El jengibre, correspondiente a la especie botánica Zingiber officinale, es un rizoma utilizado históricamente como alimento, especia y preparación medicinal. En las últimas décadas ha sido objeto de una cantidad considerable de investigación clínica debido a que contiene numerosos compuestos bioactivos, entre ellos gingeroles, shogaoles, paradoles y zingerona. La evidencia disponible no permite considerar al jengibre como un tratamiento universal para las enfermedades, pero sí muestra efectos fisiológicos y clínicos potencialmente relevantes en determinadas condiciones, especialmente en las náuseas y los vómitos, el dolor menstrual y algunos marcadores metabólicos. Una revisión sistemática que reunió 109 ensayos clínicos aleatorizados encontró evidencia relativamente consistente para las náuseas y los vómitos del embarazo, determinados efectos antiinflamatorios y algunas variables metabólicas, mientras que otras aplicaciones terapéuticas permanecieron controvertidas.
Composición química y fundamento farmacológico
El interés médico por el jengibre no deriva de un único principio activo. Su composición química depende de la variedad vegetal, las condiciones de cultivo, el almacenamiento, el procesamiento y la preparación utilizada. Los gingeroles son particularmente abundantes en el jengibre fresco, mientras que durante los procesos de calentamiento o deshidratación pueden producirse transformaciones químicas que favorecen la formación de shogaoles y otros derivados. Esta diferencia es clínicamente importante porque un extracto concentrado, el rizoma fresco, el polvo deshidratado y una bebida de jengibre no necesariamente proporcionan cantidades equivalentes de los mismos compuestos. La investigación farmacológica ha demostrado que varios constituyentes del jengibre poseen actividades sobre vías relacionadas con inflamación, estrés oxidativo, señalización celular, metabolismo de lípidos y función gastrointestinal.
Una parte importante de los efectos atribuidos al jengibre se relaciona con la modulación de mediadores inflamatorios. Los estudios clínicos agrupados en metaanálisis han encontrado reducciones de determinados marcadores inflamatorios, especialmente proteína C reactiva y factor de necrosis tumoral alfa, aunque la magnitud de estas modificaciones varía entre investigaciones. Esto proporciona plausibilidad biológica para algunos efectos observados sobre dolor y enfermedades metabólicas, pero una modificación de un biomarcador inflamatorio no equivale automáticamente a una mejoría clínicamente importante de una enfermedad.
También existen investigaciones experimentales que muestran interacción de componentes del jengibre con vías relacionadas con la ciclooxigenasa, el metabolismo del ácido araquidónico y la actividad plaquetaria. Sin embargo, los resultados en seres humanos son heterogéneos, por lo que no es correcto interpretar estas propiedades bioquímicas como equivalentes a las de un medicamento antiinflamatorio o antiagregante establecido.
Efectos sobre las náuseas y los vómitos
La aplicación clínica mejor respaldada del jengibre corresponde a las náuseas y los vómitos asociados con el embarazo. Una revisión sistemática y metaanálisis que incluyó 12 ensayos clínicos aleatorizados y 1278 mujeres embarazadas encontró una reducción estadísticamente significativa de las náuseas frente al placebo. En cambio, la reducción del número de episodios de vómito no alcanzó significación estadística, aunque mostró una tendencia favorable. Los resultados de seguridad disponibles en esa revisión no demostraron un incremento estadísticamente significativo de aborto espontáneo, somnolencia o pirosis frente a los grupos de comparación.
La explicación fisiológica de este efecto probablemente sea multifactorial. Los componentes del jengibre pueden modificar la motilidad gastrointestinal y determinadas señales relacionadas con la emesis, además de ejercer acciones sobre receptores y vías involucradas en la función digestiva. Los ensayos clínicos no permiten atribuir todo el efecto a un único mecanismo molecular. La evidencia acumulada, sin embargo, proporciona una base razonable para considerar el jengibre como una intervención complementaria para las náuseas leves relacionadas con el embarazo.
