Cambios en el metabolismo durante el embarazo

Cambios en el metabolismo durante el embarazo
Cambios en el metabolismo durante el embarazo

En respuesta a las mayores demandas del crecimiento rápido del feto y la placenta, la mujer embarazada sufre cambios metabólicos numerosos e intensos.

En el tercer trimestre, la tasa metabólica basal materna aumenta 20% en comparación con la del estado no gestante. Esta tasa aumenta en 10% adicional en mujeres con gestación gemelar.

La demanda total adicional de energía durante el embarazo asociada con el embarazo normal se aproxima a las 77 000 kcal. Las mujeres acumulan masa grasa durante el embarazo a pesar del incremento del gasto total de energía y sin un cambio significativo en el consumo de energía. Lo que sugiere un almacenamiento de energía más eficiente.

La mayor parte del aumento de peso normal en el embarazo es atribuible al útero y su contenido, las mamas y la sangre expandida y los volúmenes de fluido extracelular extravascular.

Una fracción pequeña del peso que aumentan las embarazadas es el resultado de alteraciones metabólicas que promueven la acumulación de agua, grasa y proteínas celulares, que son las llamadas reservas maternas.

El incremento de peso promedio durante el embarazo se aproxima a 12.5 kilogramos.

Una mayor retención de agua es normal durante el embarazo; es mediada en parte por una disminución de la osmolaridad plasmática de 10 mOsm/kg. Mediados por relaxina y otras hormonas.

Al término del embarazo el contenido de agua del feto, la placenta y el fluido amniótico se aproxima a los 3.5 litros.

Aproximadamente 3 litros se acumulan a partir del volumen de sangre materna expandido y del crecimiento del útero y de las mamas al final del embarazo.

Existe una disminución en la presión osmótica coloide intersticial inducida por el embarazo normal que favorece el edema al final del embarazo.

Los productos de la concepción, el útero y la sangre materna son relativamente ricos en proteínas en lugar de grasas o carbohidratos. Las concentraciones de aminoácidos son más altas en el compartimiento fetal que en el materno y resultan del transporte facilitado a través de la placenta.

La placenta concentra los aminoácidos en la circulación fetal y también participa en la síntesis de proteínas, la oxidación y la transaminación de algunos aminoácidos no esenciales. Los requerimientos promedio de proteína son de 1.22 g/kg/día para el embarazo temprano y 1.52 g/kg/día para el embarazo tardío.

El embarazo normal se caracteriza por hipoglucemia leve en ayuno, hiperglucemia posprandial e hiperinsulinemia. Después de una comida oral con glucosa, las grávidas demuestran una hiperglucemia e hiperinsulinemia prolongadas y una mayor supresión del glucagón; esta respuesta refleja un estado de resistencia a la insulina periférica inducida por el embarazo, que asegura un suministro posprandial sostenido de glucosa al feto.

La sensibilidad a la insulina en el embarazo normal tardío es de 30 a 70% más baja que la de las mujeres no embarazadas. Las hormonas relacionadas con el embarazo, como la progesterona, la hormona del crecimiento derivada de la placenta, la prolactina y el cortisol; las citocinas y las hormonas derivadas de la adiposidad central, particularmente la leptina y su interacción con la prolactina tienen un papel en la resistencia a la insulina del embarazo.

La gluconeogénesis hepática aumenta durante embarazos de pacientes diabéticas y no diabéticas, en particular en el tercer trimestre. Durante la noche, la mujer embarazada cambia de un estado posprandial caracterizado por niveles elevados y sostenidos de glucosa a un estado de ayuno caracterizado por una disminución de la glucosa plasmática y algunos aminoácidos.
Las concentraciones plasmáticas de ácidos grasos libres, triglicéridos y colesterol son más altas en el estado de ayuno en pacientes embarazadas.

Las concentraciones de lípidos, lipoproteínas y apolipoproteínas en el plasma incrementan de forma considerable durante el embarazo.
El aumento de la resistencia a la insulina y la estimulación de estrógenos durante el embarazo son responsables de la hiperlipidemia materna.

La síntesis aumentada de lípidos y la ingesta de alimentos contribuyen a la acumulación de grasa materna durante los primeros dos trimestres; en el tercer trimestre el almacenamiento de grasa disminuye o cesa. La hiperlipidemia materna es uno de los cambios más consistentes y llamativos del metabolismo de los lípidos durante el final del embarazo. El uso materno de lípidos como fuente de energía permite ahorrar glucosa y aminoácidos para el feto.

Durante el embarazo normal, se retienen casi 1,000 mEq de sodio y 300 mEq de potasio.

Los niveles séricos totales de calcio, que incluyen calcio ionizado y no ionizado, disminuyen durante el embarazo. El esqueleto fetal acumula aproximadamente 30 g de calcio al término, 80% del cual se deposita durante el tercer trimestre.

Los niveles séricos de magnesio disminuyen durante el embarazo. El embarazo es en realidad un estado de depleción de magnesio extracelular.

Los requerimientos de yodo aumentan durante el embarazo normal debido a que la producción materna de la tiroxina se eleva para mantener el eutiroidismo materno y para transferir la hormona tiroidea al feto antes del funcionamiento tiroideo del feto. La producción de hormona tiroidea fetal aumenta durante la segunda mitad del embarazo razón por la cual la demanda de yodo aumenta.

Debido a la mayor producción de hormona tiroidea, los requerimientos de yodo fetal y la depuración renal aumentada, las necesidades de yodo en la dieta son mayores durante la gestación normal.

 

Homo medicus

 


 

Fuente: F. Gary Cunningham, et al. Williams Obstetricia. 25ed. McGraw Hill. 2019

 

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