonizan a menudo la porción inferior del aparato genital femenino, con una tasa de portadores asintomáticos durante la gestación de 10 a 30%.

La colonización por estreptococos del grupo B de la porción inferior del aparato genital se relaciona con infección de vías urinarias, infección intrauterina, rotura prematura de membranas, parto prematuro y metritis posparto.

La infección por estreptococos del grupo B es una causa frecuente de septicemia neonatal.

La infección por estreptococos del grupo B en embarazadas puede contribuir en gran medida a la morbilidad crónica que incluye retraso mental y discapacidades neurológicas.

Las embarazadas son susceptibles a la aparición de neumonía por virus de la varicela-zóster, con frecuencia una infección fulminante que requiere asistencia respiratoria.

Un síndrome congénito de virus de la varicela-zóster que suele aparecer en algunos de los fetos expuestos a la infección primaria por virus de la varicela zóster durante el primer trimestre incluye anomalías de extremidades y dedos, microftalmía y microcefalia.

Las embarazadas con varicela mejoran con aciclovir vía oral cuando el tratamiento se instituye en las primeras 24 horas después de que aparece el eritema. El tratamiento mejora los síntomas en la madre pero no previene la varicela congénita.

La práctica profiláctica de cesárea planeada a las 38 semanas, antes de que comience el parto o se rompan las membranas, para evitar la transmisión vertical de la infección por VIH de madre a feto, disminuye la tasa de transmisión.

Debe solicitarse la detección de todas las embarazadas para HBsAg. Es posible la transmisión del virus al feto después del parto si los antígenos e y de superficie son positivos.

Se puede impedir la transmisión vertical de la hepatitis B con la administración posparto inmediata de inmunoglobulina y la vacuna correspondiente por vía intramuscular al recién nacido.

En las embarazadas con hepatitis B crónica se llevan a cabo pruebas de la función hepática y carga viral durante el embarazo.

La hepatitis B no impide la alimentación al seno materno.

La infección genital por el virus del herpes simple tipo 2 es una enfermedad de transmisión sexual común y que tiene consecuencias que pueden ser graves para la embarazada y para el producto.

La cesárea está indicada en el momento del trabajo de parto cuando hay síntomas prodrómicos o lesiones genitales activas por herpes simple tipo 2.

En todas las mujeres se busca sífilis y Chlamydia como parte de la atención prenatal sistemática.

La sífilis no tratada durante el embarazo provoca aborto tardío, óbito, infección transplacentaria y sífilis congénita.

La gonorrea causa artritis de articulaciones grandes por diseminación hematógena, así como oftalmía neonatal.

Las infecciones maternas por Chlamydia son en gran parte asintomáticas, pero se manifiestan en el recién nacido por conjuntivitis de inclusión, y entre los dos y cuatro meses de edad por neumonía.

 

 

Homo medicus

 


 

¿De cuánta utilidad te ha parecido este contenido?

¡Haz clic en una estrella para puntuarlo!

Promedio de puntuación 0 / 5. Recuento de votos: 0

Hasta ahora, ¡no hay votos!. Sé el primero en puntuar este contenido.

Homo medicus

Conocimiento médico en evolución...

También te podría gustar...