Una revisión sistemática más amplia sobre tratamientos de las náuseas y los vómitos durante el embarazo encontró que el jengibre se encontraba entre las intervenciones que mostraban mejoría sintomática frente al placebo en ensayos clínicos con menor riesgo de sesgo. No obstante, la elección de tratamiento debe considerar la intensidad de los síntomas y la situación clínica individual.
Es fundamental diferenciar las náuseas habituales del embarazo de la hiperémesis gravídica. Esta última constituye una forma grave de náuseas y vómitos que puede producir deshidratación, alteraciones electrolíticas, pérdida ponderal y otras complicaciones. El jengibre no debe considerarse un sustituto de la evaluación médica cuando existe vómito persistente, incapacidad para mantener líquidos, signos de deshidratación, pérdida significativa de peso o deterioro del estado general. La evidencia terapéutica disponible para los cuadros graves se basa en estrategias médicas más amplias que pueden incluir hidratación y medicamentos antieméticos.
Jengibre y dolor menstrual
Otro campo en el que existe evidencia clínica considerable es la dismenorrea primaria, es decir, el dolor menstrual que aparece sin una enfermedad pélvica estructural que lo explique.
Una revisión sistemática y metaanálisis de ensayos clínicos aleatorizados encontró que la administración oral de jengibre durante los primeros días del ciclo menstrual reducía significativamente la intensidad del dolor frente al placebo. Otra revisión más reciente que incorporó 12 estudios en el análisis cuantitativo encontró reducciones tanto de la intensidad como de la duración del dolor en comparación con placebo. Cuando se comparó el jengibre con medicamentos antiinflamatorios no esteroideos, no se encontró una diferencia estadísticamente significativa en la intensidad del dolor. Sin embargo, los investigadores señalaron que la interpretación está limitada por heterogeneidad y riesgo de sesgo en los estudios disponibles.
Una explicación plausible es que algunos constituyentes del jengibre interfieran con la síntesis y señalización de prostaglandinas. Las prostaglandinas desempeñan un papel importante en la fisiopatología de la dismenorrea primaria porque participan en las contracciones uterinas y en la generación del dolor. Esta hipótesis es compatible con estudios farmacológicos y con los resultados clínicos, aunque no significa que el jengibre posea una potencia farmacológica equivalente a la de un medicamento antiinflamatorio específico.
Efectos sobre la osteoartritis y el dolor musculoesquelético
El posible efecto analgésico y antiinflamatorio del jengibre también ha sido estudiado en personas con osteoartritis. Una revisión sistemática y metaanálisis de cinco ensayos clínicos, que incluyeron 593 participantes, encontró una reducción estadísticamente significativa del dolor y de la discapacidad en comparación con placebo. Sin embargo, los investigadores calificaron la eficacia como modesta y señalaron limitaciones relacionadas con el pequeño número de participantes y aspectos metodológicos de los estudios.
La evidencia posterior ha sido menos uniforme. Una revisión sistemática y metaanálisis centrada específicamente en osteoartritis de rodilla encontró evidencia insuficiente para establecer que el jengibre oral produzca una mejoría clínicamente relevante del dolor y la función, y describió heterogeneidad y calidad metodológica limitada. Esto es importante porque demuestra que la interpretación de la literatura cambia cuando se incorporan nuevos ensayos y se examinan específicamente los resultados clínicamente relevantes.
Un ensayo clínico más reciente administró un extracto de jengibre procesado a personas con osteoartritis leve de rodilla durante 12 semanas. El grupo que recibió el extracto mostró reducciones estadísticamente significativas en escalas de dolor y función en comparación con placebo, sin diferencias significativas en los parámetros de seguridad estudiados. El resultado es interesante, pero corresponde a una preparación específica y a una población concreta, por lo que no puede extrapolarse automáticamente a todas las formas comerciales de jengibre.
Por tanto, la evidencia actual permite considerar al jengibre como una posible intervención complementaria para determinados pacientes con dolor musculoesquelético, pero no como sustituto de las intervenciones establecidas para la osteoartritis. La magnitud del efecto parece ser pequeña o moderada y la reproducibilidad entre estudios es variable.
Efectos sobre glucosa y diabetes mellitus tipo 2
El metabolismo de la glucosa constituye otra área de investigación importante. Un metaanálisis de ensayos clínicos en personas con diabetes mellitus tipo 2 encontró que la suplementación con jengibre se asociaba con reducciones de la glucosa sanguínea en ayuno y de la hemoglobina glucosilada. También se observaron reducciones de la presión arterial sistólica y diastólica. Sin embargo, los estudios mostraron una heterogeneidad considerable, particularmente para algunos resultados, lo que significa que el efecto no fue uniforme entre las investigaciones.
La evidencia más reciente disponible hasta 2025 mantiene una señal favorable, pero introduce una consideración fundamental: aunque se observaron reducciones estadísticamente significativas de la glucosa en ayuno, la hemoglobina glucosilada, la presión arterial sistólica y los triglicéridos, la magnitud promedio de algunos de estos cambios fue considerada de importancia clínica limitada. Además, la elevada heterogeneidad en varios resultados reduce la certeza con la que pueden generalizarse los efectos.
La posible acción hipoglucemiante puede relacionarse con múltiples mecanismos, entre ellos modificaciones de la sensibilidad a la insulina, metabolismo de carbohidratos, inflamación y estrés oxidativo. Sin embargo, la existencia de mecanismos plausibles no significa que el consumo de jengibre permita controlar por sí solo la diabetes mellitus. La diabetes requiere un tratamiento individualizado basado en alimentación, actividad física, medicamentos cuando están indicados y seguimiento de parámetros metabólicos.
Por esta razón, utilizar grandes cantidades de suplementos de jengibre con la intención de sustituir medicamentos hipoglucemiantes sería una práctica científicamente injustificada. La evidencia disponible estudia el jengibre como complemento y no demuestra que pueda reemplazar tratamientos establecidos.
Efectos sobre colesterol y triglicéridos
La investigación sobre el perfil lipídico es particularmente interesante porque algunos metaanálisis han encontrado efectos favorables. Un metaanálisis publicado en 2023 encontró que la suplementación con jengibre redujo significativamente el colesterol total y los triglicéridos, mientras que no encontró modificaciones estadísticamente significativas del colesterol asociado con lipoproteínas de alta densidad ni del colesterol asociado con lipoproteínas de baja densidad. También observó que el efecto sobre los triglicéridos parecía ser más pronunciado en personas con obesidad o diabetes.
Una revisión anterior, que incluyó 12 ensayos clínicos y 586 participantes, también encontró reducciones de triglicéridos y colesterol asociado con lipoproteínas de baja densidad. Sin embargo, la heterogeneidad entre los estudios fue elevada y los resultados cambiaron dependiendo de la dosis utilizada. Esto indica que todavía no existe una dosis universalmente establecida para modificar el perfil lipídico mediante jengibre.
Otro metaanálisis de 26 ensayos clínicos informó mejorías en diversos componentes del perfil lipídico y una reducción pequeña del índice de masa corporal, pero no encontró una reducción estadísticamente significativa del peso corporal absoluto. Este hallazgo es especialmente importante porque diferencia modificaciones metabólicas pequeñas de una verdadera intervención eficaz para producir pérdida ponderal clínicamente relevante.
En consecuencia, aunque el jengibre puede ejercer efectos metabólicos favorables, no existe evidencia suficiente para considerarlo un tratamiento para la hipercolesterolemia. Cuando una persona presenta concentraciones elevadas de colesterol o triglicéridos que requieren tratamiento, las modificaciones dietéticas, la actividad física y los medicamentos indicados deben mantenerse de acuerdo con la evaluación clínica.
Jengibre, obesidad y pérdida de peso
El interés por el jengibre como producto para adelgazar procede principalmente de investigaciones metabólicas y experimentales. Algunos ensayos clínicos y metaanálisis han observado pequeñas modificaciones del índice de masa corporal y de determinados marcadores metabólicos. Sin embargo, los datos sobre reducción efectiva del peso corporal son mucho menos consistentes.
Esta diferencia tiene importancia científica. Una sustancia puede modificar ligeramente la termogénesis, el apetito, la glucosa o los lípidos sin producir una reducción sustancial de tejido adiposo. La evidencia disponible no permite afirmar que el jengibre sea un tratamiento independiente para la obesidad. Su posible utilidad metabólica debe interpretarse como complementaria dentro de un patrón alimentario y de actividad física adecuado.
Efectos cardiovasculares
El posible beneficio cardiovascular del jengibre se ha investigado principalmente mediante marcadores intermedios, como presión arterial, lípidos, glucosa y marcadores inflamatorios. Un metaanálisis reciente en personas con diabetes mellitus tipo 2 encontró reducciones estadísticamente significativas de la presión arterial sistólica y de algunos parámetros metabólicos, aunque los autores señalaron que la magnitud de los efectos era limitada desde el punto de vista clínico.
Por lo tanto, no existe evidencia suficiente para afirmar que consumir jengibre prevenga directamente el infarto de miocardio, el accidente cerebrovascular o la muerte cardiovascular. Los estudios disponibles se concentran principalmente en factores de riesgo y biomarcadores, no en desenlaces cardiovasculares mayores a largo plazo. Esta distinción es esencial cuando se interpreta la literatura científica.
Efectos sobre la inflamación
La inflamación constituye uno de los mecanismos más estudiados del jengibre. Una revisión sistemática y metaanálisis de estudios prospectivos encontró una reducción de la proteína C reactiva después de la suplementación con jengibre. También se observaron cambios en parámetros glucémicos, aunque estos resultados fueron variables según las poblaciones y los diseños estudiados.
Una revisión de metaanálisis publicada en 2025 concluyó igualmente que la suplementación con jengibre estaba asociada con reducciones de proteína C reactiva, proteína C reactiva de alta sensibilidad y factor de necrosis tumoral alfa. Esto respalda la existencia de una actividad antiinflamatoria mensurable en seres humanos, aunque todavía debe determinarse hasta qué punto la reducción de estos biomarcadores se traduce en beneficios clínicos importantes para enfermedades específicas.
Efectos gastrointestinales
El jengibre posee una relación particularmente estrecha con el aparato gastrointestinal. La mayor evidencia clínica se encuentra precisamente en náuseas y vómitos. Los estudios también han investigado su influencia sobre la función digestiva, aunque la evidencia es considerablemente menos uniforme para otras alteraciones gastrointestinales. La revisión sistemática de 109 ensayos clínicos encontró resultados consistentemente favorables para determinadas manifestaciones digestivas, pero clasificó otras aplicaciones como controvertidas.
Esto explica por qué el jengibre se ha utilizado tradicionalmente para molestias digestivas. Sin embargo, la percepción de que una planta mejora la digestión no debe confundirse con evidencia de eficacia para enfermedades gastrointestinales concretas como enfermedad ulcerosa, enfermedad inflamatoria intestinal o cáncer gastrointestinal.
¿Tiene propiedades contra el cáncer?
Los componentes del jengibre han mostrado propiedades antioxidantes y antiproliferativas en diversos modelos experimentales, y algunos ensayos clínicos han estudiado marcadores relacionados con cáncer colorrectal. Sin embargo, la evidencia clínica no demuestra que consumir jengibre prevenga o cure el cáncer en seres humanos. La revisión sistemática de ensayos clínicos encontró señales favorables para algunos marcadores relacionados con cáncer colorrectal, pero también señaló que otras aplicaciones del jengibre permanecen controvertidas.
Esta distinción es particularmente importante porque los resultados obtenidos en células cultivadas o animales no pueden extrapolarse directamente a seres humanos. Para demostrar un efecto antitumoral se necesitan ensayos clínicos adecuadamente diseñados que demuestren reducción de incidencia, progresión, recurrencia o mortalidad. Los estudios disponibles sobre jengibre no proporcionan actualmente esa evidencia.
Seguridad y efectos adversos
El jengibre suele presentar una tolerabilidad relativamente buena en las cantidades estudiadas en ensayos clínicos. Los efectos adversos descritos con mayor frecuencia son gastrointestinales y pueden incluir molestias abdominales, pirosis, eructos o irritación gastrointestinal. En los estudios sobre osteoartritis, el jengibre fue generalmente bien tolerado, aunque algunos análisis encontraron una mayor probabilidad de abandonar el tratamiento debido a acontecimientos adversos en comparación con placebo.
La seguridad depende, además, de la dosis y la preparación. No es equivalente consumir jengibre como condimento culinario que ingerir un extracto concentrado en cantidades farmacológicas. Los suplementos pueden contener concentraciones mucho mayores de determinados componentes bioactivos y, por ello, no deben considerarse automáticamente equivalentes al consumo alimentario.
¿Puede aumentar el riesgo de sangrado?
Este aspecto requiere una explicación cuidadosa porque existe mucha información contradictoria. Algunos experimentos y pequeños estudios clínicos han demostrado modificaciones de la agregación plaquetaria después de consumir determinadas cantidades de jengibre. Sin embargo, una revisión sistemática de ocho ensayos clínicos y dos estudios observacionales encontró resultados contradictorios: algunos estudios observaron reducción de la agregación plaquetaria y otros no encontraron ningún efecto. Los autores concluyeron que la evidencia sobre una alteración clínicamente relevante de la coagulación por jengibre era insuficiente.
También existe un ensayo controlado en 12 personas sanas en el que el consumo de jengibre en las cantidades estudiadas no produjo modificaciones significativas de la coagulación ni de la farmacocinética de warfarina. Esto reduce la fuerza de la afirmación general de que el jengibre necesariamente potencia la anticoagulación.
Sin embargo, existen informes aislados de posibles interacciones. Se ha publicado un caso de una persona que recibía fenprocumón y desarrolló una elevación marcada del índice internacional normalizado y epistaxis después de comenzar a utilizar productos de jengibre. Un caso individual no demuestra causalidad generalizable, pero justifica precaución cuando una persona recibe anticoagulantes.
La conclusión científicamente prudente es que no está demostrado que las cantidades habituales de jengibre produzcan un riesgo importante de sangrado en la población general, pero las personas que utilizan anticoagulantes, antiagregantes plaquetarios o que serán sometidas a procedimientos quirúrgicos deberían comunicar al personal sanitario el consumo habitual de suplementos de jengibre. La incertidumbre aumenta con preparados concentrados y dosis elevadas.
Interacciones con medicamentos
Las interacciones farmacológicas constituyen probablemente uno de los aspectos menos conocidos del consumo de suplementos de jengibre. Los estudios de laboratorio han demostrado que extractos de jengibre pueden modificar la actividad de enzimas del sistema citocromo P450 y de transportadores celulares relacionados con la disposición de medicamentos. En particular, algunos extractos han inhibido la actividad de CYP2C19 en modelos de microsomas hepáticos humanos.
Investigaciones farmacológicas más recientes han encontrado que extractos de jengibre y determinados fitoquímicos pueden modificar experimentalmente CYP3A4, CYP2C9, CYP1A2, CYP2B6 y determinados transportadores. Estos hallazgos son importantes porque sugieren mecanismos potenciales para interacciones farmacológicas, aunque una interacción demostrada in vitro no significa necesariamente que ocurra con relevancia clínica después de consumir una cantidad culinaria de jengibre.
Por ello, la preocupación es considerablemente mayor cuando se utilizan suplementos concentrados que cuando se consume jengibre como alimento. La precaución es particularmente razonable en personas que toman medicamentos con margen terapéutico estrecho, anticoagulantes, determinados medicamentos cardiovasculares, medicamentos inmunosupresores o tratamientos oncológicos.
Jengibre durante el embarazo
La evidencia disponible es relativamente tranquilizadora para el uso del jengibre en las náuseas y vómitos habituales del embarazo, especialmente en las dosis estudiadas en ensayos clínicos. El metaanálisis de 12 ensayos y 1278 mujeres no identificó un aumento estadísticamente significativo de aborto espontáneo ni determinados efectos adversos frente a los grupos de comparación.
No obstante, esto no significa que cualquier suplemento de jengibre, independientemente de su concentración, sea automáticamente seguro durante todo el embarazo. Los ensayos clínicos generalmente utilizan preparaciones y dosis determinadas, mientras que los suplementos comerciales pueden variar considerablemente en composición. Además, una revisión sistemática de 2026 señala que la calidad y consistencia de las revisiones previas sobre este tema no son uniformes, por lo que continúa siendo necesario interpretar los resultados con cautela.
¿El jengibre sirve para adelgazar?
La respuesta científica requiere distinguir entre modificación de biomarcadores metabólicos y pérdida de peso clínicamente significativa. Algunos metaanálisis han encontrado pequeñas reducciones del índice de masa corporal y modificaciones favorables de lípidos, mientras que la reducción del peso corporal absoluto no ha demostrado consistencia estadística.
Por ello, afirmar que el jengibre “quema grasa” o que constituye un tratamiento para la obesidad sería una simplificación que excede la evidencia disponible. Puede existir un efecto metabólico pequeño, pero no hay fundamento suficiente para recomendarlo como estrategia principal para perder peso.
¿Cuál es la cantidad adecuada?
No existe una dosis terapéutica universal de jengibre aplicable a todas las enfermedades. Los ensayos clínicos utilizan preparaciones diferentes y cantidades diferentes, por lo que no es científicamente correcto tomar la dosis empleada para las náuseas del embarazo y extrapolarla a diabetes, osteoartritis, hipertrigliceridemia o dismenorrea.
En los estudios sobre náuseas del embarazo se han utilizado cantidades alrededor de 1 g al día y diversos esquemas de administración; en los estudios metabólicos se han utilizado distintas cantidades y periodos de intervención. La variabilidad metodológica es una de las principales razones por las que las revisiones sistemáticas no pueden establecer una dosis única para todos los objetivos terapéuticos.
Esta diferencia también explica por qué jengibre como alimento y extracto concentrado de jengibre deben considerarse productos farmacológicamente diferentes. La cantidad de principios activos absorbidos puede ser considerablemente distinta.
¿Qué tan sólida es la evidencia?
La evidencia clínica sobre el jengibre es heterogénea. Existen áreas relativamente bien estudiadas, especialmente las náuseas y vómitos del embarazo y la dismenorrea, en las que múltiples ensayos y metaanálisis muestran una señal terapéutica favorable. En cambio, para osteoartritis, obesidad, diabetes, alteraciones lipídicas, inflamación y enfermedades cardiovasculares existen resultados prometedores, pero con diferencias importantes entre estudios, poblaciones, dosis y preparaciones.
Una de las principales limitaciones de la investigación es precisamente la heterogeneidad del producto estudiado. El término “jengibre” puede representar rizoma fresco, polvo, extracto, extracto estandarizado o productos procesados térmicamente. Estas preparaciones no poseen necesariamente la misma concentración de gingeroles, shogaoles y otros compuestos.
Otra limitación es que muchos estudios tienen muestras pequeñas y periodos de seguimiento relativamente cortos. Además, un resultado estadísticamente significativo no necesariamente representa una diferencia clínicamente importante. Esto resulta particularmente evidente en los estudios metabólicos, donde algunas reducciones de glucosa, presión arterial o lípidos son estadísticamente significativas pero de magnitud relativamente pequeña.
Fuente y lecturas recomendadas:
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